PELICULEROS

miércoles, 13 de enero de 2010

Sobre el señor pene grande ...


Lo de arriba es una estatua africana, se supone que de Papúa (sí, de donde eran los supuestos indígenas de Gran Hermano), que me encontré en mi piso el mismo día en que me mudé a Madrid. Al principio Chipi, mi compañera, la tenía escondida en una estantería pero un día decidió que su sitio era en la mesita junto al sofá, bien visible. Yo no pude evitarlo, la primera vez que la vi ahí, tan expuesta, me dio un escalofrío por el rollo de la máscara africana y la mala leche que parecía esconder la figura. No es algo que de buen rollo, casi prefería los cuadros de caballos saltarines que hay en todos los pisos alquilados de la capital.

Pues desde que la estatua decidió salir al exterior de la estantería, toda mi suerte fue de mal a peor. Nada salía bien, era como si alguien me hubiera echado un mal de ojo ... alguien o algo, porque la figurita africana de los cojones estaba siempre ahí, mirándome desde detrás de su máscara como si quisiera reírse en toda mi jeta de mí. Un día le dije a Chipi que quería guardar la estatua, que no me gustaba, que creía de corazón que todas las desgracias que azotaban a nuestro piso provenían del enmascarado africano ... entonces Chipi me miró, negó con la cabeza y se acercó hasta la figurita para enseñarme lo que escondía debajo de la falda:

Mi cara fue un poema al descubrir semejante pene oculto tras su falda de paja ¿Cómo no me había dado cuenta hasta entonces?

"El señor pene grande no se puede ir de esta casa, va a traerme mucho amor, por eso tiene eso entre las piernas" me dijo Chipi y se quedó tan ancha. Yo no supe qué decir, la criatura parecía descojonarse de mí al enseñarme su poderío y mi imposibilidad de librarme de su influencia.

Hace un par de semanas me tiré en plancha al sofá y le di sin querer al señor pene grande que acabó de morros en el suelo. A mí me entró inmediatamente un sudor frío por todo el cuerpo, un pánico ancestral a recogerlo y ver que su gran "virtud" se había roto y estaba separada de su cuerpo amorfo. Y es que si eso pasaba, ya podía hacer las maletas porque Chipi me dejaba en la calle en el mismo momento en que se diera cuenta de que a su Dios del Sexo le faltaba algo. Pero no, estaba intacto ...

Pero creo que desde ese momento, el señor pene grande ha cambiado su actitud respecto a mí y ha decidido cambiar mi mala suerte por todo un aluvión de buenas noticias: un corto dirigido a cuatro manos con un pedazo de reparto y una historia que va a remover mucho; un contrato laboral para mucho tiempo; vacaciones pagadas y la sensación de que los planetas se están alineando para que este año sea el mío, el nuestro ...

Gracias señor pene grande ...

4 comentarios:

BorjAusten dijo...

Por eso yo creo en estas cosas de los dioses africanos/papuaguineanos/budistas y derivados. no se por qué, pero por algo están aquí, y deben permanecer. Creo que no se trata simplemente de ponerlos en la mesa y punto, hay que tocarlos, pensar en ellos como un habitante más de tu casa, pasar al lado de vez en cuando y echarle una miradita, o simplemente percatarte de que siguen ahí. Creo que ahí reside su secreto de "dador" de buena suerte. Me alegro de que todo vaya poco a poco a mejor!!!...pasaba por aquí

Luis Chacón dijo...

jajajjaja qizas el senhor pene grande solo necesitaba agitarse un poco xD xD

en cualquier caso enhorabuena por las buenas noticias, y buena suerte para tu compi de piso y sus deseos de muuucho... amor jeje

abrazo!! (y perdon por la falta de tildes y enie...)

Alfins dijo...

¿Y la dichosa koteka? Sí, ya sé, para eso está falda... pero no es lo mismo.
No te puedes hacer una idea la caprichera que le ha entrado a mi chica con que te pregunte, ¿dónde se puede hacer con una figura de ésas?.
Ella, no sé si a Chipi le pasa igual, creer lo que se dice creer, no cree en esas cosas pero sí sabe que dónde se ponga un buen cipote que se quiten todos los dioses y hasta casi todas las cremas.
Dice que al igual que hay gente que le da por los enanos de jardín, a otros por los caballos saltarines, pues que a ella le encantaría llenar la casa de africanitos de ésos tan monos, que además de que le van muchísimo al bengué que hay en todo el salón, que ya se imagina lo que debe ser toda una casa llena de semejantes vibradores (perdón, quise escribir vibraciones).
Al principio pensó en uno. Luego que si igual con las rebajas te daban dos por el precio de uno. Que si el eneagrama dice no sé qué del número 3. Más tarde que si había leido en el horóscopo que este año su número de la suerte íba a ser el cuatro. Al minuto siguiente ya estaba pensando en cinco, a lo que no tuve más remedio que oponerme pues de todos es sabido la mala rima que tiene ese numerito. Que para seís, que porque no hacíamos la gracia completa y la convertía de la noche a la mañana en la blancanieves de toda Papua Guinea.
Ya va por los diez y dice que en homenaje al clásico de Agatha Christie...
Le he dicho que vale, que 10 es un número redondo (mentira, ya me veía con 101 como los dálmatas, o con 2001 y toda una odisea con el espacio), y que si se acordaba del argumento de la novela, a lo que me contestó, que no, que hacía mucho tiempo que se leyó la obra entera de la escritora y que se le mezclaban todos los argumentos en el recuerdo.
Ya te iré contando cómo van desapareciendo uno por uno, mientras tu carrera se proyecta hacia el infinito... y mucho más.

P.d. Jota, te deseamos que el 2010 se termime igual de bien que parece que ha comenzado.
Un abrazo fuerte y un beso de parte de mi chica.

Angus dijo...

Me alegro de que las cosas te vayan bien. Los lectores fieles (como Jomve, como Angus) siempre nos encariñamos de nuestros autores preferidos y mucho más si además son listos y hacen cine con talento. Y después de todos estos elogios me despido por si he estado demasiado dulce, que no suele ser mi estilo :)