PELICULEROS

jueves, 29 de julio de 2010

Sobre miedos cinéfilos

Fotogramas publica en su número de agosto un genial reportaje sobre el 35 aniversario de la película Tiburón. Leyéndolo he recordado que la película de Spielberg, desde que la vi con siete años, es la gran culpable de que me de un pánico irracional a bañarme en la playa más allá de donde hago pie. Me encanta nadar pero en una piscina, donde sepa seguro que ningún tiburón blanco va a emerger de las profundidades. Pero en la playa no puedo, es superior a mí, es dejar de hacer pie y empezar a sonar en mi cabeza la aterradora música de John Williams. Y la culpa de todo la tiene, como tantas otras cosas en mi vida, el cine.

Y es que que te guste tanto el séptimo arte es un arma de doble filo, te carga de ilusiones pero también de fobias y miedos. Por ejemplo, si me tengo que ir de acampada prefiero que sea a un cámping lleno de gente, con sus duchas y su chiringuito grasiento. Ni se me pasa por la cabeza irme a un bosque apartado porque me impactó demasiado El proyecto de la bruja de Blair y no quiero acabar de cara a la pared.

De pequeño me daban pánico los canales de la tele donde no emitían nada, sólo nieve, por culpa de Poltergeist. Y si un circo llegaba al pueblo, ni quería oír hablar de los payasos porque me dio demasiado miedo It. Y los San Bernardos no me hacen especial gracia porque Cujo me destrozó los nervios. Y tuve una época en la que no me gustaba pasar mucho tiempo sentado en el váter porque creía que un Ghoulie estaría allí escondido y saldría para morderme el culo, como en la escatológica secuencia de la muerte de uno de los protagonistas en Ghoulies II.

Y ni siquiera creciendo se me pasaron los miedos cinéfilos, al contrario, han ido aumentando con nuevas pesadillas rodadas en 35 mm. Y es que desde que vi [REC] me dan miedo los bloques antiguos sin ascensor; por culpa de Paranormal activity no me gusta dejar la puerta del dormitorio abierta; las hachas me dan fobia gracias a El resplandor; las serpientes me dan repelús a pesar de lo tremendamente mala que era Anaconda; si en una habitación empieza a hacer mucho frío sin venir a cuento, empiezo a pensar que estoy rodeado de gente muerta como en El sexto sentido; los cuartos de baño blancos impolutos me producen escalofríos desde que vi A l´interieur ...

Y, por supuesto, ni se me pasa por la cabeza irme de mochileo por Europa del Este porque la idea de Hostel me quitó el sueño.

Escribiendo esta entrada me he dado cuenta de que me hubiera gustado tener otra vocación porque el cine ha hecho de mí un completo cagado. Eso o que Fotogramas no hubiera provocado un reportaje tan bueno sobre Tiburón que me ha hecho recordar tanto ...

1 comentario:

Alfins dijo...

Lo que de verdad acojona del estupendo reportaje de Sergi Rodríguez, es lo cerca que estuvimos de quedarnos sin "Tiburón".
Con respecto a mis miedos cinéfilos, dónde se ponga cualquier telediario (y las tertulias de "Intereconomía") que se quiten: "Eden Lake", "Martyrs" y "The human centipede".