PELICULEROS

lunes, 27 de julio de 2009

Sobre un prometedor debut ....


Lo que son las cosas de la vida. Hace un año ya tenía casi olvidada la carrera festivalera de Un cuento de hadas, sabía que se iba a proyectar en varios sitios pero daba por perdido cualquier premio o mención. De hecho, en uno de los últimos festivales que hizo ni siquiera fuímos porque todo el equipo al pleno nos encontrábamos rodando Varices. Pues mira que casualidad, justo en ese festival se llevó uno de los principales premios y lo vio Rafael Robles Rafatal, probablemente el director de cine más famoso que tenemos en Málaga, guionista y directord de los cortometrajes ¡Manuela, el cinto!, El día de mi boda y el magistral Domicilio habitual. Y unos meses después me llamó para felicitarme por el corto, pedirme una copia y ofrecerme ser el realizador, junto a Sinuhé Muñoz, del making of de su primer largometraje, el trhriller dramático Los minutos del silencio. Y así entré a formar parte del equipo técnico de este prometedor debut protagonizado por Fele Martínez, Terele Pávez, Silvia Rey, Ingrid Rubio, Antonio Dechent, Alfonso Begara, Eduardo Velasco y Laura Baena.


Como Rafatal dice en su entrevista del making of: "esta no sólo es mi primera película como director sino la primera película de mucha gente del equipo que se enfrentaba por primera vez a la aventura de rodar un largometraje". Y como toda primera experiencia vital, Los minutos del silencio tuvo mucho de aprendizaje y crecimiento personal. Supongo que se puede comparar a la primera vez que haces el amor o la primera vez que te vas a vivir solo fuera de casa, situaciones en las que sabes que vas a estar acojonadito al principio pero que unos días después te preguntarás cómo sobreviviste antes sin eso. El primer día de rodaje iba montado en el coche de Sinuhé y casi ni hablaba del miedo, pensaba que la iba a cagar de todas las maneras en que una persona la puede cagar y de que me iba a dar cuenta de mi completa nulidad para este negocio a pesar de que mi función en la película no se podía ni comparar con la de los puestos importantes que han sido los que han puesto en pie esta aventura policíaca profundamente cinéfila y andaluza. Cinco horas después se me había quitado un poco el nudo del estómago gracias a un equipo de gente fantástico que respiraba amor por el cine y pasion por hacer posible el rodaje de la primera película de un director.


Varios días después ya me había dado cuenta de que si las cosas se hacen bien, esto de hacer cine puede ser divertido y es como rodar un corto pero a lo bestia y cobrando. Además una primera película casi equivale a una ración extra de ilusión, optimismo, risas y ganas por hacer las cosas bien. Y lo más importante, descubrí (como dije hace poco en relación a Sergio Mur y Marta Hazas) de que pasta están hechos los grandes actores. Cuando me tocó entrevistar para el making a Terele Pávez casi fui a hablar con ella con un ataque de nervios, al fin y al cabo iba a hablar con la Justa de Los Santos inocentes, con la Ramona de La comunidad, con una leyenda viva de nuestro maltrecho star system español. Con la primera pregunta descubrí a una mujer encantadora, un dulce que no paraba de dar besos, abrazos y de facilitar el trabajo de todo el mundo. Cuando la entrevista terminó me besó y me dijo"que mono eres, el problema de tu generación es que os creéis que yo soy como la loca de La comunidad y me tenéis miedo" Una señora como la copa de un pino, vamos. Y el resto del reparto igual, empezando por un Fele Martínez que lo primero que hacía al llegar al rodaje era dar un beso a todo el equipo y terminando por un Alberto Ferreiro que desprendía profesionalidad y encanto a partes iguales. Toda una lección la de este cásting del que deberían aprender muchos .... en experiencias posteriores me he encontrado con actores de televisión no demasiado conocidos que en el rodaje de una película te llaman "amor" o "cariño" durante 30 días porque son incapaces de querer acordarse de tu nombre, eso aparte de ignorarte sistemáticamente por no ser un jefe de equipo y creerse que tu cometido como integrante del equipo de dirección es facilitarles un café cada cinco minutos.


Casi un año después de aquel lejano 25 de agosto se cierra hoy y mañana el ciclo de Los minutos del silencio. A partir de entonces, Rafatal lanzará su primera película y será el público el que decida y disfrute de esta intriga hitchckoniana con un sabor andaluz y un acabado impecable. Yo del rodaje me quedo con la ilusión de un equipo de profesionales, las ganas por levantar la película, el buen humor inalterable de su director y los amigos que me llevé de esos 30 días intensivos de rodaje.

Esta noche, 27 de julio, se proyecta el making of que Sinuhé y yo hemos realizado, con la imprescindible ayuda de Alberto Gómez, así como el teaser tráiler de la película y las fotos fijas del gran Vicente Holgado, una de las personas con las que más me reí y disfruté en el rodaje. Será en el Pub Reinas (C/Molina Larios 5, Málaga) a las 22:00. Mañana Rafatal se viste de largo y estrena Los minutos del silencio en la sala digital de los cines Málaga Nostrum (polígono Guadalhorce, s/n) con dos pases a las 21:30 y 00:00.


Por cierto, esta es la sinopsis oficial de Los minutos del silencio:

"Joaquín, un joven periodista que vive con su novia, tiene que trasladarse de Barcelona a un pueblo del sur del país para investigar la misteriosa muerte de un vecino del lugar que falleció mientras fue detenido en extrañas circunstancias. Joaquín irá conociendo los hechos a través de las distintas versiones de algunas personas que conocían a José e intentará reconstruir los hechos y descubrir la verdad.

Algunas de ellas tienen mucho que ocultar pero otras tienen mucho que contar. Mientras, el jefe de Joaquín le instará a seguir adelante y publicar en primicia los detalles más escabrosos que el periodista vaya descubriendo. Su novia Patricia no sabrá qué hacer cuando a Joaquín parezca que se le ha tragado la tierra ..."

Hay ganas de verla ¿verdad?

sábado, 18 de julio de 2009

Sobre las últimas palabras de Kurt Cobain .....

Lo de arriba es, probablemente, una de las cosas que más me ha emociado en mi vida por su brutal honestidad y desesperación. Se trata de la carta de suicidio de Kurt Cobain. Viene a decir lo siguiente:

"Hablando como el estúpido con gran experiencia que preferiría ser un charlatán infantil castrado. Esta nota debería de ser muy fácil de entender. Todo lo que me enseñaron en los cursos de punk-rock que he ido siguiendo a lo largo de estos años, desde mi primer contacto con la, digamos, ética de la independencia y la vinculación con mi entorno ha resultado cierto. Ya hace demasiado tiempo que no me emociono ni escuchando ni creando música, ni tampoco escribiéndola, ni siquiera haciendo Rock'n'Roll. Me siento increíblemente culpable. Por ejemplo, cuando se apagan las luces antes del concierto y se oyen los gritos del publico, a mi no me afectan tal como afectaban a Freddy Mercury, a quien parecía encantarle que el público le amase y adorase. Lo cual admiro y envidio muchísimo. De echo no puedo engañar, a ninguno de ustedes. Simplemente no seria justo ni para ustedes ni para mí. Simular que me lo estoy pasando el 100% bien sería el peor crimen que me pudiese imaginar. A veces tengo la sensación de que tendría que fichar antes de subir al escenario. Lo he intentado todo para que eso no ocurriese. (Y sigo intentándolo, créeme Señor, pero no es suficiente). Soy consciente de que yo, nosotros, hemos gustado a mucha gente. Debo ser uno de aquellos narcistas que sólo aprecian las cosas cuando ya han ocurrido. Soy demasiado sencillo. Necesito estar un poco anestesiado para recuperar el entusiasmo que tenía cuando era un niño.

En estas tres últimas giras he apreciado mucho más a toda la gente que he conocido personalmente que son fans nuestros, pero a pesar de ello no puedo superar la frustración, la culpa y la hipersensibilidad hacia la gente. Sólo hay bien en mí, y pienso que simplemente amo demasiado a la gente. Tanto, que eso me hace sentir jodidamente triste. El típico Piscis triste, sensible, insatisfecho, ¡Dios mío! ¿Por qué no puedo disfrutar? ¡No lo sé! Tengo una mujer divina, llena de ambición y comprensión, y una hija que me recuerda mucho a como había sido yo.

Llena de amor y alegría, confía en todo el mundo porque para ella todo el mundo es bueno y cree que no le harán daño. Eso me asusta tanto que casi me inmoviliza. No puedo soportar la idea de que Frances se convierta en una rockera siniestra, miserable y autodestructiva como en lo que me he convertido yo. Lo tengo todo, todo. Y lo aprecio, pero desde los siete años odio a la gente en general... Sólo porque a la gente le resulta fácil relacionarse y ser comprensiva. ¡Comprensiva! Sólo porque amo y me compadezco demasiado de la gente. Gracias a todos desde lo más profundo de mi estómago nauseabundo por nuestras cartas y nuestro interés durante los últimos años. Soy una criatura voluble y lunática. Se me ha acabado la pasión. Y recuerda Courtney que es mejor quemarse que apagarse lentamente. Paz, amor y comprensión.

KURT COBAIN

Frances y Courtney, estaré en nuestro altar. Por favor, Courtney, sigue adelante por Frances, por su vida que será mucho más feliz sin mí. !! TE QUIERO ¡¡ !! TE QUIERO ¡¡ {} "


Últimamente me paso las noches releyendo esta carta, a pique de perder la poca cabeza que me queda y acabar como el pobre Kurt. Pero las noches de verano molan mucho para escribir, sobretodo si puedes hacerlo en una terraza desde donde se huele el mar y donde no se escucha un alma. Y la historia que me ronda tiene mucho que ver con esta carta .....

Y qué bien sienta alejarse de todo, sentarse frente al mar y dejar que lleguen las siete de la mañana sin parar de escribir .....

jueves, 9 de julio de 2009

Sobre películas buenas, divertidas y cortitas .....

Es curioso .... de todo el grupo de chicarrones del Norte que hace unos años revolucionaron el cine patrio con sus cortos (Vigalondo, Cobeaga, Serra), el que menos me llamaba la atención era Borja Cobeaga. Sus cortos La primera vez y Éramos pocos nunca me llegaron a convencer demasiado mientras que sí lo hacían y me dejaban con la boca abierta los de Nacho Vigalondo, el magistral 7:35 de la mañana, y Koldo Serra que para mí marcó un antes y un después en el terror de escaso metraje con la obra maestra que es El tren de la bruja. Sin embargo ha sido el señor Cobeaga el que mejor y más sabiamente ha sabido debutar en el largometraje y el que parece ser que está destinado a convertirse en director de éxito y saber llevar una idea brillantante más allá del formato corto.


Cobeaga hace del patético ser que todos llevamos dentro una manera de vivir y le da el nombre de Pagafantas. Da igual la edad, la condición sexual, las preferencias en la cama o la nacionalidad porque todos hemos sido alguna vez un pagafantas. Incluso da un poco de grima lo mucho que te sientes identificado durante la proyección con Chema (un magnífico Gorka Otxoa que debería tener asegurado ya el Goya a mejor actor revelación de este año) y sus desastrosos intentos de llevar a cabo un romance donde sólo uno de los implicados está por la labor. El espectador se descojona de Chema durante toda la proyección pero hay un par de momentos donde la risa se congela porque las situaciones que se ven en la pantalla (dormir con un pijama de chica de Wiinie the Poo, tener que preguntarle a alguien que qué hiciste la noche anterior o simplemente ser un gilipollas como un castillo de grande) son demasiado reconocibles. Una comedia romántica con muy mala leche, vamos.


Por cierto, independientemente de los méritos de Pagafantas, que los tiene y son muchos, lo que más me ha gustado del estreno es ver mi ciudad repleta hasta arriba de pósters y publicidad de la película. Que en pleno julio un título español abarque casi todas las marquesinas de las paradas de autobús es algo muy a tener en cuenta y muy de agradecer, más teniedo en cuenta el desastroso año que estamos viviendo en cuanto a calidad de las películas españolas donde la única esperanza que parecía quedar es Daniel Sánchez Arévalo con Gordos. Y le doy las gracias desde el fondo de mi corazón a Cobeaga por haber hecho una película que no llega a los 90 minutos, que es divertida a rabiar y que se pasa volando, sobretodo después de la tortura china a la que me vi sometido hace unas semanas y que se ha venido a denominar con el eufemismo de Transformers: la venganza de los caídos. Si una idea no da para más de cinco minutos de película no se puede alargar hasta las casi ¡¡¡tres horas!!! de duración torturando al pobre espectador inocente en su asiento donde se revuelve hasta casi echar las tripas por la boca. El señor Michael Bay debería aprender de Cobeaga porque probablemente Pagafantas hubiera perdido toda su gracia si el director la hubiera alargado hasta las dos horas pero no, sabe parar a tiempo y dejar las cosas perfectas. Y es que uno agradece salir del cine sin necesidad de sentir que se ha hecho más viejo durante la proyección.


Os dejo con el tráiler de este descojone al que todos los espectadores deberíamos convertir desde ya en una de las películas españolas más taquilleras del año:



lunes, 6 de julio de 2009

Sobre libros, muerte y películas que ayudan .....

Esta semana me ha tocado revivir la desagradable sensación de que alguien a quien quieres se va de vacaciones forzosas unos días a un hospital. No es nada grave pero uno ya asocia hospitales a cosas malas y recuerdos que no gusta tener. En mi caso no puedo estar más de una hora metido en uno, me da urticaria y me pongo demasiado nervioso como para impedir que se me note. No me gusta el olor de los hospitales, me recuerda que algo malo está a punto de suceder y de que las cosas cambian aunque nosotros no queramos. Lo que se viene a llamar una putada, vamos.


El año pasado por estas fechas empezamos a asimilar que se nos iba mi abuela, a la que también podría considerar mi madre sin ningún tipo de problemas. A ella irá dedicada mi primera película, que curiosamente trata sobre la muerte en una edad en la que no estamos preparados para aceptarla. Pero lo que más me ayudó en esos días de hospitales con olor a desinfectante fue la lectura del libro Desde mi cielo de Alice Sebold, una acojonante historia sobre una niña que es violada y descuartizada y que ve como su familia se enfrenta a su muerte desde el particular cielo al que ha ido a parar. Es una fácula preciosa sobre la pérdida, el dolor, la superación y el recuerdo; uno de los mejores libros que me he leído, por no decir el mejor, y un bálsamo sorprendentemente práctico para todos los que nos hemos encontrado de frente con el adiós a alguien a quien no estábamos preparados para decírselo.


Obviamente cuando terminé el libro salté de alegría porque ya sabía que Peter Jackson era el encargado de dirigir la adaptación cinematográfica de Desde mi cielo. Y es que para mí Jackson no es el director titánico de superproducciones como El señor de los anillos o King Kong sino el creador de una de las películas más íntimas, perturbadoras, tristes y románticas de la reciente historia del cine, la magnífica Criaturas Celestiales que hoy es más recordada por ser el debut de la maravillosa Kate Winslet que por los millones de méritos que la propia película tiene. Criaturas Celestiales es la historia de una amistad "extraña" entre dos chicas que prefieren evadirse en mundos de fantasía antes que vivir en la realidad. Obviamente, nada bueno puede traer esto y todo acaba como el rosario de la aurora con mucha sangre pero sin perder un solo segundo ese aire romántico y poético con que Jackson llena desde el primero al último fotograma. Una maravilla que yo descubrí con 13 añitos y que le hizo plantearse seriamente a mi madre el hecho de que su hijo viera esas cosas cuando debería estar viendo películas de efectos especiales (que ¡ojo! también las devoraba) De hecho, yo creo que el día en que la alquilé por cuarta vez en el videoclub se empezó a cuestionar si yo no estaba tan zumbado como las dos protagonistas.

Con el antecedente de Criaturas Celestiales, no puedo sino arder en deseos de que llegue a las pantallas Desde mi cielo (supongo que en España lo traducirán igual que la novela, aunque el título original sea Lovely Bones) Yo creo que en el fondo es porque este tipo de libros y películas se acercan mucho a la idea que yo tengo de porqué quiero hacer cine: para poder ayudar a alguien en algún momento de su vida como a mí me ayudó Desde mi cielo a entender, aunque sólo fuera un poco, la muerte de mi abuela.

Señor Jackson, espero su película con los brazos abiertos ....

Os dejo con el tráiler de Criaturas Celestiales:



viernes, 3 de julio de 2009

Sobre cumplir años y llevarlo fatal .....


Es curioso que uno de los regalos que me han hecho por mi cumpleaños y que más me han gustado haya sido la edición especial acompañada del cuento original de F. Scott Fitzgerald de El curioso caso de Benjamin Button, una de mis películas favoritas y una historia donde la edad y el hacerse mayor (o más joven) son los ejes principales ...... Y es que llevo mal, mal, muy mal, rematadamente mal, esto de avanzar a pasos agigantados por la veintena rumbo a los treinta.

Creo que por eso me ha costado tres días actualizar usando la palabra maldita "cumpleaños". Y es que el 1 de julio de hace 27 años Catalina Linares pasaba el mayor calor de su vida para traer al mundo a Juan Manuel Linares al que unos días después le cambiaría ese nombre por el no menos original de Javier. La pobre inauguró el verano dilatando en un viejo hospital de Cádiz que hoy es la Facultad de Económicas de la ciudad. Todo muy normal, ya véis, yo no puedo decir eso de "nací en circunstancias extrañas" como empiza El Curioso caso de Benjamin Button. Lo más destacable es la vieja historia que siempre me contaba mi abuela: se supone que en la misma habitación de hospital había una mujer rica con un bebé igual que yo y que un día las enfermeras nos cambiaron y ninguna de las madres supo reconocer a su hijo verdadero así que se quedaron con el que ellas creían que debía ser. Mi abuela me decía que probablemente yo debería ser rico, vivir en una mansión y que sin embargo me habían llevado a un pueblo de Cádiz de 5.000 habitantes .....

A mí esta historia siempre me hizo mucha gracia. Igual que cumplir años, que al principio me entusiasmaba, sobretodo cuando cumplí los 18 años y me sentí a un paso de abandonar el pueblo e irme a la gran ciudad a estudiar, como si fuera el protagonista de El Bar Coyote (curiosamente, ésta fue la primera película que vi al mudarme a Málaga para empezar la facultad) Pero cada vez lo llevo peor, empecé a notarlo cuando cumplí 22 y terminé la carrera de Periodismo; empecé a sufrirlo cuando llegaron los 24 y aún hacía malabarismos para malvivir sin un trabajo fijo; empecé a lamentarme cuando aparecieron los 26 y terminé de estudiar Comunicación Audiovisual y ahora es una pesadilla el día en que es 1 de julio y tengo que añadir un año más a esta carrera de fondo. El día en que cumpla los 30 seguramente oiréis mi grito desgarrador en toda España y parte del extranjero....

Mientras tanto, que mejor manera de ahogar las penas de la edad y el hacerse mayor que emborrachándose...