PELICULEROS

miércoles, 27 de enero de 2010

Querido Amador que estás en los cielos ....

Justo esta mañana le contaba a Roberto que acababa de llegar a la Fnac un nuevo libro titulado Lovebook: el amor en los tiempos del facebook. La sinopsis es curiosa y, cuanto menos, real: una chica decide buscar a su antiguo amor, el más importante de su vida y con el que terminó antes de la era facebook, y lo localiza gracias al buscador de la red social, agregándolo como amigo y retomando lo que puede ser la segunda oportunidad más crucial que nunca haya tenido.

Rober y yo hemos estado hablando un rato sobre cómo están cambiando las relaciones personales últimamente gracias, o por culpa, de facebook. Es como un gran patio de vecinas donde los sentimientos se magnifican, como dirían en Gran Hermano. Aunque yo más bien diría que se falsifican.

Al llegar a casa he mirado mi correo y he visto que tenía un mail de Javier Díez, organizador del certamen de cortometrajes "Granero" en Salamanca donde se proyectó el año pasado Varices, mi cortometraje menos logrado, pero muy especial para mí por todo lo que implicó a nivel personal. Javier escribía para avisar de que en las próximas proyecciones se hará un homenaje a Amador Hernández .... porque Amador había muerto.

He tardado un rato en asimilar la noticia. Conocí a Amador hace un par de años gracias a una red social, algo ya demasiado común en esta época facebook. Yo buscaba un cantante de tangos para que pusiera voz a la BSO de Varices, él accedió encantado y estuvo mandándome durante un mes canciones y maquetas, a cada cual mejor cantada y con unas letras desgarradoras que venían al pelo para explicar la obsesión de la protagonista del corto por las canciones que te rompen el corazón.

Amador fue una de las piezas claves de Varices, y después de ello mantuvimos el contacto en la distancia, incluso fue él el que me informó de las reacciones que tuvo el público en Salamanca tras ver Varices. La última vez que hablamos fue después del estreno de Placer, me dijo lo mucho que le había gustado y estuvo dándome publicidad durante un buen tiempo a través de su muro de facebook. Muy grande Amador ...

Acabo de entrar en su muro de facebook y he sentido un escalofrío al ver la cantidad de mensajes escritos en él, la cantidad de gente diciendo que lo echara de menos, la cantidad de palabras tristes que están puestas ahí sin que su autor pueda leerlas ... es horrible esto de ver como conoces a una persona a través de una mierda de red social y te enteras de su muerte del mismo modo.

Amador, espero que estés desgarrando el cielo ahora con esa voz que cantaba como nadie las letras tristes del tango .... espero que Marga te esté atendiendo muy bien en su peluquería, como tú mismo me dijiste que te gustaría que pasara si este momento llegaba alguna vez. Tú y yo nos entendemos.

Yo no puedo hacer otra cosa que dejar puesto aquí Varices y cambiar los créditos para dedicártelo. Resulta escalofriante escuchar tu voz al principio y al final del corto ...

Varices from Interrumpidos Films on Vimeo.


lunes, 25 de enero de 2010

Sobre películas imprescindibles desde ya ...


Uf, que pereza ... ya estamos en la temporada de premios. Que si hay que ver tal película, que si Meryl ya está otra vez nominada, que si no entiendo por qué esta tiene cuatrocientas mil nominaciones a los Oscar si es una caca, que si tengo que ver todas las aspirantes a premio para ser el más cool y el más entendido ... lo dicho, una pereza. A mí lo que más gracia me hace de esta época es la contradicción de alguna que otra película de la que se lleva hablando hasta la saciedad, ese filme que hace sólo unos meses todos daban por ganador y, cuando se estrena, se lleva de calle las peores críticas de la temporada, aparte de que el público decide ir a echarle de comer a los patos antes que gastar su dinero en verla. Estoy hablando, of course, del fiasco de Nine, al menos en EEUU porque en Europa parece ser que interesa un poco más.

Ayer intenté ver el musical del muy interesante Rob Marshall, motivado también por mi amor incondicional a Pe. Pero, oh sorpresa, las entradas estaban agotadas. No negaré que me encanta eso de ir al cine y ver que la sala está llena, algo impensable en Andalucía hoy por hoy y que sólo me ocurre desde que me mudé a Madrid. Pero fastidia también lo suyo tener una película en mente y tener que elegir otra ... aunque en este caso salimos ganando ¿Por qué? Pues porque de rebote elegimos ver Up in the air, otra de la que se lleva hablando meses como clara favorita a los Oscar.

Hacía ya tiempo que quería ver la nueva película del director de mi idolatrada Juno, concretamente desde que vi estre tráiler:



Con Up in the air parece que está pasando justo lo contrario que con Nine, todas las expectativas se han superado y todo lo que el público y la crítica habla de ella son maravillas. Y sí, yo me apunto a soltar por mi boquita piropos para Jason Reitman, George Clooney y la madre (o padre, que para eso es Ivan Reitman) que los parió.

Hacía tiempo que no me pasaba en el cine que no tuviera ganas de que la película terminara. Por mí hubiera podido tener un metraje de 24 horas y no me hubiera importado lo más mínimo. De hecho, parecía que el mismísimo Billy Wilder hubiera resucitado de entre los muertos y hubiera dirigido esta comedia dramática y amargísima sobre el éxito, la soledad, el amor, las frustraciones, los sueños perdidos, los reencontrados, los que nunca alcanzamos ... sobre las personas.

Up in the air la ves con una sonrisa permanente en la boca, hasta que te das cuenta de la inmensa tristeza de lo que te cuenta, de la profundidad de lo que aparece en pantalla y de lo mucho que se parecen los personajes a nosotros mismos.


Que sí, que corráis a verla, que ya estáis tardando ... ¿quéreis más razones? Pues ala, aquí tenéis unas cuantas: George Clooney está espectacular en la mejor interpretación de su carrera, poseedor de un carisma arrollador que llena de verdad a su antipático pero entrañable personaje; Vera Farmiga se come la pantalla cada vez que sale y se posiciona ¡por fin! como la estrella que hace tiempo que debería ser; y Anna Kendrick ... que digo de Anna Kendrick .... pues que es el descubrimiento del año, de la década, del siglo, que se lleva de calle al público y que se convierte en una actriz brillante de comedia y drama con su inolvidable personaje de una joven ambiciosa pero perdida, desorientada y profundamente amargada.


Up in the air rebosa talento, genialidad y humanidad por todos lados. Es mucho más real que cualquier petardada de cine social que hay que aplaudir con las orejas porque sí, porque si no lo hacemos parece ser que no somos inteligentes. Y es a la vez una película llena de personajes de verdad, de risas, de decepciones y de pellizcos en el estómago ... coño, lo que viene a ser una historia sobre la vida.

Imprescindible desde ya.

miércoles, 13 de enero de 2010

Sobre el señor pene grande ...


Lo de arriba es una estatua africana, se supone que de Papúa (sí, de donde eran los supuestos indígenas de Gran Hermano), que me encontré en mi piso el mismo día en que me mudé a Madrid. Al principio Chipi, mi compañera, la tenía escondida en una estantería pero un día decidió que su sitio era en la mesita junto al sofá, bien visible. Yo no pude evitarlo, la primera vez que la vi ahí, tan expuesta, me dio un escalofrío por el rollo de la máscara africana y la mala leche que parecía esconder la figura. No es algo que de buen rollo, casi prefería los cuadros de caballos saltarines que hay en todos los pisos alquilados de la capital.

Pues desde que la estatua decidió salir al exterior de la estantería, toda mi suerte fue de mal a peor. Nada salía bien, era como si alguien me hubiera echado un mal de ojo ... alguien o algo, porque la figurita africana de los cojones estaba siempre ahí, mirándome desde detrás de su máscara como si quisiera reírse en toda mi jeta de mí. Un día le dije a Chipi que quería guardar la estatua, que no me gustaba, que creía de corazón que todas las desgracias que azotaban a nuestro piso provenían del enmascarado africano ... entonces Chipi me miró, negó con la cabeza y se acercó hasta la figurita para enseñarme lo que escondía debajo de la falda:

Mi cara fue un poema al descubrir semejante pene oculto tras su falda de paja ¿Cómo no me había dado cuenta hasta entonces?

"El señor pene grande no se puede ir de esta casa, va a traerme mucho amor, por eso tiene eso entre las piernas" me dijo Chipi y se quedó tan ancha. Yo no supe qué decir, la criatura parecía descojonarse de mí al enseñarme su poderío y mi imposibilidad de librarme de su influencia.

Hace un par de semanas me tiré en plancha al sofá y le di sin querer al señor pene grande que acabó de morros en el suelo. A mí me entró inmediatamente un sudor frío por todo el cuerpo, un pánico ancestral a recogerlo y ver que su gran "virtud" se había roto y estaba separada de su cuerpo amorfo. Y es que si eso pasaba, ya podía hacer las maletas porque Chipi me dejaba en la calle en el mismo momento en que se diera cuenta de que a su Dios del Sexo le faltaba algo. Pero no, estaba intacto ...

Pero creo que desde ese momento, el señor pene grande ha cambiado su actitud respecto a mí y ha decidido cambiar mi mala suerte por todo un aluvión de buenas noticias: un corto dirigido a cuatro manos con un pedazo de reparto y una historia que va a remover mucho; un contrato laboral para mucho tiempo; vacaciones pagadas y la sensación de que los planetas se están alineando para que este año sea el mío, el nuestro ...

Gracias señor pene grande ...

domingo, 10 de enero de 2010

Sobre el señor Mur y pactos prometedores


En la foto de arriba estamos Marta, Sergio y yo hace ya unos cuantos meses, cuando yo podía lucir moreno y no tenía la cara demacrada y de muerto que se me ha puesto en Madrid. Ains, lo que echo de menos vivir a un tiro de piedra de la playa .... El caso es que la foto nos la hicimos durante una noche en la que tuve la gran suerte, y el enorme placer, de que Sergio Mur me entregara un premio al mejor proyecto para mi corto Placer. Toda una alegría que un compañero como él sea el que se suba al escenario para darte una estuatuilla.

Sergio Mur es capaz de darte una patada a la autoestima de cualquiera: guapo, simpático, altísimo, con un talento impresionante y un carisma arrollador. Ir con él por la calle es lo más parecido que puedes sentir sobre lo que significa ser invisible, porque a su lado desapareces por completo. Y todo parece indicar que, por fin, el señor Mur y yo trabajaremos juntos en los próximos mes, que ya había muchas ganas ....


¿Y por qué os hablo de Sergio? Porque esta noche estrena en Tele 5 la tv movie El pacto, dirigida por el siempre eficaz Fernando Colomo que aparece en la foto de arriba dirigiendo a una de las protagonistas y al señor Mur. La película está basada en un caso real que conmocionó a Italia, cuando un grupo de amigas adolescentes decidieron quedarse embarazadas a la vez por alguna razón desconocida. La apuesta de Tele 5 por esta historia es todo un acierto ya que se aleja de los insufribles biopics recientes (todavía me da la risa floja cuando recuerdo algunas vergonzas secuencias de ciertas tv movies) o de las adaptaciones de best sellers de andar por casa. Y la promo no puede tener mejor pinta:


La factura de El pacto parece que es impecable, y las pocas personas que ya la han visto sólo hablan maravillas de esta especie de drama generacional con toques de suspense y con un reparto lleno de gente dispuesta a comerse el mundo, entre ellos Sergio que se carga a sus espaldas el principal personaje masculino de la película.

Así que ya sabéis, a darle audiencia a El pacto. La primera parte la podéis ver esta noche a partir de las 22:30 en Tele 5 .... y ya me diréis que opináis de Sergio porque a partir de ahora va a dar mucho, mucho, muchísimo de qué hablar.

sábado, 2 de enero de 2010

Y colores en Pandora descubrir ...

Jo, me da mucha pereza escribir sobre Avatar a estas alturas pero no pienso ser el único que se quede sin opinar sobre la que parece va a ser una de las películas más importantes de la historia del cine. Y es que ayer pude verla por fin, después de días sin conseguir entradas, de cines llenos hasta la bandera donde no cabía un alfiler, de colas kilómetricas en las taquillas en las que no me apetecía perder mi tiempo y de problemas varios (entre ellos quedarnos en el coche sin poder salir del garaje porque la puerta no funcionaba) que parecían confabular contra mí para impedirme ver la dichosa película.

¿Es para tanto Avatar? Pues mucho me temo que soy de los que piensa que sí, que es para eso y para mucho más. Y todo eso a pesar de que James Cameron debería aceptar de una vez que escribir no es lo suyo, que como director es único y visionario pero como escritor es peor que Ana Rosa Quintana. Y ojo, no lo digo porque la historia de Avatar sea un remake bélico de la historia de amor entre Pocahontas y John Smith, cosa que no me molesta en absoluto aunque haya un momento en que los dos protagonistas parece que vayan a cantar "Colores en el viento" sólo que cambiando el Nuevo Mundo por el planeta de Pandora. Lo digo porque como dialogista, Cameron no da una y pone en boca de los personajes frases que dan ganas de ir a Los Ángeles, buscarle, encontrarle y darle una hostia.


Pero (y creí que nunca diría esto así que perdonadme) poco importa el guión cuando la sencillez de la historia funciona a la perfección y Cameron introduce al espectador en una experiencia completamente nueva, ESPECTACULAR a más no poder (llevo desde ayer intentando encontrar una película cuyo visionado me impresionara técnicamente tanto como el de Avatar y no recuerdo ninguna) y que funciona brillantemente como blockbuster de calidad. El mamonazo de James ha sido capaz de rodar una historia vieja y mil veces contada de tal manera que todo parece nuevo.

Avatar engancha y, sobre todo, emociona hasta límites insospechados aunque los protagonistas sean bichos azules y muy feos. Desde que empieza hasta que acaba, todo es puro cine, una experiencia visual fascinante que se permite el lujazo de hacer sentir al espectador que nunca ha visto ni se ha hecho algo igual, algo impensable en estos tiempos donde todo parece que se ha inventado.


Se está comentando mucho que Avatar cambiará la historia del cine. Yo no sé si lo hará o no, aunque Cameron ya pude decir que lo hizo en 1998 con Titanic, pero sí creo que va a tener un impacto brutal en toda una generación de niños que algún día serán directores de cine. Me explico: durante todo el visionado de Avatar, no pude evitar recordar todas las sensaciones que experimenté en 1993 cuando, con 11 años, vi Parque Jurásico en un cine lleno hasta la bandera. Con el paso de los años, he descubierto que a todos los de mi generación que ahora queremos o intentamos hacer cine, uno de los puntos en común más habituales que nos une es el fuerte impacto que nos causó la película de Steven Spielberg. En quel lejano 1993, fue como una auténtica revelación, ver algo que nunca se había hecho, descubrir que nada tenía límites y que hasta los dinosaurios podían volver en una pantalla de cine. Pues bien, ayer muchos niños salieron de la sala donde se proyectaba Avatar completamente eufóricos, aplaudiendo y alucinando sin ni siquiera quitarse las gafas 3D, como si quisieran retener todo lo que pudieran la experiencia que acababan de vivir. Pues en este sentido sí creo que la película de Cameron cambiará algo en la historia del cine; estoy seguro de que toda una generación de niños acaban de descubrir que quieren ser directores de cine gracias a Avatar. Y eso tiene mucho mérito ...