PELICULEROS

martes, 7 de septiembre de 2010

El celuloide oculto ...

La foto de arriba la tomó mi amigo Ismael el año pasado, durante un mes en que estuvo recorriendo la India de mochileo. Son dos obreros caminando por la calle cogidos de la mano, tan contentos y tan felices.

Lo primero que nos dijo Ismael cuando nos enseñó la foto fue que no pensáramos que detrás de ese gesto había amor ni nada por el estilo, que allí es muy común que los hombres hagan eso como señal de amistad pero que de la homosexualidad o el lesbianismo mejor no hablar, aún es un tema tabú que se castiga con la muerte en determinadas zonas del país. Y eso provocó un cierto debate en mi grupo de amigos, la vieja controversia de si estamos tan adelantados como creemos o es que nosotros simplemente vivimos en una burbuja donde nos creemos que el ser gay o lesbiana ya está completamente aceptado por todos, como si nuestra viera fuera una sitcom y nosotros estuviéramos interpretando al típico personaje tolerante y políticamente correcto.

Cuando tuvimos esa charla, yo inmediatamente llevé el tema a mi terreno, el cine. Le comenté a mis amigos lo curioso que me resultaba que en determinadas páginas de cine de internet, las películas protagonizadas por personajes gays y lésbicos eran consideradas como "cine gay", como si se tratara de un género similar al terror o a la ciencia ficción. Es decir, que Brokeback Mountain no es un dramón como la copa de un pino sino que es una película de cine gay, o Alta tensión no es una de las mejores cintas de terror de la década sino una historia sobre una lesbiana cabreada ...

El caso es que en aquella conversación empezó a picarme el gusanillo por escribir algo sobre el mal llamado cine gay y lésbico. Y digo mal porque el hecho de que las historias que se cuenten sean sobre personas que quieren a personas de su mismo sexo, no debería ser un motivo para ponerle una etiqueta a una película. Pero como hay cosas obvias, y una de ellas es que el cine con tramas o personajes homosexuales sigue siendo etiquetado como cine gay, yo no voy a intentar cambiar el mundo y me voy a limitar a hablar desde un nuevo rincón que he creado de todo aquello que rodea al celuloide que muestra lo que Intereconomía mataría por enterrar. En el nuevo blog, al que le he puesto el rimbombante título de El celuloide oculto, podéis encontrar de todo un poco en lo que se refiere al vasto universo del cine gay lésbico, para leerlo sólo tenéis que pinchar aquí. Y seguid leyendo éste, por supuesto, que es con el que llevo aburriendoos desde hace ya tres años.

Bienvenidos pues a mi nuevo blog, paralelo a El cine de Jota, que toma prestado su nombre del mítico documental que recoge algunas de las películas gays, encubiertas o no, más famosas de la historia. Os dejo con uno de sus fragmentos más célebres (ains, si el pobre Charlton hubiera sabido lo que estaba interpretando ...):



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