PELICULEROS

domingo, 5 de agosto de 2012

50 años sin ti



Una mujer triste, abrazada a alguien a quien sabe que no puede tener y teniendo que cargar con el 'disfraz' de felicidad y éxito que ella tanto odiaba. La imagen de arriba probablemente defina a la perfección la esencia de Norma Jean Baker, la chica con una infancia propia de un libro de Dickens que sólo aspiraba a que alguien la quisiera de verdad pero que en el camino acabó convertida en la actriz más famosa de la historia, representando las luces (muchas, brillantes y artificiales) y las sombras (terribles, oscurísimas y devoradoras) del mundo del cine. 

Soy incapaz de recordar en qué momento exacto de mi vida empecé a obsesionarme por ella. Sí es cierto que cuando leí sobre su vida, muchos años después de que Marilyn se hubiera convertido ya en parte fundamental de mi educación cinematográfica, descubrí que lo primero que me atrajo de ella fue algo que todos los que la rodeaban admiraban pero nadie sabía explicar: cuando ella estaba en pantalla, por muy mediocre que fuera la película, no podías apartar los ojos de Marilyn. Lo de la rubia es un magnetismo animal que iba y va más allá de cualquier talento natural para la interpretación, lo suyo era y es una luz que fue capaz de devorarla para alzarla al Olimpo que ella nunca soñó con alcanzar. La inseguridad crónica de la rubia no podría asimilar hoy en día que ha sido, y será por muchísimo tiempo, la actriz más reconocible, fascinante y misteriosa de la historia del cine. 


Cuando me preguntan porqué me gusta tanto Marilyn, nunca sé muy bien qué responder. Salvo 'Vidas rebeldes', ninguna de sus películas se encuentran entre mis favoritas y tiene algunos puntos de su filmografía que sólo pueden tacharse de 'malos filmes'. No fue tampoco una persona a la que admirar, su carácter autodestructivo y su ausencia de autoestima hicieron que la fidelidad no fuera su punto fuerte, que la promiscuidad se convirtiera en su billete de ida, sin vuelta, a un cariño pasajero de hombres que siempre acababan asustados por acostarse con Marilyn Monroe pero despertarse con Norma Jean Baker. Sus míticos ataques de pánico la convirtieron en una terrible profesional, incapaz de llegar puntual a un rodaje por el simple hecho de que le aterraba enfrentarse al equipo técnico y artístico. Todo en su vida era un desastre excepto una cosa: la pasión que la consumía por hacer cine y convertirse en una buena actriz, todo ello lastrado por la obsesión de los estudios en convertirla en una simple actriz de comedias facilonas. Quizás por eso me gusta tanto Marilyn, porque siempre me transmitió ese volcán de sentimientos encontrados incluso cuando interpretaba papeles tan anodidos como los de 'El multimillonario' o 'Luces de candilejas'

Pero más allá de su carrera está su vida. Y eso es lo que siempre me ha fascinando de ella. Por eso lloro siempre que leo una biografía suya, por eso siempre se me coge un nudo en el estómago cuando aparecen párrafos en los que dice cosas como 'me encantaría hacer alguna vez una fiesta de cumpleaños para mí. Pero no tengo amigos'. Marilyn se convirtió en una estrella a la misma velocidad que su tristeza se apoderaba de ella y eso es lo que la convirtió en un mito que sobrevivirá al tiempo como ella jamás lo habría imaginado. La mujer más famosa del mundo que murió sola, triste y aferrada a un teléfono sin que nadie la escuchara. La rubia que gritaba en silencio desesperada, aunque su boca sonriera, para decir que el éxito no es nada. La actriz que sólo quiso una cosa, que la tomaran en serio. El cadáver que esperó en la morgue un día sin que nadie lo reclamara ... 


Pero tengo que reconocer que lo que más me obsesiona de Marilyn es que entiendo perfectamente lo sola y triste que se sentía. Por eso ella siempre se cuela de alguna u otra manera en mis guiones o en mis cortos (buscadla, siempre hay alguna referencia a ella aunque sea en forma de imagen), por eso ahora estoy preparando un trabajo-homenaje sobre su figura, por eso siempre me quedo paralizado mirando una imagen y comprobando como en todas aparece esa misma sensación de ser irrompible pero a la vez estar a punto de derrumbarse. Por eso es que me gusta tanto el cine, por ella.

Marilyn dijo una vez que 'no me asusta la idea de que la gente piense que soy una rubia tonta, lo que me aterra es ser de verdad una rubia tonta'. Esto sólo lo puede decir alguien inteligente, muy inteligente. 


Hace 50 años que una combinación explosiva de medicamentos acabó con su vida. No se suicidó ni fue un complot político lo que la asesinó, quizás a ella todo eso le haría gracia porque su muerte fue más simple de todo lo que la leyenda ha creado a su alrededor. Marilyn se fue de aquí creyéndose una actriz mediocre, con una carrera ridícula y con la palabra 'fracaso' sobrevolando todos los ámbitos de su vida. Fue una muerte triste, injusta y solitaria. Pero si algún día nos encontramos en el otro barrio, me encantaría decirle todo lo que el cine le debe ... seguro que ella sonreiría y de sus ojos desaparecería esa tristeza infinita.

Grande Marilyn ... siempre, eterna.

Nada define mejor a mi actriz favorita que esta escena que es interpretación en carne viva:

1 comentario:

Arie Art dijo...

Bellísimo post. No sé mucho de 'Marilyn' excepto ver All about Eve y no haberla reconocido. Me falta el tiempo pero no las ganas para conocerla porque ahora leyendo entre tus fascinaciones no puedo dejar de ver mis fascinaciones iguales con James Dean. ¿O serán esos cuestionamientos, la soledad y las ganas de ser mejor los que me llevan a agujerarme el corazón?, no sé. Mas no dejo de escuchar todas tus reflexiones de tu 'Marilyn' en mi cabeza.