PELICULEROS

sábado, 8 de enero de 2011

"Lo más importante es la película ... siempre"

Icíar Bollaín es una directora que me cae genial desde que la vi, junto con mi adorada Isabel Coixet y la divertidísima Chus Gutiérrez, en una mesa redonda que hablaba sobre el cine hecho por mujeres. Fue en el Festival de Cine Español de Málaga hace diez años y yo ya había visto la fresquísima y original Hola ¿estás sola? y la correcta Flores de otro mundo. Después nos dejó la sobrevalorada Te doy mis ojos (en mi opinión, una de esas películas que hay que decir que es genial y buenísima simplemente por el tema que trata, sin ver la colección de tópicos y situaciones ya vistas que atesora) y la muy a reinvindicar Mataharis. Hace un par de meses todos nos mosqueamos un poco cuando se anunció que También la lluvia, su última película, sería la que representaría a España en los Oscar, cuando aún faltaban cuatro meses para que se estrenara y muy poca gente la había podido ver. No hacía falta ser un lince para pensar que aquello era otra jugada sucia de nuestro cine, premiar a una veterana que ni siquiera había estrenado en detrimento de nuevos directores, con buenas películas bajo el brazo y a los que le hacía mucha más falta ese tipo de promoción. Pues por una vez hay que decir que nuestra Academia tomó la decisión correcta porque También la lluvia es una gran película como hacía mucho tiempo que no veíamos en nuestro cine.

Icíar Bollaín se centra esta vez en la historia de un equipo de rodaje hispano, capitaneado por unos inmensos Luis Tosar y Gael García Bernal, que se trasladan a Bolivia para rodar una versión, mucho más fiel y cruel de la que nos cuentan los libros de historia, sobre la colonización española en el Nuevo Mundo. Y allí se encontrarán en medio de una sangrienta crisis por culpa de la privatización del agua, situación a la que muchos indígenas se oponen porque les prohibe, entre muchas cosas, recoger incluso el agua de la lluvia. Realidad y ficción empiezan a mezclarse de una manera que no esperaban ninguno de los cinestas implicados en la película.

Visto este argumento uno puede echarse a temblar pensando ¿otra vez cine social?. Pues sí pero esta vez, y desgraciadamente y seguramente sin que sirva de precedente, Bollaín se molesta en dejar de lado esa visión social tan demagógica y rancia que suele tener nuestro cine. Quizás eso sea mérito de que el guionista sea inglés, Paul Laverty, pero el caso es que También la lluvia acaba siendo una película de denuncia pero mezclada con un prodigioso drama e incluso un thriller lleno de secuencias de acción ejemplarmente rodadas.

Y para los que hemos estado alguna vez implicados en un rodaje cinematográfico, la película es una historia sobre la ambición de querer rodar tu película a toda costa, pese a quien pese y pasando encima de quien haya que pasar. Como dice Gael García Bernal al principio de También la lluvia: "lo más importante es la película, siempre". Pero también es una película sobre las cosas realmente importantes que acaban anulando cualquier ambición profesional y cambiando a las personas.

Icíar Bollaín ha alcanzado una madurez impresionante con su quinto filme. Corred a verla. Desde luego, y con gran diferencia, es mi gran favorita para los Goya.

El tráiler:

1 comentario:

Orologiaio dijo...

Para mí, habla de lo difusos que son los límites entre realidad, ficción, pasado, actualidad, solidaridad, caridad...

Quizá hay algún momento de Luis-Tosar-tipo-duro que me sobra ligeramente, pero me pareció poderosa.

Y tomo nota de Mataharis ;)

Feliz año, por cierto.