PELICULEROS

lunes, 24 de mayo de 2010

Sobre un final magistral y un debate de Cuatro vergonzoso ...

Antes que nada, esto va a estar lleno de SPOILERS así que si aún no habéis visto el desenlace de Lost mejor pasáis de este blog porque no me pienso morder la lengua.

Bueno, el mundo en general e internet en particular están siendo un hervidero de todo tipo de comentarios sobre el tan esperado final de esta serie mítica desde hace ya un par de años. Y visto lo visto parece ser que soy de los pocos que está encantadísimo con el desenlace, no sólo eso sino que encima me parece que es muy coherente con el desarrollo de la serie y que pone un punto y final brillante a una ficción que va ser muy difícil, por no decir imposible, de superar.

El caso es que creo que el gran giro de guión de Lost ha sido que su propio nombre no hace referencia a que sus protagonistas están perdidos en una isla desierta sino que están perdidos en la vida y durante seis temporadas han aprendido a encontrarse a sí mismos. Resumiendo, que nos creíamos que estábamos viendo una serie de ciencia ficción y lo que nos estábamos tragando era un prodigioso drama sobre el ser humano en todas sus vertientes. Chupa del frasco carrasco.


Eso sí, antes de seguir quiero dejar claro, por si alguien le interesa que seguramente no, lo indignado que estoy con el coloquio-debate-circo de pasayos (llamadlo como queráis) que Cuatro ha emitido justo después del episodio final. Y es que no he podido quedarme NO LABIO (como diría mi admirado Javier Quevedo en su fantástico blog La invasión de las ultracerdas) cuando Ana García Siñeriz empieza el programa comentando el plano final y diciendo: ahí tenemos el plano de Jack tumbado junto a un perro. Cari, seguramente te estén pagando un sueldo de ministra por estar comentando la serie así que al menos infórmarte de que el chucho en cuestión es un personaje más de la trama y se llama Vincent. Que menos ¿no?

Y ahí no acaba mi sorpresa. Después de esto veo que una veinteañera vestida de mujer de sesenta años asistiendo a misa de 12 va y le suelta a la Siñeriz: ha pasado lo que más temíamos y es que todos estaban muertos desde el principio. Me quedo loco y no doy crédito a lo que estoy escuchando pero mi cara de Nicolasa Kidman después de enchufarse botox aumenta cuando veo que ninguno de los integrantes del coloquio la contradice y se limitan a asentir. Todos le dan la razón y comentan lo indignados que están con esa explicación. En ese momento me conecto a Facebook y veo que el 90% de mis contactos comparte mi estupor con el debate de Cuatro y es que uno no podía dejar de preguntarse: ¿¿qué capítulo final habían visto Siñeriz and company para quedarse tan panchos afirmando que todos estaban muertos desde la primera temporada?

Ya está, ya me he desahogado.

Y tampoco me quiero extender mucho porque es absurdo hablar y hablar sobre supuestas teorías o cosas que se han quedado en el tintero. Para mí Lost ha acabado siendo una portentosa reflexión sobre la vida, el amor, la muerte, lo terrible y aterradora que puede acabar siendo la soledad y el poder curativo del amor en todas sus variantes.

¿Qué se han quedado muchas cosas sin explicar? Of course, pero la verdad es que yo hacía tiempo que había perdido la esperanza de que me contaran porqué la isla viaja en el tiempo, porqué cura el cáncer o demás pajas mentales de la serie. Y eso no ha hecho que disminuya ni un ápice mi interés porque si pongo en una balanza las explicaciones sobrenaturales o las explicaciones sobre los personajes acaban pesando mucho más secuencias de la season finale como el I love you entre Jack y Kate, el encuentro frente a la máquina expendedora de Juliet y Sawyer, el momento en que Locke vuelve a poner un pie en el suelo y se libra de la silla, el revival del parto de Claire o ese acojonante, y emotivo hasta límites insospechados, plano de Jack cerrando el ojo mientras una lágrima le cae por la mejilla.

De lo único que me puedo sentir estafado por Lost, si es que estafa es la palabra adecuada, es que nos ha hecho creer que estábamos ante una ciencia ficción cuando realmente nos estaba contando una aventura humana de proporciones épicas. ¿¿A quién le importa que no nos expliquen los misterios de la isla, de por sí inexplicables y de ahí su gracia, cuando nos han presentado a unos personajes de los que va a ser imposible olvidarse??

Yo no sé vosotros pero yo he estado todo el día un poco triste e incluso me he sorprendido lagrimeando en el trabajo cuando he recordado a Jack y Vincent acostados entre el bambú.

Cuando iba en el autobús camino del curro se ha sentado a mi lado un chaval con una camiseta de Dharma. Lo he mirado y le he dicho: que gran final ¿verdad? Él me ha mirado, me ha sonreído y me ha dicho: ahora noto como que me falta alguien, los voy a echar mucho de menos. Yo le he asentido y me he dado cuenta de que no sentía algo así desde que David el Nomo se convirtió en un árbol ...

Muy grande Lost ... lo dicho, os voy a echar mucho de menos tripulantes del Oceanic.

1 comentario:

yocreia dijo...

Yo no me esperaba ningún final sorprendente y no me voy a referir a la cantidad de cosas que nos hicieron creer importantes que se han desvanecido.
Me parece un final coherente dentro de toda la incoherencia. pero sinceramente, los guionistas que nos han sorprendido temporada tras temporada han recurrido al final a lo más fácil. En el Universo paralelo estaban muertos. A mí me parece una birria y una tomadura de pelo, un final rápido que necesitaban para estrenar el domingo el final de los finales.
En fin, desde mi punto de vista la han cagao por innumerables cuestiones, aunque aún así me haya gustado la serie en general, no por el final sino por todo el trayecto.