PELICULEROS

jueves, 9 de septiembre de 2010

"Come, reza, ama" a la española ...



Lo de arriba es el tráiler de Come, reza, ama, la nueva película de Julia Roberts, dirigida por el creador de Glee, y basada en el libro autobiográfico de Elizabeth Gilbert. Para quien no lo sepa, el bestseller de la Gilbert es una especie de manual de autoayuda en el que ella relata su experiencia personal cuando se encontraba absolutamente perdida en la vida y se dedicó a recorrer el mundo sola para terminar encontrándose a si misma (y de paso, echar unos cuantos polvetes con un hombre de cada país que visitaba)

Cuando vi el tráiler me acordé muchísimo de Pili, por lo de encontrarse a si misma, no por lo de los polvetes con autóctonos. Hace ya diez años que ella y yo somos amigos, aunque cuando la conocí me pareció una pija insoportable que te soltaba perlitas como "si tengo que elegir entre desayunar y maquillarme antes de ir a clase, prefiero maquillarme y pasar hambre". Pero a pesar de esto, y de su barbour de niña bien, acabamos siendo amigos, muy amigos. Y Pili fue transformándose de pija cordobesa a mujer inteligente que se enfada si no la dejan entrar en los garitos con sus zapatillas pintadas con la imagen de Lucy Liu en Kill Bill.

Como la protagonista de Come, reza, ama, Pili y yo pasamos los últimos años un poco perdidos, sin tener ni zorrupia idea de qué queríamos hacer con nuestra vida. Era como estar en un cruce de caminos, como el de la foto que ella se hizo hace poco:

Ese cruce de la imagen está en algún lugar de Europa. Porque Pili fue valiente, cosa que yo no soy, y lo dejó todo para cargarse una mochila e irse a recorrer el mundo para de paso intentar saber qué es eso tan jodido de encontrar que no tenemos ni idea de lo que es pero que se supone que nos hará ser felices.

Y la pija cordobesa, que nos hacía coger un bus e ir a su barrio a matar a una cucaracha, dio paso a la aventurera que se recorrió la India montada en un tren lleno de insectos mientras fotografiaba a los niños indios. O que se piró sola a Tailandia para acabar alquilando una vespa en una isla desconocida como si se tratara de un remake de Lucía y el sexo. Y ahora lleva casi un año trabajando de voluntaria en una ONG, acompañada de nuestro amigo Ismael, mientras viaja por toda Europa y nos manda fotos en Berlín, o en el Mar Negro:



Cada vez que hablo con Pili, me doy cuenta de que su viaje es mucho más que un viaje físico, por muy cursi y pedante que quede decir eso. Y cada vez la veo más madura, más sensata y más fuerte.

Ella se perdió y ha acabado encontrándose, aunque sea a base de vivir en cuchitriles en Bulgaria donde tiene que compartir cama y se encuentra a Pingu por la mañana en la cocina. Y se ha ganado a pulso el que yo diga que es una de las personas a las que más admiro en la vida. Quién sabe, lo mismo cuando vuelva a España la obligo a escribir un libro basado en su experiencia y alguien compra los derechos para hacer una especie de Come, reza, ama a la española.

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