PELICULEROS

sábado, 16 de junio de 2012

La burbuja de mierda ha estallado ...

El año pasado tuve la 'suerte' de ganar bastantes premios gracias a nuestro cortito '3,2 (lo que hacen las novias)'. Y pongo suerte entre comillas porque muchas veces el ganar un certamen y conseguir que te paguen el importe metálico que corresponde al premio se parece más a vivir el infierno sobre la tierra que a la simple y llana alegría por el vil metal que debería ser. En concreto hubo un festival, el Certamen de Cortometrajes de la Axarquía, que se rió de todos los ganadores, que nos chuleó, nos engañó para pagarnos, nos toreó todo lo que nos podía torear, se pasaron la pelota de uno a otro para pagarnos y, cuando lo hicieron, nos llamaron a los ganadores con rintintín, ocho meses después de que se celebrara la entrega de premios, para decirnos que miráramos las cuentas y que dejáramos de llamar. Y cuando uno cree inocentemente que se ha librado de ellos, llega la Declaración de la Renta de este año y descubre que te la han vuelto a meter porque el festival te metió el cobro del premio como un trabajo de autónomo, lo cual te paraliza la declaración hasta que ellos te adjunten un justificante que diga lo contrario ... prueba que se niegan a dar. Unos soberanos hijos de puta, vamos. Y empiezo esta entrada así porque esta situación en la que yo me encuentro es muy, muy común entre los cortometrajistas y, casi por extensión, en casi todas las profesiones relacionadas con la cultura en este país. Nos toman por tontos. Me apetecía mucho hablar de esto porque creo que el momento en que nos encontramos ya está derivando en una situación insostenible para los que hemos decidido que el contar historias sea nuestra vida.

No sé porqué se ha generalizado en los últimos años la idea de que a los aspirantes a artistas (ya seamos directores, guionistas, dramaturgos, actores o un largo etcétera) nos encanta vivir del aire y regalar nuestro TRABAJO (porque lo que hacemos se llama así, TRABAJO) a todo aquel que decida que lo nuestro es un hobby que nos tenemos que costear con un trabajo de verdad (que ya puede ser detrás de una barra o de una mesa de oficina, pero eso sí se acepta como trabajo REAL). ¿Por qué digo esto? Porque ya es casi una pregunta obligada que te hagan cuando tú le comentas a alguien que estás preparando nuevo proyecto: 'pero no te pagan ¿no?. Y lo peor es que casi siempre la respuesta es la misma: NO. Si acaso puede variar a un esperanzador: poco, pero algo pagan. O los más afortunados pueden decir: SÍ, estoy que no me lo creo


Sé que no se puede generalizar pero cada vez es más común que todos los que nos queremos dedicar a alguna actividad artística tengamos que buscarnos un trabajo de los denominados 'reales' para poder sobrevivir. Y no es fácil compaginar ambas cosas porque el tiempo libre desaparece. Si una persona libra dos días a la semana, nosotros raramente lo hacemos porque es entonces cuando tenemos que ensayar, preproducir un rodaje, estrenar, escribir y todo lo que se supone que es nuestro trabajo de verdad, más allá de que tengamos la suerte de que es una vocación y una pasión. Y no sólo es complicado perder el tiempo libre, también es una jodienda que tengamos que sobrevivir a base de trabajos precarios o de pocas horas que casi siempre nos ponen una soga al cuello que se va apretando poco a poco. Vamos, que ya no es que lleguemos a final de mes, es que casi no llegamos a principio. ¿Exagero? Yo creo que poco. ¿Por qué? Porque no nos podemos tener un trabajo de 40 horas, de lunes a viernes, que nos permita conseguir la utopía de ser mileuristas. Por lo general tenemos que estar siempre cambiando turnos con nuestros compañeros de tienda, oficina o similar (que si nos ha salido un rodaje, que si tengo un ensayo que ha cambiado a última hora, que si me han llamado para una sustitución de un día en una serie y tengo que ir, que si bla, bla, bla ...) Esto hace que casi nos tengamos que restringir a curros no muy bien pagados pero que nos dejen flexibilidad de horarios. Todo para poder levantar un corto que luego gana premios que los festivales no pagan (no todos, que algunos son maravillosos y muy profesionales) o viajar con una obra de teatro que producimos nosotros mismos, que vende entradas de las que no vemos un duro porque el Ayuntamiento decide no pagar hasta nuevo aviso. 

Sí, todo muy bohemio, muy de morir en una buhardilla de sífilis y esperar a que el éxito llegue después de muerto. Y sí, parece que siempre ha sido así pero que luego existía una industria en nuestro país a la que se podía acabar accediendo y vivir de nuestra profesión, de nuestra pasión. El gran problema es que la cultura se está devaluando en España de una manera que ya parece que la precariedad de los artistas va a ser la norma general, lo común, lo aceptado por todos como algo que tiene que ser así y punto. 


 Es todo tan cómico que ya ha perdido toda la gracia. Si algún amigo te dice ahora mismo que ha conseguido trabajo en una película, tú directamente le dices ¿en la que dirige fulanito o en la que está haciendo benganito?. No hay más opciones, o está en una o en otra porque ya apenas se hace cine en nuestro país. Y vale, hay muchas voces que se están levantando y diciendo que es el momento de que grabemos en vídeo, que hagamos películas libres, que reinventemos nuestra industria ... Ok, muy bien. Y yo digo: ¿merece la pena? Esto es un trabajo, y uno de los más duros que yo conozco. Las jornadas de trabajo son matadoras, te despiertas a las 6 de la mañana y te acuestas agotado, física y mentalmente, a las 10 de la noche para volver a despertarte al siguiente día a las 6. Eso con suerte, porque a veces tienes que quedarte solucionando la infinidad de problemas que surgen. Dejas de ver a tu pareja, a tus amigos, a tu familia, vives durante dos o tres meses para LA PELÍCULA, a ella se lo das todo. Y yo me niego a tragar que eso lo hagamos gratis, sencillamente porque creo que NO SE PUEDE HACER ASÍ. Una película, una obra de teatro o cualquier otra manifestación artística requiere esfuerzo, ganas, pasión y, sobre todo, TIEMPO. Y ese tiempo que necesita no se le puede dar si tienes que compaginar un rodaje de semanas con un trabajo que te permita poder pagar el alquiler.

Que sí, que hay grandes directores que han hecho su primera película así. Y yo estoy muy a favor de despuntar con una peli hecha con dos cojones. El problema es que en España ya parece que TODO se tenga que hacer así, con esta precariedad. No estamos hablando de primeras películas, estamos hablando de películas en general, a secas. Todo esto viene porque el otro día, hablando con un colega, éste me preguntó que qué me parecía el tan de moda 'crowfunding'. Yo fui sincero, le dije que para los cortos me parecía estupendo pero que veía demencial que se estuviera poniendo tan en boga para levantar largometrajes. Que si es para uno puntual de puta madre, pero que ahora se pida dinero para rodar películas donde nadie cobrará me parece un error como un piano. Es muy sencillo, no le podemos mendigar a la gente para que nos pague nuestras películas, no podemos devaluar nuestro trabajo de esa manera porque en este país de circo y pandereta eso pronto deja de ser la excepción para convertirse en la norma.

Hemos llegado a un punto de no retorno. La burbuja de mierda ha estallado y ya nos ha salpicado a todos. No sé cómo saldremos de ésta pero sí tengo muy claro que no podemos lanzarnos de lleno a hacer películas con cuatro duros que, en su gran mayoría, nunca verán la luz. Tenemos que sacar las uñas, por supuesto, pero para conseguir por todos los medios que el hacer películas en este país sea un negocio, donde te paguen y te valoren por eso. En los últimos meses he visto a gente, tanto técnicos como actores, con un talento descomunal a los que llamaban para rodajes donde les ofrecían cantidades ridículas por su esfuerzo y su trabajo. Y no estoy hablando de producciones independientes, a un muy buen amigo actor le han llegado a querer pagar 100 euros por una semana entera de trabajo en una producción de Televisión Española. Y ahí está el problema, que sí seguimos insistiendo en lanzarnos al vacío de rodar sin nada, los que forman la industria de verdad no tardarán nada (de hecho, ya lo hacen sin problemas) en considerar que se nos compra con una propina.

Es el momento de cambiar las cosas. No sé cómo pero es el momento. Lo que sí sé es que no vamos a lograr nada si seguimos dejándonos pisar y aceptando que nos toca trabajar en mierdas que nos permitan pagar el alquiler porque lo de cobrar por nuestro 'trabajo real' es cada vez más utópico en España.