PELICULEROS

martes, 16 de agosto de 2011

Cuando la realidad supera a la ficción.

Lo de arriba no es la imagen de ninguna película, ni ningún efecto especial ni nada parecido. Es una fotografía real publicada en Diario Sur el miércoles pasado. Lo que pasó supera cualquier historia que a nadie se le hubiera ocurrido escribir, digna de un melodrama desatado con giro final rocambolesco y, me juego un brazo, que hubiera provocado que si el espectador lo ve en un cine dijera eso de "no hay quien se lo crea, esto en la vida real no pasa".

Lo que pasó fue lo siguiente: una pareja de novios discute en plena calle, la cosa se calienta mucho y ella corre para escapar de él consiguiendo coger en el último momento el autobús de la línea 7. El novio se cabrea, se pone a gritar, va en busca de su coche y acelera para perseguir al bus, un rollo parecido a Carmen Maura persiguiendo con el mambo taxi a Julieta Serrano en "Mujeres al borde de un ataque de nervios". La novia ve el espectáculo desde el autobús, los otros pasajeros empiezan a asustarse y el novio intenta cortar el paso del bus poniendo el coche por delante mientras no deja de gritarle a la chica. El conductor del 7 intenta girar, no puede y se lleva por delante el vehículo del hombre, le da una vuelta de campana y lo arrastra por la calle hasta estrellarlo contra la mediana. A todo esto, la novia observándolo todo desde dentro del bus presa del pánico y todos los pasajeros gritando. No hubo muertos pero la historia en sí es digna de ser escrita y formar parte de una ficción de amores enfermizos.

Y es que la realidad siempre, siempre, siempre supera a la ficción. El mismo miércoles conducía yo desde Marbella a Málaga cuando el coche que iba delante mía empieza a frenar misteriosamente en plena autovía. Yo reduzco de quinta a cuarta y a tercera y empiezo a mosquearme (me convierto en un auténtico choni al volante, soy digno de ver), intento pasarme al carril izquierdo pero no puedo. Ahí es donde me quedo ojiplático al ver que la puerta del copiloto de abre y una mujer intenta saltar del coche en marcha, una mano aparece y le agarra violentamente del pelo metiéndola de nuevo en el vehículo. Y entonces el coche se detiene, parado, stop, sin movimiento ... ¡en plena autovía! Yo freno, me quedo a escasos dos centímetros del golpe y cierro los ojos esperando que el de detrás me embista. No pasa nada, abro los ojos y veo que una furgoneta enorme se ha quedado rozándome y que el conductor tiene la misma cara de lerdo que se me ha quedado a mí. Miro al frente y veo que la mujer ha intentado de nuevo salir del coche pero un hombre la vuelve a meter dentro y se lían a hostias. Yo les pito pero la mirada asesina que me lanzan los dos me quitan las ganas de llamarles todas las cosas que mi madre siempre me dijo que no debería llamar a nadie. A duras penas consigo arrancar y adelantarles, al pasar junto a ellos echo un vistazo y veo al hombre llorando y a la mujer gritando mientras le pega puñetazos en el hombro. Y allí los dejé, discutiendo parados en plena autovía de la Costa del Sol. Cuando conseguí llegar a casa, y que el temblor de piernas se me pasara, pensé que era una historia que tenía que ser escrita en algún sitio por muy poco creíble que pareciera sobre papel.

Lo dicho, al final la realidad siempre, siempre, siempre, siempre supera a la ficción.

3 comentarios:

Bertoff dijo...

Luego cuando yo digo que Melrose Place es la serie más realista que se ha hecho en la televisión nadie me cree!!! xD

caotico_jq dijo...

Lo que te pasó a ti cuando la pareja "apasionada" te miró con cara de perros me recuerda a un capítulo de "A dos metros bajo tierra" en el que el personaje de Keith intenta defender a una mujer a la que su novio está cascando y, cuando Keith logra reducir al novio, la maltratada empieza a golpear al poli y a llamarle hijoputa y de todo... En fin, hay parejas que se merecen el uno al otro.

Bea Cepeda dijo...

¡Qué jevi! Me pasa a mí lo de la autopista y muero!!! Y si no muero salgo del coche y me lío a hostias también!