PELICULEROS

martes, 13 de septiembre de 2011

Cosas (y sms) que hacen que la vida merezca la pena

Lo de la foto era mi plan perfecto para el sábado: Pumba, yo y los últimos días de playa del año. Era una necesidad, sobre todo porque el día anterior se había cumplido el sagrado ritual que me acompaña, desde hace tres años, todos los junios, septiembres y diciembres. Sebastián Mañas ha tenido a bien retenerme a su lado y no dejar que me licencie a pesar de que mi generación terminó la universidad en 2008. Pero él no, él piensa que yo tengo que convertirme en un mobiliario más de la Universidad de Málaga y así llevo tres años, yo intentando aprobar 'Sistemas Multimedia de Comunicación' y Mañas opinando justo lo contrario. El viernes no fue una excepción y una pregunta trampa volvió a apretar aún más el lazo que une mi culo casi treinteañero a una facultad a la que me encantaría ver arder cual Catedral de Salamanca al final de 'Tuno negro'.

La mañana del sábado se preveía perfecta para olvidarme de Sistemas (hasta diciembre, claro, cuando acuda a mi cita anual con el examen) y fuí a la playa para, ya que no hay manera de convertirme en licenciado, al menos llegar moreno a octubre. Así que llegué a la maravillosa zona de Huelín (sí, ese trozo de arena con agua caracterizado por sus compresas flotantes y sus peces de tres ojos contaminados), dejé la toalla y saqué mi libro de 'A sangre fría ' de Capote. Por cierto, que nadie se piense que lo de la novela lo digo para darme aires de intelectual, los seguidores de este blog ya sabéis que no tengo problemas en decir que soy el único hombre sobre la tierra que lee a Federico Moccia.

Pues así estaba yo, tumbado y despatarrado sobre mi toalla de Lilo y Sticht, cuando me llega un mensaje al móvil. Era de Edu y decía lo siguiente: '3,2 se lleva la mención en la sección de competencia iberoamericana en el festival de Méjico. Yuhuuuuuuuuuuuuuuu'. Ala, la tranquilidad y desconexión mandada al inframundo con un solo sms. Pero qué alegría de estrés si viene por cosas así.

Del 1 al 9 de septiembre se celebraba en México el 'Shorts Shorts Film Festival', uno de los más importantes certámenes a nivel hispano, y nosotros competíamos en la sección iberoamericana con nuestro pequeño trabajo '3,2 (lo que hacen las novias)'. Era un orgullo estar ahí, sobre todo porque compartíamos programa con grandes trabajos indispensables en este año como 'Camas' de Manuela Morena, 'Un novio de mierda ' de Borja Cobeaga, 'Bird boy' de Pedro Rivero y Alberto Vázquez, o 'Protopartículas' de Chema García. Obviamente, y compitiendo con semejantes mamuts del mundo del corto, nuestras opciones de llevarnos algo eran inexistentes así que nuestra sorpresa fue mayúscula al ver que el jurado decidía darnos la mención especial. Todo un honor que nos ha dado un impulso tremendo para enfrentarnos a un rodaje que es ya inminente (finales de octubre en Madrid) pero que, sobre todo, ha supuesto una alegría inmensa para mi pequeño equipo, esas 10 personas que se embarcaron en la locura de rodar '3,2 (lo que hacen las novias)' con lo justo y necesario, 10 locos maravillosos que son los grandes culpables de que nuestro corto lleve ya 30 secciones oficiales en festivales nacionales e internacionales, cinco premios y al que le queda todo un año de distribución todavía por delante.

Gracias equipo, todo lo que está pasando es gracias a vosotros. Perdonad por ponerme ñoño pero una ocasión así lo requería.

1 comentario:

Miguel Sánchez Ibáñez dijo...

Enhorabuena!! Deberías mandarle una copia dedicada del corto a ese profe (incluso podrías pintarte los labios y besar la carátula con arrobo, pero eso ya lo dejo a tu elección) a ver si ve de una vez por todas lo ridículo que alguien con un talento como el tuyo no haya podido terminar aún la carrera.