PELICULEROS

sábado, 6 de febrero de 2010

Sobre hacerse mayor a través de los monstruos ...


Hacía ya semanas que quería pasar por taquilla para ver Donde viven los monstruos pero me frenaba mucho el hecho de que Edu, probablemente la persona que mejor me conozca del mundo, me dijera que era una película anti-javi, que no me iba a gustar absolutamente nada. Esto se unía a que Spike Jonze no es un director que me caiga especialmente bien, así que fuí dejando y dejando pasar la película hasta que esta semana decidí que ya era hora de darle una oportunidad.

Y menos mal que la he pillado antes de que desapareciera de cartelera porque he descubierto la película que competirá duramente, junto con Cuenta conmigo y Cinema Paradiso, por el título de mi historia favorita sobre el paso de la infancia a la madurez.

La verdad es que tiene mérito adaptar un cuento infantil con pocas páginas, menos frases y dibujos como el de abajo, para convertirlo en una película de 90 minutos con un acabado impecable y con un look arrebatador que te atrapa desde los geniales y personalísimos títulos de crédito (el logo de Warner pintado como si fuera un monstruo y el nombre de Max pintado sobre la compañía)


Eso sí, no voy a recomendar alegremente Donde viven los monstruos porque es una de las experiencias más tristes y desoladoras que nos ha dado el cine del último año. Sí es cierto que es una película que pueden disfutar perfectamente los niños, pero también es verdad que los adultos, aunque nos neguemos a crecer como yo, vamos a reconocer en la historia de Max una serie de sentimientos que conocemos demasiado bien: la frustración, el desengaño, la amistad que se rompe, el odio, el desencanto ... vamos, que la película es un caramelo envenenado, una bomba de relojería llena de mala uva pero terriblemente real.

Es curioso como el cine fantástico está ganando terreno para ser el mejor referente a la hora de mostrar las relaciones humanas. Es impecable la manera en que unos peluches gigantes, como ya sucediera con los pitufos guerreros de Avatar, sean capaces de provocar tal cascada de sentimientos y sensaciones.

Y ¡por fin! una película con protagonista infantil consigue que al niño en cuestión no den ganas de abofetearle y retroceder en el tiempo para prevenir a su madre de las bondades de los anticonceptivos. Max es adorable, achuchable, besable y dan ganas de llevártelo a casa para lavarle el androjoso disfraz de lobo con el que se pasa toda la película. Y a través de él entramos en un mundo fascinante que termina con la dolorosa e inevitable entrada al mundo adulto. Por cierto, que me he obsesionado sobremanera con encontrar un disfraz de mi tamaño igual que el de Max, la corona ya la tengo ...

Y sí, ya sé que últimamente sólo hablo maravillas de todo lo que veo. Pero es que llevo una racha en que una sala oscura (de cine, no me seáis mal pensados animales de granja) es la mejor desconexión para cualquier cosa que ocurra en el exterior.

Os dejo con uno de los temas de la impresionante BSO de Donde viven los monstruos:





5 comentarios:

David Linares dijo...

El niño actúa genial, los efectos especiales nos realmente buenos y la atmósfera que se crea también... pero esta película no me dejó con buen sabor de boca, estuve todo el tiempo con ansiedad a la espera de que el niño muriera comido o aplastado por los monstruos. Ay... No lo pasé bien.

KASHTANKA dijo...

De verdad es tan buena!? Yo empecé a verla, pero la quité a los 5 minutos porque me ponía de los nervios el ninyo ese que estrangulaba al pobre perro... Vale, me habéis convencido...voy a darle una segunda oportunidad!
Gracias.

Alfins dijo...

Lo que yo te diga. Y espera que veas: "La cinta blanca" y "La carretera".
No he visto todavía la de Spike Jonze pero tiene una pinta estupenda, además juego con ventaja, a mí si me gusta mucho el cine que hace (con y sin Charlie Kaufmann).
"Cuenta conmigo" está entre mis pelis favoritas y no sólo entre las que cuentan el rito de paso hacia la edad adulta (qué tiempos aquéllos en los que Rob Reiner bordaba cada una de sus películas, igual no fue culpa suya, fue... que me fui haciendo mayor ;-).
Y "Cinema Paradiso" me da un susto volverla a ver. No sé si te pasa. Tienes una película guardada en una urna de cristal en el recuerdo y te niegas a revisitarla porque tienes una extraña intuición de que cuando vuelvas a ella... la urna va a quedar hecha añicos (eso sí, con los maravillosos acordes de la banda sonora de Ennio Morricone, y ese estupendo final con el montaje de todos los besos robados por la censura y que te hacen tan difícil tragar saliba).

P.d. David Linares, ¿es simple casualidad o tienes algo que ver con el de la ventana indiscreta de fotogramas?
Ah, se me olvidaba Jota, ¿es problema mío que no vea en su totalidad los vídeos que cuelgas para ilustrar los posts?
Bueno, el video de Black Eyes Peas veo menos de la mitad.

Jota dijo...

es el mismo, Alfins ... tengo una celebrity del mundo blog en el mío. Genial "La ventana indiscreta" ¿verdad?

Tengo que decirte, por cierto, que "La cinta blanca" no me gustó nada, me pareció `pretenciosa, aburrida y con demasiadas ínfulas de querer ser importante ... y a mí eso me hace desconectar al momento. "The road" me estoy leyendo el libro antes de pasar por taquilla, pero la verdad que le tengo muchas ganas ....

Alfins dijo...

Querrás decir la segunda celebrity del mundo del blog ¿no?.
El Roberto del que hablas en algún post es Roberto Pérez Toledo ¿verdad? (aunque ahora que caigo es verdad, que no se prodiga mucho por aquí, bueno la verdad es que bastante tiene con actualizar su blog a cada ratito, y no como otros, y no miro a ningún David en particular ;-).
Que te aproveche el resto de lectura del novelón de McCarthy.

P.d. ¿No te gusta Michael Haneke, o concretamente "La Cinta Blanca"?

Un abrazo a todos.