PELICULEROS

martes, 18 de mayo de 2010

10 años ....

El pasado día de Nochevieja Pili se iba a pasar el fin de año a Cádiz y yo me tenía que quedar en Madrid por motivos de curro. Justo antes de salir se abrazó a mí y me dijo: "parece mentira pero en 2010 va a hacer diez años que somos amigos" La verdad es que aquello me pilló por sorpresa porque se me había olvidado por completo que el próximo septiembre hará una década que empezamos la Universidad y que conocí a algunas de las personas que se convirtirían en indispensables en mi vida.

Este 2010, por tanto, estamos de aniversario y va a ser uno muy, muy, muy especial.

Anoche me puse a pensar en esto y me sorprendió lo raro que fue la formación de nuestra pandilla que acabaría convirtiéndose en una especie de segunda familia para todos. La primera persona que conocí del grupo fue a Reme e inmediatamente nos convertirmos en inseparables, sobretodo cuando descubrimos que éramos vecinos de barrio y que los pisos de estudiantes, por aquel entonces toda una experiencia nueva y orgásmica en nuestra vida, eran sitios ideales para pasarse la tarde viendo ShowGirls hasta aprendernos de memoria las coreografías.

Reme y yo acabamos compartiendo casa, experiencias y pasando prácticamente juntos las 24 horas del día durante cuatro años. Inolvidables los febreros y junios cuando teníamos que estudiar y acabábamos arrasando con todas las películas del videoclub.

A Bea y Ali las conocí de casualidad pero inmediatamente se ganaron un pueso en el top ten. No pasábamos mucho tiempo juntos pero poco a poco nos dimos cuenta que cada vez eran más comunes las cañas después de clase, que cada vez nos llamábamos más a menudo y que cada vez nos gustaba más meter el pijama y el cepillo de dientes en la mochila para irnos a dormir a la casa de Bea. Y Ali se convirtió prácticamente en un habitante más de mi piso, sobretodo porque en aquella época tener un DVD en casa era un lujo y a nosotros nos perdía perder el tiempo dedicándoselo a nuestra educación cinéfila.



En los primeros exámenes de febrero Reme y yo empezamos a hacernos muy amigos de Eva. La llamábamos la niña sureña en honor al personaje de Paz Vega en Siete Vidas (por eso del arte y de ser de Sevilla, fíjate tú que originales que éramos) Con Eva empezamos a descubrir el gran placer de conocer a fondo todos los bares dignos de conocerse de Málaga. Y también nos dimos cuenta de que después de una noche de farra, desayunar juntos en la playa al amanecer es una excelente manera de abrazarte a una persona y descubrir ese momento tan bonito en que una persona se está convirtiendo en tu amiga. Y a través de Eva conocimos a Adri que se convirtió en compañero de juerga y persona a admirar porque salía más que todos nosotros juntos y no bajaba del sobresaliente. Reme y yo empezamos a darnos cuenta de que estábamos formando una pandilla que parecia una plantilla de concursantes de OT: cada uno con una personalidad concreta.



Curiosamente no fue hasta el segundo año en que nos hicimos amigos de Pili e Ismael, al menos en el caso de Reme y mío. Y es que a los dos los veíamos un poco tontos, muy metidos ellos en sus papeles de cool de la facultad. Vamos, que por momentos parecía que se creían que estaban en una peli adolescente y que ellos pertenecían al grupo de los quaterbacks y de las animadoras. Pero en segundo de carrera Pili se fue a vivir con Bea y una noche nos llamaron para salir con ellos al Puerto Marítimo. Yo le dije a Bea que no, que no me apetecía mucho pero ella insistió porque esa noche venía su novio de Andújar y quería que saliéramos todos juntos. ¿El resultado? Una noche para el recuerdo que terminó con un desayuno con churros en C/La Unión y una amistad a prueba de bombas. Hay que ver lo equivocadas que son a veces las primeras impresiones. De hecho, resulta curioso que la última persona de la que me hice amigo ha acabado siendo una amiga con la que he pasado los momentos más importantes de mi vida y con la que he emprendido la aventura inevitable de hacernos mayores. E Ismael se ha convertido en un chute de optimismo que te transmite ganas de todo con sólo un abrazo.



Y la gran Marichu siempre estuvo por ahí aunque no fue hasta tercero que de repente se convirtió en esa persona que todos los días te daba un abrazo y que creía en ti más que tú mismo. Un prodigio de mujer que es más que eso, es una fuerza de la naturaleza que deja huella en ti aunque pases meses y meses sin verla.


La formación de la pandilla fue rara pero nos hicimos inseparables y fueron cuatro años tan, tan, tan grandes que ahora da un poco de pena pensar que nunca volverá a haber una época tan mágica y tan llena de vida como aquella. O puede que sí ...

El 25 de septiembre hará diez años que nos vimos por primera vez las caras en el aula 8 de la Facultad de Ciencias de la Comunicación. Lo que ha llovido desde entonces ... y lo que queda por llover.

Pili, sé que esto es un golpe bajo pero ahí lo llevas:

2 comentarios:

Cinemagnificus dijo...

¡Viva la amistad! Yo llevo con mis amigos de toda la vida casi 14 años y joder, no los cambiaba POR NADA.

¡Viva! :)

Luis Chacón dijo...

wow! pues de menuda crew te has rodeado... bonito bonito, seguro q con el video haces llorar a más de uno...

a los mios el proximo septiembre hace 5 años... a ver si dentro de otros 5 seguimos asi =D

un besote!