PELICULEROS

martes, 26 de octubre de 2010

Cursos, actores ... y pies de colores.

Los de arriba son un grupo de profesionales envidiables, unos actores andaluces espectaculares y un director de cine al que le espera un futuro brillante. Una pena que entre ellos me haya colado yo ...

Este fin de semana ha trabajado como cámara en el curso de actuación ante la cámara que Antonio Naharro ha impartido en Málaga. Antonio es director y guionista, junto a Álvaro Pastor, de uno de mis cortometrajes favoritos, el muy duro Invulnerable, y de una de las películas que más dio que hablar el año pasado, la valiente y arriesgada Yo, también, por la que Lola Dueñas ganó el Goya a la mejor actriz protagonista. Ha sido una experiencia preciosa verlo dirigir a los actores, ver cómo creaba la atmósfera necesaria para que cada actor entrara en el personaje, y comprobar, como él mismo me dijo en las cañas posteriores al curso, que lo más importante para sacar adelante tu primera película es creer ciegamente en tu guión.

Además, el curso me ha servido para conocer en persona a actores andaluces a los que ya tenía el ojo echado y con los que he compartido un fin de semana al más puro estilo Gran Hermano. Y me he reencontrado con actores de la familia, como Mariví Carrillo, protagonista de Un cuento de hadas, o Ignacio Mateos Vivancos, uno de los siete amigos de Placer.

Resumiendo, mi vida desde el viernes ha consistido en levantarme a las ocho de la mañana y acostarme a las cuatro de la madrugada. He estado compaginando el curro como cámara con mi trabajo habitual, por lo que he hecho maratones laborales. ¿El único problema de esto? Pues parece difícil de creer pero el gran problema ha sido ... mi pie.


Sí, el mismo pie que en la foto de arriba aparece relajado en las playas del Cabo de Gata, ante la atenta mirada de Edu y Ali. Hace un par de semanas, hablé en este blog del golpe que me di en mi pie derecho, al más puro estilo Charlotte en Lost in translation. Pues bien, igual que ella he pasado de ir al hospital y confiar en que mi cuerpo es sabio, y es que yo me creo que tiene una especie de doctorado en medicina, y que mi pie se curará por si solo. Pero el curro de cámara me ha hecho permanecer una media de diez horas de pie al día, después iba corriendo a casa, me cambiaba y me iba a mi otro trabajo donde pasaba otra media de unas seis horas de pie. Conclusión, esta mañana me estaba duchando y he visto que mi pie derecho tiene una paleta de colores envidiable, que van del morado al verde pasando por el azul. Una monada que haría las delicias de cualquier podólogo ...

Voy a tener que rendirme, como Charlotte, y buscar a Bill Murray para que me lleve al hospital ...

1 comentario:

Bertoff dijo...

Creo que deberías hacer algo con ese pie, a parte de llevarlo a que te lo miren... me refiero a un proyecto audiovisual, algo así como "La Dura vida de ser un pie y que tu dueño sea un completo masoca" xDD

A ver si se te recupera prontito!!