PELICULEROS

viernes, 6 de agosto de 2010

To sex or not to sex?


Uno de mis últimos días en Madrid, estaba con Manolo y unos amigos suyos frente al Cine Capitol de Gran Vía cuando salió el polémico tema del sexo en el cine. Manolo y yo justo acabábamos de terminar el montaje definitivo de "3,2 (lo que hacen las novias)" y comentábamos que nos había salido un corto muy sexual a pesar de que jugábamos, precisamente, a no ser demasiado explícitos. Y ahí empezamos a opinar ...

Yo comenté que me parecía muy valiente la decisión de algunos directores de incluir sexo real o explícito en sus historias. Le comentaba el caso concreto de un cortometraje, uno de mis favoritos del año pasado, en el que el director se había atrevido a incluir una mamada real, algo completamente lógico dentro de una historia como la suya en la que se proponía al espectador un descenso a los infiernos del sexo fácil y sórdido. Ana, una amiga actriz de Manolo, me dijo que ella pensaba que el sexo real era para el porno, en ningún momento para el cine convencional. Los argumentos que me dio eran que no se mataba de verdad en el cine, tampoco se amaba de verdad (bueno, salvo en algunos casos y sino que se lo pregunten a Brangelina y a la cornamenta de la Aniston) y, por tanto, era absurdo que se follara de verdad. Y con esos argumentos me desarmó por completo ...

Cuando llegué a casa y me puse a revisar el montaje de "3,2 (lo que hacen las novias)", no pude evitar darle vueltas a la conversación de hacía sólo unas horas. Y me di cuenta de que quizás yo estaba equivocado. Es decir, hay películas convencionales con sexo real que me parecen una maravilla, Deseo, peligro, 9 songs o Shortbus (a la que pertenece la imagen de arriba), y otras que me parecen una mamarrachada, como Ken Park, Los idiotas o Anticristo. Pero me paré a pensar y me di cuenta de que ninguna de ellas me excitó lo más mínimo, más allá de pensar que eran buenas o malas películas.

Sin embargo, hay historias que juegan a la insinuación y sí consiguen esa excitación que se supone debe conseguir una escena sexual. Me acordé especialmente de la secuencia de la piscina de La mala educación en la que Almodóvar consigue un erotismo casi insoportable usando sólo el juego de miradas entre Fele Martínez y Gael García Bernal. Uno se desnuda mientras el otro se lo come vivo con la mirada ... sólo eso y el efecto erótico que tiene es mayor que el de todas las películas porno del mundo juntas.


El caso es que siempre he sido un gran defensor del sexo explícito en el cine, siempre y cuando esté justificado, como el caso de Shortbus, y no se use sólo para polemizar y autoproclamarse el "mejor director vivo del mundo". Pero esa conversación enfrente del Capitol hizo tambalearse muchas de mis creencias a la hora de rodar el sexo ...

3 comentarios:

. dijo...

En el cine no se mata de verdad, ni se ama de verdad porque "matar" está penado por la ley y creo que se "disimula" bastante bien con ciertos efectos y lo de amar...es otro cantar. En la vida real también se finge el amor, el amar a otra persona, por lo tanto, que unos actores interpreten amar a alguien pues tampoco pasa nada. Ahora bien, quedan muy ridiculas las escenas de "me acuesto con alguien pero llevo el sujetador", "no se me ve el culo ni un pezón" "me como una polla pero se nota claramente que esto meneando la cabeza a la altura de la entrepierna..."... y aun no han inventado nada que finja en escena un buen polvo. Lo de las escenas con alto voltaje erótico, pues a ver, una cosa es el erotismo y otra el sexo explicito. La vida está cargada de escenas muy eróticas y de escenas muy "guarras" y el cine, queramos o no, es un reflejo de la vida, asiq...

visiones encontradas dijo...

Es muy básico... si te cargas al actor no puede volver a actuar. Si le haces una mamada(Caníbales)al actor se puede volver a correr muchas más veces.

Y con "La Mala Educación" que le pregunten al pobre Gael lo bien que se lo pasó a las órdenes de Almodovar. Eso sí, coincido contigo en que la escena de la piscina es muy, muy erótica.

Yo soy Joss dijo...

¿por qué fingir una cosa que se puede hacer delante de la pantalla sin problemas, ganando en realismo? Matar no puedes/debes, ni puedes obligar a alguien a que ame porque no funciona así, pero un polvo se puede echar muy bien delante de la cámara, y va a quedar mejor que fingido. Al final, debe ser cosa del acuerdo al que se llegue entre el director y los actores, no?