PELICULEROS

sábado, 24 de septiembre de 2011

Sobre la amistad, el amor, el sexo y la felicidad en forma de obra de teatro.

Bien, pues ahí tenéis a Brad Pitt desnudo y ... ah, inocentes corderitos, que habéis vuelto a caer y ya estáis leyendo esta entrada sin quererlo. Lo que os gustará un trozo de carne, y más si es de famoseo, que véis la foto y pincháis en el blog.

Bueno, ya que tengo vuestra atención no vais a iros a vuestra casa, os quedáis por aquí un ratín y así yo aprovecho para poner al día vuestras agendas culturales (que sé que algunas de las vuestras ya tienen telarañas por mucha gafapasta que llevéis) y recomendaros la obra de teatro 'Amigos hasta la muerte', dirigida por Javier Veiga y protagonizada por él mismo, Fele Martínez y mi adorada Marta Hazas. Ayer tenían función en Málaga y aprovechamos para ponernos al día con nuestra Marta, a la que hacía tiempo que no veíamos, pero sobre todo disfrutamos de una excelente comedia, con algo tan difícil de encontrar hoy en día como es inteligencia, llena de diálogos rápidos, ingeniosos y cínicos pero sin renunciar a un toque de ternura y emoción que se agradecen mucho, sobre todo en su tramo final.


'Amigos hasta la muerte' es una certera radiografía generacional del mundo de los treinteañeros, una historia que bucea en los extraños vínculos del amor, la amistad y la inmadurez a través de la historia de dos amigos, un conmovedor Javier Veiga y un divertidísimo Fele Martínez, enamorados de una misma mujer, Marta Hazas tan magnética como siempre. Los derroteros de la trama son muy reconocibles pero los diálogos de Veiga hacen el camino nuevo y disfrutable de principio a fin. No son pocos los momentos en que se pierden partes de la conversación de los actores 'por culpa' de las risas del público y de los continuos gags, algunos de ellos recibidos con aplausos por parte de unos espectadores entregados de buena gana a la obra desde el momento en que suenan los compases de 'Cheers' (de la música original, tranquilos, que no vais a sufrir a Dani Martín) y aparecen los personajes por primera vez.

Aunque ya conocíamos la vis cómica de Marta, fue un gustazo verla resplandeciente sobre el escenario, arrancando carcajadas y convertida en una actriz de comedia de primera, capaz de guiar al espectador de la risa a la lagrimilla traicionera sin perder la sonrisa agridulce. Me gustó muchísimo verla así, sobre todo después del calvario dramático por el que la hice pasar en nuestro cortito '3,2 (lo que hacen las novias)'.

Si pincháis aquí accedéis a la página de facebook de 'Amigos hasta la muerte' y podéis ver las próximas ciudades que la obra visitará. Hoy aún están en Málaga, en el Teatro Alameda con función a las 20:30, así que yo no veo otro modo mejor de recibir el otoño que con esta incursión en el complicado mundo de los amigos, el matrimonio y eso tan difícil de conseguir como es ser feliz. Merece mucho la pena, hacedme caso. Os lo recomienda hasta Brad Pitt con la minga al aire.

martes, 13 de septiembre de 2011

Cosas (y sms) que hacen que la vida merezca la pena

Lo de la foto era mi plan perfecto para el sábado: Pumba, yo y los últimos días de playa del año. Era una necesidad, sobre todo porque el día anterior se había cumplido el sagrado ritual que me acompaña, desde hace tres años, todos los junios, septiembres y diciembres. Sebastián Mañas ha tenido a bien retenerme a su lado y no dejar que me licencie a pesar de que mi generación terminó la universidad en 2008. Pero él no, él piensa que yo tengo que convertirme en un mobiliario más de la Universidad de Málaga y así llevo tres años, yo intentando aprobar 'Sistemas Multimedia de Comunicación' y Mañas opinando justo lo contrario. El viernes no fue una excepción y una pregunta trampa volvió a apretar aún más el lazo que une mi culo casi treinteañero a una facultad a la que me encantaría ver arder cual Catedral de Salamanca al final de 'Tuno negro'.

La mañana del sábado se preveía perfecta para olvidarme de Sistemas (hasta diciembre, claro, cuando acuda a mi cita anual con el examen) y fuí a la playa para, ya que no hay manera de convertirme en licenciado, al menos llegar moreno a octubre. Así que llegué a la maravillosa zona de Huelín (sí, ese trozo de arena con agua caracterizado por sus compresas flotantes y sus peces de tres ojos contaminados), dejé la toalla y saqué mi libro de 'A sangre fría ' de Capote. Por cierto, que nadie se piense que lo de la novela lo digo para darme aires de intelectual, los seguidores de este blog ya sabéis que no tengo problemas en decir que soy el único hombre sobre la tierra que lee a Federico Moccia.

Pues así estaba yo, tumbado y despatarrado sobre mi toalla de Lilo y Sticht, cuando me llega un mensaje al móvil. Era de Edu y decía lo siguiente: '3,2 se lleva la mención en la sección de competencia iberoamericana en el festival de Méjico. Yuhuuuuuuuuuuuuuuu'. Ala, la tranquilidad y desconexión mandada al inframundo con un solo sms. Pero qué alegría de estrés si viene por cosas así.

Del 1 al 9 de septiembre se celebraba en México el 'Shorts Shorts Film Festival', uno de los más importantes certámenes a nivel hispano, y nosotros competíamos en la sección iberoamericana con nuestro pequeño trabajo '3,2 (lo que hacen las novias)'. Era un orgullo estar ahí, sobre todo porque compartíamos programa con grandes trabajos indispensables en este año como 'Camas' de Manuela Morena, 'Un novio de mierda ' de Borja Cobeaga, 'Bird boy' de Pedro Rivero y Alberto Vázquez, o 'Protopartículas' de Chema García. Obviamente, y compitiendo con semejantes mamuts del mundo del corto, nuestras opciones de llevarnos algo eran inexistentes así que nuestra sorpresa fue mayúscula al ver que el jurado decidía darnos la mención especial. Todo un honor que nos ha dado un impulso tremendo para enfrentarnos a un rodaje que es ya inminente (finales de octubre en Madrid) pero que, sobre todo, ha supuesto una alegría inmensa para mi pequeño equipo, esas 10 personas que se embarcaron en la locura de rodar '3,2 (lo que hacen las novias)' con lo justo y necesario, 10 locos maravillosos que son los grandes culpables de que nuestro corto lleve ya 30 secciones oficiales en festivales nacionales e internacionales, cinco premios y al que le queda todo un año de distribución todavía por delante.

Gracias equipo, todo lo que está pasando es gracias a vosotros. Perdonad por ponerme ñoño pero una ocasión así lo requería.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Cosas que rodean a 'La piel que habito'

Algunos de vosotros me habéis preguntado porqué hace tiempo que no aparecen por aquí críticas (absurdas, de las mías de siempre) sobre las películas que están en cartel. Pues queridos lectores, no están porque se han mudado a dos sitios diferentes: el portal multimedia 'Jóvenes realizadores' (donde llevo la sección 'Treintaycincomilímetros' dedicada a comentar los últimos estrenos de la cartelera) y la web 'Peliculeros', dedicada ésta última al cine español y donde soy uno de los redactores. Pinchando en los nombres de las webs podréis acceder a ellas y seguir aburriéndoos como ovejas leyendo mis colecciones de sinsentidos.

Hace una semana que publiqué en 'Peliculeros.es' mi crítica sobre 'La piel que habito', la fascinante y polémica película de Pedro Almodóvar, director que ha conseguido que su film sea el tema de conversación cinematográfico favorito de todo el mundo durante estas dos últimas semanas. A estas alturas poco se puede decir ya de una historia que ha arrancado pasiones y odios por igual, a la que se le ha elevado a los altares o de la que se ha pedido su reclusión en una caja fuerte y que ésta se tire al mar para que la película no vuelve a ver la luz del día. Almodóvar nos tenía acostumbrados a la radicalidad pero no llevada a este extremo. Quería dejar este blog, que considero ya casi como un diario personal, para comentar cuestiones de la película al margen de su análisis cinematográfico, cosas como porqué se ha levantado tanto revuelo y porqué hay elementos de 'La piel que habito' que para unos son oro puro y para otros mierda seca, sin punto intermedio y sin eufemismos.

Los que habéis leído mi crítica ya sabréis que yo soy de los que ha caído rendido a los pies de esta nueva creación de Almodóvar. Su arriesgadísimo y perturbador estudio sobre las pasiones humanas me ha parecido de lo mejor que he visto este año en cines, una lúcida y retorcida vuelta de tuerca a su propio cine sin dejar de ser él mismo. El gran problema que encuentro en 'La piel que habito' no parte de la película en sí sino de la enorme bocaza de su director. Recuerdo que, cuando se anunció el rodaje, las notas de prensa de todos los medios decían: 'la nueva película de Pedro Almodóvar relata la venganza de un cirujano que hace ..... a ........ porque esa persona ha hecho ......'. No relleno los puntos suspensivos por caridad con los que tuvieron la suerte de no leer esa información en su día. 'Bueno, qué punto de partida tan cojonudo, a mí ya me tiene ganado con eso' pensé.

Me empecé a mosquear cuando llegó el estreno en Cannes y ningún medio se hacía eco de lo que ya se había anunciado como su argumento. Al contrario, hablaban de que el cirujano protagonista llevaba a cabo una venganza que era el gran secreto de 'La piel que habito' y que era mejor no desvelarlo porque sobre ese efecto sorpresa se aguantaba todo el impacto del film. Ahí ya es cuando se me calentaron los reaños y pensé: 'no habrá sido capaz Almodóvar de destripar su propia película de una manera tan chapucera'. El viernes pasado me senté en la sala de cine y comprobé que sí, que los chicos del Deseo habían revelado el gran secreto de su propia creación meses antes de rodarla. Tengo que confesar que eso me impidió disfrutar al 100% de 'La piel que habito', sobre todo cuando comprobé la cara de pasmo de mis amigos al descubrir por ellos mismos el giro sorpresa y tener que imaginarme cuál hubiera sido mi reacción ante tamaño descubrimiento (¿me lo habría esperado? ¿me hubiera sorprendido? ¿me habría quedado patidifuso?). Para futuras ocasiones, recomiendo que alguien del Deseo acompañe siempre a Almodóvar para cerrarle la boca e impedir que hable demasiado (es de juzgado de guardia, por ejemplo, que en la maravillosa y enternecedora entrevista que le hace Gabilondo, el propio Pedro cuenta la escena final de 'La piel que habito'. Un angelito Pedrito cuando habla, vamos).

Pasemos a otro tema ahora que ya está claro que el manchego tiene la boca demasiado grande y que, precisamente, dirige historias de las que es mejor saber nada o poco antes de verlas. Una de las cosas que más risa me produce es el hecho de que las voces críticas contra la película se refieren, sobre todo, a que no es creíble. Veamos, se ha dicho hasta la saciedad que 'La piel que habito' es una mezcla de géneros pero donde predomina el fantástico y la ciencia ficción. Es decir, géneros ambos donde se pide al espectador, y éste casi siempre lo hace, una suspensión temporal de la credibilidad porque ante él van a desfilar elementos, como su propio nombre indica, fantásticos. Pero ricemos más el rizo, cual vello púbico, y hagamos una comparación. Para no irnos muy lejos echemos un vistazo a una película ahora mismo en cartelera, 'Cowboys y Aliens', una cinta ambientada en el Lejano Oeste donde un grupo de vaqueros se enfrentan a naves alienígenas mientras uno de ellos lleva un arma de destrucción masiva en la muñeca. ¿Hay alguien que haya leído por ahí que 'Cowboys y Aliens' no es creíble? Pues con eso queda todo dicho, ambas películas pertenecen a un género fantástico sólo que parece que eso a Almodóvar no se le permite. Obviamente hay cosas en 'La piel que habito' con las que hay que hacer un acto de fe para pasar por el aro (sobre todo en lo relativo a esa voz cambiante del personaje de Vera) pero uno pasa porque estamos en el género fantástico, ése mismo que hace que no nos preguntemos demasiado porqué el Doctor Frankenstein era capaz de crear un hombre vivo hecho de retazos de muertos en pleno siglo XIX. No es una película realista porque NO PERTENECE A UN GÉNERO REALISTA. Punto y pelota.

¿Y qué pasa con esas famosas risas que surgen en los momentos en los que no tienen que surgir? Yo personalmente no vi apuntes cómicos involuntarios en ningún momento, más bien me pareció todo de un tono terrorífico y sombrío que congelaba al momento cualquier atisbo de sonrisa. Pero aquí tengo que decir que, en los dos pases con público en los que he estado, las cosas han sido muy diferentes. El viernes del estreno la sala permaneció en completo silencio, en un estado de fascinación que quedó demostrado en los entusiastas comentarios a la salida. Era un multicines moderno, el único que queda en el centro de Málaga, y con un público muy heterogéneo que agrupaba a adolescentes, jóvenes, adultos y ancianos. Sin embargo, el domingo fui a un multicines más viejo (gran error, ese complejo confunde 'antiguo' con 'vintage' y cobra la entrada más cara, ¡ups!) y entré en una sala llena donde todos superaban los cincuenta (excepto yo, que conste, que mis veintintantos años aún me permiten estar lozano y hermoso). El caso es que ahí sí escuché risas e incluso carcajadas, sobre todo en la escena de los consoladores, cosa que no entiendo porque ese momento es de un perturbador acojonante. Creo que la única explicación posible aquí es la que da el grandísimo Javier Quevedo, 'la culpa no es de la película sino de ese público que se ríe de cosas de parvulario'. Poco que añadir a eso, si alguien es capaz de encontrarle sentido de humor a un chico que tiene casi que violarse a sí mismo con una colección de consoladores de tamaño 'aterrador', pues perdone que le diga pero tiene un humor cuanto menos curioso.

¿Es 'La piel que habito' motivo de bufa o de admiración? Yo creo que hay que ser objetivo con ella, es una película de ciencia ficción pero que parece un melodrama, una historia de suspense psicológico con ingredientes del universo Almodóvar que son los de siempre pero aquí lucen como nuevos. La podréis odiar o no, pero hay que darle una oportunidad y no salir con cosas como que 'no es creíble' cuando ahora mismo en cartelera tenemos aliens en el Oeste, superhéroes que se ponen un anillo verde y echan a volar, pitufos azules en Nueva York y monos que hablan. A mí, en última instancia, me encanta que se hable tanto de 'La piel que habito', o que mi compañero de Fnac me diga que él nunca ha visto una película de Almodóvar pero que a ésta le tiene ganas por todo lo que le cuentan. Sólo los grandes son capaces de levantar un film tan radical, tan especial, del que se hable tanto para bien y para mal, que provoque tantas emociones pero nunca la indiferencia.

Eso sí, intentad ser objetivos a la hora de analizarla. Si no le pedisteis a Mary Shelley credibilidad con 'Frankestein' sino que os dejasteis llevar por su arrebatador halo de romanticismo y tragedia, pensad que Almodóvar ha hecho una película de ciencia ficción y suspense y como tal hay que tratarla.

Por cierto, una última cosa. Es muy común hablar, porque en España hablamos mucho aunque no tengamos ni puta idea, del desmesurado ego de Pedro y se le pinta como una diva insoportable con unos humos más subidos que Jorge Javier Vázquez. Pues chicos, yo seré muy inocente pero no he visto nada de eso en todas las entrevistas que le he visto este año. Me quedo especialmente con la de Gabilondo (excepto, claro está, por lo que he comentado antes de destripar el final) y ese momentazo en que el periodista le pregunta 'Pedro, ¿qué es el éxito para ti?', y el director contesta 'el éxito es poder comprarle una casa a tu madre en la misma calle donde nació, en el pueblo. Y que ella muriera allí, tranquila'. ¿Es eso ser una diva? Pues que venga San Kubrick y lo vea.