PELICULEROS

martes, 27 de diciembre de 2011

'¿Por qué se frotan las patitas?' o una joya de culto en 'Versión Española'

Una de las joyas de mi DVDteca es una copia original de '¿Por qué se frotan las patitas?' que me regaló mi venerada Leticia, una de las distribuidoras de mi corto '3,2 (lo que hacen las novias)', hace unos meses. Y lo es por el detallazo de Leti y porque me la dio la misma noche en que conocimos en persona a Miguel Ángel Carmona, coguionista de la película y uno de los mejores cortometrajistas del panorama nacional. El corto de Carmona (el magnífico '70m2') y el mío comparten distribuidora, que no talento porque el suyo es enorme y desproporcionado (algo así como el Nacho Vidal del corto andaluz) y el mío escaso y escondido. A Carmona le costó pero al final conseguí que me firmara mi copia de '¿Por qué se frotan las patitas?' y ahora la guardo como oro en paño, que diría mi madre.

¿Tengo razón para adorar tanto esta película? Pues sí. Y muchas. La primera es que la ópera prima de Álvaro Begines puede presumir de algo tan escaso, preciado y difícil de encontrar como es la ORIGINALIDAD. '¿Por qué se frotan las patitas?' es un derroche de buen rollo, un soplo de aire fresco en un cine tan rancio y acartonado como el español. A pesar de que su estructura de musical de andar por casa no es nueva, sí lo es la manera tan honesta que en el director, también coguionista junto a Carmona, se acerca a los números musicales y a los personajes. Es imposible no quedarse prendado del gusto musical de Begines, de las versiones tan conseguidas (y con ese aire tan andaluz) de temas clásicos, de las voces flamencas que le dan una nueva dimensión a 'Yo soy rebelde' o 'Escándalo'.

Pero lo mejor de '¿Por qué se frotan las patitas?' no es su música. Ni siquiera sus actores, y mira que están todos ellos inmensos, desde una Lola Herrera en su mejor papel en años hasta un Raúl Arévalo que ya apuntaba maneras de convertirse en el mejor actor de su generación. Hasta la perra Ano está fabulosa. Pero no, lo mejor es su capacidad para hablar de una manera sencilla y sin trampas, y sobre todo sin falsas trascendencias, de la vida y la muerte. Porque bajo su apariencia de comedia musical, '¿Por qué se frotan las patitas?' acaba siendo un desolador, pero a la vez optimista, relato sobre lo mucho que tenemos que cambiar para dejar atrás las tonterías y gilipolleces con las que perdemos el tiempo sin darnos cuenta de que todo esto a lo que llamamos vida pasa de momento.

Emotiva, divertidísima, original, fascinante e inolvidable. Y esta noche se emite en 'Versión Española', en la 2, con la presencia de Álvaro Begines, Lola Herrera y Raúl Arévalo. ¿De verdad que os vais a perder una de las pocas joyas y películas de culto que nos ha dejado el cine español en los últimos años? Sentad vuestros culos en el sofá a las 22:00 y disfrutad, que no todos los días se ven peliculones como éste.

Os dejo con el tema que le da sentido a la historia. Porque la vida pasa de momento:

lunes, 19 de diciembre de 2011

'The artist' o el CINE con mayúsculas.


Decía Hitchcock, como ya he dicho por aquí unas cuantas veces, que una buena película es aquella que se puede entender sin problemas sólo a través de la imagen, sin diálogos. En una época donde el 3D roba sin descaro los bolsillos de los espectadores, en la que la originalidad brilla por su ausencia, donde los blockbusters son un amasijo de efectos especiales sin alma, parecía imposible encontrar algo así, tal y como decía Sir Alfred. Pero entonces llega a nuestras vidas 'The artist' y, dicho vulgarmente, se nos caen las bragas al suelo con una historia rodada en blanco y negro, sin palabra alguna (bueno ... no quiero soltar spoilers así que dejémoslo así) y que nos remite a la época gloriosa en la que una película era un acontecimiento y una sala de cine se convertía en un lugar mágico.

'The artist' es mucho más que la mejor cinta que hemos visto este año; es un poema visual pero, al contrario que 'El árbol de la vida' por poner un ejemplo, no está reservado para una minoría sino que es completamente entendible para todo aquel que ha visto alguna vez en su vida una película. Porque todo en 'The artist' está pensado para el público de a pie, ese que se emociona con una historia ya contada mil veces en el cine (la sombra de 'Ha nacido una estrella' es alargada) pero que aún conserva la capacidad de emocionarse con las imágenes.

'The artist' es una carta de amor al cine, a los actores y, sobre todo, al público. Una película hecha con el corazón y lanzada con las dosis necesarias de inocencia, cinismo, ternura e inteligencia. Y, ante todo, es una colección de escenas inolvidables que son cine puro y duro. Me vienen a la mente momentos arrebatadores como ese en que la maravillosa y magnética Bérénice Bejo se abraza la chaqueta de su ídolo, o cuando Jean Dujardin descubre el nacimiento del cine sonoro. Instantes impagables que cobran una fuerza, una emoción y una calidad cinematográfica que hacía muchísimo tiempo que no se veían en una película.

Y repito lo que he dicho más de una vez desde que vi esta maravilla en el cine el viernes pasado: es imposible que no te guste 'The artist' si te gusta el cine. Porque esta película es CINE.

Os dejo con uno de los momentos de esta historia destinada a ocupar un hueco importantísimo en el corazón de cualquier cinéfilo:

lunes, 12 de diciembre de 2011

Sobre etapas difíciles y tiempo sin escribir en el blog ...

Sí, este blog ha estado mucho tiempo sin actualizarse. Mes y medio sin ponerme delante del ordenador para escribir mis tonterías. Pero es que han pasado sólo cuarenta y dos días desde la última entrada y a mí me parece que han transcurrido un millón de años. Todo sigue igual y todo es diferente, como en los dibujos animados donde una nube con lluvia persigue a un personaje mientras a su alrededor hace sol. Y con semejante panorama poco me apetecía ponerme a escribir delante del ordenador. Me pasaba algo así como al personaje de Leo (Marisa Paredes) en 'La flor de mi secreto', que quería escribir novela rosa pero todo le salía negro, negrísimo.

Pero en este mes y poco también han pasado cosas buenas. Pumba ha cumplido años, tres. O sea que, haciendo el recuento humano, mi hijo perruno tiene ya 21 añazos, por lo que si vamos a EEUU a hacer la ruta 66 ya puede beber tranquilo en cualquier bar. No sé si Pumba es consciente de su mayoría de edad pero está más guapo que nunca y más pendiente de mí que de costumbre. Ahora mismo, mientras escribo, lo tengo aquí con la cabeza encima del teclado luchando porque mis ganas de actualizar el blog no puedan tanto como sus ganas de recibir mimos urgentes.

Y nuestro cortito '3,2 (lo que hacen las novias)' sigue dando guerra. Se ha cumplido un año desde que se estrenó en Madrid y Málaga y aún nos da alegrías y alegrías. Este último mes ha ganado el primer premio al mejor cortometraje en el certamen 'Marbella Crea 2011' (en la foto se ve el premio, uno de los más originales y comprometidos con el medio ambiente que nunca me han dado) y los galardones al mejor coto y al mejor director en el VI Festival Nexosur. Nuestro trío va a terminar el 2011 con cuarenta secciones oficiales y diez premios, nada mal para un corto que ha tenido la palabra 'polémica' inscrita por todos lados desde el primer momento.
Y cuando tocas fondo, va Disney y te alegra el día. El 21 de diciembre se reestrena en cines 'El rey león', la película de mi vida. Va a ser muy raro volver a verla en pantalla grande, recordar aquella tarde de viernes de diciembre en que mi madre me llevó a Sevilla a darme la sorpresa de ver 'El rey león' en el Cervantes, un cine inmenso de una única sala que aún hoy sobrevive en plena época de multisalas sin personalidad. Todavía me acuerdo de esas butacas viejas, de la lámpara de araña inmensa que colgaba del techo, de la cara de lerdo que se me quedó cuando las luces se apagaron y un sol amarillo iluminaba la sala al ritmo de 'El ciclo de la vida'. Va a ser muy grande volver al cine a ver la historia de Simba, muy grande ...

Y bueno, la gran noticia en medio de la miseria es que termino mi etapa malagueña. Diez años de universitario, entre Periodismo y Comunicación Audiovisual, se finiquitan después de que mi archienemigo Sebastián Mañas haya decidido que tres años de suspenderme eran suficientes. Así que el 1 de diciembre conseguí (no me preguntéis cómo que aún conservo cierta dignidad por mí mismo) aprobar la puñetera 'Sistemas Multimedia' por lo que ya soy todo un licenciado en Comunicación Audiovisual. Esto sólo significa dos cosas: que voy a ser una estadística más en la cola del INEM y que abandono, por fin, la maldita facultad de ciencias de la comunicación de Málaga. Ahí te quedas bonita, que te metan fuego ...

Ah sí, y en este tiempo que he estado sin escribir, la Monarquía española ha estado a punto de sufrir un tocado y hundido muy similar al que me he visto yo sometido en mi vida real. Y es que el señorito Urdangarín nos ha salido amigo de lo ajeno, el muy listo. Yo me lo veo ya aguillotinado, rollo Maria Antonieta. Y a mí me encantaría dirigir su biopic, muy en la línea de lo que hizo mi adorada Sofia, para ponerlo comiendo pasteles en la Zarzuela mientras se prueba zapatos entre los que colaremos unas converse ultramodernas y ultrapijas. Lo veo, lo veo ... veo muy claro este biopic de Urdangarín.

Pues sí, han pasado muchas cosas en este mes y medio en que no he actualizado el blog. Y yo, que soy muy fan de abrir y cerrar etapas, me he visto de golpe obligado a empezar una nueva, necesaria y dolorosa a partes iguales. Para más inri, y teniendo en cuenta lo que yo creo en las señales (uno que es muy peliculero, qué se le va a hacer), manda cojones que el día en que decido volver a Blois (el pueblo francés donde viví con dieciséis años) me escribe una de las mejores amigas que conocí allí para contarme que está embarazada. Pues sí, me voy a Francia con una mochila para reencontrarme con el sitio donde más feliz he sido.

Releyendo esto me doy cuenta de una cosa ... cuanto daño ha hecho 'Come, reza, ama' a los peliculeros y fantasiosos como yo, :)

martes, 1 de noviembre de 2011

Crónica de un rodaje y de un premio inesperado.


Así acabó el guión de 'Ratas' el segundo día de rodaje. Lleno de manchas rojas, hecho una pena y destrozado. Y así terminamos todos, destrozados y exhaustos. Ha sido un fin de semana intenso,durísimo y lleno de emociones, cual montaña rusa de parque de atracciones. Y han sido días de aprender. Es lo que tiene ser el más inexperto de un equipo técnico y artístico de veinte personas y poder empaparte de cada uno de ellos, absorbiendo y disfrutando de todos los detalles y gestos que me han regalado.

Siempre que termino un rodaje me quedo agotado, psicológica y físicamente. Y uno siempre tiene la sensación agridulce de no haber estado a la altura del equipo, de haberles pedido un esfuerzo sobrehumano simplemente por amor al arte. Ver cómo un grupo de personas se encierra un fin de semana entero renunciando a su tiempo libre a cambio de nada es muy jodido, sientes que les estás explotando de mala manera y que estás caminando por una línea muy delgada que te puede hacer caer peligrosamente en el lado de decepcionarlos, en lo personal y en lo profesional. Nunca me canso de repetir que no me compensa en absoluto que un cortometraje acabe teniendo un resultado brillante si una sola persona del equipo se ha sentido mal durante el rodaje. Por eso todo cortometrajista acaba metiéndose en un berenjenal cada vez que levanta un proyecto.

Hace apenas dos meses que nos pusimos en marcha y parece mentira que ya haya terminado el rodaje. Y que sepáis que quien os diga que 'Ratas' es un corto mío os miente, es un trabajo que casi pertenece más a Lydia Ruiz y a Manuel Pérez Pavón que a mí. Lydia ha sido mi ayudante de dirección, mi jefa de producción, mi amiga, mi pañuelo de lágrimas, mi apoyo, el pilar básico sobre el que se ha levantado el corto. Y Manolo, como siempre, ha sido el culpable de que todo llegue a buen puerto, de que todo el equipo esté contento, de hacer las cosas fáciles a pesar de parecer imposibles, de hacer magia con la luz, de aportar simpatía y buen rollo a un fin de semana matador y durísimo. Sin ellos dos no se hubiera podido materializar el guión de 'Ratas', hubiera sido imposible.

Con este corto he cumplido un sueño: dejarme de dramas profundos para tirarme de cabeza a rodar una gamberrada, una historia que respeta los temas que me interesan pero que a la vez se libera de prejuicios y se mete de lleno en el más absoluto de los delirios. Y he conseguido rodearme de un trío de actores que son el sueño de cualquier director.

Dirigir a Macarena Gómez ha sido dirigir a una de las actrices con la que siempre quise trabajar. Me imponía mucho tenerla delante pero ha sido una SORPRESA, con mayúsculas, encontrarme con una actriz generosa, divertidísima, que se preocupaba por todos, que no paraba de sugerir y de dar soluciones a los problemas que se nos presentaban. Una actriz todoterreno que es la generosidad personificada. Impecable trabajo el que ha hecho dando vida a Nani.

Con David Tortosa tenía unas ganas locas de trabajar y ha cumplido, y superado, todas mis expectativas. David no sólo tiene un carisma acojonante sino que encima es un actor lleno de matices, de personalidad, de genio, capaz de aportar comicidad y dramatismo a un personaje que bordea el surrealismo. David ha acabado convirtiéndose en el ángel del rodaje de 'Ratas', la sonrisa en la que todos nos refugiábamos para dejar de sentirnos presionados o agobiados. Dirigir a David hace las cosas tan ridículamente fáciles que uno se plantea darle la codirección del corto o algo parecido.

Y siempre es un placer repetir con Juan Caballero, sobre todo porque te transmite ya una seguridad aplastante en la relación director-actor. En 'Ratas' hemos bromeado con el pelo de Juan, y es que nuestra simbiosis ha ido paralela a su longitud capilar. La primera vez que curramos juntos, en 'Placer', Juan iba rapado. La segunda ocasión, en '3,2 (lo que hacen las novias)', ya tenía el pelo corto. Y ahora, en 'Ratas', luce melena a lo Camarón. Suerte que su genio interpretativo sigue intacto. Grande Juan, siempre dispuesto a tirarse a la piscina de cabeza y bucear en las locuras que le pido.

Gracias también al resto del equipo. Con los que he vuelto a repetir (Jesús, Paco, Sara, Pili, Edu) y con los que he trabajado por primera vez (Chon, Paco, Isaac, Circe, Edy). Todos ellos han sido el alma y el corazón de este cortometraje y a todos ellos les debo mucho, muchísimo.

Por cierto, que el primer día de rodaje vino cargado de buenas noticias. Y es que nuestro anterior cortito, '3,2 (lo que hacen las novias)', ganaba el pasado viernes el premio RTVA al mejor corto andaluz en el XIV Festival de Cortometrajes de Jerez. Una alegría inmensa que se merece un post. Pero será otro día.


martes, 4 de octubre de 2011

Nunca, nunca, nunca, nunca ...

... os pongáis de dieta antes de asistir a un festival de cine. Porque si os invitan al Abycine, donde un corto vuestro compite en la sección oficial, pensad que tenéis que hacer un viaje en coche Málaga-Albacete de al menos cinco horas. Y claro, no vas a aprovisionarte para el trayecto con ensaladas, tomates y barritas de cereales integrales. No, vais a parar en la gasolinera y arrasaréis con todas las bolsas de Doritos, Cheetos y chocolates varios que tengáis a vuestro alcance, dominados por una agonía que os transforma por momentos en el muñeco Michelín de 'Los cazafantasmas'. Y claro, antes de eso, justo cuando salís de casa, pasáis por delante de la panadería y decidís comprar para el primer descanso del viaje un choripan ... y si os preguntáis que es eso, os puedo asegurar que no tiene nada que ver ni con ensaladas, ni con tomates ni con barritas de cereales integrales. Es más, se trata de un pan horneado a fuego lento con un chorizo dentro. Todo muy light, muy de dieta. Y para colmo llegáis a Albacete, al Abycine, y os topáis con la mejor organización de un festival de cortos que se pueda imaginar y os regalan unas dietas para el fin de semana que hacen que decidáis prescindir del cinturón porque no lo vais a necesitar. Pero si creíais que vuestra dieta aún podía salvarse entonces os dicen que en Albacete no sólo se celebra esos días el Abycine sino que también es la feria de la tapa. Total, un drama para la cintura de avispa con la que siempre hemos soñado.

El viernes llegamos Edu y yo al Abycine 2011, apenas un par de horas antes de que empezaran las primeras sesiones a concurso. Nosotros estábamos en el primer pase, a las 18:00, con nuestro pequeño cortito '3,2 (lo que hacen las novias)'. Aterrizamos (si por aterrizar entiendes un viaje en coche de cinco horas) con muchas ganas y con el gustazo de competir en uno de los festivales españoles de referencia en el mundo del corto. Lo primero que nos encontramos fue con unos organizadores encantadores, entregados al festival y, sobre todo, a los concursantes. Nos dan un sobre con toda la información, con nuestras dietas para el fin de semana y corremos raudos y veloces (bueno, no tanto que nuestros cuerpos pesaban después del atracón que nos dimos durante el viaje) al hotel para ducharnos, ponernos guapos, disimular los estragos que el choripan había hecho en nuestros cuerpos de pasarela y estar a las 17:50 en la Filmoteca de Albacete. Allí me tocó ponerme delante de todo el mundo, meter barriga y presentar '3,2 (lo que hacen las novias)' intentando no hacer demasiado el ridículo. No lo conseguí, durante mi pequeño discursito acerté a soltar la siguiente perla: 'es un honor estar aquí aunque estoy muy nervioso porque juego fuera de casa. Yo es que soy de Cádiz y Málaga. Bueno, de los dos sitios a la vez no. Claro, es que nadie puede ser de dos lugares al mismo tiempo. A ver, yo es que soy gaditano pero vivo en Málaga ...'. Vamos, me cubrí de gloria.

Después de hacer el ridículo se apagaron las luces y disfrutamos del primer pase de cortos a concurso. Personalmente me quedé enamorado de 'Cosas en común' de Nayra Sanz, sobrio y perturbador ejercicio de estilo con una historia terrible contada sin efectismos baratos, y '¿Por qué desaparecieron los dinosaurios?' de Mar Delgado y Esaú Dharma, un poético y conmovedor relato de ciencia ficción que mezcla de manera magistral la animación con la imagen real para conseguir una pieza única de género que ya ganó el premio al mejor corto de animación en la novena edición del Notodo. Disfrutadlo dándole al play:


Después del pase nos tomamos un descanso. ¿Para hacer un poco de ejercicio? Sí, claro ... para eso y para descubrir lo rico que está el vino en Albacete:

Apuramos la copa y salimos pitando para el segundo pase. Esta vez pude sentarme y disfrutar sin tener que hacer el ridículo. Y vaya si lo pasamos bien, un nivelazo en absolutamente todos los trabajos que vimos. Tengo que reconocer que mi debilidad fueron el ácido 'A o B' de Leticia Dolera, el descacharrante y divertidísimo 'Vicenta' de Sam Orti, y el desgarrador y desolador 'Maquillaje' de Álex Montoya. Éste último creo que tiene su presencia en el palmarés más que asegurada, me apuesto una cena.

Terminó el pase y la organización nos llevó deprisa y corriendo a la gala de inauguración, presentada por el cómico Raúl Cimas y donde se entregaba un premio a Rodrigo Cortés. Después nos reunieron a todos y nos llevaron de marcha. Y vaya marcha. Todo un descubrimiento la noche albaceteña, ríete tú de Madrid y Barcelona. Mi inocencia de rubio tuvo que preguntar si había algún tipo de fiestas en la ciudad o algo parecido porque aquello no era normal. Y encima todos eran encantadores y nos trataban a los concursantes como reyes. Incontables cervezas después conseguimos llegar al hotel y cerrar los ojos mientras en la habitación de al lado una pareja intentaba batir algún tipo de récord de maratón sexual.

Amanecemos en el segundo día del Abycine con una agradable sorpresa para nuestra dieta: es la feria de la tapa y la organización nos va a hacer un tour por los principales bares de la ciudad para tomarnos una cañita (en mi caso un vino blanco que ese día me desperté yo con el glamour subido) y una tapita en cada estación. Ya con el puntito (eufemismo de incipiente borrachera monumental) tuvimos que abandonar al grupo porque a las 17:00 teníamos Edu y yo una entrevista concertada con Rodrigo Cortés para 'Peliculeros.es'. Llegamos a la filmoteca y nos encontramos con un Rodrigo Cortés encantador, inteligentísimo, ingenioso, ácido pero capaz de contestar al vuelo a todas las preguntas y dar unas respuestas claras y abrumadoramente ciertas. Podéis ver la entrevista completa en 'Pelicueros.es' pinchando aquí.

Y ahí empezó la locura. A las 18:00 quedamos con el resto de cortometrajistas para ir a una proyección de 'Buried' con un posterior coloquio con Rodrigo Cortés. A las 20:30 salimos disparados para poder pillar el tercer pase de cortos a concurso (brillantes 'Tchang' de Gonzalo Visedo y Daniel Strömbeck, y 'La huida' de Víctor Carrey que debería ganar el premio del público ipso facto). A las 22:15 corremos hacia el bar más cercano, comemos comentando los cortos y salimos con la última loncha de jamón en la boca para llegar al pase de las 23:00 de la película independiente 'Flash Diamond', autoproducida por su director Carlos Vermut y que supone una auténtica rareza, una mezcla de géneros que va desde el melodrama al cine social pasando por la ciencia ficción, el cine de superhéroes y el underground más extraño y visceral. Una mezcla imposible pero que al público gustó muchísimo y que su director insistió en que hubiera sido imposible de rodar con el sistema de subvenciones que impera en España. Interesantísima la charla que dio después Carlos Vermut, un dibujante de cómics metido a director que demostró que sabía perfectamente de lo que hablaba y el producto que tenía entre manos.

Salimos del cine a las 03:00 de la mañana. Me quedo ojiplático cuando veo el macrobotellón que hay a la salida del cine, en la plaza del pueblo. Me reitero: la marcha de Albacete es envidiable, es la ciudad que no duerme de la meseta castellana. Todo lo contrario que nosotros que nos marchamos al hotel porque no podíamos con nuestro cuerpo después de tanto buen cine.

Al día siguiente llegaron las despedidas, los intercambios de facebooks y demás redes sociales y un nuevo viaje de vuelta a Málaga. Esta vez sí cargamos el coche con verduras, tomates y barras de cereales integrales ... Ja,ja,ja,ja,ja. Que no, que nos pillamos una buena provisión de guarrerías.

Un placer haber formado parte del Abycine. Desde aquí me gustaría darle las gracias a la magnífica organización que nos trataron como si fuéramos alguien. Tal y como dijo Rodrigo Cortés: 'éste es un festival que se preocupa por el cine y no por las alfombras rojas'. Lo dicho, ha sido un fin de semana para el recuerdo.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Sobre la amistad, el amor, el sexo y la felicidad en forma de obra de teatro.

Bien, pues ahí tenéis a Brad Pitt desnudo y ... ah, inocentes corderitos, que habéis vuelto a caer y ya estáis leyendo esta entrada sin quererlo. Lo que os gustará un trozo de carne, y más si es de famoseo, que véis la foto y pincháis en el blog.

Bueno, ya que tengo vuestra atención no vais a iros a vuestra casa, os quedáis por aquí un ratín y así yo aprovecho para poner al día vuestras agendas culturales (que sé que algunas de las vuestras ya tienen telarañas por mucha gafapasta que llevéis) y recomendaros la obra de teatro 'Amigos hasta la muerte', dirigida por Javier Veiga y protagonizada por él mismo, Fele Martínez y mi adorada Marta Hazas. Ayer tenían función en Málaga y aprovechamos para ponernos al día con nuestra Marta, a la que hacía tiempo que no veíamos, pero sobre todo disfrutamos de una excelente comedia, con algo tan difícil de encontrar hoy en día como es inteligencia, llena de diálogos rápidos, ingeniosos y cínicos pero sin renunciar a un toque de ternura y emoción que se agradecen mucho, sobre todo en su tramo final.


'Amigos hasta la muerte' es una certera radiografía generacional del mundo de los treinteañeros, una historia que bucea en los extraños vínculos del amor, la amistad y la inmadurez a través de la historia de dos amigos, un conmovedor Javier Veiga y un divertidísimo Fele Martínez, enamorados de una misma mujer, Marta Hazas tan magnética como siempre. Los derroteros de la trama son muy reconocibles pero los diálogos de Veiga hacen el camino nuevo y disfrutable de principio a fin. No son pocos los momentos en que se pierden partes de la conversación de los actores 'por culpa' de las risas del público y de los continuos gags, algunos de ellos recibidos con aplausos por parte de unos espectadores entregados de buena gana a la obra desde el momento en que suenan los compases de 'Cheers' (de la música original, tranquilos, que no vais a sufrir a Dani Martín) y aparecen los personajes por primera vez.

Aunque ya conocíamos la vis cómica de Marta, fue un gustazo verla resplandeciente sobre el escenario, arrancando carcajadas y convertida en una actriz de comedia de primera, capaz de guiar al espectador de la risa a la lagrimilla traicionera sin perder la sonrisa agridulce. Me gustó muchísimo verla así, sobre todo después del calvario dramático por el que la hice pasar en nuestro cortito '3,2 (lo que hacen las novias)'.

Si pincháis aquí accedéis a la página de facebook de 'Amigos hasta la muerte' y podéis ver las próximas ciudades que la obra visitará. Hoy aún están en Málaga, en el Teatro Alameda con función a las 20:30, así que yo no veo otro modo mejor de recibir el otoño que con esta incursión en el complicado mundo de los amigos, el matrimonio y eso tan difícil de conseguir como es ser feliz. Merece mucho la pena, hacedme caso. Os lo recomienda hasta Brad Pitt con la minga al aire.

martes, 13 de septiembre de 2011

Cosas (y sms) que hacen que la vida merezca la pena

Lo de la foto era mi plan perfecto para el sábado: Pumba, yo y los últimos días de playa del año. Era una necesidad, sobre todo porque el día anterior se había cumplido el sagrado ritual que me acompaña, desde hace tres años, todos los junios, septiembres y diciembres. Sebastián Mañas ha tenido a bien retenerme a su lado y no dejar que me licencie a pesar de que mi generación terminó la universidad en 2008. Pero él no, él piensa que yo tengo que convertirme en un mobiliario más de la Universidad de Málaga y así llevo tres años, yo intentando aprobar 'Sistemas Multimedia de Comunicación' y Mañas opinando justo lo contrario. El viernes no fue una excepción y una pregunta trampa volvió a apretar aún más el lazo que une mi culo casi treinteañero a una facultad a la que me encantaría ver arder cual Catedral de Salamanca al final de 'Tuno negro'.

La mañana del sábado se preveía perfecta para olvidarme de Sistemas (hasta diciembre, claro, cuando acuda a mi cita anual con el examen) y fuí a la playa para, ya que no hay manera de convertirme en licenciado, al menos llegar moreno a octubre. Así que llegué a la maravillosa zona de Huelín (sí, ese trozo de arena con agua caracterizado por sus compresas flotantes y sus peces de tres ojos contaminados), dejé la toalla y saqué mi libro de 'A sangre fría ' de Capote. Por cierto, que nadie se piense que lo de la novela lo digo para darme aires de intelectual, los seguidores de este blog ya sabéis que no tengo problemas en decir que soy el único hombre sobre la tierra que lee a Federico Moccia.

Pues así estaba yo, tumbado y despatarrado sobre mi toalla de Lilo y Sticht, cuando me llega un mensaje al móvil. Era de Edu y decía lo siguiente: '3,2 se lleva la mención en la sección de competencia iberoamericana en el festival de Méjico. Yuhuuuuuuuuuuuuuuu'. Ala, la tranquilidad y desconexión mandada al inframundo con un solo sms. Pero qué alegría de estrés si viene por cosas así.

Del 1 al 9 de septiembre se celebraba en México el 'Shorts Shorts Film Festival', uno de los más importantes certámenes a nivel hispano, y nosotros competíamos en la sección iberoamericana con nuestro pequeño trabajo '3,2 (lo que hacen las novias)'. Era un orgullo estar ahí, sobre todo porque compartíamos programa con grandes trabajos indispensables en este año como 'Camas' de Manuela Morena, 'Un novio de mierda ' de Borja Cobeaga, 'Bird boy' de Pedro Rivero y Alberto Vázquez, o 'Protopartículas' de Chema García. Obviamente, y compitiendo con semejantes mamuts del mundo del corto, nuestras opciones de llevarnos algo eran inexistentes así que nuestra sorpresa fue mayúscula al ver que el jurado decidía darnos la mención especial. Todo un honor que nos ha dado un impulso tremendo para enfrentarnos a un rodaje que es ya inminente (finales de octubre en Madrid) pero que, sobre todo, ha supuesto una alegría inmensa para mi pequeño equipo, esas 10 personas que se embarcaron en la locura de rodar '3,2 (lo que hacen las novias)' con lo justo y necesario, 10 locos maravillosos que son los grandes culpables de que nuestro corto lleve ya 30 secciones oficiales en festivales nacionales e internacionales, cinco premios y al que le queda todo un año de distribución todavía por delante.

Gracias equipo, todo lo que está pasando es gracias a vosotros. Perdonad por ponerme ñoño pero una ocasión así lo requería.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Cosas que rodean a 'La piel que habito'

Algunos de vosotros me habéis preguntado porqué hace tiempo que no aparecen por aquí críticas (absurdas, de las mías de siempre) sobre las películas que están en cartel. Pues queridos lectores, no están porque se han mudado a dos sitios diferentes: el portal multimedia 'Jóvenes realizadores' (donde llevo la sección 'Treintaycincomilímetros' dedicada a comentar los últimos estrenos de la cartelera) y la web 'Peliculeros', dedicada ésta última al cine español y donde soy uno de los redactores. Pinchando en los nombres de las webs podréis acceder a ellas y seguir aburriéndoos como ovejas leyendo mis colecciones de sinsentidos.

Hace una semana que publiqué en 'Peliculeros.es' mi crítica sobre 'La piel que habito', la fascinante y polémica película de Pedro Almodóvar, director que ha conseguido que su film sea el tema de conversación cinematográfico favorito de todo el mundo durante estas dos últimas semanas. A estas alturas poco se puede decir ya de una historia que ha arrancado pasiones y odios por igual, a la que se le ha elevado a los altares o de la que se ha pedido su reclusión en una caja fuerte y que ésta se tire al mar para que la película no vuelve a ver la luz del día. Almodóvar nos tenía acostumbrados a la radicalidad pero no llevada a este extremo. Quería dejar este blog, que considero ya casi como un diario personal, para comentar cuestiones de la película al margen de su análisis cinematográfico, cosas como porqué se ha levantado tanto revuelo y porqué hay elementos de 'La piel que habito' que para unos son oro puro y para otros mierda seca, sin punto intermedio y sin eufemismos.

Los que habéis leído mi crítica ya sabréis que yo soy de los que ha caído rendido a los pies de esta nueva creación de Almodóvar. Su arriesgadísimo y perturbador estudio sobre las pasiones humanas me ha parecido de lo mejor que he visto este año en cines, una lúcida y retorcida vuelta de tuerca a su propio cine sin dejar de ser él mismo. El gran problema que encuentro en 'La piel que habito' no parte de la película en sí sino de la enorme bocaza de su director. Recuerdo que, cuando se anunció el rodaje, las notas de prensa de todos los medios decían: 'la nueva película de Pedro Almodóvar relata la venganza de un cirujano que hace ..... a ........ porque esa persona ha hecho ......'. No relleno los puntos suspensivos por caridad con los que tuvieron la suerte de no leer esa información en su día. 'Bueno, qué punto de partida tan cojonudo, a mí ya me tiene ganado con eso' pensé.

Me empecé a mosquear cuando llegó el estreno en Cannes y ningún medio se hacía eco de lo que ya se había anunciado como su argumento. Al contrario, hablaban de que el cirujano protagonista llevaba a cabo una venganza que era el gran secreto de 'La piel que habito' y que era mejor no desvelarlo porque sobre ese efecto sorpresa se aguantaba todo el impacto del film. Ahí ya es cuando se me calentaron los reaños y pensé: 'no habrá sido capaz Almodóvar de destripar su propia película de una manera tan chapucera'. El viernes pasado me senté en la sala de cine y comprobé que sí, que los chicos del Deseo habían revelado el gran secreto de su propia creación meses antes de rodarla. Tengo que confesar que eso me impidió disfrutar al 100% de 'La piel que habito', sobre todo cuando comprobé la cara de pasmo de mis amigos al descubrir por ellos mismos el giro sorpresa y tener que imaginarme cuál hubiera sido mi reacción ante tamaño descubrimiento (¿me lo habría esperado? ¿me hubiera sorprendido? ¿me habría quedado patidifuso?). Para futuras ocasiones, recomiendo que alguien del Deseo acompañe siempre a Almodóvar para cerrarle la boca e impedir que hable demasiado (es de juzgado de guardia, por ejemplo, que en la maravillosa y enternecedora entrevista que le hace Gabilondo, el propio Pedro cuenta la escena final de 'La piel que habito'. Un angelito Pedrito cuando habla, vamos).

Pasemos a otro tema ahora que ya está claro que el manchego tiene la boca demasiado grande y que, precisamente, dirige historias de las que es mejor saber nada o poco antes de verlas. Una de las cosas que más risa me produce es el hecho de que las voces críticas contra la película se refieren, sobre todo, a que no es creíble. Veamos, se ha dicho hasta la saciedad que 'La piel que habito' es una mezcla de géneros pero donde predomina el fantástico y la ciencia ficción. Es decir, géneros ambos donde se pide al espectador, y éste casi siempre lo hace, una suspensión temporal de la credibilidad porque ante él van a desfilar elementos, como su propio nombre indica, fantásticos. Pero ricemos más el rizo, cual vello púbico, y hagamos una comparación. Para no irnos muy lejos echemos un vistazo a una película ahora mismo en cartelera, 'Cowboys y Aliens', una cinta ambientada en el Lejano Oeste donde un grupo de vaqueros se enfrentan a naves alienígenas mientras uno de ellos lleva un arma de destrucción masiva en la muñeca. ¿Hay alguien que haya leído por ahí que 'Cowboys y Aliens' no es creíble? Pues con eso queda todo dicho, ambas películas pertenecen a un género fantástico sólo que parece que eso a Almodóvar no se le permite. Obviamente hay cosas en 'La piel que habito' con las que hay que hacer un acto de fe para pasar por el aro (sobre todo en lo relativo a esa voz cambiante del personaje de Vera) pero uno pasa porque estamos en el género fantástico, ése mismo que hace que no nos preguntemos demasiado porqué el Doctor Frankenstein era capaz de crear un hombre vivo hecho de retazos de muertos en pleno siglo XIX. No es una película realista porque NO PERTENECE A UN GÉNERO REALISTA. Punto y pelota.

¿Y qué pasa con esas famosas risas que surgen en los momentos en los que no tienen que surgir? Yo personalmente no vi apuntes cómicos involuntarios en ningún momento, más bien me pareció todo de un tono terrorífico y sombrío que congelaba al momento cualquier atisbo de sonrisa. Pero aquí tengo que decir que, en los dos pases con público en los que he estado, las cosas han sido muy diferentes. El viernes del estreno la sala permaneció en completo silencio, en un estado de fascinación que quedó demostrado en los entusiastas comentarios a la salida. Era un multicines moderno, el único que queda en el centro de Málaga, y con un público muy heterogéneo que agrupaba a adolescentes, jóvenes, adultos y ancianos. Sin embargo, el domingo fui a un multicines más viejo (gran error, ese complejo confunde 'antiguo' con 'vintage' y cobra la entrada más cara, ¡ups!) y entré en una sala llena donde todos superaban los cincuenta (excepto yo, que conste, que mis veintintantos años aún me permiten estar lozano y hermoso). El caso es que ahí sí escuché risas e incluso carcajadas, sobre todo en la escena de los consoladores, cosa que no entiendo porque ese momento es de un perturbador acojonante. Creo que la única explicación posible aquí es la que da el grandísimo Javier Quevedo, 'la culpa no es de la película sino de ese público que se ríe de cosas de parvulario'. Poco que añadir a eso, si alguien es capaz de encontrarle sentido de humor a un chico que tiene casi que violarse a sí mismo con una colección de consoladores de tamaño 'aterrador', pues perdone que le diga pero tiene un humor cuanto menos curioso.

¿Es 'La piel que habito' motivo de bufa o de admiración? Yo creo que hay que ser objetivo con ella, es una película de ciencia ficción pero que parece un melodrama, una historia de suspense psicológico con ingredientes del universo Almodóvar que son los de siempre pero aquí lucen como nuevos. La podréis odiar o no, pero hay que darle una oportunidad y no salir con cosas como que 'no es creíble' cuando ahora mismo en cartelera tenemos aliens en el Oeste, superhéroes que se ponen un anillo verde y echan a volar, pitufos azules en Nueva York y monos que hablan. A mí, en última instancia, me encanta que se hable tanto de 'La piel que habito', o que mi compañero de Fnac me diga que él nunca ha visto una película de Almodóvar pero que a ésta le tiene ganas por todo lo que le cuentan. Sólo los grandes son capaces de levantar un film tan radical, tan especial, del que se hable tanto para bien y para mal, que provoque tantas emociones pero nunca la indiferencia.

Eso sí, intentad ser objetivos a la hora de analizarla. Si no le pedisteis a Mary Shelley credibilidad con 'Frankestein' sino que os dejasteis llevar por su arrebatador halo de romanticismo y tragedia, pensad que Almodóvar ha hecho una película de ciencia ficción y suspense y como tal hay que tratarla.

Por cierto, una última cosa. Es muy común hablar, porque en España hablamos mucho aunque no tengamos ni puta idea, del desmesurado ego de Pedro y se le pinta como una diva insoportable con unos humos más subidos que Jorge Javier Vázquez. Pues chicos, yo seré muy inocente pero no he visto nada de eso en todas las entrevistas que le he visto este año. Me quedo especialmente con la de Gabilondo (excepto, claro está, por lo que he comentado antes de destripar el final) y ese momentazo en que el periodista le pregunta 'Pedro, ¿qué es el éxito para ti?', y el director contesta 'el éxito es poder comprarle una casa a tu madre en la misma calle donde nació, en el pueblo. Y que ella muriera allí, tranquila'. ¿Es eso ser una diva? Pues que venga San Kubrick y lo vea.

lunes, 22 de agosto de 2011

"Secuestrados" o el terror en estado puro.

Soy fan del género de terror desde que tenía que convencer a mis amigos mayores de edad para que me alquilaran las películas no recomendadas para menores de 18 años en el videoclub. Por eso mismo me da tanta rabia que el público, pero sobre todo la crítica, suela menospreciar el género acusándole casi siempre de producir películas menores. Y todavía me da más rabia tener que darles la razón a veces. No sé porqué se ruedan tantas historias de terror que no dan miedo cuando la fórmula para hacer las cosas bien es muy, muy, pero que muy sencilla: construir unos buenos personajes de manera que el espectador sienta miedo por ellos, se preocupe porque no les pase nada más allá del propio terror que se pueda derivar de la historia. Es una fórmula matemática que funciona a la perfección cuando se aplica bien, pensad en todas las grandes películas de horror de la historia del cine y veréis como en todas se repiten unos buenos personajes con los que el espectador se posiciona y eso hace que se preocupe por ellos ante lo que van a sufrir.

Pues bien, esa misma empatía con los protagonistas de "Secuestrados" es lo que transforma a la película de Miguel Ángel Vivas es una de las experiencias más aterradoras e impactantes que recuerdo haber visto en años (se me escapó en cine pero la he recuperado en DVD, haced lo mismo porque no os arrepentiréis). La historia bucea en el miedo más profundo que todos tenemos: que alguien irrumpa en tu propio hogar y haga daño a las personas que más quieres, no sólo eso sino que les torture y les denigre hasta límites que superan la razón. En "Secuestrados" se nos presenta a una familia rica, que no repelente y eso se agradece, que pasa su primera noche en su recién comprado chalet. Padre (Fernando Cayo), madre (Ana Wagener demostrando que puede con todo lo que le echen y todo lo borda) e hija (Manuela Vellés, de la que hablaremos más adelante) ven como todo de repente se transforma en una angustiosa pesadilla cuando tres desconocidos irrumpen en su casa en busca de dinero. Lo que sigue durante los escasos ochenta minutos que dura la película es un viaje aterrador a la locura y a la muerte, una experiencia MUY DIFÍCIL de soportar pero de la que no puedes apartar la mirada.

"Secuestrados" se construye en torno a doce impresionantes planos secuencia, doce escenas capaces de destrozar los nervios y de meter en el cuerpo del espectador un miedo auténtico, de verdad, de ése que te dura mucho tiempo después de respirar aliviado una vez que han terminado los créditos y te dices a ti mismo que lo que acabas de ver es sólo una película. Porque el terror de la película se basa en personajes de verdad y en una cotidianidad que asusta porque todos la reconocemos, se trata de un día cualquiera en una vida cualquiera en la que de repente todo cambia hacia el horror más absoluto. Y no estamos hablando de fantasmas o de espíritus, el terror del que habla "Secuestrados" lo podemos ver todos los días en cualquier informativo, es el horror que está esperándonos a la vuelta de la esquina a cualquiera de nosotros, el hombre comportándose como el peor de los monstruos.

Técnicamente "Secuestrados" es perfecta, los planos secuencia son de una precisión envidiable y el uso de la pantalla partida no sólo deslumbra por su realización sino por su aplicación dramática en la contraposición de escenas (algo de lo que deberían aprender ciertas películas pedantes del mal llamado "cine de autor", ¿verdad "La soledad"?) Pero son los actores los que se convierten en las estrellas de la función, un grupo de intérpretes que se abandonan a sus personajes y consiguen sacar toda la violencia y la locura que la historia requiere. Es muy complicado hacer lo que Fernando Cayo y Ana Wagener hacen, coger de la mano al espectador y hacer que viajen con ellos al sinsentido de una noche de pesadilla de la que no saben si saldrán con vida. Y luego está ella, Manuela Vellés ...

Ya no hace falta que lo siga demostrando, está claro que Manuela Vellés es la mejor actriz de su generación y lo confirma en "Secuestrados" donde compone un personaje visceral que empieza la película con la única preocupación de si su madre la dejará salir de marcha o no para acabar terminando luchando por su supervivencia a un solo paso de la locura. Manuela es la gran culpable del mazazo emocional que supone la película, verla en el baño llorando desesperada o en el clímax final, donde prácticamente no puede articular palabra, es una experiencia apabullante para el sufrido espectador que se pone en la piel de ella y es así como comprende el absoluto estado de horror que provoca "Secuestrados".

Una película imprescindible para entender el género de terror español y europeo, un trabajo sin concesiones y sin límites, técnicamente inmejorable y poderosísimo en todas y cada una de sus imágenes. En unos años en los que la calidad de las películas españolas estrenadas ha brillado por su ausencia, "Secuestrados" brilla con luz propia y está llamada a convertirse en una pieza de culto y en un referente para todos los que venimos detrás e intentamos rodar cine de género sin necesidad de salir fuera de España.

Eso sí, a mí aún me dura el mal cuerpo después de ver la película. Pero para eso el terror es el único género por el que pagamos una entrada de cine para que nos las haga pasar putas ¿no? Pues creedme que esta obra maestra de Miguel Ángel Vivas lo consigue, no lo vais a olvidar fácilmente.

El tráiler:

martes, 16 de agosto de 2011

Cuando la realidad supera a la ficción.

Lo de arriba no es la imagen de ninguna película, ni ningún efecto especial ni nada parecido. Es una fotografía real publicada en Diario Sur el miércoles pasado. Lo que pasó supera cualquier historia que a nadie se le hubiera ocurrido escribir, digna de un melodrama desatado con giro final rocambolesco y, me juego un brazo, que hubiera provocado que si el espectador lo ve en un cine dijera eso de "no hay quien se lo crea, esto en la vida real no pasa".

Lo que pasó fue lo siguiente: una pareja de novios discute en plena calle, la cosa se calienta mucho y ella corre para escapar de él consiguiendo coger en el último momento el autobús de la línea 7. El novio se cabrea, se pone a gritar, va en busca de su coche y acelera para perseguir al bus, un rollo parecido a Carmen Maura persiguiendo con el mambo taxi a Julieta Serrano en "Mujeres al borde de un ataque de nervios". La novia ve el espectáculo desde el autobús, los otros pasajeros empiezan a asustarse y el novio intenta cortar el paso del bus poniendo el coche por delante mientras no deja de gritarle a la chica. El conductor del 7 intenta girar, no puede y se lleva por delante el vehículo del hombre, le da una vuelta de campana y lo arrastra por la calle hasta estrellarlo contra la mediana. A todo esto, la novia observándolo todo desde dentro del bus presa del pánico y todos los pasajeros gritando. No hubo muertos pero la historia en sí es digna de ser escrita y formar parte de una ficción de amores enfermizos.

Y es que la realidad siempre, siempre, siempre supera a la ficción. El mismo miércoles conducía yo desde Marbella a Málaga cuando el coche que iba delante mía empieza a frenar misteriosamente en plena autovía. Yo reduzco de quinta a cuarta y a tercera y empiezo a mosquearme (me convierto en un auténtico choni al volante, soy digno de ver), intento pasarme al carril izquierdo pero no puedo. Ahí es donde me quedo ojiplático al ver que la puerta del copiloto de abre y una mujer intenta saltar del coche en marcha, una mano aparece y le agarra violentamente del pelo metiéndola de nuevo en el vehículo. Y entonces el coche se detiene, parado, stop, sin movimiento ... ¡en plena autovía! Yo freno, me quedo a escasos dos centímetros del golpe y cierro los ojos esperando que el de detrás me embista. No pasa nada, abro los ojos y veo que una furgoneta enorme se ha quedado rozándome y que el conductor tiene la misma cara de lerdo que se me ha quedado a mí. Miro al frente y veo que la mujer ha intentado de nuevo salir del coche pero un hombre la vuelve a meter dentro y se lían a hostias. Yo les pito pero la mirada asesina que me lanzan los dos me quitan las ganas de llamarles todas las cosas que mi madre siempre me dijo que no debería llamar a nadie. A duras penas consigo arrancar y adelantarles, al pasar junto a ellos echo un vistazo y veo al hombre llorando y a la mujer gritando mientras le pega puñetazos en el hombro. Y allí los dejé, discutiendo parados en plena autovía de la Costa del Sol. Cuando conseguí llegar a casa, y que el temblor de piernas se me pasara, pensé que era una historia que tenía que ser escrita en algún sitio por muy poco creíble que pareciera sobre papel.

Lo dicho, al final la realidad siempre, siempre, siempre, siempre supera a la ficción.

sábado, 23 de julio de 2011

Cómo hacer una foto de dos chicos besándose en la puerta del local más facha de España.

La idea surgió cuando conducíamos la semana pasada rumbo a Madrid desde Málaga. Ali, Edu y yo íbamos en la Manoli (sí, el coche de Ali tiene nombre) cuando pasamos Despeñaperros y fuímos deslumbrados por los colores amarillos y rojos de "Casa Pepe", probablemente el local más facha, y por ello más famoso, del país. Por si alguien ha estado fuera del planeta Tierra durante los últimos años, "Casa Pepe" presenta, como podéis ver en la foto de arriba, una decoración que haría las delicias de cualquier defensor de los derechos humanos y civiles. Aquello parece un zoo con tanta águila repartida por todo el local.

Ali propuso parar para hacernos una foto delante de la venta pero íbamos pillados de tiempo y decidimos hacerlo a la vuelta. Así que dos días después, y con la resaca del estreno de "3,2 (lo que hacen las novias)" en el Capitol, volvíamos a casa y cogimos el desvío que hay justo antes de Despeñaperros para entrar en los oscuros dominios de "Casa Pepe".

Llegamos, dejamos el coche abierto por si necesitábamos escapar a toda prisa y Ali cogió su cámara de fotos para inmortalizar este momento entre Edu y yo:

La verdad es que durante un momento aquello me recordó a "La matanza de Texas": un caserón perdido en medio de la montaña, unos jóvenes haciendo el capullo y unos dueños de la casa completamente locos / fachas / nazis que de repente aparecen y nos pinchan las ruedas del coche para que no escapemos y poder darnos nuestro merecido. Ya me veía al dueño de "Casa Pepe" saliendo corriendo de la venta con una motosierra en la mano y vestido con un delantal de los que vende en el interior (pinchar aquí porque la imagen es completamente real, lo que hace que de aún más miedo). Y nosotros acabábamos atrapados en "Casa Pepe" y descubríamos un sótano donde el dueño acumulaba los cuerpos de invertidos, de hippies, de socialistas, de mujeres que se piensan que son iguales que los hombres, todos ellos culpables de haberse perdido antes de llegar a Despeñaperros y de entrar a pedir ayuda en "Casa Pepe". Pero lo peor llegaría cuando consiguiéramos internarnos en la casa particular del dueño y encontraríamos el cadáver de Franco embalsamado y vestido con su traje de militar, sentado en una mesa en la que se acumulan los restos de las víctimas a modo de cena falangista.

Todo eso pasó por mi cabeza mientras Ali nos hacía la foto pero la verdad es que conseguimos salir de allí sanos y salvos. Aunque creo que al dueño de "Casa Pepe" no le va a hacer ni puta gracia encontrarse con este blog.

domingo, 17 de julio de 2011

Crónica de una noche de estreno que acaba con una serenata debajo del balcón de Alaska y Mario.

Así de este rollo, en plan Thelma y Louise, salimos el miércoles pasado desde Málaga rumbo a Madrid con parada nocturna en Granada. Pañuelos en la cabeza, gafas de sol molonas, una pistola en el bolso por si algún camionera intentaba violarnos en el camino, condones por si nos encontrábamos a Brad Pitt con sombrero de cowboy y muchos nervios para cubrir todos los kilómetros que nos separaban de la capital. Pasamos de avión, tren y bus, preferimos montarnos en el cascado Peugeot de Ali y así llegar a uno de los días más importantes de nuestro cortito "3,2 (lo que hacen las novias)": el pasado jueves se proyectó en el mítico Cine Capitol de Madrid dentro de la cuarta edición de "Córtate".

El miércoles por la tarde llegamos a una Granada con un clima sorprendentemente agradable. Se nos había olvidado lo mucho que la ciudad de las tapas nos gusta, cómo se para el tiempo entre calles empedradas y llenas de pivotes asesinos que odian la chapa del coche de Ali. Pocas pero provechosas horas en Granada, al día siguiente tocó desayunar delante del hotel donde Carmelo Gómez y Ruth Gabriel echan el polvo del siglo en "Días contados" y después pusimos rumbo a un Madrid donde nos esperaban amigos que son hermanos.

Y en cuanto pusimos un pie en el barrio de Tribunal todo se precipitó. Overbooking absoluto en el piso de Pili para restaurarnos todos y estar a las 20:00 en punto en la puerta del Capitol, dos horas antes de la proyección. Los chicos de "The house of films", con Gorka León a la cabeza, nos tratan genial y nos hacen sentir especiales y, en mi caso, sentir que he subido un escalón más, pequeñito pero uno más al fin y al cabo, en la corta carrera que empecé en 2006 con "¿A quién te llevarías a una isla desierta?" cuando estrenamos aquel primer trabajo en un bar de Málaga.

Podría soltaros un rollo trascendente y gafapasta pero prefiero decir que me cagué de miedo cuando la fotógrafa me llevó dentro de la sala del Capitol para hacerme las fotos promocionales. La sala estaba vacía y estar allí, de pie, delante de esas 1.300 butacas impresiona mucho. Acojona, mejor dicho. Vamos, que se me pusieron de corbata y a la pobre fotógrafa le costó que no saliera en las fotos con cara de pánico.

Poco después la sala presentaba este aspecto:

Poco más que decir porque las palabras sobran para describir lo que se siente viendo tu corto en esa pantalla. Lo que más me sorprendió fue que todos los espectadores del Capitol, y eso que estaba lleno hasta la bandera, mostraron una predisposición absoluta a divertirse y disfrutar de los trabajos, dejarse llevar por las historias y convertir el ambiente en una fiesta cinéfila. A esas alturas mis nervios ya se habían ido a tomar por culo, menos mal que al menos no tuve que salir a presentarlo, el vídeo que nos hicieron grabar días antes fue el que presentó "3,2 (lo que hacen las novias)" ante lo más de mil espectadores del Capitol. Vedme haciendo el capullo:


Por cierto, de los otros cinco cortos que se proyectaron me quedo con el magnífico "A solas" de Francisco Javier Rubio, una explosiva y estremecedora mezcla de géneros que consiguió que me sorprendiera y que después del pase estuviéramos un rato hablando de los acojonantes resortes que Javier utiliza para meter al espectador en una cosa que empieza siendo comedia y acaba resultando una escalofriante radiografía de la hipocresía humana. Brillante el trabajo de "A solas".

¿Y cómo siguió la noche después del Capitol? Pues con un reencuentro entre amigos que empezó en el Larios (de 10 fue la fiesta que nos prepararon allí los chicos de "The house of films") y acabó en el Charada a ritmo de sevillanas house al lado de un Quim Gutiérrez pletórico. Eso sí, nos indignamos un poco cuando salimos de madrugada del bar y buscamos un bar para desayunar ¡¡y no encontramos ni uno solo en toda Gran Vía ni alrededores!! ¿Consecuencia? Nos encontramos por casualidad con el mítico balcón de Alaska y Mario (y es que esos flamencos rosas son muy reveladores) y les cantamos una serenata con la voz más aterciopelada que una noche llena de copas puede ofrecer.

Muy grande la noche, muy grande ...


lunes, 11 de julio de 2011

Primo, vámonos pa´Madrid.

Hace un año, el 13 de julio, me despedía de Madrid después de unos meses extraños pero muy provechosos. En la capital dejaba viejos amigos que se convirtieron en hermanos entre cañas en la Latina y noches de Trivial en Cartagena 99 pero también nuevas incorporaciones que han cobrado gran protagonismo en la sitcom de mi vida.

Aquel 13 de julio le decía a la capital "ahí me voy otra vez, ahí te dejo Madrid" con un plan muy especial : Manolator y yo fuímos al cine Capitol invitados al estreno español de "Pesadilla en Elm Street". Fue una noche divertidísima que ya comenté por aquí y durante la que desconocíamos por completo que un año después volveríamos a ese cine pero con un plan muy distinto pero aún más especial. Justo aquel 13 de julio ya teníamos listo un primer montaje de "3,2 (lo que hacen las novias)" pero aún faltaban cuatro meses para que nuestro corto viera la luz. Poco podíamos imaginar que un año después, el próximo jueves 14 de julio, volveríamos al Capitol pero esta vez para presentar nuestro trabajo en la pantalla de cine más mítica de España.

Pues sí, sólo quedan tres días para la presentación de "3,2 (lo que hacen las novias)" en la cuarta edición de "Córtate" que se celebra en el Cine Capitol, en la Gran Vía Madrileña. Será a las 22:00 y las entradas cuestan apenas 2 eurillos de nada, el precio de una caña pero con la diferencia de que en lugar de una borrachera se os asegura ver seis cortos en pantalla grande, dos de ellos de estreno absoluto. Yo no encuentro un planazo mejor para aliviar los calores de las noches de verano madrileñas.

Podéis encontrar toda la información del evento en la página web de "The house of films" que organiza "Córtate". Ya lo sabéis, tenéis una oportunidad única para ver cómo Marta Hazas, Sergio Mur y Juan Caballero se montan un trío muy especial en una de las pantallas más emblemáticas de nuestro país.

Nos vemos el jueves en el Capitol.

domingo, 3 de julio de 2011

Balance de la noche: un premio, un iPhone roto y una resaca monumental.


Yo no tenía anoche otra intención que llegar a casa del curro, ponerme el pijama de Mickey Mouse y ver "Fuego en el cuerpo" en la Sexta 3. Pero las cosas se "torcieron" (y ojalá que siempre se tuerzan así) y no sé cómo el balance que he hecho esta mañana cuando me he despertado de la noche anterior ha sido curioso: un premio al mejor cortometraje, un iPhone roto y una resaca de las que hacen historia.

Anoche se celebraba el IV Certamen de Cortometrajes de la Axarquía y nuestro "3,2 (lo que hacen las novias)" era uno de los siete finalistas que optaban a premio. Creo que nunca he estado tan seguro de que nos íbamos ir de vacío, sobre todo porque nos enfrentábamos a pesos pesados como "Reconciliación" de Adel Khader o "Terapia de choque" de Salva Martos. Yo no podía ir a la gala de entrega de premios porque trabajaba así que mandé a la mejor representación posible del equipo del corto, Eduardo A. Carballo. Total, que cuando volvía en el bus a casa, y ya eran casi las 12 de la noche, le mandé un mensaje al móvil a Edu para preguntarle quién había ganado, él lo recibió y sacó su iPhone para leerlo. Justo en ese momento se anunció el ganador del primer premio del jurado ... y resultó que era "3,2 (lo que hacen las novias)". A Edu se le cayó el iPhone de la impresión y pudo así sentir algo parecido a que tu hijo se te caiga de los brazos y se abra la cabeza contra el suelo. En un momento habíamos ganado un premio y habíamos perdido un iPhone.

Un rato después recibo la llamada y me dan la noticia. Me dan ganas de besar al albañil que va sentado a mi lado en el bus. Salva, director de "Terapia de choque" y amigo, me da la enhorabuena y me maldice desde el otro lado del teléfono por no estar en la gala. Encima me dicen que hay barra libre en la fiesta posterior. Manda cojones, siempre me pierdo los mejores "saraos", yo que he sido la Massiel de toda fiesta que se precie. Obviamente el plan de ver "Fuego en el cuerpo" con el pijama de Mickey Mouse ya no me parece tan atractiva así que quedo en que Edu me recoja en coche después de la gala y tomarnos un par de cañas en el centro con unos amigos. La cosa se anima, nos encontramos en el Alquimia con Adel, director de "Reconciliación", y con Leti y Rocío, las dos genios que se están encargando de la distribución de mi corto. Y a partir de ese momento lo último que recuerdo es un chupito con unas gominolas dentro ...

Esta mañana me he despertado con la sensación con la que se tiene que levantar todas las mañanas Paquirrín. Eso sí, creo recordar que la noche mereció la pena ... creo recordar.

Y todo el equipo tenemos que agradecerle enormemente a Adel Khader el enorme trabajo que está haciendo a través de la división "Jóvenes realizadores" de su productora. Adel se ha convertido en uno de los pilares del audiovisual andaluz y está potenciando desde "Jóvenes realizadores" la distribución de cortometrajes de gente joven, dándoles visibilidad y aportando trabajo, profesionalidad y un enorme respeto por el mundo del corto. Pero Adel también es director y os recomiendo que le echéis un vistazo a "Reconciliación", su último corto, que el año pasado se quedó en las puertas de ser nominado en los Premios Goya. Este trabajo lleva un carrerón festivalero tremendo y demuestra que la perfección casi enfermiza de Adel por hacer bien su trabajo se traduce en una impecable puesta en escena, una dirección de actores de hierro y un acabado formal que sabe equilibrar el clasicismo más elegante con las últimas filigranas visuales que tanto nos gustan. Muy recomendable, a mí me dio mucha vergüenza que anoche nuestro pequeño corto le ganara a un trabajo tan redondo como "Reconciliación".

Bueno, y ya en otra ocasión os comentaré lo mal que llevo esos veintitantos años que me cayeron el pasado 1 de julio. Horror vacui.

jueves, 30 de junio de 2011

"Los ojos sin rostro" o cómo descubrir un clásico imprescindible.

Tenía muchísimas ganas de revisar "Los ojos sin rostro" (1960) desde que John Carpenter dijera que la máscara que luce la protagonista de la película fue la inspiración para crear la de uno de mis mayores iconos cinematográficos, el Michael Myers de "La noche de Halloween". Mis ganas aumentaron después de que la mayoría de críticas sobre "La piel que habito" en Cannes la señalaran como el gran referente que había usado Almodóvar para construir su historia. Y creo que estos símiles no son gratuitos, al fin y al cabo "Los ojos sin rostro" y "La piel que habito" nos cuentan la historia de un cirujano que mantiene presa en una mansión a una mujer mientras intenta buscar una nueva piel (o rostro) con la que intentar arreglar una vida destrozada después de un accidente de tráfico.

Así que esta semana me he pillado la esplendorosa edición de dos discos que Versus Entertainment ha editado en España de "Los ojos sin rostro", obra de culto del francés Georges Franju que casi acaba con su carrera por esa manía de los espectadores, pero sobre todo de los críticos de cine, de no querer ver más allá de las apariencias que tienen estigmatizado al género de terror. ¿A qué mola mi edición en DVD?

Decía Sir Alfred en el libro "El cine según Hitchcock" de Truffaut que una buena película es aquella que puede entenderse y disfrutarse sin necesidad de sonido, diálogos, música y demás adornos cinematográficos, sólo con el poder de las imágenes y lo que éstas te cuentan. Pues entonces tenemos que hablar de "Los ojos sin rostro" como una buena película (de hecho podríamos decir que es una obra imprescindible), una cinta hipnótica que se desnuda de cualquier artificio para centrarse en las sensaciones perversas y malsanas que sus imágenes son capaces de crear.

Los primeros minutos de la película ya demuestran que Georges Franju sabe dónde colocar la cámara para contar su historia sin apenas recurrir a los diálogos, que los hay pero que son completamente secundarios a pesar de que hay alguna conversación, esa en la que la hija del cirujano se queja de que puede ver su rostro desfigurado en cualquier superficie brillante a pesar de que su padre ha hecho desaparecer todos los espejos de la casa, que el espectador no olvidará fácilmente. Pero no nos desviemos del tema, la primera escena de la película nos coloca en un coche conducido por una misteriosa mujer que parece huir de alguien. Un simple movimiento para recolocar el espejo retrovisor sirve para ver qué alguien duerme en el asiento trasero del vehículo. El nerviosismo de la mujer aumenta, parece que un coche la sigue y ella aparca en el arcén para dejar que le adelante, echa un vistazo atrás y sale fuera arrastrando a la persona dormida a duras penas hasta la orilla del río Sena. Una gabardina cubre el cuerpo "dormido" pero deja ver unas piernas de mujer y entonces nos damos cuenta de que es un cadáver. La mujer tira el cuerpo al agua y espera mientras se hunde, poco a poco. Ni una sola palabra y el espectador ya está inmerso en "Los ojos sin rostro".

La fascinación de la historia aumenta cuando se nos presenta el personaje principal, Christiane, la hija desfigurada del enloquecido cirujano que vive obsesionado con darle una nueva cara aunque para ello tenga que secuestrar y asesinar a jóvenes para arrancarles el rostro. El director mueve la cámara alrededor de Christiane que deambula con una máscara inexpresiva (no sólo Carpenter homenajearía esa careta, Amenábar también lo haría en "Abre los ojos") por una especie de casa encantada donde no hay fantasmas pero sí muerte. Y Georges Franju es capaz de crear suspense y terror sólo con esa figura trágica que asiste impasible a las operaciones clandestinas donde jóvenes mueren mientras se les arrebara la cara. Pero también sabe sacar poesía del horror como en esa escena arrebatadora en que Christiane entra en el sótano donde su padre tiene encerrados a una jauría de perros con los que experimenta, unos minutos conmovedores en los que la protagonista acaricia a unos animales que no se asustan de su cara y que acabarán convirtiéndose en piezas clave de un final espeluznante que aún hoy, y a pesar de estar acostumbrados ya a todo tipo de torturas cinematográficas por culpa de "Saw", es capaz de hacer que miremos a otro lado para no tener que ver el horror que se proyecta en la pantalla.

"Los ojos sin rostro" acaba resultando una película pausada, con un ritmo peculiar pero sin renunciar al terror que puede producir un simple plano fijo y mantenido en el que se ve como un padre atraviesa todos los límites morales y éticos para arrancar un rostro mientras su hija espera en un sofá con la esperanza de que esa sea su nueva cara. Es una cinta de horror pero que demuestra que no hay nada mejor que este género para hablar de las relaciones más atípicas entre unos personajes que bien podrían ser los protagonistas de un melodrama de sentimientos en carne viva (nunca mejor dicho).

Impecable e imprescindible ... hacedme caso, no os arrepentiréis.

domingo, 26 de junio de 2011

"Insidious" o el grandes éxitos de las películas de terror.

¿No os pasa que nunca conseguís que los platos que cocináis os queden igual que a vuestras madres? Aunque los sigáis paso a paso, haciendo exactamente lo mismo que ella, con los mismos alimentos, tardando el mismo tiempo. Pero el gazpacho nunca sabrá igual, el cocido nunca estará en su punto y ni siquiera el café recién hecho sabe tan bien como cuando lo hace ella. Pues algo parecido le ha pasado a James Wan con "Insidious", que usa todos los ingredientes de las grandes películas de terror pero el resultado que obtiene es un gazpacho de estudiante y no de madre.

Una familia se muda a una nueva casa y pronto los niños empiezan a notar que algo raro se mueve en la oscuridad convirtiendo su hogar en una pesadilla. La madre será la siguiente en darse cuenta de que algo pasa mientras el padre se niega a ver la verdad aunque ésta se ponga delante de sus narices en forma de fantasmas muy cabreados. Esta es la sinopsis de "Insidious" aunque bien podríamos estar hablando de "Poltergeist", "El orfanato", "Terror en Amytiville" y un largo etcétera de representantes del subgénero de casas encantadas. Hasta aquí ningún problema, soy de los que piensan que hay ciertos géneros que deben seguir unas reglas porque eso es precisamente lo que despierta la inmediata empatía y complicidad con el espectador. Incluso "Insidious" empieza muy bien porque se atreve a seguir las reglas de las películas de casas encantadas para darles un nuevo giro. Y es que ¿cuántas veces le hemos chillado a la pantalla a los protagonistas de un filme de este tipo que se muden de casa lo antes posible? Pues a mí me llegó al alma que la pareja protagonista hiciera exactamente eso a los veinte minutos de película, salir por patas de su casa en cuanto se huele que está encantada. Lo primero que pensé cuando hacen eso es "vaya, un rayo de originalidad en el subgénero. Los protagonistas han hecho en el primer tramo de la película lo que se supone que harían al final de la historia. A ver por donde discurre ahora la cosa ...". Pero mi gozo quedó en un pozo, el director no sabe aprovechar los escasos apuntes originales de los que dispone y lo echa todo por la borda en los siguientes sesenta minutos.

El gran problema de "Insidious" es que, después del giro "inesperado" del que os he hablado antes, acaba limitándose a ser una especie de "grandes éxitos" del género. Hay un montón de escenas enlazadas casi sin ningún tipo de sentido (por momentos pensé que el proyeccionista del cine se había hecho un lío y estaba proyectando la película con los rollos cambiados) que se limitan a reproducir lugares y situaciones comunes del subgénero. Así pasamos de las típicas escenas donde el padre no se cree lo que está pasando (absurdísimo el momento en que sigue en sus trece a pesar de que su hijo en coma aparece tumbado en su habitación, con todo destrozado y con unas huellas de sangre monstruosas en las sábanas) a la inevitable aparición de una médium con sesión de espiritismo incoporada y unos ayudantes que probablemente sean los personajes más odiosos que ha visto una pantalla de cine desde Jar Jar Binks. Obviamente no faltan los dibujos infantiles que dan la clave de todo, las supuestas historias del pasado que vuelven para explicar el presente y un giro final que intenta ser sorprendente pero que cualquiera puede adivinar de lejos sólo con haber visto un par de películas de las antes citadas.


Yo, que probablemente sea el espectador de cine de terror más agradecido del mundo por lo fácilmente que me asusto, no podía quitarme la sensación de estar ante un zápping que recogía las escenas de terror más famosas de casas encantadas. No había sorpresas, no había desarrollo de personajes, no había nada más allá de la simpatía que despierta una película hecha con cuatro duros y que es capaz de amasar la millonada en taquilla que "Insidious" está haciendo (tengo debilidad por las cintas que logran algo así, lo reconozco).

Eso sí, hay que decir que por momentos "Insidious" consigue ser un gazpacho de madre. Son pocos minutos pero lo consigue y logra poner los pelos de punta con dos escenas: Rose Byrne sacando la basura al jardín y volviendo a la casa para encontrarse con que "alguien" está cambiando la música de su tocadiscos, y el momento en que la madre de Patrick Wilson relata un sueño en el que ve como "algo" espera pacientemente junto a la cama de su nieto.

Ahora que "Insidious" está arrasando en la taquilla, recomiendo la anterior película de James Wan, "Silencio desde el mal", que rodó justo después de "Saw" y que probablemente sea su mejor película hasta la fecha. Es un cuento de terror gótico, excelentemente rodado y ambientado, original y capaz de dar miedo sin necesidad de recurrir a clichés mil veces vistos. Prefiero dejaros el tráiler de "Silencio desde el mal" antes que el de "Insidious":


Ah, se me olvidaba. James Wan incluye un cameo del popular Puzzle, el asesino de "Saw", en todas sus películas. En "Silencio desde el mal" está más que justificado pero en "Insidious" es casi de risa.