PELICULEROS

domingo, 4 de julio de 2010

Yo de mayor quiero ser creador de sagas

He tenido una revelación y ya sé lo que quiero ser de mayor. Yo cuando crezca quiero ser creador de sagas literarias que sean adaptadas al cine en películas rompetaquillas. Pero ¿cómo empiezo en mi nueva y ambiciosa vocación cuya finalidad es ser, al igual que JK Rowling o Stephanie Meyer, más rico que el rey? Pues tendré que plagiar los lugares comunes de todas estas sagas que tienen una doble función: la culta (se supone que fomentan la lectura entre una generación que conoce más es el tuenti antes que a Shakespere) y la no culta (adaptar luego el material literario a blockbusters mojabragas de inocentes prepúberes vírgenes).

Bueno, ya estoy delante del folio en blanco del word así que manos a la obra:

-lo primero es sacarse de la manga una supuesta historia épica que se extienda a lo largo de varios libros aunque algunos sólo sirvan de relleno para hacer caja. Pero caris, entended que con la excusa de la lectura los padres están dispuestos a rascarse el bolsillo todo lo que haga falta.

-ahora hay que poner de protagonistas a unos sosos de cuidado. Cuanto más insulsos mejor. Aquí lo importante son los secundarios.

-hay que tener en cuenta que las hormonas de nuestros lectores están desatadas así que adaptamos sin pudor, pero sin que se note mucho, Romeo y Julieta para darles una historia de amor en la era del Superpop y la Nueva Vale. Eso sí, cuidadín con el sexo que luego los padres se nos escandalizan así que como mucho podemos hacer que los protagonistas se toquen una teta.

-da igual cuál sea nuestra historia pero tenemos que decir hasta la saciedad que no es más que un reflejo de los problemas más universales de los adolescentes: enamorarse, que te rompan el corazón, perder la virginidad, salir del armario, dudar entre acostarte con un vampiro que parece gay o un hombre lobo que se asimila a un stripper ... lo típico, vamos.

-te lo tienes que creer tú más que nadie así que tienes que hablar siempre de tu saga como la gran obra literaria del siglo, el Quijote del nuevo milenio, el Hamlet de la actualidad, la Biblia de un nuevo siglo.

Ya sólo me queda esperar porque si cumplo todos estos puntos seguro que un estudio de Hollywood llama a mi puerta y me ofrece una millonada por adaptar mis libros al cine.

Vale, lo reconozco, soy un fanático de las sagas. Me vuelven loco, me encantan, me lo paso como un enano viéndolas, me pirra saberme los nombres de sus protagonistas, llegar al final antes que nadie y decirle a los amigos "uy, no os imagináis como acaba". Por eso me extrañó tanto que la saga Crepúsculo me pareciera tan absurda cuando vi la primera parte, tan blanda, tan tonta, tan .... yo que sé, tan absurda. Pero el caso es que al final no sé cómo lo han hecho pero conozco perfectamente a Bella, Edward, Jacob y toda la panda de vampiros de diseño que harían revolverse en su tumba a Bram Stocker. Y si consigo dejar a un lado el sentido común incluso me sorprendo a mí mismo disfrutando con Luna Nueva o la recién estrenada Eclipse que ha hecho una millonada estratosférica desde que se estrenó el pasado miércoles.

¿Será que sólo con que una película tenga en su título la palabra saga ya me tiene ganado por muy mala que sea? ¿Será que en el fondo yo quiero escribir libros o dirigir películas para tener una piscina de billetes como tío Gilito? ¿O será sencillamente que dentro de mí vive un quinceañero en permanente edad del pavo? No lo sé pero voy a empezar a preocuparme ...

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