PELICULEROS

lunes, 28 de febrero de 2011

And the Oscar goes to .... la película hecha a medida para ganar premios.

Yo no sé vosotros pero yo estoy hasta el santo moño de las películas prefabricadas para ganar muchos Oscar. Ayer recomendaba en facebook la lectura del genial libro "Sexo, mentiras y Hollywood" de Peter Biskind, un retrato demoledor sobre el Hollywood de los 90, el cine independiente y Miramax. Uno de sus mejores capítulos narra la compra por parte de los hermanos Weinstein, curiosamente los distribuidores de "El discurso del rey", del Oscar a la mejor película para "Shakespeare in love" en el 98 en detrimento de una película tan infinitamente superior como lo era y lo es "Salvar al soldado Ryan". ¿Alguien puede decir hoy que "Shakespeare in love" es la gran obra maestra que nos vendieron en 1998? Y sin embargo ¿qué opinamos todos de la extraordinaria narrativa que demuestra "Salvar al soldado Ryan" desde el minuto uno de su metraje? Pues ayer se repitió la historia y una película hecha con escuadra y cartabón con el único objetivo de ganar premios, como es el caso de "El discurso del rey", se impuso a cintas mucho mejores como "La red social", "Cisne negro" o "Toy Story 3".

No quiero decir que la película de Tom Hooper sea una mala película, en absoluto, pero sí estoy convencido de que dentro de un par de años sólo la recordaremos como una buena cinta y poco más. Y no me cabe duda de que "La red social" se recordará como una película adelantada a su tiempo, capaz de definir los cambios de una sociedad que ni siquiera es consciente de ellos y con un calado social tan importante que sólo el tiempo pondrá a esta obra maestra en su sitio. Lo que sí me pareció de traca fue el robo armado que se le hizo a David Fincher, birlándole el Oscar al mejor director que era de él y de nadie más que de él. Absolutamente demencial esta injusticia que no hizo sino revalorizar aún más a uno de los mejores directores de la actualidad, uno de los pocos que no tiene ni una sola mala película en su currículum.

Cierto es que la gala fue sosa, aburrida y se hizo interminable a pesar de durar tres horas y poco. Pero quiero romper una lanza a favor de Anne Hathaway a la que todo el mundo está acusando de haber sido una sosa presentadora. A mí me resultó divertida, carismática, poseedora del glamour perdido de Hollywood y capaz de sobrevivir a un James Franco al que le faltaban tablas y le sobraban sonrisas conscientes de lo hermoso y lozano que es.

Y por cierto, magistral e impecable me pareció el discurso de Steven Spielberg antes de abrir el sobre y anunciar el (injustísimo) premio a la mejor película para "El discurso del rey". Spielberg dijo que "dentro de unos segundos, una película pasará a formar parte de un grupo que integra películas como "El cazador" o "El padrino". Y nueve candidatas se unirán a una lista que incluye películas como "Ciudadano Kane"." Resultó aterradoramente premonitorio sobre el vacío de premios importantes que acabaría teniendo "La red social" pero el innegable lugar que acabará ocupando en el cine americano.


Poco más que añadir. Todo muy previsible por mucho que me alegrara de la emoción de Natalie Portman al recoger su Oscar a la mejor actriz o el merecidísimo reconocimiento a Melissa Leo y Christian Bale por "The fighter". Pero la verdad es que cada vez se me hace más pesado estar toda la noche despierto para ver una entrega de premios donde prácticamente todos sabemos los premiados semanas antes.

domingo, 27 de febrero de 2011

"Los chicos están bien" o la película que Intereconomía no quiere que veas.

Me molesta mucho ese concepto tan rancio de que las buenas películas son dramas. De hecho, cuando películas como "Pequeña miss Sunshine", "Juno" o "Los chicos están bien" se cuelan en las finalistas a los Oscar a la mejor película siempre se les considera perdedoras de antemano, sin ningún tipo de posibilidad a alzarse con el premio y se tiene la sensación de que estar ahí ya es bastante reconocimiento, que no pueden aspirar a más. Si algún día se le cayera la venda a la gran mayoría verían lo pedantes e insoportables que son ciertos dramas y lo buenas que son películas consideradas mucho más ligeras.

El caso es que hoy hemos ido a ver "Los chicos están bien" y a mí personalmente me ha parecido de las mejorcitas candidatas al Oscar este año. No es la gran película del 2011, no es una obra maestra, no es ninguna pieza de culto pero sí es una más que notable historia con unas interpretaciones sobresalientes y que te mantiene con una sonrisa agridulce durante todo su metraje. El guión es sólido, bien construido, muy bien dialogado y te mete desde el primer minuto en una historia incómoda donde los personajes se quieren pero se hacen daño, todo ello contado a través de la comedia más clásica y a la vez dramática. Porque muchas de las cosas que se cuentan en "Los chicos están bien" provocan carcajadas pero no tienen ni puta gracia, como la infidelidad, el fracaso personal o la capacidad del ser humano para hacer daño a quien más se quiere.

La historia haría las delicias de toda la plantilla de Intereconomía: Annette Bening y Julianne Moore son una pareja cuyos hijos fueron concebidos gracias al semen de un desconocido, Mark Ruffalo. Cuando los chicos se empeñan en conocer a su progenitor, éste entra en sus vidas y todo se tambalea de la manera más absurda y catastrófica ...

Es decir, que las protagonista son dos lesbianas pero centrar toda la atención en eso me parece algo tan absurdo como el nuevo reality que prepara Tele 5 con concursantes de todos los programas de realidad que ha hecho hasta ahora. Porque "Los chicos están bien" no habla de la homosexualidad, habla de un montón de cosas diferentes, trata un montón de temas y todos los trata bien. Habla sobre el nuevo concepto de familia, sobre el matrimonio y lo difícil que es mantenerlo a través de los años, sobre hacerse mayor, sobre las decepciones, sobre la irresponsabilidad de los adultos y la responsabilidad de los adolescentes, sobre el amor y la frágil línea de equilibrista por la que hay que caminar para que no se esfume ...

Y ojo con la guapísima y magnética Mia Wasikowska que demuestra que tiene muchas papeletas para sobrevivir a haber sido la Alicia de Tim Burton. Su papel no es nada fácil pero ella lo borda con pocas palabras y muchas miradas. Y de Annette Bening, Julianne Moore y Mark Ruffalo la novedad sería que estuvieran mal, ellos siguen con su tónica de excelentes interpretaciones y "Los chicos están bien" no es la excepción.

Lo dicho, no es la gran película del año ni lo será pero ni falta que le hace. El tráiler:

martes, 22 de febrero de 2011

Sobre chonis y "The fighter" ...

Los chonis, esos grandes desconocidos. Todos sentimos fascinación por ellos, por sus estilismos imposibles, sus tintes de pelo, sus carnes siempre a punto de desbordarse en ropas tres tallas más pequeñas, sus tonos de voz a prueba de decibelios, sus timbres del móvil a ritmo de "perrea, perrea", su bisutería del "plástico del bueno" como diría Agustina. En España, y mucho menos nuestro cine, somos incapaces de ver la inmensa capacidad dramática de cualquier choni, nosotros los marginamos a ser carne de reality o, como mucho, protagonizar alguna marcianada completamente alejada de la realidad como "Yo soy la Juani". Pero los chonis son todo un universo por explorar, son una fuente inagotable de posibilidades para contar historias y eso los americanos lo saben muy bien. Clint Eastwood lo demostró a través de la horrible familia de Hillary Swank en esa obra maestra que fue "Million dollar baby", y ahora David O´Russell nos presenta una tremenda y conmovedora disección de la familia choni en "The fighter", película de obligada visión en VO aunque para ello tengas que soportar una cola kilométrica como sufrimos Pili y yo este fin de semana en los Cines Ideal de Madrid.

Porque sí, "The fighter" habla de los chonis, americanos pero chonis al fin y al cabo, o "white trash" (basura blanca) como se les conoce en la tierra de las oportunidades. La película es una historia de superación personal de las de toda la vida, sin sorpresas y sin trampa ni cartón, sin giros argumentales ni grandes riesgos narrativos. Chico pobre consigue su sueño de ser boxeador profesional después de muchos esfuerzos, a pesar de tenerlo todo en contra y consiguiendo de paso la redención para su hermano drogadicto. Y, por supuesto, encuentra el amor por el camino. Todo muy light, muy bonito, muy agradecido, muy americano, muy de salir del cine creyendo que la vida es justa y que para triunfar sólo basta con creer en uno mismo. Es decir, que siendo sinceros "The fighter" no aporta nada nuevo a un subgénero del que todos recordamos películas como "Rocky", "Flashdance", "Carros de fuego", "The blind side" y similares.

Entonces ¿por qué "The fighter" es tan buena película a pesar de estar llena de lugares comunes y tópicos mil y una veces vistos? Pues por la labor impecable e impresionante de todo su reparto, maravillosos desde un Mark Wahlberg expresando lo máximo con lo mínimo hasta una Amy Adams consiguiendo que su pelea a hostia limpia con la hermana de su novio no caiga en el ridículo más espantoso.

Pero hay que unirse al rebaño de borregos y decir que los que se llevan la palma son Christian Bale y Melissa Leo, ambos favoritos para ganar los Oscar a los mejores actores secundarios del año. Bale no sólo aporta un cambio físico apabullante (por momentos es imposible reconocer que es el mismo actor que luce abdominales en la saga de Batman de Chris Nolan) sino que se transforma por completo en un yonki adicto al crack pero con un magnetismo y un carisma que ni la droga más dura puede borrar. El niño de "El imperio del sol" borra por completo cualquier rastro de él mismo y se convierte, de los pies a la cabeza, en un personaje que no para de hablar ni de hacer el indio a pesar del drama que arrastra. Y Melissa Leo se transmuta en la choni por excelencia, con su rubio imposible, sus estilismos de mercadillo de barrio, su manera de andar entre la vulgaridad y la fortaleza, su carácter de cabeza de familia de la que nunca estamos muy seguros de si se quiere aprovechar de sus hijos o realmente intenta mantenerlos a todos unidos.

"The fighter" es una película de actores, un recital de interpretaciones brillantes que hacen grande a una historia apta para todos los públicos, una de esas cintas que tan bien viene ver de vez en cuando para creer que "los sueños se cumplen" aunque hayas sido un adicto al crack y seas un choni situado en el escalón más bajo de la sociedad. ¿Previsible? Sí pero no por ello deja de ser una buena película, muy por debajo de "Cisne negro" o "La red social" pero muy digna competidora en estos Oscar.

El tráiler:

lunes, 14 de febrero de 2011

11 cosas sobre los Goya de 2011.

11 cosas sin importancia sobre la Gala de los Goya 2011:

1. La irrupción de Jimmy Jump durante la presentación del Goya al mejor actor fue una inesperada metáfora de la triste situación de nuestro cine. El saboteador había avisado de que pretendía saltar al escenario de la gala y ni así supo el cuerpo de seguridad detenerle, y digo yo que estando sobre aviso tampoco era tan difícil. Pues eso mismo le pasa a nuestro cine, que avisa a gritos de sus intenciones y los encargados de salvarle, capitaneados por la Sinde, son incapaces de ayudarle por pura ineptitud. ¿Lo mejor del momento? La pobre Pilar López de Ayala y su "esto es coña ¿no?".

2. ¿Por qué si se repitieron todos los ingredientes de la excepcional gala del año pasado, corta y divertida, no se consiguió un resultado similar?

3. ¿Qué motivos encontrarán ahora la prensa, y parte del desinformado público, para criticar a Bardem? Llegó, enamoró, recogió su premio, se lo dedicó a su mujer y a su hijo y desprendió encanto y profesionalidad. Ah sí, esta mañana he oído que vaya estupidez llamar a Pe "su mujer" en lugar de referirse a ella por su nombre, como si no supiéramos quién era ... de verdad, que lo que hay que oír en este país es para hacer las maletas y no volver a pisarlo.

4. Soy fan absoluto de Álex de la Iglesia pero reconozco que "Balada triste de trompeta" se llevó los premios justos y necesarios. Es una película valiente y personal a rabiar pero poco más.

5. Un poco más injusta me parece la poca repercusión de una película tan sobresaliente como "También la lluvia", quizás haya jugado en su contra que ha tenido éxito y que ha gustado mucho al público y eso, ya se sabe, no está bien visto en nuestro cine.

6. Lo reconozco, no he vito "Pa negre". No por nada en particular sino porque, al igual que muchos se manifiestan contra las injusticias con huelgas de hambre, yo me prometí a mí mismo hace unos meses que no vería más películas ambientadas en las cansinas Guerra Civil o posguerra, a no ser que tuvieran algo nuevo que contar como "El laberinto del fauno". Romperé la promesa esta semana, me han dicho que la película de Villaronga es de las buenas.

7. ¿Por qué se hicieron tan pesados y tan insoportables los discursos de agradecimiento de los premiados? Sólo me quedo con la conmovedora dedicatoria del ganador del Goya al mejor corto de animación por "La bruja", Pedro Solís: "se lo dedico a mi hijo, al que la vida no le ha tratado nada bien desde que nació. Si los besos curaran, sería el niño más sano del mundo". Se me saltaron las lágrimas ...

8. ¿Por qué Karra Elejalde no se prodiga más en cine y derrocha más la sinceridad y el talento que demostró anoche cuando recogió su estatuilla?

9. ¿Por qué la Sinde se pasó toda la Gala con cara de bruja mala de cuento?

10. Tengo que decidirme aún, pero sigo pensando y no sé si el discursito de Rodrigo Cortés al recoger su Goya al mejor montaje por "Buried" me fascinó o me repugnó. Y es que empezar el discurso con eso de "ya tengo un Goya como una olla" no sé si es de ser un caradura o de un genio.

11. ¿Lo mejor de la noche? Pues, al igual que el año pasado, el discurso de Álex de la Iglesia y sus verdades como puños. Me quedo con lo siguiente que dijo: "El cine sólo tiene sentido con dos cosas, una pantalla blanca y unos espectadores que se sientan frente a ella. Respetémosles primero a ellos, a esos espectadores, para que ellos nos respeten a nosotros". Grande Álex, una pena que la Academia de Cine pierda al mejor presidente que ha tenido nunca. El discurso completo:


Por lo demás, poco qué decir. Esta ha sido una gala extraña que ha puesto de manifiesto, más que nunca, que hay un sector que maneja el cotarro del cine en España y que no quiere perder su estatus ni sus subvenciones, aunque eso signifique alejar al público de las salas y hacer que gente con un talento inmenso se muera de hambre mientras los de siempre siguen haciendo el mismo cine de siempre que no interesa a nadie, nada más que a los bolsillos de ellos mismos. Y ha sido una gala que demuestra que los buenos no siempre ganan, y que gente como Álex de la Iglesia, que ha intentado acercar nuestro cine al público que se molesta en pagar por ver una película en cualquier barrio de cualquier ciudad, tiene que dimitir. No corren buenos tiempos para nuestro cine ...

viernes, 11 de febrero de 2011

Unos primos conmovedores y una película de altura.


De vez en cuando aparece en una cinematografía un director capaz de convertirse en referente generacional con muy pocas películas, en un auténtico AUTOR con un mundo propio en 35 mm, en uno de esos cineastas que tiene sólo tres películas pero sabes perfectamente que ya forma parte, por derecho propio, de la historia del cine español. No había que ser un genio para darse cuenta de que Daniel Sánchez Arévalo iba a ser uno de esos, sólo había que dejarse llevar por sus cortos, desde el tremendísimo "Exprés" hasta el emotivo y tristísimo "Física II". Recuerdo que vi su primera película "AzulOscuroCasiNegro" un par de semanas antes de que se estrenara, durante el pase de prensa que tuvo la película en el Festival de Cine Español de Málaga, y toda la sala guardó silencio cuando llegaron los títulos de crédito, todos estábamos emocionados ante semejante ópera prima y ante tanto derroche de talento. Fue como en 1996 con "Tesis", todos sabíamos que era la primera película del que iba a ser uno de los grandes.

Sánchez Arévalo ha comentado en varias entrevistas, con respecto al estreno de "Primos", que le molestan mucho los prejuicios cuando la gente se refiere al género de la comedia, más cuando se trata de una española. El director dice que es un género infravalorado y mal considerado menor por parte del público y de la crítica. Y entonces va y decide que va a rodar un guión entrañable, divertido, macarra e hilarante sobre tres primos que vuelven al pueblo donde pasaban los veranos de su infancia. Es decir, "Primos" es una comedia profundamente española. ¿Es por eso un género menor? Hay que ser muy corto de mente para afirmar algo así.

Que me diga alguien si "Primos" no es tan emotiva como cualquier melodrama lacrimógeno (yo reconozco que lloré durante los últimos diez minutos de la película), o con unos personajes tan bien construidos como los de cualquier película del pedantemente llamado cine de autor, o con un calado tan hondo como el de cualquier historia social. "Primos" es una película honesta, llena de vida, dirigida y escrita por un director que siente un profundo respeto por el género y con unos personajes entrañables a los que dan vida un grupo de actores en un estado de gracia envidiable. Quim Gutiérrez nunca ha estado tan bien, Raúl Arévalo confirma que es el mejor actor de su generación, Antonio de la Torre está soberbio, Clara Lago deja de ser una niña para ser una ACTRIZ memorable, Adrián Lastra es la gran revelación y uno de los grandes culpables de que la sala del cine estallara en carcajadas cada dos minutos. E Inma Cuesta ... Inma Cuesta .... Inma Cuesta, no soy seguidor de "Águila Roja" así que he descubierto aquí a una actriz de una belleza hipnótica y con un talento que desborda la pantalla y deja al respetable con una sonrisa de bobalicón durante toda la proyección.

"Primos" es, en definitiva, una sucesión de diálogos ingeniosos y, sorprendentemente, melancólicos que dejan para el recuerdo algunas escenas divertidísimas como la del baile de los Backstreet primos o todo el inicio de la película, pero también algunos momentos impregnados de un corazón y una sensibilidad apabullantes.

La última película de Daniel Sánchez Arévalo consigue algo tan raro y tan especial como es alegrarte el día, hacerte mejor persona en los escasos 110 minutos que dura, dibujarte una sonrisa en la cara por muy catastrófico que sea todo antes de entrar en la sala de cine. Es una película especial y eso no se todos los días, y más en nuestro cine.

Os dejo con el corto "Uno de los primos" que fue el origen de esta comedia: