PELICULEROS

miércoles, 18 de agosto de 2010

"Ander" y el cine independiente español ...

Tenía muchas ganas de ver Ander por varias razones. La primera era por cierta simpatía haca una película que no consigue estrenarse en su país de origen, esta madre patria nuestra, pero que sin embargo arrasa en festivales de cine tan importantes como el de Berlín y acumula más de ocho premios de prestigio a nivel internacional. La segunda era por la curiosidad que me despertaba el hecho de que la definieran como el Brokeback Mountain español. Y la tercera era simplemente el hecho de que me fascina ver aquellas películas que se hacen con cuatro duros y consiguen cierta repercusión. Así que esta semana la he conseguido ver Ander y la verdad es que me ha despertado toda una serie de sentimientos contradictorios.

Por si alguien no ha oído hablar de Ander sólo se puede decir que es la historia de amor entre un granjero vasco (por cierto, casi todo el filme está hablado en esa lengua con subtítulos en español) y un chico peruano al que contrata para que cuide sus tierras después de tener un accidente que lo deja inválido durante unas semanas. Todo esto se desarrolla en un ambiente tan opresivo como es el mundo rural vasco.

Tengo que ser sincero y es que casi quito la película a los quince minutos de visionado. Una cosa es conseguir levantar un guión con cuatro duros pero con un cierto sentido de la narrativa cinematográfica, como es el caso de la estupendísima Once, y otra es rodar una película a base de planos torpes, con una estética de video amateur demasiado evidente, y con una separación de secuencias a base de cortes y transiciones a negro que dan un poco de verguenza ajena. Incluso hay un plano secuencia donde se oye al cámara caminar mientras los personajes permanecen sentaditos tan cómodamente.

No es que a mí me preocupe demasiado la técnica pero es que esto era demasiado ... y sin embargo seguí viéndola porque me parecía que los actores, todos ellos desconocidos, estaban inmensos en sus papeles y llenaban la pantalla de una naturalidad que hacía mucho tiempo que no veía.


Y poco a poco te vas olvidando de la técnica y te vas dejando llevar por la historia, por el torbellino de sentimientos por los que atraviesan los personajes y que se ven a través de las miradas, de los roces, de lo que no se dice. Ander acaba convirtiéndose en una tremendísima experiencia emocional llena de interpretaciones extraordinarias, con secuencias brillantes como la del primer polvo en el baño de caballeros que tiene un impacto similar al del primer encuentro entre los dos protagonistas de Brokeback Mountain en la tienda de campaña.

Me di cuenta de lo muchísimo que me gustó Ander cuando al día siguiente me la tuve que poner otra vez para saborearla con más tranquilidad, con más ganas, y empecé a recomendarla a amigos. Es una pena que no se cuidara más la técnica pero también es cierto que esta es la enésima ocasión en que comprobamos que nada en el cine tiene tanta importancia como la historia y los actores.

El tráiler:




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