PELICULEROS

lunes, 22 de agosto de 2011

"Secuestrados" o el terror en estado puro.

Soy fan del género de terror desde que tenía que convencer a mis amigos mayores de edad para que me alquilaran las películas no recomendadas para menores de 18 años en el videoclub. Por eso mismo me da tanta rabia que el público, pero sobre todo la crítica, suela menospreciar el género acusándole casi siempre de producir películas menores. Y todavía me da más rabia tener que darles la razón a veces. No sé porqué se ruedan tantas historias de terror que no dan miedo cuando la fórmula para hacer las cosas bien es muy, muy, pero que muy sencilla: construir unos buenos personajes de manera que el espectador sienta miedo por ellos, se preocupe porque no les pase nada más allá del propio terror que se pueda derivar de la historia. Es una fórmula matemática que funciona a la perfección cuando se aplica bien, pensad en todas las grandes películas de horror de la historia del cine y veréis como en todas se repiten unos buenos personajes con los que el espectador se posiciona y eso hace que se preocupe por ellos ante lo que van a sufrir.

Pues bien, esa misma empatía con los protagonistas de "Secuestrados" es lo que transforma a la película de Miguel Ángel Vivas es una de las experiencias más aterradoras e impactantes que recuerdo haber visto en años (se me escapó en cine pero la he recuperado en DVD, haced lo mismo porque no os arrepentiréis). La historia bucea en el miedo más profundo que todos tenemos: que alguien irrumpa en tu propio hogar y haga daño a las personas que más quieres, no sólo eso sino que les torture y les denigre hasta límites que superan la razón. En "Secuestrados" se nos presenta a una familia rica, que no repelente y eso se agradece, que pasa su primera noche en su recién comprado chalet. Padre (Fernando Cayo), madre (Ana Wagener demostrando que puede con todo lo que le echen y todo lo borda) e hija (Manuela Vellés, de la que hablaremos más adelante) ven como todo de repente se transforma en una angustiosa pesadilla cuando tres desconocidos irrumpen en su casa en busca de dinero. Lo que sigue durante los escasos ochenta minutos que dura la película es un viaje aterrador a la locura y a la muerte, una experiencia MUY DIFÍCIL de soportar pero de la que no puedes apartar la mirada.

"Secuestrados" se construye en torno a doce impresionantes planos secuencia, doce escenas capaces de destrozar los nervios y de meter en el cuerpo del espectador un miedo auténtico, de verdad, de ése que te dura mucho tiempo después de respirar aliviado una vez que han terminado los créditos y te dices a ti mismo que lo que acabas de ver es sólo una película. Porque el terror de la película se basa en personajes de verdad y en una cotidianidad que asusta porque todos la reconocemos, se trata de un día cualquiera en una vida cualquiera en la que de repente todo cambia hacia el horror más absoluto. Y no estamos hablando de fantasmas o de espíritus, el terror del que habla "Secuestrados" lo podemos ver todos los días en cualquier informativo, es el horror que está esperándonos a la vuelta de la esquina a cualquiera de nosotros, el hombre comportándose como el peor de los monstruos.

Técnicamente "Secuestrados" es perfecta, los planos secuencia son de una precisión envidiable y el uso de la pantalla partida no sólo deslumbra por su realización sino por su aplicación dramática en la contraposición de escenas (algo de lo que deberían aprender ciertas películas pedantes del mal llamado "cine de autor", ¿verdad "La soledad"?) Pero son los actores los que se convierten en las estrellas de la función, un grupo de intérpretes que se abandonan a sus personajes y consiguen sacar toda la violencia y la locura que la historia requiere. Es muy complicado hacer lo que Fernando Cayo y Ana Wagener hacen, coger de la mano al espectador y hacer que viajen con ellos al sinsentido de una noche de pesadilla de la que no saben si saldrán con vida. Y luego está ella, Manuela Vellés ...

Ya no hace falta que lo siga demostrando, está claro que Manuela Vellés es la mejor actriz de su generación y lo confirma en "Secuestrados" donde compone un personaje visceral que empieza la película con la única preocupación de si su madre la dejará salir de marcha o no para acabar terminando luchando por su supervivencia a un solo paso de la locura. Manuela es la gran culpable del mazazo emocional que supone la película, verla en el baño llorando desesperada o en el clímax final, donde prácticamente no puede articular palabra, es una experiencia apabullante para el sufrido espectador que se pone en la piel de ella y es así como comprende el absoluto estado de horror que provoca "Secuestrados".

Una película imprescindible para entender el género de terror español y europeo, un trabajo sin concesiones y sin límites, técnicamente inmejorable y poderosísimo en todas y cada una de sus imágenes. En unos años en los que la calidad de las películas españolas estrenadas ha brillado por su ausencia, "Secuestrados" brilla con luz propia y está llamada a convertirse en una pieza de culto y en un referente para todos los que venimos detrás e intentamos rodar cine de género sin necesidad de salir fuera de España.

Eso sí, a mí aún me dura el mal cuerpo después de ver la película. Pero para eso el terror es el único género por el que pagamos una entrada de cine para que nos las haga pasar putas ¿no? Pues creedme que esta obra maestra de Miguel Ángel Vivas lo consigue, no lo vais a olvidar fácilmente.

El tráiler:

3 comentarios:

Alfins dijo...

Es curioso lo que me pasa con esta película, me atrae y me repele casi a partes iguales. No lo puedo evitar, es ver el póster y venirme a la cabeza un cruce imposible entre "Funny Games" y "Caótica Ana".
Reconozco que casi me has convencido.
Te propongo un trato, tú le vuelves a dar una oportunidad a "La soledad" (mi querido Jota, tanto académico no puede estar equivocado) y de este fin de semana no pasa sin que me alquile la obra maestra de Vivas.

P.d. Por cierto, ¿has visto "Tiro en la cabeza"? :-P

Bea Cepeda dijo...

Me quedé sin ver esta peli en el cine porque fui idiota y la verdad es que me encantaría haberla visto en un entorno cerrado y oscuro, para intensificar el sufrimiento! Ahora la tendré que ver en casa con la persiana bajada, que tampoco me importa, pero no será lo mismo. Eso sí, sigo con muchísimas ganas de verla!

Nocivo dijo...

Aún la tengo pendiente, a ver si realizo un peregrinaje por los pocos videoclubs que quedan por mi zona a ver si la tienen para alquilarla.