PELICULEROS

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Sobre cartas de amor en la época del facebook y del tuenti.


En el diario de Noah
, los protagonistas deciden romper con todo y lanzarse a su historia de amor en el momento en que ella descubre que él ha estado enviándole cartas durante años, cartas que su madre escondía para evitar lo que todos sabemos que es inevitable en el cine romántico de Hollywood.


Y en Las amistades peligrosas, las bajas pasiones de cama y sexo de los personajes, que terminan en romance o en humillación pública según el gusto del espectador, se construyen en torno a las cartas que todos ellos se envían.

Ay, esas cartas de amor escritas en folios y metidas en sobres reales y no virtuales ¿qué ha pasado con ellas? ¿Estarán destinadas a quedarse en el cine mientras que el mundo real prefiere el hotmail, el facebook, el tuenti o el twitter para darle rienda suelta a sus pasiones amorosas?

Yo no sé si esto será así pero sí sé que yo me estoy convirtiendo en todo un experto a la hora de encontrarme con historias románticas escritas en papel a la antigua usanza. Hace unos meses comentaba la dedicatoria tan curiosa que encontré en un libro mientras trabajaba en Fnac, podéis recordarlo pinchando aquí. Pues bien, el domingo pasado me pasó algo parecido, algo que demuestra que todavía hay gente que utiliza el boli y el papel para expresarse aunque no sé si eso significa algo porque el final de la carta que me encontré es una auténtica putada.

Os cuento, estaba yo recogiendo una sala en el cine donde me he pluriempleado para poder llegar a final de mes cuando las limpiadoras y yo nos topamos con un sobre abierto donde estaba escrito con grandes letras: Para Dani. La i llevaba un corazón gigante en lugar de punto y eso fue motivo más que suficiente como para pasarnos la privacidad del correo por el forro de los pantalones, y mira que son horribles los de nuestro uniforme, y abrir inmediatamente el sobre. Lo que nos encontramos dentro fueron dos folios escritos por delante y por detrás donde una tal Marina vomitaba una pasión desaforada, desatada y desbocada por un tal Dani. Supongo que se trataba de una adolescente en plena y apoteósica edad del pavo, más que nada por la letra y por la cantidad de corazones que sustituían a los puntos de las ies. Todo en aquellos dos folios era amor, pasión e incluso un poco de sexo, y la tal Marina le prometía a su enamorado un amor sin límites que desafiaría a todo el mundo y del que algún día alguien haría una película o escribiría un libro.

Y el tal Dani va y se deja la carta tirada en el suelo de una sala de cine. Y puedo jurar que el chico no volvió a buscar la carta. Vaya putadón ¿es que ya no quedan románticos que valoren una carta de amor en la época del facebook y del tuenti? ¿Es que Dani sólo quería a Marina por su himen y la va a dejar tirada ahora que la tiene bebiendo los vientos por él?

Marina, si lees esto que sepas que nosotros guardaremos tu carta de amor hasta que tú o Dani, aunque éste dudo mucho que lo haga, volváis a por ella. Si no, siempre puedes mandarle un privado por facebook y esperar a que te conteste ...


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