PELICULEROS

lunes, 3 de mayo de 2010

Sobre mi particular historia de amor con Ali Amate ...

Sí, la de la foto de arriba es la mítica Ali Amate haciendo una de sus no menos míticas tortilla de patatas a la almeriense.

La historia de amor entre Ali y yo es curiosa y se remonta al lejano mes de octubre del año 2000, cuando hacía sólo unas semanas que habíamos empezado a estudiar periodismo en Málaga. Ella se sentó a mi lado y se dio cuenta de que mi carpeta estaba forrada con un montón de imágenes de películas. Me miró y me dijo: "¿te gusta el cine?" Yo le dije que sí, que más que me gustara era que prácticamente no pensaba en otra cosa. Ali me comentó que ese fin de semana había ido a ver Lo que la verdad esconde y que no había podido dormir en toda la noche del miedo que le dio, yo le contesté entusiasmado que a mí me había pasado lo mismo, que no entendía tantísima mala crítica cuando la película era un divertimento de terror de primer orden.

Ahí se quedó la cosa hasta que unas semanas después se volvió a acercar a mí y me preguntó: "tú eres de Cádiz ¿verdad? Es que estamos haciendo un trabajo para lengua sobre la manera de hablar de cada provincia andaluza y nos falta encontrar a algún gaditano que en la clase no hay muchos ¿te interesa?" Obviamente le dije que sí porque odiaba esa asignatura y necesitaba subir nota. El resultado fue una semana de trabajo en grupo donde Ali y yo nos hicimos inseparables.

Después de aquello llegaron cuatro años de ir cinco veces a la semana al cine, de escaparnos de clase los miércoles por la mañana para ir a la matinal del cine América, de fines de semana enteros en su casa, de cocinar migas con chorizo los sábados por la mañana para combatir la resaca, de soñar mucho despiertos, de ir al videoclub en pijama para descubrir rarezas y alquilarnos todas las chorras adolescentes que pudiéramos ... cuatro años universitarios donde la pandilla de amigos que compartíamos dejó de ser eso para convertirse en una segunda familia.

Y llegó el temido momento de la graduación y Ali se marchó a Granada y después a Praga. Ya se sabe, la mierda de hacerse mayor tiene como consecuencia que la gente a la que quieres tenga que alejarse de ti para buscarse el pan. Pero la amistad sobrevivió gracias a los aviones, a los autobuses y a la tarifa plana de Orange.

La foto de arriba es de abril del año pasado, durante unas minivacaciones en Cabo de Gata. Por aquel entonces Ali y yo estábamos en el paro, ella en Almería y yo en Málaga. Ninguno de los dos imaginábamos que apenas quedaba un año para volver a vivir juntos ...
Hace unas semanas Ali me llamó, histérica perdida, para decirme que la habían contratado en España Directo y que necesitaba quedarse en mi piso unas semanas hasta que encontrara casa en la capital. Coincidencias agradables de la vida, Ale y yo teníamos una habitación libre en nuestro piso. Y así fue como en apenas 48 horas estaba recogiendo a Ali en la estación de Méndez Álvaro y volviendo a compartir piso con una de esas amigas que es más que eso, es uno de los pilares más importantes de tu vida.
Y estas semanas están siendo como un flashback a los años universitarios malagueños: charlas hasta las tantas de la mañana, migas con chorizo para almorzar, maratones de cine debajo de una manta, copas de vino para compartir los problemas, trivials trasnochadores y muchos abrazos de oso contra las patadas de la vida.
Eso sí, menos mal que se ha dejado la guitarra en Almeria. Aunque echo de menos esos momentos en que la cogía y tocaba 20 de abril del 90 para después decirme: "esta es la canción más triste del mundo sobre lo peor que le puede pasar a un grupo de amigos que se hacen mayores. Espero que a nosotros eso nunca nos pase".

1 comentario:

Luis Chacón dijo...

joer q historia más bonita... lo que ha unido michelle pfeifer... xD

ojalá encontrase compañera de obsesión como tú, a mi me toca tragarme la mitad de las proyecciones (mas vale) solo (que mal acompañado)...

pues nada, un saludo para ambos y que sean muchas horas de celuloide más!! =)