PELICULEROS

viernes, 8 de marzo de 2013

I´m so excited Almodóvar!


Ya está aquí la polémica habitual cada dos o tres años. Y es que ya ha llegado a nuestras pantallas la nueva película de Pedro Almodóvar y, como es habitual, las hienas de la cinematografía patria (y parte de los espectadores roñosos de este país) ya esperan con las garras sacadas y el veneno a puntito para recibir lo que probablemente sea el film español que más se vea a lo largo de todo el mundo en este 2013. No importa que no la hayan visto, no importa que pertenezca al género que más se agradece en tiempos de crisis, la comedia, y no importa que en nuestro cine se critique día sí y día también que nadie sabe promocionar como es debido pero luego se olvida fácilmente que Almodóvar es un maestro en eso. Lo que parece ser que importa cuando una nueva película del manchego se estrena en Españistán es intentar llevarle la contraria a la historia del cine y tirar por los suelos a uno de los directores más importantes del planeta, como si aquí fuéramos los únicos capaces de ver que él es una mamarracha y no un genio. Menos mal que la forma de rodar del de Calzada de Calatrava ya está por encima de esos aspectos extracinematográficos que, por desgracia, tanto definen su trayectoria en su propio país.

Hoy estrena la disparatada, zafia, bruta, divertidísima y maravillosa 'Los amantes pasajeros' y el gran problema ahora va a estar en el ojo del espectador y no en la propia película. Porque Almodóvar lo ha dicho por activa y por pasiva: es esta una historia ligera, casi underground, un disfrute sin complejos y hecho desde la más absoluta libertad. Un capricho de alguien que se lo puede permitir. Y eso, después de alcanzar la cima del melodrama y la tragedia, parece que se no le está permitido. Quizás sea por eso que 'Los amantes pasajeros' es una jugada maestra después de una obra cumbre como fue 'La piel que habito'. Si ésta última fue un salto al vacío (aunque no dejara de ser 100% almodovariana), mucho más lo es regresar justo después de aquella mezcla de drama y terror a 1980 (porque estos amantes tienen infinitamente más que ver con Peli, Luci y Bom que con las mujeres y el gazpacho con somníferos) para saltarse todas las barreras de la corrección política con una película que difícilmente se hubiera atrevido a rodar otro director ahora mismo. 


'Los amantes pasajeros' no es ni más ni menos que una celebración de la comedia almodovariana, llena de sus burradas, sus salidas de tono, sus coqueteos con el ridículo y sus personajes extremos e imposibles, sólo reconocibles en el particular universo del manchego. Pretendidamente ligera aunque inevitablemente profunda (el reflejo de nuestro país es sencillamente demoledor), la película es un mosaico de relaciones humanas y protagonistas delirantes pero imposibles de olvidar. Y, le duela a quien le duela, deja para el cine español tres personajes icónicos como son esos tres azafatos que deberían colmar de premios a Javier Cámara, Raúl Arévalo y un Carlos Areces que se lleva la película de calle ... bueno, él y su rebelde flequillo.

Pero el mayor premio de 'Los amantes pasajeros' es la libertad de estar rodada por un genio del cine tal y como a él le ha dado la gana. Y ya se sabe lo que pasa con las cosas hechas desde la libertad, que en este país no gustan nada.

El tráiler: