PELICULEROS

viernes, 9 de septiembre de 2011

Cosas que rodean a 'La piel que habito'

Algunos de vosotros me habéis preguntado porqué hace tiempo que no aparecen por aquí críticas (absurdas, de las mías de siempre) sobre las películas que están en cartel. Pues queridos lectores, no están porque se han mudado a dos sitios diferentes: el portal multimedia 'Jóvenes realizadores' (donde llevo la sección 'Treintaycincomilímetros' dedicada a comentar los últimos estrenos de la cartelera) y la web 'Peliculeros', dedicada ésta última al cine español y donde soy uno de los redactores. Pinchando en los nombres de las webs podréis acceder a ellas y seguir aburriéndoos como ovejas leyendo mis colecciones de sinsentidos.

Hace una semana que publiqué en 'Peliculeros.es' mi crítica sobre 'La piel que habito', la fascinante y polémica película de Pedro Almodóvar, director que ha conseguido que su film sea el tema de conversación cinematográfico favorito de todo el mundo durante estas dos últimas semanas. A estas alturas poco se puede decir ya de una historia que ha arrancado pasiones y odios por igual, a la que se le ha elevado a los altares o de la que se ha pedido su reclusión en una caja fuerte y que ésta se tire al mar para que la película no vuelve a ver la luz del día. Almodóvar nos tenía acostumbrados a la radicalidad pero no llevada a este extremo. Quería dejar este blog, que considero ya casi como un diario personal, para comentar cuestiones de la película al margen de su análisis cinematográfico, cosas como porqué se ha levantado tanto revuelo y porqué hay elementos de 'La piel que habito' que para unos son oro puro y para otros mierda seca, sin punto intermedio y sin eufemismos.

Los que habéis leído mi crítica ya sabréis que yo soy de los que ha caído rendido a los pies de esta nueva creación de Almodóvar. Su arriesgadísimo y perturbador estudio sobre las pasiones humanas me ha parecido de lo mejor que he visto este año en cines, una lúcida y retorcida vuelta de tuerca a su propio cine sin dejar de ser él mismo. El gran problema que encuentro en 'La piel que habito' no parte de la película en sí sino de la enorme bocaza de su director. Recuerdo que, cuando se anunció el rodaje, las notas de prensa de todos los medios decían: 'la nueva película de Pedro Almodóvar relata la venganza de un cirujano que hace ..... a ........ porque esa persona ha hecho ......'. No relleno los puntos suspensivos por caridad con los que tuvieron la suerte de no leer esa información en su día. 'Bueno, qué punto de partida tan cojonudo, a mí ya me tiene ganado con eso' pensé.

Me empecé a mosquear cuando llegó el estreno en Cannes y ningún medio se hacía eco de lo que ya se había anunciado como su argumento. Al contrario, hablaban de que el cirujano protagonista llevaba a cabo una venganza que era el gran secreto de 'La piel que habito' y que era mejor no desvelarlo porque sobre ese efecto sorpresa se aguantaba todo el impacto del film. Ahí ya es cuando se me calentaron los reaños y pensé: 'no habrá sido capaz Almodóvar de destripar su propia película de una manera tan chapucera'. El viernes pasado me senté en la sala de cine y comprobé que sí, que los chicos del Deseo habían revelado el gran secreto de su propia creación meses antes de rodarla. Tengo que confesar que eso me impidió disfrutar al 100% de 'La piel que habito', sobre todo cuando comprobé la cara de pasmo de mis amigos al descubrir por ellos mismos el giro sorpresa y tener que imaginarme cuál hubiera sido mi reacción ante tamaño descubrimiento (¿me lo habría esperado? ¿me hubiera sorprendido? ¿me habría quedado patidifuso?). Para futuras ocasiones, recomiendo que alguien del Deseo acompañe siempre a Almodóvar para cerrarle la boca e impedir que hable demasiado (es de juzgado de guardia, por ejemplo, que en la maravillosa y enternecedora entrevista que le hace Gabilondo, el propio Pedro cuenta la escena final de 'La piel que habito'. Un angelito Pedrito cuando habla, vamos).

Pasemos a otro tema ahora que ya está claro que el manchego tiene la boca demasiado grande y que, precisamente, dirige historias de las que es mejor saber nada o poco antes de verlas. Una de las cosas que más risa me produce es el hecho de que las voces críticas contra la película se refieren, sobre todo, a que no es creíble. Veamos, se ha dicho hasta la saciedad que 'La piel que habito' es una mezcla de géneros pero donde predomina el fantástico y la ciencia ficción. Es decir, géneros ambos donde se pide al espectador, y éste casi siempre lo hace, una suspensión temporal de la credibilidad porque ante él van a desfilar elementos, como su propio nombre indica, fantásticos. Pero ricemos más el rizo, cual vello púbico, y hagamos una comparación. Para no irnos muy lejos echemos un vistazo a una película ahora mismo en cartelera, 'Cowboys y Aliens', una cinta ambientada en el Lejano Oeste donde un grupo de vaqueros se enfrentan a naves alienígenas mientras uno de ellos lleva un arma de destrucción masiva en la muñeca. ¿Hay alguien que haya leído por ahí que 'Cowboys y Aliens' no es creíble? Pues con eso queda todo dicho, ambas películas pertenecen a un género fantástico sólo que parece que eso a Almodóvar no se le permite. Obviamente hay cosas en 'La piel que habito' con las que hay que hacer un acto de fe para pasar por el aro (sobre todo en lo relativo a esa voz cambiante del personaje de Vera) pero uno pasa porque estamos en el género fantástico, ése mismo que hace que no nos preguntemos demasiado porqué el Doctor Frankenstein era capaz de crear un hombre vivo hecho de retazos de muertos en pleno siglo XIX. No es una película realista porque NO PERTENECE A UN GÉNERO REALISTA. Punto y pelota.

¿Y qué pasa con esas famosas risas que surgen en los momentos en los que no tienen que surgir? Yo personalmente no vi apuntes cómicos involuntarios en ningún momento, más bien me pareció todo de un tono terrorífico y sombrío que congelaba al momento cualquier atisbo de sonrisa. Pero aquí tengo que decir que, en los dos pases con público en los que he estado, las cosas han sido muy diferentes. El viernes del estreno la sala permaneció en completo silencio, en un estado de fascinación que quedó demostrado en los entusiastas comentarios a la salida. Era un multicines moderno, el único que queda en el centro de Málaga, y con un público muy heterogéneo que agrupaba a adolescentes, jóvenes, adultos y ancianos. Sin embargo, el domingo fui a un multicines más viejo (gran error, ese complejo confunde 'antiguo' con 'vintage' y cobra la entrada más cara, ¡ups!) y entré en una sala llena donde todos superaban los cincuenta (excepto yo, que conste, que mis veintintantos años aún me permiten estar lozano y hermoso). El caso es que ahí sí escuché risas e incluso carcajadas, sobre todo en la escena de los consoladores, cosa que no entiendo porque ese momento es de un perturbador acojonante. Creo que la única explicación posible aquí es la que da el grandísimo Javier Quevedo, 'la culpa no es de la película sino de ese público que se ríe de cosas de parvulario'. Poco que añadir a eso, si alguien es capaz de encontrarle sentido de humor a un chico que tiene casi que violarse a sí mismo con una colección de consoladores de tamaño 'aterrador', pues perdone que le diga pero tiene un humor cuanto menos curioso.

¿Es 'La piel que habito' motivo de bufa o de admiración? Yo creo que hay que ser objetivo con ella, es una película de ciencia ficción pero que parece un melodrama, una historia de suspense psicológico con ingredientes del universo Almodóvar que son los de siempre pero aquí lucen como nuevos. La podréis odiar o no, pero hay que darle una oportunidad y no salir con cosas como que 'no es creíble' cuando ahora mismo en cartelera tenemos aliens en el Oeste, superhéroes que se ponen un anillo verde y echan a volar, pitufos azules en Nueva York y monos que hablan. A mí, en última instancia, me encanta que se hable tanto de 'La piel que habito', o que mi compañero de Fnac me diga que él nunca ha visto una película de Almodóvar pero que a ésta le tiene ganas por todo lo que le cuentan. Sólo los grandes son capaces de levantar un film tan radical, tan especial, del que se hable tanto para bien y para mal, que provoque tantas emociones pero nunca la indiferencia.

Eso sí, intentad ser objetivos a la hora de analizarla. Si no le pedisteis a Mary Shelley credibilidad con 'Frankestein' sino que os dejasteis llevar por su arrebatador halo de romanticismo y tragedia, pensad que Almodóvar ha hecho una película de ciencia ficción y suspense y como tal hay que tratarla.

Por cierto, una última cosa. Es muy común hablar, porque en España hablamos mucho aunque no tengamos ni puta idea, del desmesurado ego de Pedro y se le pinta como una diva insoportable con unos humos más subidos que Jorge Javier Vázquez. Pues chicos, yo seré muy inocente pero no he visto nada de eso en todas las entrevistas que le he visto este año. Me quedo especialmente con la de Gabilondo (excepto, claro está, por lo que he comentado antes de destripar el final) y ese momentazo en que el periodista le pregunta 'Pedro, ¿qué es el éxito para ti?', y el director contesta 'el éxito es poder comprarle una casa a tu madre en la misma calle donde nació, en el pueblo. Y que ella muriera allí, tranquila'. ¿Es eso ser una diva? Pues que venga San Kubrick y lo vea.

1 comentario:

Yo soy Joss dijo...

Pues ahora mismo acabo de venir del cine de verla, y yo no sabía la sorpresa que tenía (que no es al final, sino a la mitad) y la verdad que eso me ha gustado mucho. Pero la película en sí me ha sabido a muy poco. Exactamente como tú dices, el Almodovar bueno nos tiene acostumbrado a que esa audacia del guion fuera el punto de partida ('Bueno, qué punto de partida tan cojonudo, a mí ya me tiene ganado con eso'), no el plato fuerte de la peli. Esa peli que se creó en tu cabeza es más almodovariana y más interesante que la peli que hemos visto. La de Almodovar acaba de una manera que dices "¿ya está? ¿eso es todo?, ¡pero si acaba justo donde debería empezar!, yo lo que quiero saber es como Vera va a vivir a partir de ahora, quiero saber qué hay en su cabeza, quiero saber qué queda de su pasado". Porque me temo que no queda del todo claro. Creo que Almodovar desveló el puntazo del argumento porque creía que eso era solo un acicate más, que lo interesante era la evolución de los personajes, la relación entre los dos protagonistas, y los cambios que ocurren debajo de la piel de estos, pero a mi parecer no lo ha sabido expresar, o quizás no tenía claro lo que nos quería decir. Suele ser fuerte con sus imágenes, muy expresivo, pero más fuerza tienen sus guiones, especialmente cuando son corales, y esta película tiene muy pocos actores para dejar que los personajes interactuen y así se expresen. No solo eso, la resolución final del argumento es muy simple. Si al menos hubiera permitido que Vera fuera más fría para hurdir una buena venganza, algo que cambiara las tornas y consiguiera que Roberto se pusiera en la piel de Vera... No continuo porque spoileo. Pero conclusión: Espero que algún día hagas tu propia versión de La piel que habito, o una segunda parte, o algo así. Ya te digo, esta de Almodóvar me ha sabido a precuela.