PELICULEROS

domingo, 17 de julio de 2011

Crónica de una noche de estreno que acaba con una serenata debajo del balcón de Alaska y Mario.

Así de este rollo, en plan Thelma y Louise, salimos el miércoles pasado desde Málaga rumbo a Madrid con parada nocturna en Granada. Pañuelos en la cabeza, gafas de sol molonas, una pistola en el bolso por si algún camionera intentaba violarnos en el camino, condones por si nos encontrábamos a Brad Pitt con sombrero de cowboy y muchos nervios para cubrir todos los kilómetros que nos separaban de la capital. Pasamos de avión, tren y bus, preferimos montarnos en el cascado Peugeot de Ali y así llegar a uno de los días más importantes de nuestro cortito "3,2 (lo que hacen las novias)": el pasado jueves se proyectó en el mítico Cine Capitol de Madrid dentro de la cuarta edición de "Córtate".

El miércoles por la tarde llegamos a una Granada con un clima sorprendentemente agradable. Se nos había olvidado lo mucho que la ciudad de las tapas nos gusta, cómo se para el tiempo entre calles empedradas y llenas de pivotes asesinos que odian la chapa del coche de Ali. Pocas pero provechosas horas en Granada, al día siguiente tocó desayunar delante del hotel donde Carmelo Gómez y Ruth Gabriel echan el polvo del siglo en "Días contados" y después pusimos rumbo a un Madrid donde nos esperaban amigos que son hermanos.

Y en cuanto pusimos un pie en el barrio de Tribunal todo se precipitó. Overbooking absoluto en el piso de Pili para restaurarnos todos y estar a las 20:00 en punto en la puerta del Capitol, dos horas antes de la proyección. Los chicos de "The house of films", con Gorka León a la cabeza, nos tratan genial y nos hacen sentir especiales y, en mi caso, sentir que he subido un escalón más, pequeñito pero uno más al fin y al cabo, en la corta carrera que empecé en 2006 con "¿A quién te llevarías a una isla desierta?" cuando estrenamos aquel primer trabajo en un bar de Málaga.

Podría soltaros un rollo trascendente y gafapasta pero prefiero decir que me cagué de miedo cuando la fotógrafa me llevó dentro de la sala del Capitol para hacerme las fotos promocionales. La sala estaba vacía y estar allí, de pie, delante de esas 1.300 butacas impresiona mucho. Acojona, mejor dicho. Vamos, que se me pusieron de corbata y a la pobre fotógrafa le costó que no saliera en las fotos con cara de pánico.

Poco después la sala presentaba este aspecto:

Poco más que decir porque las palabras sobran para describir lo que se siente viendo tu corto en esa pantalla. Lo que más me sorprendió fue que todos los espectadores del Capitol, y eso que estaba lleno hasta la bandera, mostraron una predisposición absoluta a divertirse y disfrutar de los trabajos, dejarse llevar por las historias y convertir el ambiente en una fiesta cinéfila. A esas alturas mis nervios ya se habían ido a tomar por culo, menos mal que al menos no tuve que salir a presentarlo, el vídeo que nos hicieron grabar días antes fue el que presentó "3,2 (lo que hacen las novias)" ante lo más de mil espectadores del Capitol. Vedme haciendo el capullo:


Por cierto, de los otros cinco cortos que se proyectaron me quedo con el magnífico "A solas" de Francisco Javier Rubio, una explosiva y estremecedora mezcla de géneros que consiguió que me sorprendiera y que después del pase estuviéramos un rato hablando de los acojonantes resortes que Javier utiliza para meter al espectador en una cosa que empieza siendo comedia y acaba resultando una escalofriante radiografía de la hipocresía humana. Brillante el trabajo de "A solas".

¿Y cómo siguió la noche después del Capitol? Pues con un reencuentro entre amigos que empezó en el Larios (de 10 fue la fiesta que nos prepararon allí los chicos de "The house of films") y acabó en el Charada a ritmo de sevillanas house al lado de un Quim Gutiérrez pletórico. Eso sí, nos indignamos un poco cuando salimos de madrugada del bar y buscamos un bar para desayunar ¡¡y no encontramos ni uno solo en toda Gran Vía ni alrededores!! ¿Consecuencia? Nos encontramos por casualidad con el mítico balcón de Alaska y Mario (y es que esos flamencos rosas son muy reveladores) y les cantamos una serenata con la voz más aterciopelada que una noche llena de copas puede ofrecer.

Muy grande la noche, muy grande ...


1 comentario:

Sr Nocivo dijo...

Felicidades por una noche tan genial.