PELICULEROS

sábado, 2 de marzo de 2013

El must del momento, 'Cuando fuimos dos' o el final del amor.


Sería curioso (y sumamente masoquista) hacer un programa doble con la obra de teatro 'Cuando fuimos dos' y la película 'Blue Valentine'. Ambas historias son un viaje profundo y doloroso al inicio de una relación (con todo lo bueno que eso supone) y al final de la misma (con todo aquello positivo convertido en odio, rencor y veneno). Y no creo que sea el único que piense eso porque anoche, durante la representación  de 'Cuando fuimos dos' en 'El Sol de York', en mi fila estábamos todos con un nudo en la garganta (y alguna que otra musa mía bañadita en lágrimas) y nos costó arrancar a hablar después de los aplausos finales. Porque es muy fácil identificarte, al igual que sucedía en aquel matrimonio destrozado de 'Blue Valentine', con cualquiera de los dos protagonistas de esta magnífica pieza teatral que ofrece hora y media de intimidad, amor, odio y realidad. Y este último aspecto, la realidad, acaba siendo el espejo más doloroso en el que mirarse cuando asistes al fin de la relación entre César (un superlativo David Tortosa) y Eloy (Felipe Andrés con un personaje complicado como pocos).


'Cuando fuimos dos' no inventa nada nuevo. De hecho, iba con bastantes reservas porque uno empieza a estar ya hasta el moño de esas historias que usan un montaje paralelo para contar el principio, el desgaste y el 'adiós, hasta siempre' del amor. Pero hay algo en esta obra de teatro que te desarma, que te atrapa y que hace que finalmente asistas como voyeur a una historia que todos hemos vivido, en cualquiera de esos papeles o en cualquiera de esas situaciones (el abandono del piso común, por ejemplo, era tan parecido a lo que yo viví hace un año y medio que creí que me desplomaba en la sala y mi ayudante de dirección, sentadita a mi lado, me tendría que traer sales para reanimarme).

Y es David Tortosa quien aguanta sobre su antipático (al principio) pero vulnerable y muerto de miedo (al final) personaje de César los mejores momentos de la obra. Convertido en una bestia parda sobre el escenario, Tortosa desaparece como actor y sólo deja ver a César, con algún momento tan desgarrador y visceral (¡esas patadas a las cajas!) que por un momento pensé que el público se iba a arrancar a aplaudir en mitad de la función. Cuando no hay rastro del actor, cuando sólo puedes ver al personaje, es cuando sabes la materia prima de la que está hecho un actor ... y vaya actor.

Lo peor de 'Cuando fuimos dos' es marginarla a una historia gay. Lo es pero sólo porque lo que ocurre es entre dos chicos, todo lo demás es tan universal como la primera mirada con alguien que sabes que te cambiará la vida y la última mirada antes de decirle adiós para siempre.

Imprescindible. Pinchar aquí para ver horarios y demás. Un must en toda regla.

No hay comentarios: