PELICULEROS

sábado, 2 de abril de 2011

Lo mejor del Festival de Málaga ha sido ... el Festival de Sitges.

La verdad es que pocas cosas buenas se pueden decir del 14 Festival de Cine Español de Málaga. Muy poca calidad en las películas a concurso, una organización que rozaba el desastre absoluto, secciones paraleles donde se podía ver a gente durmiendo en la sala de puro aburrimiento y así un largo etcétera. Lo peor es que no ha habido ni una sola película que haya destacado, algo grave en un certamen que puede presumir de haber proyectado por primera vez "El otro lado de la cama", "AzulOscuroCasiNegro", "Habitación en Roma" o "Héroes". De hecho lo mejor del festival no ha tenido nada que ver con el propio festival. Y es que este ha sido la primera edición en que se ha llevado a cabo "el día de Sitges", una iniciativa por la que se han proyectado cortos y películas que dieron que hablar en el pasado Festival de Sitges y el próximo octubre se hará a la inversa en la ciudad catalana. El propio Ángel Sala vino a Málaga a confirmar esta hermandad entre festivales y a presentarnos algunas de las joyas del terror y el fantástico, algunas de ellas con muy pocas probabilidades de que lleguen a las pantallas españolas. Y así fue como ayer vivimos ¡al fin! una jornada de buen cine.

La primera película que el mítico Ángel Sala nos presentó fue "Atrocious", pura serie B que no es más que una especie de bruja de Blair a la española. La historia se centra en los tres hijos de una familia que pasa las vacaciones en el bosque del Garraf, cercano a la localidad de Sitges. Christian y July, los dos hermanos mayores, son aficionados a grabarlo todo en vídeo y descubren que el bosque esconde la leyenda urbana de una niña fantasma. Obviamente se internan en el bosque, cámara en mano, y allí descubren algo que sólo saldrá a la luz cuando varios días después se encuentre el material grabado. ¿Os suena todo esto?

Si uno sabe desconectar su botón de exigencia puede llegar a disfrutar mucho de "Atrocious". El director, Fernando Barreda Luna, transmite su pasión por el género y su falta de pretensiones convirtiendo el visionado en una especie de fiesta para todos los que quedamos marcados por la bruja de Blair, aunque a veces uno no sepa en qué momento termina el homenaje y empieza el plagio (esas carreras por el bosque, esos gritos enloquecidos, esa bajada final al sótano ...) Yo tengo que reconocer que me lo pasé terriblemente bien durante los escasos 80 minutos que dura "Atrocious", pegué un par de botes y se me quedó mal cuerpo cuando, ya en la cama, apagué la luz para dormir.

Pero el plato fuerte llegó anoche a las 22:00 cuando se proyectó "El último exorcismo", una de esas películas que han redefinido el terror moderno pero que inexplicablemente no se estrenan en España. Esta vez no estamos ante una bruja de Blair pero sí que se opta por un estilo de falso documental con la ventaja de que en ningún momento se nos intenta colar que lo que estamos viendo es verdad. El rollo reportaje, muy similar al que ya vimos en "[REC]", sólo es una excusa estilística para contar la historia. De hecho el montaje es muy cinematográfico e incluso no se renuncia a una terrorífica banda sonora original que acompaña a algunas de las escenas más perturbadoras del cine de terror reciente.

"El último exorcismo" nos mete de lleno en la vida de un predicador que intenta rodar un documental sobre el fraude de los exorcismos con el fin de que la gente más reaccionaria deje de recurrir a fuerzas divinas para curar casos que suelen ser enfermedades psiquiátricas. Acompañado de un cámara y de una técnico de sonido, el predicador acude a una casa situada en el sur más profundo de los EEUU (ese mismo que retrata la estupenda "True blood") donde les espera un granjero que cree que su hija está poseída por el diablo. El predicador no tarda en descubrir que el verdadero problema de la familia reside en el fanatismo religioso del padre hasta que una noche las luces de la casa fallan y el equipo del documental escucha a la hija hablar con una voz muy diferente a la suya.

Lo mejor de "El último exorcismo" es que funciona como una estupenda historia de terror pero también como un portentoso drama en el que se habla mucho mejor de la condición humana que en algunos filmes con Oscar. La película es una feroz y despiadada crítica contra el fanatismo religioso tan característico de los EEUU, es una lectura muy poca complaciente del daño que se puede hacer en nombre de Dios y del fraude que mucha gente comete aprovechándose de la fe. Pero también es una película de terror de las buenas, de las que no se ríe de sí misma sino que se toma muy en serio para poner los pelos de punta al espectador. Y creedme que lo consigue.

Lo dicho, lo mejor del Festival de Málaga ha sido ... el Festival de Sitges.

El tráiler de "El último exorcismo":

2 comentarios:

Cinemagnific dijo...

El Festival de Málaga es horrible, y las películas son horribles año tras año. Sólo salvo la nueva de Isaki Lacuesta. Sólo.

Pero vaya, que qué se puede decir de un festival de cine español. Da igual que sea cine más o menos conocido: el cine español nos da pocas alegrías en general. Por lo menos, a mi hace mucho que no me interesa casi nada de lo que saca la filmo patria en casi todos los ámbitos.

Pero este año la verdad es que ha sido particularmente malo.

Sr Nocivo dijo...

Has conseguido que tenga muchas más ganas de ver "El último exorcismo", aunque por otro lado es una lástima que habiendo buenos profesionales no hayan películas españolas de mayor calidad.