PELICULEROS

domingo, 13 de enero de 2013

'The Paperboy' o lo que Almodóvar iba a rodar y cayó en manos de Lee Daniels.


Tenía muchísima curiosidad por ver 'The Paperboy' por varias, y bizarras, razones: por el odio con el que la recibió la crítica especializada en Cannes (no hay nada que me guste más que una película a la que los snobs ponen a parir); porque la anterior cinta de Lee Daniels, 'Precious', me demostró que era un gran director de actores; por Nicole Kidman y porque esta historia iba a ser durante mucho tiempo el cacareado debut de Pedro Almodóvar en Hollywood.

Inédita en nuestro país (y vete tú a saber si se estrena en Españistán), esta mañana he podido ver 'The Paperboy' y la sensación que me ha quedado después de los títulos de crédito (aparte de darme inmediatamente una ducha, impregnado del asco y la suciedad que la película te transmite) ha sido la de imaginar que hubiera hecho Almodóvar con semejante material ... pues eso, tan almodovariano. Porque 'The Paperboy' es una historia donde el amor y el sufrimiento se mezclan y se complementan con una trama imposible de asesinatos, sexo, coitos en la cárcel sólo con la mirada (impagables Nicole Kidman y John Cusack follándose cerdamente sólo con los gestos) y situaciones delirantes que uno no llega a saber nunca si son cómicas voluntaria o involuntariamente (todos los fans de 'Friends' aplaudiremos ese momento en la playa que implica a una medusa y al modo en que hay que actuar si un bicho así te pica).


Este cóctel imposible de elementos es algo que sólo un director con un universo único e inimitable podría manejar con éxito. Y es una pena que Lee Daniels no pertenezca a ese grupo. Así que todo queda en un esforzado ejercicio de estilo que se empeña en ser sucio, asqueroso (en el sentido estético) y desagradable. El director no sabe qué hacer con la cámara y subordina la historia (que es potente) a su recreación de un universo podrido y repugnante. Uno se pierde entre tanto movimiento de cámara, tanta mugre y tanto cuerpo sudado y abandona así por completo el interés en lo que podía haber sido una muestra impecable de nuevo cine negro.

Eso sí, el reparto está (casi) perfecto en su desesperado intento de aferrarse a unos personajes que requerían mucha más atención del director. La función se la lleva de calle Nicole Kidman, divertidísima y patética en su recreación de la quintaesencia de la 'basura blanca' americana. Y toda una sorpresa Zac Efron, protagonista absoluto, que lucha durante todo el metraje por intentar demostrar que es un buen actor a pesar del único empeño de Lee Daniels en retratarle como un actor porno gay para fantasías pajilleras. El resto (un desconcertante pero entregadísimo Matthew McConaughey, un pasadísimo de vueltas John Cusack, o un sobrio Scott Glenn) se ajustan como pueden a una historia que podía haber dado tanto de sí que casi da rabia que terminara cayendo en las manos de Lee Daniels.

Oh Pedro, la de alegrías que nos hubieras dado tú con este repartidor de periódicos.

El tráiler:

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