PELICULEROS

jueves, 28 de abril de 2011

Las mejores escenas.

He aceptado el reto del Sr.Nocivo (una de mis visitas bloggeras diarias y uno de los habituales de este rincón) para hacer una de esas listas que nos gustan más que a Lady Gaga el olor a sangre y semen. El juego consiste en hacer un remember sobre las escenas que más nos gustan del cine, una de esas ocasiones para tirarnos los trastos a la cabeza unos a otros por nuestro indudable mal gusto. Sr.Nocivo, tú lo ha querido, ahí va la mía ...

ESCENA MÁS DIVERTIDA
Siempre me doblo por la mitad de la risa en el momento en que el mambo-taxi persigue a la moto donde escapa Lucía (Julieta Serrano) en "Mujeres al borde de un ataque de nervios". Los disparos de ella al taxi al grito de "¡¡escandalosas, escandalosas!!" me hacían revolcarme por el suelo de la risa y lo siguen cosiguiendo hoy en día.


ESCENA MÁS TRISTE
Pocas escenas tienen la fuerza y la desoladora tristeza del momento en que Francesca (Meryl Streep) viaja con su marido en su viejo coche y se encuentra con Robert Kincaid (Clint Eastwood) bajo la lluvia cuatro días después de vivir con él la historia de amor que marcará su vida en "Los puentes de Madison". Una mano indecisa en el picaporte del coche, la decisión de ser feliz haciendo daño a su familia o sacrificarse con el recuerdo de haber vivido "una de esas certezas que sólo ocurren una vez en la vida". Los planetas se alinearon y actores, música, dirección, todo encajó en una de las escenas más arrebatadoras de la historia del cine:


ESCENA MÁS ALEGRE
¿Hay alguien en el mundo que no conozca ese dicho de "ningún problema debe hacerte sufrir, lo más fácil es saber decir ¡Hakuna Matata!". Cierto es que sí se analiza el lema a fondo descubrimos una apología del pasotismo más propio de la generación ni-ni que de la moral Disney, pero "El rey león" consiguió una de esas escenas que por muy gris que sea el día, por muy mal de ánimo que uno esté, siempre consigue sacar una sonrisa:


ESCENA MÁS PERTURBADORA
El comienzo de "Martyrs" después del prólogo es uno de esos golpes de efecto que no se olvidan. Una familia, padre, madre y dos hijos, desayunan cuando el timbre suena. Dos chicas están en la puerta y los masacran uno a uno, sin piedad. ¿Pero quiénes son las víctimas y quiénes los verdugos? Una escena que consigue dejarte un mal cuerpo que tarda mucho, mucho tiempo en irse.


ESCENA MÁS RARA
"Inland Empire" toda ella, enterita, desde que empieza hasta que acaba.


ESCENA MÁS AGRIDULCE
El final de "Toy Story 3" te hacer ir de la sonrisa a la lágrima como si fuéramos unas damas decimonónicas en la ópera. Los de Pixar consiguieron clavar en imágenes el dulce y amargo momento en que dejamos de ser unos niños para convertirnos en adultos:


ESCENA MÁS ATERRADORA
La escena final en "The Blair witch project" me sigue provocando pesadillas cada vez que la veo. Los dos cineastas atrapados en una casa ruinosa, llena de las huellas de las manos de los niños asesinados por todas las paredes, y la bajada final al sótano con esa icónica imagen de uno de ellos mirando a la pared ... eso es miedo y lo demás son tonterías.


ESCENA MÁS ROMÁNTICA
Tengo debilidad por la secuencia de secuencias en que Lelaina (Winona Ryder) y Troy (Ethan Hawke) se separan y se reencuentran al ritmo de "All I want is you" de U2 en "Reality Bites". El amor en la generación X es mi favorito, siempre quise ser un adolescente en la primera mitad de los 90.

ESCENA CON MEJOR DIÁLOGO
Todas y cada una de las palabras, hirientes como puñales y diciendo verdades como puños a pesar de que los dos mienten, entre Alice (Natalie Portman) y Larry (Clive Owen) en el reservado del club de striptease en "Closer". Un diálogo que es capaz de poner cardíaco al espectador a pesar de que no se ve ni un centímetro más de piel del que Natalie no quiso que se viera.


ESCENA CON MÁS SUSPENSE
Billy Wilder se bastó y se sobró con una puerta para crear una de las mejores escenas de suspense de la historia en "Perdición". Phyllis (Barbara Stanwyck) se tiene que esconder para que no descubran la relación secreta que mantiene con Walter (Fred MacMurray) pero todo parece indicar que van a ser descubiertos por el jefe de él. Hasta que una oportuna puerta que se abre hacia fuera (nos da igual que sea inverosímil, nosotros nos lo comemos con patatas) consigue en último momento ocultar a la femme fatale por excelencia.


MEJOR ESCENA SIN DIÁLOGO
El "polvo del siglo" entre Catherine Trammell (Sharon Stone) y Nick Curran (Michael Douglas) en "Instinto Básico". Diez minutos sin diálogo, magistralmente fotografiados por Jan de Bont y brillantemente dirigidos por Paul Verhoven. Sexo animal donde uno nunca sabe si el pobre Nick se va a correr o va a acabar con un picahielos clavado en salva sea la parte.


MEJOR ESCENA DE PELEA
Cualquiera de las maravillas, porque no tienen otra nombre, de "Tigre y dragón". Me hicieron desear saltar de árbol en árbol dando espadazos a diestro y siniestro.


MEJOR ESCENA MUSICAL
Christian (Ewan McGregor) se vuelve hacia Satine (Nicole Kidman) y le dice eso de "all you need is love" en "Moulin Rouge". El resto es historia:


MEJOR ESCENA DE BAILE
Arpías llenas de purpurina, divas que salen de un volcán en top-less, luces, kitsch, puestos de suplente que se ganan a golpe de empujón en las escaleras ... ¿alguien dudaba de que no incluiría el número de baile "Diosa" de "ShowGirls" en este apartado?


MEJOR DISCURSO
El desgarrador momento en que Alice (Nicole Kidman) da rienda suelta a su sinceridad, por culpa del porro con más consecuencias de la historia del cine, y le confiesa a su marido Bill (Tom Cruise) que una vez, sólo durante un momento, deseó acostarse con otro hombre. El monólogo de Nicolasa en "Eyes wide shut" es una lección de interpretación como sólo el maestro Kubrick, alabado seas, sabía conseguir de sus actores.


MEJOR COMIENZO
No tengo ningún reparo en decir que el mejor comienzo del cine moderno es el de "Scream". La película te puede gustar más o menos, la puedes considerar mejor o peor, pero supongo que no habrá discusión en que los primeros quince minutos son una especie de cortometraje en sí mismos, un prodigio del suspense y del terror que deja al espectador patidifuso en su butaca.


MEJOR MUERTE
Repetimos película pero es que la muerte de Satine (Nicolasa) en "Moulin Rouge" es muy grande. Ella y Christian acaban de cantar el "Come what may", se han librado del Duque, el público se pone en pie aplaudiendo, el telón se cierra ... y Satine se cae, tísica perdida, en los brazos de Christian mientras todos los actores del Moulin Rouge les rodean. Ella muere mientras al otro lado del telón la gente pide su salida sin parar de aplaudir, "the show must go on". Impecable e imprescindible.


MEJOR CLÍMAX
Grace (Nicole Kidman) ha sufrido todas las vejaciones posibles que los crueles habitantes de "Dogville" han querido. Pero ojo con hacer eso cuando se descubre, en el clímax, que el padre de ella es un gángster que llega al pueblo a buscarla. Grace por las buenas es muy buena pero por las malas ... "mátalos delante de ella, si es capaz de no llorar deja de matarlos pero si llora sigue uno por uno".


MEJOR FINAL
La conclusión de "Y tu mamá también" es un punto y final demoledor a esta historia de iniciación sexual y de madurez. Los amigos íntimos (Gael García Bernal y Diego Luna) que se reencuentran años después en una cafetería y no saben de qué hablar, un momento lleno de silencios incómodos y de prisas por irse. El fin de la amistad, el fin de la inocencia, el mejor final que recuerdo o al menos el que más me gusta.


LA ESCENA QUE NUNCA DEBIÓ RODARSE
El asesinato del policía fan de Bruce Willis en "Scream 4". Un momento ridículo, absurdo y que casi echa por tierra cualquier mérito que esta cuarta entrega pueda tener, que los tiene.


LA MEJOR ESCENA RODADA
Pues aquí mi corazón se divide entre dos opciones. La primera es indudablemente la escena de la ducha en "Psicosis", no sólo porque es un punto y aparte cinematográfico sino porque sólo unas de las mejores escenas que nunca se ha rodado podría tener la repercusión de ésta, copiada millones de veces, estudiada en todas las escuelas de cine e incluso reconocible para cualquier persona que no le guste el cine.

Y la segunda es la escena musical en que los protagonistas de "Magnolia" se arrancan a cantar el "Wise up" consiguiendo un impacto emocional que a muchos nos hizo darnos cuenta, con apenas diecisiete años, que lo que acabábamos de ver en pantalla era una de las razones por la que queríamos dedicarnos al cine:


Listo. The end.

Fechas perfectas para montarse un trio.

Vale, ya tengo vuestra atención. ¡Ah, pequeños, qué fácil es que os paréis a leer esto cuando el reclamo del sexo aparece ante vosotros! Ya en serio, el trío que os quería proponer no deja de ser sexual (sólo hay que pinchar aquí para ver el tráiler) pero sobre todo cinematográfico. Y es que este mes de mayo va a haber muchas oportunidades de ver "3,2 (lo que hacen las novias)" en diferentes festivales de cine, quizás a alguien os pille de paso por alguna de las ciudades donde se va a proyectar.

El viernes 29 de abril, a las 18:30, se proyecta en el Festival de Cine Iberoamericano "Un mar de cortos 2011", en Cádiz, dentro de un programa que incluye genialidades como "Una caja de botones", el ganador del Goya de este año. El miércoles 4 de mayo se presenta en la sección oficial del "Festival de Cortometrajes La Fila" (Valladolid), a las 20:00. El próximo jueves 5 de mayo la cita es en el Certamen de Cortometrajes de Caja Madrid, "En.Piezas 2011", a las 18:00, en La Casa Encendida (junto al Museo Reina Sofía, metro Atocha) en la capital. Y a mediados de mes nos vamos a la ciudad universitaria por excelencia, Salamanca, donde "3,2 (lo que hacen las novias)" se verá el jueves 19 de mayo, a las 22:00, en el "Festival de Cortometrajes de Salamanca". Terminamos en casa, el 27 de mayo, como uno de los siete cortometrajes finalistas en la VI edición "Cesur en corto 2011" en Málaga.

Mayo se presenta movido. ¿Y quién no querría montarse un trío con estos tres actorazos?:



martes, 26 de abril de 2011

La historia sobre porqué me saqué el carnet de conducir.

Los coches y el cine de terror siempre han ido cogidos de la mano. Sólo hay que ver el baño de sangre que se pega la pobre Maïwenn Le Besco en el clímax final de "Alta tensión" cuando intenta escapar del psicópata más cuestionado del moderno de cine de horror europeo (foto de arriba).

¿Por qué empiezo diciendo esto? Porque algunos de mis amigos siempre me retan a qué cuente públicamente las razones por las que me saqué el carnet de conducir hace ya unos cuantos años. Se me había olvidado por completo pero el sábado pasado volvía de trabajar conduciendo bajo una lluvia torrencial, de película de terror, por una carretera desierta donde no pasaba ni un alma. Y mi mente peliculera entró en pánico cuando me di cuenta de que se me había olvidado echar gasolina y el coche había entrado en reserva hacía un buen rato sin que yo me diera cuenta. Sabía que estaba a pocos kilómetros de casa y que llegaría bien pero en el fondo empecé a imaginar que me quedaba tirado en medio de la nada, bajo una lluvia propia de cualquier slasher y sin tener la más mínima posibilidad de volver a casa. Ya me veía caminando por el campo y llegando a una casa destartalada para pedir ayuda. Por supuesto me toparía con una familia de caníbales en versión andaluz y descubriría que muchos de los turistas desaparecidos en la zona estaban allí en forma de lámparas, posavasos o sillones de cuero. Y después de que mi mente divagara de esa manera, con la consecuencia de llegar a casa y aparcar a la primera sin darme apenas cuenta, recordé el motivo por el que me saqué el carnet.

Ali y yo habíamos ido al cine a ver el remake de "La matanza de Texas", película que, digan lo que digan, es un más que notable ejercicio de terror que llega a superar, sólo en algunos momentos pero ya es suficiente mérito, al original de Tobe Hooper. No sé si la recordaréis pero el final transcurre en una vieja gasolinera a la que Jessica Biel consigue llegar después del calvario que le hacen pasar Leatherface and family. Allí se encuentra con que los patriarcas caníbales aún no han muerto pero ella consigue robarles el coche y salir del encantador estado de Texas no sin antes casi atropellar a un Leatherface al que previamente ha dejado manco con un hacha (vamos, que si me pierdo en una película de terror que sea con Jessica Biel que demostró ser una scream queen con dos cojones muy bien puestos).

Tengo que reconocer que "La matanza de Texas" me dio mucho, mucho, muchísimo miedo. Recuerdo que Ali y yo salimos del cine y yo le dije: "oye, que nosotros no tenemos carnet. Imagínate que un día estamos de excursión en el campo, nos encontramos con una familia de psicópatas y sobrevivimos pero no podemos escapar porque no sabemos conducir". Ali no me echó muchas cuentas, y no la culpo viendo mi razonamiento, pero a mí la cosa me dio qué pensar. Yo lo veía todo muy claro, era lógica pura y dura pensar que a una pandilla de amigos tan típica como la nuestra, con su rubia que parecía sacada de un equipo de animadoras incluida, le podía pasar lo que a los protagonistas de "La matanza de Texas" en cualquier momento. Imaginaos que en una de nuestras excursiones al campo acabamos siendo masacrados, yo sobrevivo (porque soy un devoto del género y sabría qué hay que hacer para sobrevivir) pero al final acaban matándome porque consigo las llaves del coche del cadáver de alguno de mis amigos pero no puedo usarlas ¡¡porque no sé conducir!!

Esa noche tuve pesadillas con eso y al día siguiente me apunté a la autoescuela. Lo peor de todo es que esta historia es real al 100%. Pero ¿veis lo fácil que lo tiene Jessica para huir de Leatherface cómodamente en su coche?:


jueves, 21 de abril de 2011

Regreso a Woodsboro ... "Scream 4" o cómo sobrevir al remake de una película de terror.

Ha costado pero he conseguido llegar al estreno de "Scream 4" sin leer ningún spoiler de la película y lo más virgen posible respecto al argumento o las escenas de muerte. Por no saber no sabía ni uno solo de los asesinatos ni quien protagonizaba el prólogo. No ha sido fácil, hoy nos dirigíamos desde el Burguer King hasta el multicines Vialia de Málaga e hice que todos diéramos un rodeo bordeando el centro comercial para así evitar a la gente que estaba saliendo de la sala en ese momento. ¿Paranoia? ¿Frikismo elevado a su máxima potencia? ¿Desesperación por ver una película que llevaba 11 años esperando? Llamadlo como queráis pero lo conseguí, pude sentarme en la butaca con la información justa y necesaria sobre "Scream 4".

Una cosa es obvia, nosotros no somos los mismos espectadores adolescentes que en el 97 íbamos en pandilla a ver el primer "Scream", la mayoría vírgenes y con la cara en pleno apogeo grasiento por culpa del acné. Y el cine de terror que se parodiaba en la primera trilogía tampoco es el mismo, el slasher tuvo su apogeo y su muerte y en esta última década los aficionados al género hemos sufrido incontables películas sobre niñas japonesas con el pelo largo y con muy mala leche, remakes de absolutamente todos los filmes de horror de los 80 y los 90, muy buenas historias de terror -como el primer "Saw"- que pierden todo su valor por culpa de incontables e innecesarias secuelas ... Todo es diferente, cuando el primer "Scream" se estrenó pocos teléfonos móviles veíamos por la calle, internet era algo extraño y peligroso y, tal y como dice mi amigo Salva Martos, nuestra generación ha sido la última en tener algo parecido a la inocencia. "Scream 4" ha llegado a nuestras vidas corriendo el peligro de haberse quedado anclada en el pasado, de ser una película donde un tío con una careta ya no puede provocar el más mínimo escalofrío en unos espectadores acostumbrados a todo tipo de burradas. Y sin embargo Wes Craven, director, y Kevin Williamson, guionista, han sabido adaptarse a todos los cambios que el género y nuestra propio vida han sufrido (con facebook a la cabeza), han reinventado las reglas y han creado una cuarta entrega que es toda una fiesta para los fans de Ghostface aunque no tanto para el simple espectador de a pie.

"Scream 4" no se anda con tonterías, durante los primeros diez minutos te deja claro que estás dentro de un macabro juego de cine dentro del cine en el que nada es lo que parece y donde la violencia va a estar mucho más presente que en la trilogía original, nada extraño teniendo en cuenta que desde que vimos a Ghostface por última vez hemos sido testigos del nacimiento de un nuevo subgénero, el porno-tortura, con "Hostel" y "Saw" como máximos exponentes.

La historia nos lleva al lugar donde empezó todo en 1996, Woodsboro, el pueblo natal de Sidney Prescott (una Neve Campbell que deja ver en todo momento que la única razón por la que hace la película tiene un montón de ceros) que vuelve a su hogar para presentar su último libro, un manual de autoayuda en el que explica su traumática experiencia con diferentes asesinos en serie. Allí se reencontrará con Dewey (David Arquette), ahora convertido en sheriff del pueblo, y con Gale Weathers (Courtney Cox), retirada del mundo del periodismo e incapaz de escribir un nuevo libro. El regreso de Sidney coincidirá con una nueva serie de asesinatos en los que se verán implicados un grupo de adolescentes obsesionados con las nuevas tecnologías y que deberán aprenderse las reglas de los remakes porque ellos mismos se convertirán en involuntarios protagonistas de uno de ellos.

El primer problema que nos encontramos en "Scream 4" son los personajes, y es que hay demasiados. Por un lado tenemos al trío protagonista, Sidney, Gale y Dewey, completamente desaprovechado, en especial los dos últimos. Y por otro están los nuevos fichajes, como Jill (brillante Emma Roberts) o Kirby (una fantástica Hayden Panettiere). ¿Cuál es el problema? Pues que uno tiene la sensación de que en el guión no se ha sabido si apostar por los de siempre o por los nuevos y al final todos están desdibujados y en tierra de nadie. Esto es extraño porque en los primeros cinco minutos de "Scream 4" uno de los personajes precisamente critica que en las insufribles secuelas de "Saw" te da igual que alguien muera o no porque los personajes no están desarrollados.

El segundo gran problema de esta cuarta entrega es que tiene el humor justo y necesario pero en ocasiones aparece en el momento menos oportuno. Y aquí entramos en otra contradicción: en el prólogo de "Scream 4" Ghostface le advierte a su primera víctima que no está en una comedia sino en una película de terror. Sin embargo, algunos de los asesinatos posteriores pierden toda su eficacia por ciertos chascarrillos finales que no vienen al caso y que derivan peligrosamente hacia la comedia al más puro estilo "Scary movie".

Por todo lo que estoy diciendo puede parecer que esta esperadísima película (sólo hay que leer las tres últimas entradas de este blog para comprender mi fanatismo por la saga) me decepcionó. Nada más lejos de la realidad. Cierto que no cumplió mis -altas- expectativas y que creo que no está al nivel de "Scream" o "Scream 2", pero la verdad es que uno no puede hacer otra cosa ante "Scream 4" que dejarse llevar por su espíritu festivo y su tremendo respeto hacia el fan de la trilogía original. La película es una inteligente reflexión sobre estos últimos diez años en el género de terror pero, sobre todo, es una mirada despiadada sobre los adolescentes descerebrados de hoy en día, esos que viven enganchados a internet y que reclaman a gritos sus quince minutos de fama. Y cuando digo despiadada es despiadada y sin concesiones, una crítica social encubierta que ya quisieran para sus películas Ken Loach o Fernando León de Aranoa.

"Scream 4" cobra todo su sentido en sus últimos veinte gloriosos minutos, todo un recital de sangre, violencia, diálogos ingeniosos y giros retorcidos de guión nada gratuitos. Porque esta es una película con sus fallos, muchos, pero a la que no se le puede negar estar rodada sobre un guión sólido que nos regala algunas escenas de terror brillantes y muy sangrientas (¡ese dormitorio regado de sangre!) y con un conocimiento absoluto sobre el propio género de terror del que se ríe pero a la vez pertenece.

¿Habrá nueva trilogía? Pues espero que NO. Este reencuentro ha sido perfecto para que los fans volviéramos a Woodsboro, para que nos encontráramos con personajes tan míticos como la superviviente Sidney o la trepa Gale, para revivir esas emociones que nos hicieron quemar el VHS con los amigos a finales de los 90. Pero si hay una quinta o sexta parte la propia "Scream" acabaría cayendo en el error de las películas de las que se ríe, destruir su reputación sólo para hacer caja. La historia no da para más, seamos sinceros.

Termino esta actualización del blog con esta brutal foto promocional con las nuevas incorporaciones de "Scream 4" y el gran Ghostface:

El tráiler:

domingo, 10 de abril de 2011

"Scream 3" o la oveja negra de la saga.

Terminamos el repaso a la saga "Scream" con el tercer título de la trilogía original, el más polémico, el que es odiado o reverenciado sin término medio. Y recordemos, ya sólo faltan ¡¡10 días!! para volver a visitar Woodsboro en "Scream 4".

Seré sincero, honesto e iré al grano, no puedo calificar a "Scream 3" como una buena película. De hecho diría que es bastante mala y que está en un nivel muy inferior con respeto a sus dos predecesoras. ¿Qué pasó entre "Scream 2" y esta tercera parte para que las cosas se desmadraran tanto y el resultado final fueran tan caótico y tan decepcionante? Pues todo parece apuntar a que, aunque Wes Craven sea una institución en el género de terror, la saga pertenece por derecho propio a Kevin Williamson y sus guiones en los que supo plasmar todo su amor por este tipo de películas. Y Williamson, pluriempleado en aquella época después del bombazo del primer "Scream", no pudo hacerse cargo del guión final de la tercera entrega, tan sólo dio los bocetos básicos para el desenlace de la trama pero el libreto definitivo quedó en manos de Ehren Kruger, no sé si porque era el mejor para escribirlo -cosa que dudo mucho- o sencillamente por compartir apellido con el gran Freddy creado por Wes Craven hace ya un par de décadas. El caso es que el cambio de guionista se notó y tampoco ayudó nada la desgana de Craven a la hora de dirigirla, supongo que más preocupado por aquel entonces en el estreno de "Música del corazón", su intento de hacer cine dramático de la mano de Meryl Streep.

Recuerdo ir a ver "Scream 3" a la sesión matinal del sábado en que se estrenó en España, en una sala llena de adolescentes con sus hormonas revolucionadas (yo tenía diecisiete años y sí, también estaba revolucionado). Ya me mosqueó mucho el hecho de que el prólogo de la película (que, como ya he dicho en los post anteriores, era una de las principales señas de identidad de la saga) fuera tan insustancial, tan anodino, tan descafeinado. El asesinato de Cotton Weary y su novia, a la que hoy todos veneramos por ser la madre pijísima de la no menos pijísima Serena Van der Woodsen en "Gossip Girl", tenía que haber sido el arranque que nos dejara a todos con la boca abierta pero sin embargo parecía un asesinato típico de un típico slasher. La sombra de la duda se alzó sobre nuestras adolescentes cabezas ¿qué estaba pasando con "Scream 3"? Cuando salí del cine no sabía qué pensar, lo único que tenía claro era que la trilogía se cerraba bien pero que la película no estaba a la altura. Diez años después de aquello sigo pensando lo mismo, por mucho que ahora sepa apreciar mucho más el espíritu gamberro que impregna a esta tercera entrega.

El grandísimo problema del que hace gala "Scream 3" es que es SÓLO disfrutable para los más acérrimos fans de Ghostface. Sólo nosotros sabemos apreciar alguna que otra escena brillante de la película, como el momento en que Sidney Prescott tiene que huir del asesino y se refugia en los decorados de "Stab 3" (la falsa película que se rueda dentro de la historia) para acabar en las reproducciones exactas de los escenarios del primer "Scream". Incluso Ghostface la acechará de la misma manera en que lo hacía en la primera entrega. También resulta divertidísimo el juego de espejos que se establece entre los propios protagonistas y los actores que los interpretan en "Stab 3", llegando a conseguirse momentos tan delirantes como todos los que reflejan la relación entre Gale Weathers y Jennifer Jolie (una impagable Parker Posey convirtiéndose en lo mejor de la película).

Espera, ¿he dicho antes divertidísimo? Pues ahí tenemos el otro gran error garrafal de "Scream 3". Al contrario que sus antecesoras, que también eran divertidas pero sabían ponértelos de corbata cuando había que hacerlo, en esta última parte no hay sustos, no hay suspense, no hay terror, no hay gritos del espectador para avisar a los personajes de que Ghostface está detrás de ellos. Y no lo olvidemos, independientemente del carácter cínico y paródico de la saga, "Scream" no deja de ser una película de terror y es en esto donde naufraga la tercera parte.

Eso sí, hay que ser justos y decir que el cierre final a la historia de Sidney Prescott es más que correcto. Como en las buenas trilogías, y tal y como dice Randy en su cameo más allá de la muerte, una historia del pasado vuelve para darle sentido a todo lo que hemos visto desde que el teléfono sonó por primera vez en la casa de Casey Becker y ésta no supo contestar correctamente a la pregunta sobre quién era el asesino de "Viernes 13". El argumento y la historia de la saga "Scream" quedaron muy bien cerrados con "Scream 3" así que ahora toca esperar, nerviosos y mordiéndonos las uñas, para saber que giro le han dado Wes Craven y Kevin Williamson al cuarto capítulo. A mí ya me han chivado gente que la ha podido ver que es igual o incluso mejor que la primera y que se va a convertir en un clásico instantáneo del género. Y yo digo ¿por qué el tiempo pasa tan despacio y aún quedan diez lejanos días para regresar a Woodsboro?

Os dejo con una de las pocas escenas que merece la pena de "Scream 3":



viernes, 8 de abril de 2011

¿Quién dijo que las segundas partes no fueron buenas?

Seguimos repasando la saga "Scream" y ponemos ya los contadores marcha atrás para ver que sólo quedan 12 días para el estreno de "Scream 4". ¿Quién dijo nervios? Por cierto, a partir del día 15, fecha en que la cuarta entrega de la saga llegará a los cines americanos, más vale que nos desconectamos del mundo virtual porque algo me dice que los spoilers van a empezar a florecer cual champiñones asesinos en el mundo de Mario Bross.

Empecemos con el revival que esta vez nos lleva a la primavera de 1997 cuando se hace oficial el rodaje de "Scream 2", apenas unos meses después de que se estrenara la primera parte en EEUU y cuando ésta aún no se había presentado en muchos países europeos (en Francia, por ejemplo, se estrenó en julio de 1997 cuando la secuela ya casi se había acabado de rodar). Obviamente todos los devotos de Ghostface nos mosqueamos porque ¿qué necesidad había de estropear una gran película como "Scream" que precisamente criticaba que uno de los grandes malos del cine de terror era que se hicieran secuelas sin sentido que hacían perder valor a grandes filmes de miedo como "La noche de Halloween" o "Pesadilla en Elm Street"? El director, Wes Craven, y el guionista, Kevin Williamson, insistieron en que el primer "Scream" no era más que el primer capítulo de una trilogía, algo que sonaba más bien a excusa barata en plan "vosotros id al cine como pringados que nosotros nos embolsamos dinerito fresco a base de destrozar una buena película".

Todos esperamos impacientes y llegó el momento en que nos sentamos en la butaca de cine, las luces se apagaron y empezó "Scream 2" con un prólogo que poco tiene que envidiarle al de la primera entrega. En apenas doce minutos se nos dejaba claro que la secuela no estaba hecha simplemente para hacer caja sino que llevaba a un nivel superior la pasión de Kevin Williamson y Wes Craven por el género de terror. Si el primer "Scream" se reía sin piedad de las buenas, pero sobre todo de las malas, películas de horror, en "Scream 2" se satiriza con mucha mala leche y mucha inteligencia la manía de Hollywood por explotar hasta la extenuación el éxito de cualquier película de miedo con malas y chapuceras secuelas.

¿Qué nos cuenta "Scream 2"? La tragedia de Sidney ha sido convertida por Hollywood en un slasher de terror adolescente, "Stab", que se estrena cuando ella intenta olvidar los asesinatos de Woodsboro en la Universidad. Pero la noche de la prémiere, una pareja de estudiantes es asesinada en la sala donde se proyecta la película. Sidney, la trepa Gale Weathers, autora del libro en que se basa "Stab", y el ahora retirado Dewey vuelven a verse las caras en un campus universitario donde los estudiantes deberán aprenderse al dedillo las reglas de las "secuelas" si quieren sobrevivir.

Tengo que confesarlo, creo que "Scream 2" es la mejor película de la trilogía con diferencia. Aumenta y perfecciona todas las virtudes de "Scream" de manera que resulta divertidísima ( funcionan muy bien los continuos chistes sobre el reparto de "Stab" con Tori Spelling a la cabeza, y el retrato que hace de los descerebrados universitarios americanos) pero sin olvidarse de que es una película de terror y, por tanto, tiene que dar miedo. "Scream 2" puede presumir de tener un buen puñado de escenas que han creado escuela en el género de horror, desde el impecable prólogo en el cine hasta el momento estrella de la película, la secuencia en la que Sidney y su amiga Halle tienen que salir de un coche de policía saltando por encima del cuerpo inconsciente de Ghostface, pasando por el asesinato de CC, el acoso a Randy a plena luz del día o la persecución a Gale en un estudio de sonido lleno de paneles insonorizados.

Pero ¿qué es lo mejor de esta segunda parte? Bueno, una imagen vale más que mil palabras así que mirad. Este es el prólogo de "Scream 2":


Y el vídeo de abajo muestra el estreno de "Scream 2" en España:


Resulta perturbador ver las coincidencias entre ficción y realidad ¿verdad? Y es que ese es el gran logro de "Scream 2", ser capaz de difuminar la frontera entre el cine y la propia realidad del potencial espectador de la película. No hay que olvidar que el director Wes Craven es un antiguo profesor de filosofía y un tío muy inteligente por lo que sabe utilizar muy, muy bien el poderoso elemento de "cine dentro del cine" que la saga "Scream" ofrece. Y esta secuela es un dignísimo ejemplo de metalenguaje, sólo hay que ver los vídeos de arriba para darse cuenta que "Scream 2" es más que una secuela, es el cisne negro que de vez en cuando nos viene a recordar que a veces (y tal y como dicen los protagonistas en una de las escenas de la película) las segundas partes no sólo son buenas sino que acaban superando al original.

Por cierto, me encanta esta foto promocional de "Scream 2" con las estupendísimas de la muerte (nunca mejor dicho) Jada Pinket Smith, protagonista del prólogo, Sarah Michelle Gellar, uno de los cameos estrella, y la impagable Tori Spellig, que se interpreta a sí misma interpretando a su vez a Sidney en "Stab".


miércoles, 6 de abril de 2011

¿Cuál es tu película de terror favorita?

Que alegría abrir las revistas de cine de abril y encontrarse con reportajes sobre el inminente estreno (15 de abril en EEUU, 5 días más tarde en España) de "Scream 4". Lo de la foto de arriba es el Fotogramas de este mes, junto a mi careta y mi figura de Ghostface. Por cierto, que rabia me da que en una de mis múltiples mudanzas se perdieran el cuchillo y el teléfono móvil del muñeco. Los seguidores de este blog saben de sobra de mi fanatismo (yo creo que incluso mayor que el de los treekies o los seguidores de "Star Wars") por la saga "Scream", saga que no sólo sigo considerando inteligentísima sino que también creo que posee un contenido nostálgico brutal para todos los de mi edad. Volver a ver cualquiera de las tres partes supone volver a tener quince o dieciséis años, regresar a los multicines del Carrefour, a las pandillas de colegas yendo a comprar la entrada y guardado la vuelta para comer luego en el MacDonalds. "Scream" supone volver a esos años en los que una película era una obsesión, a los reportajes de la "Bravo" y la "Súper Pop" donde se contaba la historia en viñetas y hacer un viaje astral a esos días en los que ibas al videoclub y le suplicabas al dependiente que te reservara el VHS cuando lo devolviera quien lo tenía alquilado.

Creo que todas estas razones son motivos más que suficientes para hacerle mi pequeño homenaje a esta saga y preparar el estreno de "Scream 4" recordando y analizando las tres partes anteriores. Así que allá vamos, regresemos al mes de abril de 1997 cuando una pequeña película llamada "Scream", y subtitulada en España con la horrorosa frase "Vigila quién llama", llegó a nuestras vidas.

Hace ya unos cuantos años que no veía "Scream" y hace poco nos la volvimos a poner Ali y yo un sábado noche en casa, con palomitas de por medio y con el miedo de comprobar si la película había envejecido mal o éramos nosotros los que nos habíamos convertido en unos espectadores aburridos y apáticos. La sorpresa fue mayúscula cuando el prólogo (que a día de hoy sigue siendo una de las mejores secuencias de terror que se han rodado en la historia del cine) nos atrapó como si fuera la primera vez que lo veíamos, incluso pegamos algún que otro salto y deseamos que la pobre Casey recordara que el asesino del primer "Viernes 13" no era Jason sino la loca de su madre.

Es todo un placer cinéfilo comprobar que "Scream" conserva intacta su inteligencia, su ironía y su innata capacidad para reírse de un género, el terror, sin renunciar a formar parte de él. Lo mejor de la película de Wes Craven es la unión entre el respeto del director por el género que le ha hecho famoso (Craven es capaz de hacer los mejores filmes de terror y a continuación dirigir algunos de los más vergonzosos y ridículos) y el guión de Kevin Williamson, todo un homenaje a las películas con las que el guionista creció pero que no pierde en ningún momento la capacidad autocrítica. "Scream" termina convirtiéndose en una especie de fiesta para el espectador que agradece poder pasárselo bien y pegarse unos buenos sustos sin tener que renunciar a que lo traten como alguien inteligente.

Pero lo mejor de "Scream" siguen siendo sus personajes. Y es que es muy raro que un slasher de terror consiga tener unos protagonistas carismáticos con los que el público se identifique. Lo normal en este tipo de películas es que el espectador empatice con el asesino y desee que los sufridos jóvenes mueran de las más imaginativas maneras posibles, sufriendo cuanto más mejor. Pero en "Scream" esto no pasa, todos acabamos sintiendo algo parecido al cariño cinematográfico por la sufrida Sidney, el patoso Dewey, la arribista pero entrañable Gale Weathers, el friki de Randy ... Wes Craven y Kevin Williamson consiguen lo imposible en el género de terror, que el espectador no quiera que el asesino mate a los personajes ¿no es ese motivo más que suficiente para respetar a "Scream"?

Mis amigos y yo destrozamos el VHS de tanto ver la película en casa, en pandilla, gritando y saltando. Eso fue hace quince años. Mi hermano pequeño nació en junio de 1997, dos meses después de que se estrenara "Scream" en España, y ahora la ve con sus amigos en el DVD de casa, gritando igual o más que mis amigos y yo. ¿No es esto lo que consiguen las buenas películas, sobrevivir al tiempo y pasar de generación en generación?

Os dejo con el magistral e inolvidable prólogo. Ya sabéis ¿cuál es vuestra película de terror favorita?:




sábado, 2 de abril de 2011

Lo mejor del Festival de Málaga ha sido ... el Festival de Sitges.

La verdad es que pocas cosas buenas se pueden decir del 14 Festival de Cine Español de Málaga. Muy poca calidad en las películas a concurso, una organización que rozaba el desastre absoluto, secciones paraleles donde se podía ver a gente durmiendo en la sala de puro aburrimiento y así un largo etcétera. Lo peor es que no ha habido ni una sola película que haya destacado, algo grave en un certamen que puede presumir de haber proyectado por primera vez "El otro lado de la cama", "AzulOscuroCasiNegro", "Habitación en Roma" o "Héroes". De hecho lo mejor del festival no ha tenido nada que ver con el propio festival. Y es que este ha sido la primera edición en que se ha llevado a cabo "el día de Sitges", una iniciativa por la que se han proyectado cortos y películas que dieron que hablar en el pasado Festival de Sitges y el próximo octubre se hará a la inversa en la ciudad catalana. El propio Ángel Sala vino a Málaga a confirmar esta hermandad entre festivales y a presentarnos algunas de las joyas del terror y el fantástico, algunas de ellas con muy pocas probabilidades de que lleguen a las pantallas españolas. Y así fue como ayer vivimos ¡al fin! una jornada de buen cine.

La primera película que el mítico Ángel Sala nos presentó fue "Atrocious", pura serie B que no es más que una especie de bruja de Blair a la española. La historia se centra en los tres hijos de una familia que pasa las vacaciones en el bosque del Garraf, cercano a la localidad de Sitges. Christian y July, los dos hermanos mayores, son aficionados a grabarlo todo en vídeo y descubren que el bosque esconde la leyenda urbana de una niña fantasma. Obviamente se internan en el bosque, cámara en mano, y allí descubren algo que sólo saldrá a la luz cuando varios días después se encuentre el material grabado. ¿Os suena todo esto?

Si uno sabe desconectar su botón de exigencia puede llegar a disfrutar mucho de "Atrocious". El director, Fernando Barreda Luna, transmite su pasión por el género y su falta de pretensiones convirtiendo el visionado en una especie de fiesta para todos los que quedamos marcados por la bruja de Blair, aunque a veces uno no sepa en qué momento termina el homenaje y empieza el plagio (esas carreras por el bosque, esos gritos enloquecidos, esa bajada final al sótano ...) Yo tengo que reconocer que me lo pasé terriblemente bien durante los escasos 80 minutos que dura "Atrocious", pegué un par de botes y se me quedó mal cuerpo cuando, ya en la cama, apagué la luz para dormir.

Pero el plato fuerte llegó anoche a las 22:00 cuando se proyectó "El último exorcismo", una de esas películas que han redefinido el terror moderno pero que inexplicablemente no se estrenan en España. Esta vez no estamos ante una bruja de Blair pero sí que se opta por un estilo de falso documental con la ventaja de que en ningún momento se nos intenta colar que lo que estamos viendo es verdad. El rollo reportaje, muy similar al que ya vimos en "[REC]", sólo es una excusa estilística para contar la historia. De hecho el montaje es muy cinematográfico e incluso no se renuncia a una terrorífica banda sonora original que acompaña a algunas de las escenas más perturbadoras del cine de terror reciente.

"El último exorcismo" nos mete de lleno en la vida de un predicador que intenta rodar un documental sobre el fraude de los exorcismos con el fin de que la gente más reaccionaria deje de recurrir a fuerzas divinas para curar casos que suelen ser enfermedades psiquiátricas. Acompañado de un cámara y de una técnico de sonido, el predicador acude a una casa situada en el sur más profundo de los EEUU (ese mismo que retrata la estupenda "True blood") donde les espera un granjero que cree que su hija está poseída por el diablo. El predicador no tarda en descubrir que el verdadero problema de la familia reside en el fanatismo religioso del padre hasta que una noche las luces de la casa fallan y el equipo del documental escucha a la hija hablar con una voz muy diferente a la suya.

Lo mejor de "El último exorcismo" es que funciona como una estupenda historia de terror pero también como un portentoso drama en el que se habla mucho mejor de la condición humana que en algunos filmes con Oscar. La película es una feroz y despiadada crítica contra el fanatismo religioso tan característico de los EEUU, es una lectura muy poca complaciente del daño que se puede hacer en nombre de Dios y del fraude que mucha gente comete aprovechándose de la fe. Pero también es una película de terror de las buenas, de las que no se ríe de sí misma sino que se toma muy en serio para poner los pelos de punta al espectador. Y creedme que lo consigue.

Lo dicho, lo mejor del Festival de Málaga ha sido ... el Festival de Sitges.

El tráiler de "El último exorcismo":