PELICULEROS

martes, 6 de julio de 2010

Sobre libros devueltos y dedicatorias ....

La imagen de arriba forma parte de una secuencia de Tesis de Alejandro Amenábar. Esta película tiene probablemente uno de los finales más tiernos del cine español de los 90 a pesar de su truculento, y genial, argumento: Ángela va a ver a Chema al hospital y le regala un libro dedicado que él no puede leer porque no tiene gafas. Chema le pide a un abuelete con el que comparte habitación que le lea la dedicatoria y así descubre que Ángela le está invitando a un café muy especial que puede hacer que, por una vez, el chico feo se quede con la chica guapa.

Y es que las dedicatorias en los libros pueden convertir a un puñado de páginas en algo muy especial.

¿A qué viene todo esto? Pues a que el otro día me pasó algo muy curioso en el trabajo. Estaba yo ordenando la sección de cómics de mi querida Fnac cuando se me acerca un chavalito, muy parecido al Chema de Tesis aunque esto es irrelevante, con un libro en la mano y me dice: oye, que he comprado esto aquí y lo quiero devolver. Le pregunté qué le pasaba al libro y él lo abrió por la primera página donde se leía lo siguiente:

"Para Raquel. Gracias por haber hecho que el 20 de junio sea la fecha más bonita del mundo. Te quiero y te querré siempre, Alberto"

Es decir, el tal Alberto le había regalado ese libro a la tal Raquel que había acabado devolviéndolo y así había llegado hasta las manos del pobre chaval parecido a Chema que lo había comprado tras la devolución y se había encontrado con esa dedicatoria sorpresa.Y no pude evitar pensar lo triste qué era eso, lo triste que es dedicarle a alguien un libro diciéndole que le querrá para siempre y que esa persona acabe devolviendo el regalo a los pocos días.

Y me tiré toda la tarde pensando qué había pasado entre Raquel y Alberto para que ese 20 de junio y ese "te querré para siempre" acabaran quedando sólo reflejados en la primera página de un libro devuelto a la tienda.

Jo, que triste ....

2 comentarios:

Rafa Venutz dijo...

(no sé cómo he llegado aquí) Me parece muy tierno y triste a la vez. Has llegado a pensar que quizá fuera el propio que compró el cómic quién lo devolvió? Podría haberse arrepentido en el último momento ... Fuera quien fuera de los dos quien devolvió el cómic, desde luego tuvo mucha jeta ;)

Saludos!
Rafa

Ana Rosa dijo...

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