PELICULEROS

lunes, 14 de enero de 2013

El viaje emocional del cine.


Hay veces en que nos encanta analizar, despotricar, destripar, poner del derecho y del revés o revisar con lupa cada aspecto de una película para poder decir, dándonos golpecitos en el pecho, si ésta es buena o mala. Y se nos olvida demasiado a menudo que el cine no es cerebral sino visceral, que todo se reduce a si una historia te pone los pelos de punta o no, si es capaz de tenerte sentado cinco minutos después de que sobre la pantalla desfile el último título de crédito, si es capaz de provocarte ese hormigueo por todo el cuerpo que tan complicado es de explicar. Y ya está, sólo eso ... al final todas las películas se reducen a las que lo consiguen o las que no. Pues 'Bestias del sur salvaje' es de las que te embarca en un viaje emocional tan profundo y tan especial que todo lo demás, incluidos sus numerosos fallos, da igual. Lo que queda es el corazón encogido una vez que ha terminado la historia de Hushpuppy y su padre.


'Bestias del sur salvaje' es una película bellísima dentro de su fealdad, conmovedora a pesar de su frialdad, compleja en su sencillez, extraña en su hiperrealista universo. Pero sobre todo es una de las mejores y más arrebatadoras miradas que el cine ha dado del mundo de los adultos visto a través de la imaginación y la lógica de una niña (de otro mundo es lo que hace Quvenzhané Wallis, arrebatadora protagonista que es emoción pura y dura).

Se puede hablar mucho de esta película pero es una de esas historias hechas para sentirlas, vivirlas y guardarlas muy dentro. Ojalá arrase en los Oscar de este año.

El tráiler:





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