PELICULEROS

domingo, 29 de marzo de 2009

Sobre las primeras imágenes de "Placer"...

Placer, mi sexto cortometraje, no se rodará oficialmente hasta los próximos 24, 25 y 26 de abril. No es una historia de cine clásico sino un relato contemporáneo sobre un grupo de veinteañeros a punto de entrar en la treintena, una película porno y un puñado de fantasías y obesiones sexuales. Entonces...¿a qué viene la imagen de abajo con la gran Ingrid en plena catharsis final de Casablanca?


Os explico: el pasado viernes se rodaron los primeros planos de Placer que funcionarán como cameo en el montaje final del corto pero que, sin embargo, tienen una importancia decisiva en el desenlace de la historia. Mariví Carrillo y Carlos Cuadro se convirtieron por unas horas en unas copias andaluzas de Ingrid Bergman y Humphrey Bogart pero con happy end y "no subida" al avión incluida. Vamos, lo que todos los ñoños y blandos del mundo siempre quisimos. En las imágenes de abajo, la gran Laila ElMousaoui maquilla a Mariví y Carlos mientras de fondo repasábamos la mítica escena en DVD para copiar los planos como si fuéramos unos vulgares Gus Van Sant rodando Psycho:




Un chroma verde (sí, espíritu Zack Snyder y Frank Miller me invade) fue el tercer protagonista de la secuencia. Ahí se reproducirá el aeropuerto de una ciudad en guerra aunque yo tengo la tentación de incluir algún dinosaurio persiguiendo el avión o una nave espacial lanzando rayos contra el Café de Rick. No sé, ya veremos que nos pide la historia, si nos hemos atrevido a cambiar uno de los finales más míticos de la historia del cine nos podemos atrever con lo que sea. Lo mismo os sorprendemos con un Tiranosaurio merendándose a los dos amantes.


¿Qué pinta una secuencia de cine clásico es una historia contemporánea con estética documental? Eso es algo difícil de explicar pero es mi peculiar manera de explicar como el sexo termina en amor o en desastre absoluto. Aunque claro, nada es lo que parece en Placer... Abajo, Habacuc Rodríguez (productor), Sinuhé (cámara) y Adrián Astete (director de fotografía) preparan un plano mientras yo me escaqueo de mis absurdos labores de dirección para hacerles una foto:


Mas imágenes de la grabación:



Abajo Mariví Carrillo. Hay que agradecerle este cameo después de haber protagonizado mis tres anteriores cortos, Un cuento de hadas, El hombre del saco y Varices. Me sentí un poco como Almodóvar, dándole pequeños papeles estelares a las actrices que han protagonizado otras de mis historias. Aunque claro, Mariví es infinitamente más guapa que Rossy de Palma aunque las dos suelan subirse a tacones kilométricos que hacen que te saquen dos cabezas y ridiculizan aún más tu escaso 1,69 de estatura.


Placer ya ha dado el pistoletazo de salida. En apenas un mes nos enfrentamos a mi corto más personal, complicado y difícil...y yo sólo me pregunto porque el estrés de un rodaje no me quita el hambre como al resto de los mortales sino que hace que me parezca cada vez más a la madre de Aída...











miércoles, 25 de marzo de 2009

Sobre la gran Pepa Flores....

Ayer unos gritos desgarradores que no parecían humanos resonaron en toda la provincia de Málaga. Al principio creí que provenían de Madrid y que era Pedro Almodóvar tras comprobar las pésimas reacciones que Los abrazos rotos está generando. Luego comprobé que no, que era Pepa Flores reclamando el corazón crudo y servido en bandeja de los responsables de su biopic televisivo. Y es que el telefilme Marisol, sin llegar a ser malo, demuestra que los españoles somos pésimos para dirigir biopics en condiciones. Y que nadie me salte ahora poniéndome el ejemplo de Mar Adentro porque sólo hay que compararla con excepcionales ejemplos americanos o europeos como En la cuerda floja, El escándalo de Larry Flint, La vida en rosa, Il Divo y un largo etcétera para ver que estamos a años luz a la hora de plasmar en celuloide las miserias y éxitos de personalidades reales.


Últimamente se ha puesto de moda en nuestro país el término telefilme y las productoras han encontrado un filón en historias reales, acontecimientos morbosos y figuras conocidas para lanzar sus luces y sombras a nuestras pequeñas pantallas (y digo pequeñas porque mi tele aún es de esas que parecen la cabeza de Alien y no una modernez de plasma por la que sería capaz de matar, prostituirme o besar en la boca a Ana Rosa Quintana mientras le toca una teta a María Teresa Campos) La fórmula es fácil: ir directos al grano, darle prioridad a los asuntos morbosos, hacer del escándalo una línea argumental y tener a un grupo de guionistas dispuestos a escribir una historia sobre el último acontecimiento que haya revolucionado nuestro país...de hecho me pregunto cuanto tardará en llegar a la televisión el caso de Marta del Castillo.

Marisol pertenece, al menos, al reducido grupo de telefilmes que no dan verguenza ajena como sí la dieron, y mucha, 23-F: Historia de una traición (no la de TVE 1 sino la de Antena 3) o la de los últimos días de Franco. Eso no quita de que se haya apostado por la fórmula más sencilla a la hora de abordar un biopic y que consiste en:

-contratar a una niña repelente para interpretar a la estrella de pequeña. Aunque no sé si es que Ana Mena, la Marisol niña, es demasiado buena actriz y borda el papel de niña horrible y marisabidilla. El caso es que durante buena parte del metraje correspondiente a la infancia de Marisol me dieron ganas de arrancarme los genitales y comérmelos crudos para no tener niños en mi vida.

-dejar muy claro lo desgraciada que era la estrella en cuestión. En tan sólo cuarenta minutos fuímos testigos de explotación infantil, úlceras de estómago en niñas, abusos, pechos vendados y se repite como una media de cinco veces por segundo el hecho de que Marisol era la gallina de los huevos de oro y que si crecía se acababa el negocio.

-echar mano de extraordinarios parecidos físicos entre las actrices y la persona real. Increíble lo idéntica que es Elsa Pinilla con la Marisol adolescente. Eso sí, fue todo un shock cuando descubrí que Elsa era una de las spice girls adolescentes que traumatizaron a toda una generación con aquello de "Yo soy de carne y hueso, no un muñeco..." Sí amigos, me refiero a las Tess.

-cualquier elemento escandaloso, morboso o sádico de la vida del personaje es digno de considerarse una secuencia dramática.


Aún así tengo que reconocer que Marisol me entretuvo, disfruté de algunos, pocos pero algunos, de buen cine como el momentazo en que el típico director cabrón hace llorar a la Marisol niña sin dudar en utilizar el juego sucio y recordándole lo desgraciada (por si a esas alturas el espectador no se había dado cuenta) que era. Y sobre todo, el telefilme me reafirmó en mi profundo amor hacia la gran Teresa Hurtado de Ory, esa diosa de la que vivo in love desde que la vi con sus braguitas con barco en aquella maravilla llamada Astronautas.

Y sí, sigo admirando, más si cabe, la figura de Pepa Flores, una mujer adelantada a su tiempo y que nos debería regalar un día de estos una vuelta al cine por todo lo alto porque ese día el séptimo arte le deberá un favor de los grandes.

Obviamente hoy no me podía despedir sin esto:

lunes, 16 de marzo de 2009

Sobre "Los abrazos rotos"....

Pues sí, Madrid es una ciudad que me estresa muchísimo, es llegar y ya estoy con el agobio, las prisas, el tener que salir dos horas antes de casa para llegar a cualquier parte...es subirme en el metro y el espíritu de "tengo que correr por las escaleras mecánicas y empujar y morder a todo el que ose pararme" me invade. Pero esta ciudad cada vez me gusta más y ya apetece fijar allí la residencia por unos añitos. Este fin de semana he estado en la capital del reino para asistir, gracias a Pablo, al pase de prensa de la esperadísima Los abrazos rotos de Almodóvar. Y me lo he pasado en grande a pesar de que mi falta de madurez hizo que me pusiera en primera línea en el photocall y no parara de pedir perdón a todo fotógrafo que inocentemente empujaba...hasta que descubrí que aquello era la guerra y ninguno me iba a pedir perdón por desplazarme varios kilómetros a empujones para conseguir fotos del director manchego y de la reciente ganadora del Oscar...sí, de ellos dos, porque los demás parecían importar bien poco aunque de eso hablaré más tarde.

Lo primero que me sorprendió fue que a alguien a quien la moda le importa tan poco como a mí, lo que más le llamara la atención en el photocall fueran los impresionantes taconazos sobre los que llegó suspendida Penélope Cruz, todo un desafío a la gravedad:


Pero dejándonos de frivolidades varias (podría comentar el vestido de Pe pero mis conocimientos de moda sólo alcanzan para decir que era muy bonito y rojo) la verdad es que Los abrazos rotos me dejó...increíblemente frío. Creo que el principal problema fue que de la película se ha dado una cantidad de información brutal, tanta que cuando la terminé de ver fue como si la hubiera visto por segunda vez, nada me sorprendió porque en todas las entrevistas promocionales ya se había contado la historia de arriba a abajo, sin dar margen para la sorpresa. Pero me sorprendió sobre todo la ausencia de personajes fuertes, atractivos, que me enamoraran como me pasó con Manuela, Pepa, la Agrado, Benigno, el padre Manolo, Raimunda, Sole, la Agustina, la abuela Irene, Gloria, Letal, y tantísimos personajes brillantes de la filmografía de Almodóvar. En Los abrazos rotos todo me dejaba la impresión de un "quiero y no puedo", algo que no me pasaba con una película de Almodóvar desde Kika.

Pablo dice que de las 500 personas que había en la sala, sólo a mí no me gustó. Sin embargo, yo vi reacciones más bien frías y poco entusiasmo ante una película tan esperada. Pero bueno, lo mismo es que yo estoy últimamente muy rancio y no me suele gustar nada de lo que veo. Eso sí, eché mucho de menos el irresistible encanto de Volver, el sentido poderoso del melodrama de Hable con ella, los impresionantes toques de cine negro de La mala educación, la emoción de Todo sobre mi madre, el sentido perfecto de la comedia de Mujeres al borde de un ataque de nervios....




La rueda de prensa posterior sí me encantó, a pesar de que todo girara en torno a Pedro Almodóvar (que habló durante el 98% de lo que duró el encuentro) y Penélope Cruz (a la que se le notaba un poco harta de que todas las preguntas que se le hicieran contuvieran la palabra Oscar). El director manchego dejó muy claro que él era la estrella y la atracción, que pocos como él saben convertir el "egocentrismo" en algo personable y hasta plausible y que a pesar de decantarse en su cine por el melodrama no ha perdido ni una pizca de humor, de cinismo y de agudeza. De hecho, los periodistas aplaudieron más sus golpes cómicos en la rueda de prensa que a la propia película. Cosa rara.


¿Los abrazos rotos decepciona? No sé. Indudablemente es una buena película, muy bien dirigida, muy bien interpretada y excelentemente fotografiada. Pero le falta algo, le falta lo más importante y lo que más abunda en la filmografía de Almodóvar: alma y pasión. Aunque quizás sea sólo yo el que piense así.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Que me voy a los madriles a ver a la Pe...

Los del Deseo están comprendiendo a la perfección cuál es el problema de nuestro cine, la falta de promoción y de expectación, y están haciendo una obra de arte con la publicidad de Los abrazos rotos. Vaya revuelo que están organizando...y es que después del sosísimo tráiler que nos tocó sufrir, impropio de un peliculón como se ve a leguas que será éste, ahora nos llega uno definitivo mucho más currado y donde ya se ve todo el universo almodovariano en pleno auge. Por cierto, respecto al término almodovariano se ha publicado en Cinemanía un artículo sobre la figura del director manchego donde se dice una verdad como un templo: "cuando tu nombre se utiliza como un adjetivo es que has tocado techo"

El traíler definitivo:

Y un servidor se va mañana a Madrid para asistir el viernes al pase de prensa de la película y a las entrevistas posteriores con el señor Almodóvar, miss Cruz, doña Blanca Portillo y míster Lluís Homar. Muchas ganas de ver esta película, que ya se ve como un punto de inflexión (y van unos cuantos, y todos excepcionales) en la carrera del director más universal de nuestro cine, mal que le pese a Amenábar.

De paso aprovecharé mi estancia por los madriles para ver el capítulo 9 de la quinta temporada de Perdidos con mi querida y añorada Pili, para ver a muchos amigos, reencontrame con Lydia, poder felicitar a Imanol por su cumpleaños, beber lo justo, volver a perderme en el metro, ir por la Gran Vía con la paranoia de que alguien intenta robarme y, sobre todo, ensayar con varios de los actores de Placer...Y es que intento no pensar mucho en ello, pero sólo me falta mes y medio para volver a ponerme detrás de las cámaras en mi corto más personal.

Os dejo, porque viene al caso y porque el viernes veré a la Pe real, con el desternillante sketch del Saturday Night español, con una fantástica Yolanda Ramos con obsesión post-oscar. "¡¡Calla, que está hablando la mama!!"

sábado, 7 de marzo de 2009

Sobre el bueno del tito Clint...

Las nuevas generaciones, esas que entendemos de que iba eso del cine a partir de los 90, siempre respetaremos y admiraremos al tito Clint por regalarnos cinco OBRAS MAESTRAS desde entonces: Sin perdón, Los puentes de Madison, Medianoche en el jardín del bien y del mal, Mystic River y Million Dollar Baby. Y es que como no nos vamos a inclinar ante este derroche de sentimientos en forma de la mejor secuencia de amor de la historia reciente del cine:

Claro, vista la madurez del tito Clint pues un servidor reventaba de ganas de pasar por taquilla para ver Gran Torino a la que la crítica especializada ya ha bautizado como "la obra crepuscular de un maestro" y la ha cubierto de halagos y de cumplidos. No me extraña, ya que hace sólo unos meses nos había presentado esa maravillosa lección de cine llamada El Intercambio. Pues bien, intentaré describir Gran Torino basándome en la característica que más se alaba del personaje de Clint en la película: que dice siempre lo que piensa y de mala manera....Gran Torino es una puta mierda. No pasa nada, todos los genios tienen algún tropizo en su carrera pero es que éste es de los de caerse contra el suelo y dejarse todos los piños en el lugar.



Lo que más me fastidia de esto es que casi está prohibido hablar mal de la película. Pero es que de verdad, hay secuencias que me dieron verguenza ajena, los personajes son ridículos hasta el aburrimiento y están más llenos de tópicos que los adolescentes masacrados de una película de terror. La historia no es que sea mala, es que parece escrita por un mono en los últimos días de su vida mientras agonizaba atado a una jaula y sodomizado por un orangután. Y no sigo porque luego me decíis que sólo sé criticar...

Tito Clint, espero que te cunda el cheque que hayas cobrado por la película...Las nuevas generaciones te lo perdonamos por las toneladas de buen cine que nos has regalado y todo lo que hemos aprendido contigo y con Constantino Romero poniéndote voz...

lunes, 2 de marzo de 2009

Sobre pósters horribles...


El otro día discutía con el señor Emmanuel Granados sobre el espectacular, todo sea dicho, teaser tráiler de Ágora, la nueva película del antaño atrevido y original Alejandro Amenábar. Emm me contaba lo mucho que admiraba al director de Tesis, yo insistía en lo mucho que me había decepcionado tras haber decidido convertirse en el director más prestigioso de nuestra filmografía, previo apoyo de la Academia de Cine que sería capaz de premiarlo con todos los Goya del mundo incluso si estrenara un vídeo porno doméstico de él haciendo el amor con su pareja. Y es que la superproducción de Amenábar, que desde el tráiler ya huele a "quiero todos los Goya del año que viene", no me interesa lo más mínimo, yo este año apuesto por Gordos de Daniel Sánchez Arévalo y Los abrazos rotos de Almodóvar.

Como para Gordos aún queda, hablemos del inminente estreno de la esperadísima Los abrazos rotos. Vale que el señor Almodóvar se merece todos nuestros respetos porque es un director reconocido hasta en el último rincón del planeta y sigue insistiendo en rodar en nuestro país y en nuestro idioma, por lo que tiene mérito. Vale que la película se espera como agua de mayo desde que se anunció a bombo y platillo que "es la más larga y la mejor película del director manchego". Vale que la película tiene un pintón impresionante, que promete ser de lo mejorcito del año, que las primeras críticas son inmejorables, que Los abrazos rotos lo tiene todo a su favor....Pero eso no quiere decir que la cosa se relaje y se ofrezca al espectador un tráiler sosísimo y el peor póster que un servidor ha visto en años. Y es que al ver el cartel me ha pasado como les pasó a los niños japoneses con Pikachu, me he tirado al suelo preso de ataques epilépticos y con la pupila dilatada de la visión, tan dilatada que parecía que viniera de una noche de marcha con todos los protagonistas de Trainspotting. Que horror. Menos mal que iremos a ver la película de todas maneras, porque si Los abrazos rotos fuera la obra de un debutante y nos tuviéramos que guiar por el póster y por el tráiler....mal asunto.

Arriba tenéis el póster, por llamarlo de alguno manera. El tráiler:

domingo, 1 de marzo de 2009

Sobre semanas intensivas y curas de sueños...

Pues sí, como en la foto necesito estar como siete días seguidos para recuperarme de esta semana. Y es que mis ojeras ya no se parecen a las de Benicio del Toro sino que me hacen parecer un infectado más del inmueble de [REC].

Y es que llevo una semana de locura...porque esto del cine es muy bonito pero las jornadas laborales de doce horas intensivas tienen poco de glamour y de magia. Estos últimos días he estado clausurado en Marbella (ciudad del lujo, el kitsch, la corrupción y los guiris con calcetines y chanclas) currando en el equipo de dirección y en la preproducción final de un largometraje coproducido entre Barcelona, Valencia y Andalucía. Y ha sido una pasada porque yo creí que me iba a hinchar de llevar cafés al director y a los actores y he estado retocando desgloses, supervisando ensayos, haciendo cambios de guión, llevando los informes diarios de las distintas versiones...Una locura pero una pasada...sobre todo cuando me paraba a pensar y caía en la cuenta de que me estaban pagando por ello. Hay que ver con que poco nos conformamos los aspirantes a cineastas jóvenes: con un sueldo y con un menú de primero, segundo y postre a la hora de comer. Y más felices que unas perdices.

Eso sí, resulta curioso que en una semana currando en lo que ya es mi segundo largo pagado, como equipo técnico claro, haya aprendido más que en seis años de Universidad....

Ahora necesito cura intensiva de sueño...

[En la foto, Edu sosteniendo mi cabeza durmiente en un descanso del agotador rodaje de mi cuarto cortometraje, El hombre del saco. La foto venía de perlas para el texto]