PELICULEROS

martes, 23 de febrero de 2010

Sobre números primos y soledades varias ...


"Los números primos sólo son exactamente divisibles por 1 y por sí mismos. Ocupan su sitio en la infinita serie de los números naturales y están, como todos los demás, emparedados entre dos números, aunque ellos más separados entre sí. Son números solitarios, sospechosos, y por eso encantaban a Mattia, que unas veces pensaba que en esa serie figuraban por error, como perlas ensatadas en un collar, y otras veces que también ellos querrían ser como los demás, números normales y corrientes, y que por alguna razón no podían. Esto último lo pensaba sobre todo por la noche, en ese estado previo al sueño en que la mente produce mil imágenes caóticas y es demasiado débil para engañarse a sí misma.

Mattia pensaba que él y Alice eran eso, dos primos gemelos solos y perdidos, próximos pero nunca juntos. A ella no se lo había dicho nunca"

Impresionante el efecto que tiene en uno la lectura de La soledad de los números primos de Paolo Giordano. Y envidia sana la que da el hecho de que el escritor haya parido esta maravilla con tan sólo 26 añitos. Hacía tiempo que me lo habían recomendado pero aún no había tenido tiempo de pillármelo, aunque el título me llamaba muchísimo la atención. De hecho, es el típico título que matarías porque se te hubiera ocurrido a ti porque parece sacado de la imaginación perturbada y triste de Isabel Coixet ¿No os imagináis a Anthony and the Johnsons sonando a todo volumen mientras leéis el título?

Y sí, el título da lo que promete: una historia sorprendentemente realista y empática sobre la soledad y las personas hechas para estar juntas pero incapaces de apreciarlo. Sobre la soledad del orgullo, de las palabras que no se dicen, de las que se dicen pero son máscaras y corazas ...

Eso sí, no leer esta genialidad de libro en días chof ... porque es abrir sus páginas y ya hueles la tristeza.

lunes, 22 de febrero de 2010

Sobre una chica afroamericana, obesa, violada y analfabeta ... toma ya.


Hace ya unas semanitas que Nacho y yo fuímos a ver Precious, después de convencerle (eufemismo de arrastrarle obligado) a verla en VO. Y es que es impensable ver una película de afroamericanas chungas en versión doblada. No quiero ni recordar el espantoso recuerdo del doblaje de El color púrpura, que les faltó ponerles a los personajes acento andaluz para demostrar su baja condición y sus pocos estudios.

Y la verdad es que iba asustado a ver Precious. ¿Por qué? Veamos, si lees la sinopsis te encuentras con la siguiente descripción del personaje principal: "una chica afroamericana, obesa, violada dos veces por su padre, con una hija con síndrome de down, analfabeta y con una madre que le zurra y le insulta" ¿Hola? ¿Alguien ha dicho película de Antena 3 de después de almorzar? Miedo me daba tanto golpe de efecto reunido en 120 minutos ...


Pero bueno, había que hacer un esfuerzo y era obligatorio ir a ver la película de la que se lleva hablando meses, una de las imprescindibles en la carrera de premios de este año. De hecho, y como bien dicen en Tío Oscar, la única estatuilla dorada segura de 2010 es la de Mo´nique como mejor actriz secundaria.

¿Y es Precious un telefilme tocado por la suerte y por el oportunismo? Pues no. Sí es cierto que la historia, la dirección y su concepto de los matices (los buenos son superbuenos y los malos son supermalos, a excepción del brillante monólogo final de Mo´nique) son completamente televisivos. Pero todo eso queda en segundo plano por el impresionante cásting de la película, unas actrices (y un Lenny Kravitz haciendo de él mismo con bata de enfermero de peli porno) que están brillantes desde la primera a la última. Da igual todo lo demás, Precious merece la pena por ver el mejor reparto de los últimos años. Coño, si hasta Mariah Carey se merece un Oscar y está brillante ¿no es eso suficiente mérito?


Hacía muchas películas (quizás con la excepción de Malditos bastardos o Volver) que no veía un reparto tan compacto, tan unido, tan brillante ... no ves a actrices interpretando, ves a los personajes sufriendo, llorando, riendo, haciendo salvajadas o intentando redimirse de ellas. Casi no hay maquillaje en ellas, sólo actrices transformándose en los papeles de su vida.

Obviamente es Mo´nique la que se está llevando todas las atenciones en su papel de la peor madre que uno se pueda imaginar. Su personaje da asco físico y emocional, y tiene uno de esos monólogos capaces de justificar por sí solos la existencia de una película. Pero no hay que olvidar las impresionantes interpretaciones de Gabourey Sadibe (aún no he visto The blind side con Sandra Bullock, la gran favorita para el Oscar a la mejor actriz, pero dudo que ninguna actriz de este año se acerque, ni de lejos, a lo que esta chiquilla hace en Precious), Paula Patton o Mariah Carey. Todas están INMENSAS, PLETÓRICAS y PLUSCUAMPERFECTAS. De hecho, sin ellas no habría película, son sus actuaciones las que le dan sentido a lo que podría haber sido una tv movie normalita tirando a vulgar.

Y, sorprendentemente, Precious no busca la lágrima fácil. Parece mentira, pero es así. Siempre que parece que la historia te va a dar un golpe bajo para sacarte la lagrimilla fácil, entonces el director te cuela un golpe de humor que hace que todo quede compensado.

¿Es Precious la mejor película del año? Ni de lejos, pero sí que tiene las mejores interpretaciones y eso ya la convierte en especial ... tan especial como la sufrida y obesa protagonista.

El tráiler:





martes, 16 de febrero de 2010

Sobre más actores de la familia ...


A algunos os sonará el señorito de las fotos y no sólo porque parezca que tiene el secreto de la eterna juventud. Es el protagonista de la obra de teatro Silenciados que está teniendo una más que interesante vida comercial a lo largo de todo el mundo. Y últimamente también lo habréis visto en las televisiones, ya sean planas o modelo cabeza de alien de las de toda la vida, de vuestros salones mientras le habla a Mario Picazo de las maravillas de pasarse a Orange. Bueno, y también es uno de los siete protagonistas de mi último corto, Placer, donde da vida a Adrián y donde me regaló uno de esos momentos actorales que me siguen emocionando cada vez que lo veo.

Sí, él es Juan Caballero.

Juan es un todoterreno como actor: cómico, dramático, intenso, ligero ... puedes hacerlo pasar por un rompecorazones o por el tío más pardillo del mundo. De hecho, en breve repetiremos como director-actor y él dará vida al típico nerd, rollo Napoleon Dynamite, de una facultad española a principios de los 90. Será en Las últimas palabras de Kurt Cobain.

Conocí en persona a Juan hace un año y poco, cuando buscaba desesperadamente a los actores que dieran vida a los personajes de Placer. Juan apareció de la nada, se encajó como un guante en la personalidad de Adrián y nos hizo llorar a todos en el rodaje cuando le explica a su ex novia Leo (la gran Maggie Civantos) los motivos de su ruptura. A él y a Maggie les tocó la papeleta de interpretar la parte romántica de una historia tan amarga y sexual como la de Placer.

Y con Juan me pasó lo más bonito que te puede pasar con alguien en un rodaje: que el profesional de paso al amigo.


Y además, Juan protagonizó una de las anécdotas más surrealistas del rodaje. Estábamos grabando los planos finales del corto en Vélez-Málaga, cuando una multitud de niñas de 15 años se agolparon en la puerta de la cafetería donde nos encontrábamos. ¿El motivo? Juan había provocado la histeria en el pueblo cuando la gente lo vio vestido como en la foto de arriba y de abajo, con su traje y su pelo rapado al 1 (en el rodaje, no en la foto) En apenas una hora, se había corrido el rumor de que Miguel Ángel Silvestre, el Duque, estaba rodando en el pueblo. Cosas del sur profundo de España, nosotros somos así. Juan salió de la cafetería prácticamente escoltado.


Juan Caballero estrena nuevo book de fotos, al que pertenecen las imágenes de este post. Lo dicho, Juan aparece como un todo terreno capaz de dar genial en cualquier registro que se le ponga. Comprobadlo por vosotros mismos:





Así que ya sabéis, si necesitáis un gran actor podéis poneros en contacto con el señor Caballero a través de su fantástica página web a la que podéis acceder pinchando aquí.

¿Más ejemplos de lo tremendamente bueno que es? Pues ved esto, un anuncio que protagonizó para Calle 13 donde era torturado por los primos psicopatas de los pelochos:


Por cierto, las fotos del book de Juan son obra de otro artistazo, Manolo Pérez Pavón, con el que tendré la suerte de trabajar pronto, muy pronto.



lunes, 15 de febrero de 2010

Sobre Javier Quevedo, su invasión de ultracerdas y su talento inmenso como escritor.


Lo de arriba es una captura de pantalla de una de las páginas de visita obligada todos los días: el blog La invasión de las ultracerdas de Javier Quevedo. Lo conocí hace un par de años, cuando un amigo en común nos puso en contacto y el señor Quevedo habló en su blog de lo que entonces era mi último corto, Varices, dedicándole demasiados elogios para mi gusto. Mi corto no se merecía tanto pero al menos valió para que yo entrara en contacto con Javier y su desternillante página.

En La invasión de las ultracerdas se habla de muchas cosas: de libros, de música, de cine, del famoseo de qualité, del famoseo basura, de televisión, de la vida ... de todo un poco, como en botica. Pero lo que le hace tan especial es el sentido de humor con el que el señor Quevedo impregna cada párrafo. No hay línea de texto en la que no sueltes la carcajada, ni post en el que no acabes doblado por la mitad de la risa. Pero todo ello desde un punto de vista inteligentísimo, cínico a la vez que entrañable, sarcástico pero a la vez realista, tierno a la par que implacable.

Con este referente, no era de extrañar que ardiera en deseos de leer las novelas de Javier Quevedo. Porque este señor no es sólo el mejor blogger que conozco sino que encima es un gran escritor. Esta semana pude pillarme su último libro, Todas las maldiciones del mundo, y se confirmó todo lo que me suponía: que tras el cínico y sarcástico blogger se esconde un escritor capaz de reflejar toda la tristeza y soledad del amor en una historia que es tan dura que casi duele.


Todas las maldiciones del mundo es la tristísima historia de un futuro, no muy lejano, donde las drogas permiten inventar o borrar recuerdos, aunque eso provoque adicción. Adicción a olvidar o a inventar. Y en medio de todo eso, Javi nos presenta el relato de un hombre y de una historia de amor acabada pero que aún duele; duele tanto como todas las veces que a alguien le rompen el corazón.

Todas las maldiciones del mundo es un drama teñido de golpes de comedia, una road movie del centro del país a las idílicas playas del sur, es una historia futurista pero que habla de cosas que pasan desde los tiempos de Adán y Eva. Es como mezclar Eternal sunshine of the spotless mind (aunque el libro de Javi estuviera escrito antes que esta mítica película) con Matrix, Los puentes de Madison, Una historia verdadera y la película y/o libro más triste y romántico que se os ocurra.

Si un libro me gusta mucho, suelo subrayar las partes que más me han llegado. Con Todas las maldiciones del mundo tengo páginas y páginas subrayadas. Os dejo con algunas citas imborrables de esta joyita:

"De pequeño rodo resultaba más simple. No digo fácil, digo simple. LLovían preguntas como ¿qué quieres ser de mayor? y uno nunca respondía con medias tintas. Cualquier cosa servia. De pequeño uno quiere ser futbolista, astronauta, estrella de Holywood, piloto de Fórmula 1, millonario o incluso feliz. La felicidad, sin ir más lejos, no era un estado transitorio, sino un objetivo que se alcanzaba y se retenía para siempre. Después, uno crece y deja lo de astronauta para otro, se pone a estudiar Magisterio y, con suerte, acaba de camarero en una pizzeria. Es como un cuento de hadas sin hadas. Tus padres no estarán aquí siempre, tus amigos tampoco, nadie a quien quieras estará aquí siempre ... ni siquiera tú mismo. Y es un estado tan transitorio que lo único que puede hacer es ponerte de mala leche."

Muy grande Todas las maldiciones del mundo, recomendado 100%. Yo, sin ir más lejo, mataría por adaptarla al cine.

y pudimos decir que la gala de los Goya fue .... brillante.

Me prometí a mí mismo que no le dedicaría un post a los Goya, que como mucho los comentaría en Facebook o en alguna tertulia con alcohol de por medio. Pero me pongo el punto en la boca y me reconcilio, como si fuera Pedro, con la Academia después de que anoche nos regalaran la mejor gala de la historia de estos premios: divertidísima, emotiva, cortísima, con algunos despropósitos (elpremio al mejor guión original fue de traca) pero con muchas justicias y momentos para el recuerdo.

Así que dejo de la lado lo que nos une a todos los españoles, las ansias de criticar, para resumir la noche de ayer con lo mejor que dio de sí una gala que debería borrar de nuestra memoria el horrible recuerdo de años anteriores. Vamos allá:

-la de arriba fue, sin duda, la foto de la noche. Los tres protagonistas de Jamón, jamón juntos después de tantos años. No se les vio tan angustiados por eso de ser estrellas multimillonarias y famosas, lo que se agradece.

-desde aquí felicito a quién se le ocurriera la idea de que una voz en off locutara la gala, rollo Oscar. Hizo la cosa mucho más amena, divertida y, dígamoslo, profesional.

-Pedro Almodóvar demostró de qué pasta están hechos los grandes directores, esos que pasan a la historia. Él solito se convirtió en el protagonista indiscutible de los Goya 2010, con un humor a prueba de bombas y un carisma que ya quisieran para sí muchos. De hecho, los titulares de hoy hablan más de él que del triunfo de Celda 211.


-emotivo hasta decir basta fue el discurso de los hijos de Antonio Mercero, Goya de Honor 2010. Creo que no hay nada más triste que alguien que trabaja con historias y recuerdos, esté sufriendo Alzheimer. Se me saltaron las lágrimas con lo que dijo Antonio Mercero Jr: "lo mejor de tener Alzheimer es que puedes ver Cantando bajo la lluvia 500 veces, y siempre será como la primera vez."

-el momento Pocoyó fue lo más. Y punto en boca. Surrealista hasta lo indecible, eso de "ha llegado la noche de los Goya al mundo de Pocoyó" me dejó clavado en mi sofá.

-extremadamente feliz por el triunfo de Celda 211. Sólo espero que esto sirva para demostrar que el espectador español quiere pagar por ver cine de género del bueno y no tanta subnormalidad sobre la guerra civil y la realidad social.


-descacharrante el falso montaje de Celda 211 haciéndola pasar por una americanada sin cerebro.

-como siempre hago, cuando salió el presidente a dar su discurso decidí que era hora de ir a consultar el facebook, mandar un par de mails, lavarme los dientes, ir a salvar el mundo, etc, etc. Sorprendentemente no lo hice porque Álex de la Iglesia se marcó un discurso lleno de humildad, de reconocer los fallos del cine español, de intentar solucionarlos .... por una vez, nuestro cine entonó el "mea culpa".

-me hago fan de Mar Coll, directora de Tres días con la familia. Era como ver a tu hermana pequeña recoger un Goya. Qué futuro que tiene esta niña y que envidia sana que me provoca.


- y se hizo justicia y Raúl Arévalo se llegó un cabezón a su casa, aunque ya debería haberlo hecho por AzulOscuroCasiNegro, El camino de los ingleses o ¿Por qué se frotan las patitas? El caso es que le ha tocado por la genial Gordos. Por cierto, impagable la foto de él y de Quim Gutiérrez, a lo Brokeback Mountain, que publicó ayer El País Semanal.


Y poco más. Lo dicho, una gala excepcional que debería marcar el futuro de la Academia en entregas de premios.

lunes, 8 de febrero de 2010

Qué bien Madrid, qué bien ...

El video de arriba es la secuencia final de la genial Piedras de Ramón Salazar, una película de referencia para mí y muchos de mis amigos. De hecho, casi todos los de la pandilla relacionamos empezar una nueva vida en otra ciudad con ese momentazo en que Nawja le dice a su amigo: "qué bien Lisboa, Javier, que bien ... "

Cuando me mudé a Madrid, una de mis mejores amigas me dijo que tenía que escribirle una carta desde la capital y decirle: "qué bien Madrid, Yaye, qué bien ..." Y es que después de casi ocho años en Málaga, y dieciocho en Algodonales (Cádiz), mudarme a Madrid era empezar una nueva vida en muchos, muchos sentidos ... como Nawja, que huye a Lisboa para oxigenarse y acaba descubriendo que cualquiera se puede enamorar del cogote de un conductor de tranvía.

Sí, lo de abajo es Gran Vía, y el de más abajo soy yo en una de las bocas de metro que más piso a lo largo de la semana:



Llegué a Madrid hace seis meses, con una mano delante y otra detrás. Literalmente. Sin trabajo, sin dinero y con 150 euros que había conseguido que me dejara mi madre. El próximo domingo, sin embargo, me tomo las primeras vacaciones pagadas que me pillo en mucho tiempo, cojo un bus dirección Málaga y vuelvo de visita al sur. Dejo Madrid por 12 días, pero con la tranquilidad de haberme montado una vida extrañamente familiar en la capital del reino: trabajo molón, amigos increíbles, viejos conocidos que han vuelto a ocupar un lugar importante en mi vida, nuevas caras que empiezan a ser protagonistas en esta locura que es el guión de mi vida ... y el vértigo de saber que en apenas dos meses rodaré, a cuatro manos, mi primer cortometraje en Madrid.

Seis meses han dado para mucho ... y cada vez estoy más adaptado a esta locura de ciudad, aunque sigo empeñado en que los rincones más bonitos de Madrid son aquellos más reales. Prefiero mil veces sacarme una foto junto a las putas de la Calle Montera que junto al oso y al madroño.


La verdad es que echo la vista atrás y parece que septiembre fue hace mil años. En este tiempo me he desesperado por la búsqueda de curro, he estado a punto de volverme a casa, me han cambiado los planes mil veces, me han ofrecido trabajos en Málaga que llevaba esperando años y que llegaron en el momento en que lo último que me apetecía era regresar ... he estado en un estado tal de inestabilidad que por momentos creía que acabaría convirtiéndome en la María Elena de Vicky Cristina Barcelona: una manojo de nervios siempre al límite de la histeria.

Sin embargo, ahora ya veo Madrid de otra manera. Recuerdo cuando estuve en la capital por primera vez, en noviembre de 2001, para asistir a la manifestación contra la LOU. En aquel momento estaba poseído por el espíritu cateto del chico de provincias: todo lo que me fascinaba de la ciudad era lo que reconocía de haberlo visto en las películas, como el mítico letrero de Schweppes de mi idolatrada El día de la bestia:


Y ahora Madrid se ha convertido en un lugar de risas, de confidencias, de sueños nuevos y viejos, de cañas en la Latina, de conversaciones decisivas en Starbucks, de cines en VO, de paseos bajo la lluvia, de pisos de amigos convertidos en fortalezas para protegerte ... da gusto poder mirar hacia arriba y ver todo lo que tienes por delante.


Porque Madrid se ha convertido, extrañamente, en el sitio correcto en que estar en el momento correcto.

Qué bien Madrid Yaye, qué bien ...

Por cierto, mil gracias al gran Roberto Pérez Toledo que ha sido uno de los grandes descubrimientos de Madrid. Gracias por aguntar la visita nocturna del domingo a la búsqueda de las fotos para ilustrar este post.


sábado, 6 de febrero de 2010

Sobre hacerse mayor a través de los monstruos ...


Hacía ya semanas que quería pasar por taquilla para ver Donde viven los monstruos pero me frenaba mucho el hecho de que Edu, probablemente la persona que mejor me conozca del mundo, me dijera que era una película anti-javi, que no me iba a gustar absolutamente nada. Esto se unía a que Spike Jonze no es un director que me caiga especialmente bien, así que fuí dejando y dejando pasar la película hasta que esta semana decidí que ya era hora de darle una oportunidad.

Y menos mal que la he pillado antes de que desapareciera de cartelera porque he descubierto la película que competirá duramente, junto con Cuenta conmigo y Cinema Paradiso, por el título de mi historia favorita sobre el paso de la infancia a la madurez.

La verdad es que tiene mérito adaptar un cuento infantil con pocas páginas, menos frases y dibujos como el de abajo, para convertirlo en una película de 90 minutos con un acabado impecable y con un look arrebatador que te atrapa desde los geniales y personalísimos títulos de crédito (el logo de Warner pintado como si fuera un monstruo y el nombre de Max pintado sobre la compañía)


Eso sí, no voy a recomendar alegremente Donde viven los monstruos porque es una de las experiencias más tristes y desoladoras que nos ha dado el cine del último año. Sí es cierto que es una película que pueden disfutar perfectamente los niños, pero también es verdad que los adultos, aunque nos neguemos a crecer como yo, vamos a reconocer en la historia de Max una serie de sentimientos que conocemos demasiado bien: la frustración, el desengaño, la amistad que se rompe, el odio, el desencanto ... vamos, que la película es un caramelo envenenado, una bomba de relojería llena de mala uva pero terriblemente real.

Es curioso como el cine fantástico está ganando terreno para ser el mejor referente a la hora de mostrar las relaciones humanas. Es impecable la manera en que unos peluches gigantes, como ya sucediera con los pitufos guerreros de Avatar, sean capaces de provocar tal cascada de sentimientos y sensaciones.

Y ¡por fin! una película con protagonista infantil consigue que al niño en cuestión no den ganas de abofetearle y retroceder en el tiempo para prevenir a su madre de las bondades de los anticonceptivos. Max es adorable, achuchable, besable y dan ganas de llevártelo a casa para lavarle el androjoso disfraz de lobo con el que se pasa toda la película. Y a través de él entramos en un mundo fascinante que termina con la dolorosa e inevitable entrada al mundo adulto. Por cierto, que me he obsesionado sobremanera con encontrar un disfraz de mi tamaño igual que el de Max, la corona ya la tengo ...

Y sí, ya sé que últimamente sólo hablo maravillas de todo lo que veo. Pero es que llevo una racha en que una sala oscura (de cine, no me seáis mal pensados animales de granja) es la mejor desconexión para cualquier cosa que ocurra en el exterior.

Os dejo con uno de los temas de la impresionante BSO de Donde viven los monstruos:





miércoles, 3 de febrero de 2010

All about Pe ...


Ayer vi Nine y la verdad que me apetecía mucho escribir este post, no para hablar de la película en sí, de la que disfruté muchísimo, sino para daros un poco la lata con miss Penélope Cruz. Y es que la de Alcobendas parece que se ha convertido en el blanco de todas las envidias de este país. Como nos despistemos, el critiqueo a Pe acaba convertido en un deporte nacional más famoso que el fútbol.

¿Por qué? No lo entiendo. Muchos amigos míos la odian de manera irracional, se niegan a acompañarme a ver sus películas y siempre utilizan la misma excusa: "es que ha hecho mucha mierda en EEUU, es que ha protagonizado muchas bazofias, es que bla, bla, bla, bla ..." A ver pequeños, yo estoy currando en una Fnac mientras llega mi primera y ansiada oportunidad en el cine, si a mí me llegan y me ofrecen dirigir una serie B donde paso de cobrar 800 euros al mes a embolsarme unos 3.000 ... pues yo no sé vosotros, pero será que se me puede comprar muy fácil. Pues siempre he pensado que a la Cruz le pasaba lo mismo, si para llegar a tener la carrera que está tenido ahora ha tenido que hacerse un hueco en Hollywood a base de papeles dudosos, pues no sé dónde está el problema.

¿Qué ha hecho mucha caca desde que se fue de España? Pues sí, pero no veo que nadie demonice a Antonio Banderas por hacer lo mismo desde hace casi 20 años. Porque al menos Pe ha tomado un rumbo impecable en su carrera y ahora mismo atesora papelón tras papelón, marcándose incluso alguna que otra interpretación antológica como el de la prostituta Italia en Non ti muovere de Sergio Castellito. Abajo la podéis ver en uno de los fotogramas de esta grandísima película italiana:


Lo dicho, el camino de Pe hasta ahora ha sido cuestionable, pero no entiendo cómo se le puede negar la etiqueta de gran actriz después de haberla visto en Non ti muovere, Volver, Elegy, Vicky Cristina Barcelona ....

Ayer a este país casi le da un soponcio cuando Pe volvió a ser nominada al Oscar, esta vez por su breve pero divertidísima aparición en Nine. Tres nominaciones en cuatro años, dos de ellas por papeles en castellano, no está nada mal para alguien de quien todo el mundo dice que es mala actriz ¿no?


Bueno, y ¿qué tal está Nine? Pues a mí me la habían puesto tan mal, me la habían pintado casi como el Anticristo del cine ... que me sorprendió mucho disfrutarla de principio a fin, ver lo espectaculares que están todas ellas y descubrir algún que otro momento brillante como cuando la gran Cotillard descubre en la sala de proyección que no es tan especial como ella se creía.

El único que me desentonó un poco fue Daniel Day Lewis que parecía que estaba todavía en Pozos de ambición con tanta intensidad dramática. Chico, relájate un poco que te va a dar algo ...


Y Pe está fantástica en su papel de amante de Guido Contini. Cierto es que no es un papel de Oscar, pero es que la hija predilecta de Alcobendas consigue de nuevo lo mismo que en Vicky Cristina Barcelona o Los abrazos rotos: que la película tenga sus puntos altos cuando ella está en pantalla, que queramos verla más, que queramos convertir su personaje secundario en protagonista, que esté en cada fotograma ... y eso es algo que tienen muy pocos actores y bien merece una nominación ¿no?

Os dejo con el tema musical que más disfruté de Nine: