PELICULEROS

domingo, 26 de diciembre de 2010

And the winner is ... (2010)

Bueno, bueno ... con lo que nos gusta a nosotros una lista y un ránking, y tirarnos de los pelos, cual vulgares coristas de Las Vegas, porque no tenemos los mismos gustos. ¿Cómo iba yo a dejar pasar la oportunidad de hacer mi tradicional entrega de premios a lo mejor que he visto este año? Y para que Pablo no se ofenda tengo que matizar que tengo en cuenta las películas que se han estrenado en España (porque al fin y al cabo somos españolitos y tardamos un par de meses más en ver las películas que en EEUU) desde enero a diciembre de 2010.

Así que afilad vuestras uñas para dejarme la cara marcada si os ofende alguno de mis "premios". Here we go ...

Mejor película: ex-aqueo para La red social de David Fincher y Héroes de Pau Freixas. La primera por saber definir a una generación entera de una manera casi perfecta, y la segunda por hacer viajar a esa misma generación a su infancia de veranos en el pueblo, de rodillas peladas, de búsquedas de tesoros y de pérdida de la inocencia.




Mejor director:
Michael Haneke por La cinta blanca. Por saber construir una película terroríficamente bella, aparentemente fría pero abrumadoramente compleja. Hitchock decía que una buena película es aquella que funciona sin música y casi sin diálogo, apoyándose sólo en el poder de las imágenes. Pues Haneke entonces ha sido capaz de dirigir una extraordinaria película, razón más que suficiente para que sea el mejor director del año.

Mejor actor: Jesse Eisenberg por La red social. Ya está bien de pensar que los buenos actores son aquellos que son capaces de tirarse dos horas con cara de extremo sufrimiento. No hay cosa más difícil que interpretar a una persona normal de una manera natural ... no hay cosa más complicada que hacer lo que hace el señor Eisenberg en la obra maestra de Fincher.

Mejor actriz: Sandra Bullock por The blind side. Aquí es donde el 80% de vosotros intentaréis arrancarme los ojos, escupirme a la cara y destrozarme los dedos para que no pueda volver a escribir semajente burrada ... pero lo que digo sobre Jesse Einserbeg me sirve para este mismo apartado. La Bullock aporta naturalidad, credibilidad, humanidad y personalidad a un personaje que lleva sobre sus hombros absolutamente todo el peso de una película. Y sale airosa de ello. A ver si eso no es ser una buena actriz.

Mejor actor secundario: ex-aqueo para Andrew Garfield y Justin Timberlake por La red social. Porque sencillamente están brillantes en esta tragedia moderna sobre la ambición, el éxito y el fracaso.

Mejor actriz secundaria: Tatiana Astengo por Contracorriente de Javier Fuentes León. Porque a la pobre le toca un personaje típico hasta aburrir, el de sufrida mujer de un gay reprimido, y lo interpreta de tal manera que parece que nunca antes lo hemos visto en una pantalla.

Mejor actor revelación: Pablo Derqui por Los ojos de Julia de Guillem Morales. Por su perturbadora presencia, capaz de crear inquietud sólo con su voz y la expresión corporal (recordemos que, durante casi todo el metraje de la película, no le vemos el rostro). Y por ese abrumador erotismo que se ve en un actor de cada mil.

Mejor actriz revelación: Chloe Grace Moretz por Kick Ass. Por eso tan difícil que es el que una niña sea capaz de construir un personaje mítico desde el mismo día en que la película se estrenó. ¿Un ejemplo?:



Mejor reparto: Biutiful de Alejandro González Iñárritu. Por que todos y cada uno de ellos están brillantes hasta decir basta. Y porque son los únicos responsables de que una película aburrida y pretenciosa no naufrague.

Mejor guión: Aaron Sorkin por La red social. ¿Hace falta seguir diciendo por qué?

Mejor BSO: Michael Giacchino por Déjame entrar de Matt Reeves. Por componer una de las partituras más terroríficamente hermosas y conmovedoras que he oído nunca.



Y vosotros ¿a quién premíais?

martes, 21 de diciembre de 2010

La "conejera" de Nicolasa ...

Remontémonos a los años comprendidos entre 2000 y 2002, cuando Nicolasa Kidman encadenó, uno tras otro, los papeles protagonistas de Los otros, Moulin Rouge y Las horas. De repente, dio la impresión que el mundo entero descubría a la pelirroja con esos personajes y se convirtió en la actriz favorita de todo, absolutamente todo el mundo. Casi parecía una recién llegada y pocos recordaban que, unos cuantos años antes, ya había rozado la perfección con sus fascinantes interpretaciones en Todo por un sueño, Retrato de una dama y Eyes wide shut. Pero hay que ver cómo cambia de opinión el espectador soberano de a pie ... porque la pobre Nicolasa decidió enchufarse bótox y sus antaño fans decidieron que eso era sinónimo de ser una mala actriz, a pesar de que ella seguía demostrando su arrollador talento en películas como Margot y la boda o Nine. Así que la antaño considerada mejor actriz de su generación empezó a ver como palabras como "ridícula", "veneno para la taquilla", "inexpresiva" y demás piropos se asociaban a su nombre. Pero entonces llega un director como John Cameron Mitchell, director de la grandiosa Hedwig and the angry inch y de la fallida pero interesante Shortbus, y una película, The rabbit hole, con la única misión de callar bocas y demostrar que la Kidman es, aunque NUNCA ha dejado de serlo, una de las grandes.

La historia de The rabbit hole es sencilla a la vez que complicadísima. Becca (mi amiga Nicolasa) y Howie (un Aaron Eckhart más guapo y mejor actor que nunca) son un matrimonio que intenta superar la muerte de su hijo de cuatro años. Pero su gran problema es que ambos tienen formas muy diferentes de afrontar el problema, él lucha por vivir con el recuerdo de su hijo mientras ella hace todo lo posible por borrar cualquier rastro del pequeño. Una terapia de duelo, una familia bastante peculiar y la reaparición del adolescente presuntamente culpable de la muerte del hijo marcarán unos días en los que los protagonistas decidirán si se hunden en la miseria o buscan un resquicio de esperanza.

Leída así, la sinopsis de The rabbit hole puede dar la impresión de que nos encontramos ante una tv movie hecha con pasta, no mucha, y con actores de primera. Nada más lejos de la realidad, la película es un auténtico prodigio de la narración cinematográfica, una lección inmensa sobre cómo hacer un drama adulto, inteligente, conmovedor pero nada sentimental ni manipulador y, sobre todo, sin necesidad ninguna de regodearse en el dolor ni en la truculencia gratuita (aprende de eso Alejandro González Iñárritu) Cuando crees que ya has visto una secuencia de esas que vas a recordar por mucho tiempo, entonces va el director y te sorprende con otra igual o mejor, con otro matiz, con otro diálogo donde se dice lo justo, con otro plano que dice tanto o más que las palabras ...

Y sí, Nicolasa está INMENSA por mucho bótox que tenga (que tampoco tiene tanto). Lo que hace la Kidman es eso tan difícil que es que parezca que en ningún momento está actuando, llena la pantalla con una naturalidad y una contención apabullantes, cuando cualquier otra actriz en su caso hubiera optado por gritar mucho, llorar mucho, poner mucha cara de amargada y hacer todo eso que hace una diva cuando quiere un Oscar. Pero Nicolasa opta por el camino difícil, el de hacer más con menos, el de actuar con la mirada (y es que, como dice mi admirado Javier Quevedo, una no puede enchufarse bótox en los ojos, por lo que no deja de ser una buena actriz) y el de hacer que nos identifiquemos con un personaje un pelín desagradable ¿Hay algo más difícil que eso?

En definitiva, John Cameron Mitchell (al que hay que agradecer que sepa meter su característico humor en una historia como ésta) consigue con The rabbit hole un prodigioso drama sobre el amor, la muerte, la pérdida, la vida y todo lo que nos perdemos de ésta si no sabemos ser fuertes y pasar página. Como mola descubrir una maravilla así en una tarde tan gris como ésta. A España llega a principios de año (seguramente con la casi segura nominación al Oscar a la mejor actriz para Nicole Kidman) así que id reservando ya vuestras entradas.

El tráiler:

domingo, 19 de diciembre de 2010

Viaje alucinante al interior de la mente ... de Álex de la Iglesia.

¿Os acordáis del argumento de la muy reivindicable La celda? Un grupo de psicólogos conseguían encontrar la manera de introducirse en la mente de un asesino en serie, encontrándose allí un mundo perverso y retorcido lleno de pesadillas. La película de Tarsem Singh conseguía recrear en imágenes la mente y el subconsciente de una persona ... pues Balada triste de trompeta es algo así, es como entrar en la mente de Álex de la Iglesia (quien, por supuesto, no es un asesino sino uno de los mejores directores de cine europeos) sin ningún tipo de limitaciones ni censura. Un viaje al cerebro y a la imaginería visual de un AUTOR con mayúsculas. ¿Merece la pena el viaje? Sí, por supuesto. ¿Es Balada triste de trompeta una gran película? No, por mucho que me duela decir esto.

La última película de Álex de la Iglesia se merece todos nuestros respetos simplemente por el hecho de que el director hace lo que muy pocos se atreven: dirigir la historia que a él le sale de sus santos cojones vascos, si ningún tipo de concesiones, de censura o de limitaciones. El mejor presidente que ha tenido nuestra Academia de Cine no se corta a la hora de llevar a la pantalla la retorcida historia de dos payasos enfermos y podridos que deciden matarse entre ellos por el amor de una trapecista enganchada, sexual y enfermizamente, a uno de ellos.

¿Original y atrevida? Sí, y eso ya es suficiente mérito en una cinematografía tan arcaica y aburrida como la nuestra. Pero siento decir que me tengo que unir a la mayoría de críticos y opinar como ellos, es decir, que Balada triste de trompeta tiene un comienzo y un clímax que son un prodigio cinematográfico pero entre medias se pierde por completo. Los 40 minutos centrales de película son visualmente irreprochables pero demasiado caóticos, desordenados, anárquicos ... incluso yo me aburrí un poco y miré el reloj un par de veces para ver cuanto me faltaba para salir de la sala.

Es curioso que, después de una película tan impersonal como Los crímenes de Oxford, a Álex de la Iglesia le haya salido algo tan arrolladaramente propio, con todas las virtudes y defectos de su cine amplificados hasta el infinito, como Balada triste de trompeta. Pero también es una pena que el director no haya sabido llegar a la maestría que ya demostró en El día de la bestia, La comunidad (probablemente su mejor película hasta la fecha) o la muy infravalorada, pero absolutamente genial, Muertos de risa. Aún así no hay que quitarle el mérito a nuestro presidente de querer hacer un cine de género propio y personal en un país tan de pandereta y cine social como el nuestro.

Por cierto, no me extraña nada que Tarantino aplaudiera a rabiar la película en su paso por el Festival de Venecia. Balada triste de trompeta debió suponer para el director americano una especie de orgasmo múltiple de 100 minutos de duración ...

Os dejo con el tema de Raphael que da título al filme ... y que en la película adquiere un tono tan perturbador que ya nunca podré mirar al histriónico cantante de la misma manera:

sábado, 18 de diciembre de 2010

"Burlesque" o la película que no es tan mala como parecía ...

A ver, que nadie se escandalice ni se lleve las manos a la cabeza por Burlesque. En las primeras escenas de la película se ve como una camarera (Christina Aguilera en un debut cinematográfico bastante decente) recoge las propinas de su trabajo y le dice a su compañera que se va a Los Ángeles a cumplir su sueño de ser bailarina y cantante. La susodicha camarera (que por cierto, que incómodo debe ser servir platos del día subida en esos taconazos) llega a la ciudad, se alquila una habitación de motel barato y esconde sus ahorros en la cisterna del váter ... quien no sepa lo que va a pasar en los siguientes 120 minutos es que ha visto muy poco cine en su vida. Es decir, Burlesque te enseña sus cartas desde el primer momento, ya está en manos del espectador decidir si se quiere cabrear por la poca originalidad de la propuesta o dejar que su vena gay y cabaretera (porque sobra decir que Burlesque es la película más marica que ha visto una pantalla de cine en años) florezca y pasárselo excepcionalmente bien.

Cuando el tráiler de Burlesque saltó a la red, allá por junio, todos nos afilamos las garras y nuestras lenguas viperinas para recibir lo que se presuponía iba a ser uno de los despropósitos más enormes de la historia del cine. Nada hacia presagiar nada bueno, incluso daba un poco de cosilla ver a Cher haciendo de secundaria de una cantante, la Aguilera, en horas bajas. Todos dábamos por hecho que íbamos a pagar nuestra entrada de cine dispuestos a despellejar sin piedad a la película ... y ¡oh, sorpresa! anoche Paco y yo salimos de la sala 7 del cine Larios francamente satisfechos de haber visto un filme entretenido, con ritmo y un pelín hortera pero sin caer nunca en el ridículo ni en la vergüenza ajena. Vamos, que los que esperaban un nuevo Glitter ya pueden ir cerrando la boca.

Lo peor de Burlesque es que llega treinta años tarde a las carteleras. Me explico, es una película perfecta para haberse estrenado en los ochenta, con su estrella con Oscar, su cantante que quiere ser actriz, sus secundarios de lujo, su tema musical principal que estará nominado a los premios de la Academia, su historia simple pero que funciona, su protagonista enamorada de dos hombres a cual más lozano y hermoso, su happy end donde todo se arregla en el último minuto ... ¿alguien ha dicho Flashdance, Dirty Dancing, Fama ...? Pero el caso es que Burlesque está aquí y ahora, así que no os queda otra que desempolvar vuestras lentejuelas, cargaros de brillantina, hacer todo lo posible por conseguir parecer dos drag queens como la Aguilera y miss Cher, y disfrutar de una película de la que lo mejor que se puede decir de ella es que ... sorpresa, no es en absoluto tan mala como parecía.

Hacedme caso, si vais al cine sin prejuicios os lo vais a pasar tremendamente bien.

Os dejo con uno de sus números musicales (muy bien rodados todos, por cierto):

miércoles, 8 de diciembre de 2010

"Biutiful" o la depresión hecha película ...

El cine de Alejandro González Iñárritu tiene una ventaja innegable: hace que uno valore mucho más su vida. Me explico, uno entra al cine pensando que tiene muchos problemas, que su día a día apesta, que no puede tener peor suerte y, sin embargo, sale de ver cualquiera de las cuatro películas de Iñárritu con la sensación de que tiene bastante suerte de tener la vida que se tiene. Y es que desde Amores perros a Biutiful, pasando por 21 gramos o Babel, Iñárruti insiste en enseñarnos las miserias humanas más deprimentes y desoladoras.

Esa tendencia al dramatismo más exagerado y retorcido, unido a los excesivos e innecesarios 150 minutos de duración, son el peor lastre de la gran película que podía haber sido Biutiful y no es. Yo, como espectador, he desconectado a los 90 minutos de tanta desgracia, de tanto problema inhumano, de tanta basura, real y metafórica. Ojo, no veo mal que una película retrate problemas reales y a pie de calle, pero es que parece que Iñárritu tiene una predilección especial por regodearse en lo truculento, en la desgracia, en el dolor de las clases más bajas de la sociedad ... con el agravante de que todo parece contado por un director de cine multimillonario que no tiene ni idea real de lo que está contando, quedándose así en la superficie más evidente y demagógica.

Es una pena este empeño por alargar con secuencias, que se suponen dolorosas hasta lo delirante, una película que podía haber durado perfectamente 90 minutos. Y es una pena porque la película tiene destellos de auténtico genio, como la conversación entre Rubén Ochandiano y Javier Bardem en la cafetería o todo lo que rodea al poder sobrenatural del personaje protagonista. Y da todavía más rabia el hecho de que Biutiful sea tan fallida por el simple hecho de que visualmente es arrebatadora y fascinante, con esa cámara al hombro casi documental, esa luz sucia y esos primeros planos acojonantes. Aunque no sé si sobre este aspecto tendríamos que felicitar a Iñárritu o al extraordinario trabajo de Rodrigo Prieto como director de fotografía.

Eso sí, el reparto al completo de la película está para llevarse todos los premios del año. Lo que hace Javier Bardem no tiene nombre, la manera en que se mimetiza con el personaje, esa mirada de perro apaleado por la vida, la expresión corporal que aporta a un hombre que camina constantemente al borde del abismo más aterrador. Bardem está brillante y consigue una interpretación dura, conmovedora y magnética, creando un personaje antológico que salva la película cuando al director se le va de las manos. El actor podrá caer mejor o peor, se podrá estar de acuerdo o no con su actitud ante la prensa, se le podrá valorar más o menos como personaje público, pero lo que no se le puede negar es que es uno de los mejores actores que ha dado el cine en los últimos .... no sé, probablemente en toda su historia.

Y Maricel Álvarez, Hanaa Bouchaib, Guillermo Estrella (estos dos últimos interpretando a los hijos de Bardem, y consiguiendo unas interpretaciones infantiles memorables) o Eduard Fernández tampoco se quedan atrás, dejándose la piel y el alma en unos personajes pasadísimos de vueltas que podrían haber dado lugar a unas sobreactuaciones apoteósicas, pero que en manos de estos actores se convierten en lo que salva a Biutiful del desastre más absoluto.

Podríamos estar hablando de una de las mejores películas del año ... pero nos quedamos con una relativa decepción. ¿Cuándo aprenderán ciertos directores que una película buena no es aquella que dura más de dos horas?

El tráiler:





sábado, 4 de diciembre de 2010

Jugamos en casa ...

Es curioso, hace un mes presentábamos en Madrid "3,2 (lo que hacen las novias)" y se supone que jugábamos fuera de casa, en la capital, pero sin embargo nos vimos rodeados de amigos, de colegas, de gente que nos conocía ... pocas veces nos hemos sentido tan cómodos presentando un cortometraje.

Pero era hora de jugar en casa, a pesar de que casi toda la gente que nos acompañó y apoyó en este viaje está viviendo ya fuera de Málaga. Cosas de nuestra profesión, que todavía obliga a los andaluces a convertirse en exiliados en Madrid o Barcelona para conseguir que el cine deje de ser una vocación para convertirse en una profesión. Pero presentar "3,2 (lo que hacen las novias)" en Málaga es una obligación, por todo lo que esta ciudad nos ha dado y nos sigue dando.

Así que nuestro pequeño cortometraje se verá por primera vez en el sur el próximo viernes 10 de diciembre, en el Paraninfo (Campus El Ejido), a las 20:00 horas. Allí esperamos a todo el que quiera acercarse para ver cómo Marta Hazas, Sergio Mur y Juan Caballero se montan un trío de consecuencias imprevistas ...

Tráiler "3,2 (lo que hacen las novias)" from Interrumpidos Films on Vimeo.