PELICULEROS

martes, 27 de diciembre de 2011

'¿Por qué se frotan las patitas?' o una joya de culto en 'Versión Española'

Una de las joyas de mi DVDteca es una copia original de '¿Por qué se frotan las patitas?' que me regaló mi venerada Leticia, una de las distribuidoras de mi corto '3,2 (lo que hacen las novias)', hace unos meses. Y lo es por el detallazo de Leti y porque me la dio la misma noche en que conocimos en persona a Miguel Ángel Carmona, coguionista de la película y uno de los mejores cortometrajistas del panorama nacional. El corto de Carmona (el magnífico '70m2') y el mío comparten distribuidora, que no talento porque el suyo es enorme y desproporcionado (algo así como el Nacho Vidal del corto andaluz) y el mío escaso y escondido. A Carmona le costó pero al final conseguí que me firmara mi copia de '¿Por qué se frotan las patitas?' y ahora la guardo como oro en paño, que diría mi madre.

¿Tengo razón para adorar tanto esta película? Pues sí. Y muchas. La primera es que la ópera prima de Álvaro Begines puede presumir de algo tan escaso, preciado y difícil de encontrar como es la ORIGINALIDAD. '¿Por qué se frotan las patitas?' es un derroche de buen rollo, un soplo de aire fresco en un cine tan rancio y acartonado como el español. A pesar de que su estructura de musical de andar por casa no es nueva, sí lo es la manera tan honesta que en el director, también coguionista junto a Carmona, se acerca a los números musicales y a los personajes. Es imposible no quedarse prendado del gusto musical de Begines, de las versiones tan conseguidas (y con ese aire tan andaluz) de temas clásicos, de las voces flamencas que le dan una nueva dimensión a 'Yo soy rebelde' o 'Escándalo'.

Pero lo mejor de '¿Por qué se frotan las patitas?' no es su música. Ni siquiera sus actores, y mira que están todos ellos inmensos, desde una Lola Herrera en su mejor papel en años hasta un Raúl Arévalo que ya apuntaba maneras de convertirse en el mejor actor de su generación. Hasta la perra Ano está fabulosa. Pero no, lo mejor es su capacidad para hablar de una manera sencilla y sin trampas, y sobre todo sin falsas trascendencias, de la vida y la muerte. Porque bajo su apariencia de comedia musical, '¿Por qué se frotan las patitas?' acaba siendo un desolador, pero a la vez optimista, relato sobre lo mucho que tenemos que cambiar para dejar atrás las tonterías y gilipolleces con las que perdemos el tiempo sin darnos cuenta de que todo esto a lo que llamamos vida pasa de momento.

Emotiva, divertidísima, original, fascinante e inolvidable. Y esta noche se emite en 'Versión Española', en la 2, con la presencia de Álvaro Begines, Lola Herrera y Raúl Arévalo. ¿De verdad que os vais a perder una de las pocas joyas y películas de culto que nos ha dejado el cine español en los últimos años? Sentad vuestros culos en el sofá a las 22:00 y disfrutad, que no todos los días se ven peliculones como éste.

Os dejo con el tema que le da sentido a la historia. Porque la vida pasa de momento:

lunes, 19 de diciembre de 2011

'The artist' o el CINE con mayúsculas.


Decía Hitchcock, como ya he dicho por aquí unas cuantas veces, que una buena película es aquella que se puede entender sin problemas sólo a través de la imagen, sin diálogos. En una época donde el 3D roba sin descaro los bolsillos de los espectadores, en la que la originalidad brilla por su ausencia, donde los blockbusters son un amasijo de efectos especiales sin alma, parecía imposible encontrar algo así, tal y como decía Sir Alfred. Pero entonces llega a nuestras vidas 'The artist' y, dicho vulgarmente, se nos caen las bragas al suelo con una historia rodada en blanco y negro, sin palabra alguna (bueno ... no quiero soltar spoilers así que dejémoslo así) y que nos remite a la época gloriosa en la que una película era un acontecimiento y una sala de cine se convertía en un lugar mágico.

'The artist' es mucho más que la mejor cinta que hemos visto este año; es un poema visual pero, al contrario que 'El árbol de la vida' por poner un ejemplo, no está reservado para una minoría sino que es completamente entendible para todo aquel que ha visto alguna vez en su vida una película. Porque todo en 'The artist' está pensado para el público de a pie, ese que se emociona con una historia ya contada mil veces en el cine (la sombra de 'Ha nacido una estrella' es alargada) pero que aún conserva la capacidad de emocionarse con las imágenes.

'The artist' es una carta de amor al cine, a los actores y, sobre todo, al público. Una película hecha con el corazón y lanzada con las dosis necesarias de inocencia, cinismo, ternura e inteligencia. Y, ante todo, es una colección de escenas inolvidables que son cine puro y duro. Me vienen a la mente momentos arrebatadores como ese en que la maravillosa y magnética Bérénice Bejo se abraza la chaqueta de su ídolo, o cuando Jean Dujardin descubre el nacimiento del cine sonoro. Instantes impagables que cobran una fuerza, una emoción y una calidad cinematográfica que hacía muchísimo tiempo que no se veían en una película.

Y repito lo que he dicho más de una vez desde que vi esta maravilla en el cine el viernes pasado: es imposible que no te guste 'The artist' si te gusta el cine. Porque esta película es CINE.

Os dejo con uno de los momentos de esta historia destinada a ocupar un hueco importantísimo en el corazón de cualquier cinéfilo:

lunes, 12 de diciembre de 2011

Sobre etapas difíciles y tiempo sin escribir en el blog ...

Sí, este blog ha estado mucho tiempo sin actualizarse. Mes y medio sin ponerme delante del ordenador para escribir mis tonterías. Pero es que han pasado sólo cuarenta y dos días desde la última entrada y a mí me parece que han transcurrido un millón de años. Todo sigue igual y todo es diferente, como en los dibujos animados donde una nube con lluvia persigue a un personaje mientras a su alrededor hace sol. Y con semejante panorama poco me apetecía ponerme a escribir delante del ordenador. Me pasaba algo así como al personaje de Leo (Marisa Paredes) en 'La flor de mi secreto', que quería escribir novela rosa pero todo le salía negro, negrísimo.

Pero en este mes y poco también han pasado cosas buenas. Pumba ha cumplido años, tres. O sea que, haciendo el recuento humano, mi hijo perruno tiene ya 21 añazos, por lo que si vamos a EEUU a hacer la ruta 66 ya puede beber tranquilo en cualquier bar. No sé si Pumba es consciente de su mayoría de edad pero está más guapo que nunca y más pendiente de mí que de costumbre. Ahora mismo, mientras escribo, lo tengo aquí con la cabeza encima del teclado luchando porque mis ganas de actualizar el blog no puedan tanto como sus ganas de recibir mimos urgentes.

Y nuestro cortito '3,2 (lo que hacen las novias)' sigue dando guerra. Se ha cumplido un año desde que se estrenó en Madrid y Málaga y aún nos da alegrías y alegrías. Este último mes ha ganado el primer premio al mejor cortometraje en el certamen 'Marbella Crea 2011' (en la foto se ve el premio, uno de los más originales y comprometidos con el medio ambiente que nunca me han dado) y los galardones al mejor coto y al mejor director en el VI Festival Nexosur. Nuestro trío va a terminar el 2011 con cuarenta secciones oficiales y diez premios, nada mal para un corto que ha tenido la palabra 'polémica' inscrita por todos lados desde el primer momento.
Y cuando tocas fondo, va Disney y te alegra el día. El 21 de diciembre se reestrena en cines 'El rey león', la película de mi vida. Va a ser muy raro volver a verla en pantalla grande, recordar aquella tarde de viernes de diciembre en que mi madre me llevó a Sevilla a darme la sorpresa de ver 'El rey león' en el Cervantes, un cine inmenso de una única sala que aún hoy sobrevive en plena época de multisalas sin personalidad. Todavía me acuerdo de esas butacas viejas, de la lámpara de araña inmensa que colgaba del techo, de la cara de lerdo que se me quedó cuando las luces se apagaron y un sol amarillo iluminaba la sala al ritmo de 'El ciclo de la vida'. Va a ser muy grande volver al cine a ver la historia de Simba, muy grande ...

Y bueno, la gran noticia en medio de la miseria es que termino mi etapa malagueña. Diez años de universitario, entre Periodismo y Comunicación Audiovisual, se finiquitan después de que mi archienemigo Sebastián Mañas haya decidido que tres años de suspenderme eran suficientes. Así que el 1 de diciembre conseguí (no me preguntéis cómo que aún conservo cierta dignidad por mí mismo) aprobar la puñetera 'Sistemas Multimedia' por lo que ya soy todo un licenciado en Comunicación Audiovisual. Esto sólo significa dos cosas: que voy a ser una estadística más en la cola del INEM y que abandono, por fin, la maldita facultad de ciencias de la comunicación de Málaga. Ahí te quedas bonita, que te metan fuego ...

Ah sí, y en este tiempo que he estado sin escribir, la Monarquía española ha estado a punto de sufrir un tocado y hundido muy similar al que me he visto yo sometido en mi vida real. Y es que el señorito Urdangarín nos ha salido amigo de lo ajeno, el muy listo. Yo me lo veo ya aguillotinado, rollo Maria Antonieta. Y a mí me encantaría dirigir su biopic, muy en la línea de lo que hizo mi adorada Sofia, para ponerlo comiendo pasteles en la Zarzuela mientras se prueba zapatos entre los que colaremos unas converse ultramodernas y ultrapijas. Lo veo, lo veo ... veo muy claro este biopic de Urdangarín.

Pues sí, han pasado muchas cosas en este mes y medio en que no he actualizado el blog. Y yo, que soy muy fan de abrir y cerrar etapas, me he visto de golpe obligado a empezar una nueva, necesaria y dolorosa a partes iguales. Para más inri, y teniendo en cuenta lo que yo creo en las señales (uno que es muy peliculero, qué se le va a hacer), manda cojones que el día en que decido volver a Blois (el pueblo francés donde viví con dieciséis años) me escribe una de las mejores amigas que conocí allí para contarme que está embarazada. Pues sí, me voy a Francia con una mochila para reencontrarme con el sitio donde más feliz he sido.

Releyendo esto me doy cuenta de una cosa ... cuanto daño ha hecho 'Come, reza, ama' a los peliculeros y fantasiosos como yo, :)