PELICULEROS

jueves, 3 de enero de 2013

I dreamed a dream ...


No se han necesitado más que dos años para desmantelar el supuesto boom de aquel engaño titulado el 'El discurso del rey', una de esas películas diseñadas exclusivamente para adquirir un prestigio efímero de quita y pon y ganar un Oscar. Tom Hooper arrasó (injustamente) en la temporada de premios con una obra vacía, caduca, llena de planos imposibles que lo único que hacían eran intentar ocultar un uso totalmente equivocado de la narrativa cinematográfica. 'El discurso del rey' y su responsable se convirtieron momentáneamente en las citas cinéfilas de prestigio del año porque sí, porque tenían esa etiqueta y no se les podía quitar. Dos años después, es imposible que filme y director resistan las comparaciones con verdaderos ejercicios impecables de aquel 2010 como fueron 'La red social' (que, al contrario que la película de Hooper, no deja de engrandecerse con el tiempo), 'Cisne negro' o la maravillosa 'Toy Story 3'.   Quizás por eso estaba tan escéptico ante el estreno de 'Los Miserables', la nueva incursión de Tom Hooper en el cine de prestigio acapara-premios ... sólo que esta vez me ha callado la boca.


Bueno, sería más justo decir que me la ha callado el extraordinario reparto de la película, uno de los mejores y más acertados cásting de los últimos años. Es más, me atrevería a decir que 'Los Miserables' es una magnífica película no gracias a Tom Hooper sino a pesar de contar con él como director, con esos planos rebuscados y 'modernos' en el peor sentido de la palabra, su cámara en mano innecesaria que no permite ver muchas veces qué está ocurriendo en pantalla, y su empeño por imitar al peor Tim Burton en una estética que no viene al caso en un musical como éste.

Pero ni el empeño de Tom Hooper en ser el más 'moderno' del lugar consigue echar por tierra el poderoso melodrama que se esconde detrás de cada canción de 'Los Miserables'. La historia de estos marginados sin suerte en una Francia convulsa y, valga la redundancia, miserable está por encima de la labor del director y acaba convirtiendo la película en un viaje emocional tremendo, emotivo y conmovedor sobre una época que podemos reconocer sin ningún tipo de problemas en la actualidad.


Para el recuerdo se queda una Anne Hathaway APOTEÓSICA cantando el 'I dreamed a dream', un Hugh Jackman en carne viva, el descubrimiento de la carismática Samantha Barks (los pelos como escarpias con su 'On my own') y el buen sabor de boca que dejan todos lo actores de la película lanzándose sin problemas a los brazos del drama más desgarrador (qué bien lloran todos, aunque sea en esos primeros planos criminales e innecesarios del señor Hooper).

No es la gran película del año pero volveremos muchas veces a ella en el futuro ...

El tráiler:

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