PELICULEROS

lunes, 23 de febrero de 2009

Sobre una gala para recordar por culpa de una tal Penélope...

Pues sí, me juré a mí mismo que sólo vería el comienzo de la gala y que en cuanto le dieran el Oscar a Heath Ledger me iría a la cama, ya que la gala amenazaba con ser más previsible que la de la edición de El paciente inglés. Pero soy debil y morboso y al final me quedé hasta el final...Aunque ya, a estas alturas del día, poco os voy a contar de la Gala de los Oscar, ya que los medios de comunicación ya han dicho bastante sobre esta gala histórica para los españoles. Así que simplemente os contaré lo que a mí me pareció más interesante:


-Hoy leeremos millones de críticas negativas sobre la capacidad interpretativa de Penélope Cruz. Que pena de país, no me imagino a los franceses haciendo eso el año pasado cuando la maravillosa Marion Cotillard se alzó con el premio a la mejor actriz. Penélope borda su papel de María Elena y nos regaló un discurso lleno de emoción de la de verdad. A partir de ahora, la señorita Cruz va a despegar hasta el infinito y más allá...y se va a hartar de cerrar bocas maquiavélicas y envidiosas.

-¿El mejor discurso de la noche? Sin duda el de Dustin Lance Black, mejor guión original por la mediocre Mi nombre es Harvey Milk. El chaval contuvo su pluma y dio una lección sobre cómo ser reivindicativo sin ser pedante. Chapeau por él y por su defensa de los derechos homosexuales en estos tiempos de retroceso y corrección política.

-Alguien debería asesinar a Hugh Jackman porque le pega un bocado a la moral de cualquiera: guapo, morboso, carismático, buen actor, fiel con el amor de toda su vida...y encima canta, baila y es capaz de llevar él solo el peso de la mejor Gala que se ha visto en años. Eso sí, ¿por qué tuvo que salir al escenario con los dos mongolos protagonistas de High School Musical? No hay nada más ridículo que una pareja que va de virginal cuando todo el mundo sabe (vía fotos e internet) que el único agujero de su cuerpo que permanece virgen es....ninguno.


-Bravo, bravísimo por el discurso de agradecimiento de la familia de Heth Ledger. Lo que podía haber sido un mar de lágrimas y de sensiblería facilona, se convirtió en toda una lección de saber estar y de agradecimientos de corazón. Muy emotivos los planos de los actores en la platea, todos al borde de las lágrimas. Heath Ledger ya forma parte de la historia del cine. Estés donde estés, te echaremos de menos Ennis del Mar.

-Kate Winslet es grande, grande, grande, grande. Y encima iba guapísima y era, de lejos, la estrella más real y de carne y hueso de toda la red carpet. Que no haya tenido NI UNA SOLA MALA ELECCIÓN en toda su carrera como actriz, lo dice todo de este animal cinematográfico. Un oscar que tenía que haber llegado con su primera película, la magistral Criaturas Celestiales, pero que corona ahora una carrera impecable que no ha hecho más que empezar.

-Como me temía, El curioso caso de Benjamin Button se fue de vacío con sólo tres premios técnicos. Pero tiempo al tiempo, la película de David Fincher será mucho más recordada dentro de unos años que todas sus competidoras.

-Muy buena la decisión de que cinco actores con premio dieran los galardones de interpretación, presentando cada uno a un nominado. Eso sí, se echaron de menos los vídeos de presentación.

-¿Por qué se le dio tantísima presencia a Wall-E en los vídeos cuando la Academia la había ninguneado a pesar de que era mucho mejor película que cualquiera de las cinco finalistas a mejor filme?

-Slumdog Millionaire es una justa ganadora pero algo me dice, no sé porqué, que dentro de unos añitos nadie se acordará de esta fábula mágica. Y, siendo sinceros y a pesar de que admiro desde Tumba abierta a Danny Boyle, ocho Oscar me parecen muy excesivos.


-El Oscar al mejor actor demuestra que Hollywood no perdona los errores del pasado. Mickey Rourke era el justo ganador de este premio y no un Sean Penn que a mí me resultó muy cargante....aparte del pequeño detallle de que no me creí en ningún momento su personaje de homosexual reivindicativo, sobretodo porque no basta con darle un pico a tu compañero de reparto cada hora de metraje. O se arriesga todo en estos papeles, señor Penn, o mejor escoge otra película para lucirte.


Poco más que añadir...yo me conformo con mi Oscar de plástico que corona mi estantería. Y si un día voy a la Gala prometo decir eso de: "I grew up in a place called Algodonales..."

domingo, 22 de febrero de 2009

And the Oscar goes to...Penélope Cruz

Mi añorado amigo Jesús me ha facilitado una presunta filtración real de la lista completa de ganadores de los Oscar de este año. No sorprende en absoluto, se supone que Slumdog Millionaire arrasa y los premios a las interpretaciones tampoco dicen nada nuevo: Kate Winslet y Mickey Rourke como mejor actor y actriz, y Heath Ledger como mejor actor secundario...Sorprende el hecho de que el nombre que aparece como mejor actriz secundaria es el de Amy Adams por La duda, cuando no está en ninguna quiniela y todo parece indicar que en este apartado la cosa está entre Penélope Cruz y Viola Davies, siendo ésta última la que creo que ganará aunque mi corazón esté con Pe...

Supongo que todos habremos leído las críticas que se están haciendo contra Pe, buenas y malas. Para algunos parece ser que miss Cruz es la reencarnación del Anticristo y que deberían quemarla viva en la hoguera, utilizando como leña a su hermana Mónica y todos los modelitos diseñados por las dos para Mango. Yo no sé si será porque me gusta llevar la contraria o porque siempre he dicho que Penélope ha elegido la mayoría de sus papeles con el culo pero por fin está encauzando su carrera y, hoy por hoy, es una actriz como la copa de un pino (insisto en que tiene actuaciones para escupirle a la cara pero quien diga que es mala actriz que le eche un vistazo a esa portentosa interpretación en No te muevas)

El caso es que soy un firme defensor de que esta noche alguien, que no será Bardem, lea la mágica frase: and the oscar goes to...Penélope Cruz. Y se lo merece por secuencias como esta:



Es el momento de que empieces a callar bocas, miss Cruz....


Sobre favoritas a eso tan superficial que llamamos Oscar...

Entre una cosa y otra, no he podido ver las dos grandes favoritas para el Oscar (ese premio al que todos criticamos pero sin cuya superficialidad y glamour no podríamos vivir) hasta este fin de semana, apurando hasta el día antes de la entrega de los premios. Parece ser que la cosa está entre premiar a la gran favorita y gran sorpresa del año, Slumdog Millionaire, o a una película hecha 100% para ganar Oscar y de la que nadie debería extrañar que diera la campaná, El lector. Las demás tienen pocas posibilidades de dar qué hablar esta noche, aunque personalmente creo que la maravillosa El curioso caso de Benjamin Button será la película de las cinco nominadas que más sobreviva en el tiempo y en el recuerdo del espectador.


Hablemos de El lector. Como ya he dicho, mi pequeña mente pueblerina no pudo evitar dejar de pensar durante toda la proyección que todos los responsables de la película la hicieron pensando en los Oscar. Pero esto no me molestó tanto como con Mi nombre es Harvey Milk, quizás porque El lector se molesta al menos en tener la cualidades que yo más admiro en una película: es muy valiente, tanto en lo que cuenta (hay que tener muchos reaños, eufemismo de cojones, para poner de protagonista a una criminal de guerra del Holocausto) como en cómo lo cuenta (las escenas de sexo son valientes, preciosas y no intentan ser remilgadas). Por todo lo demás, la historia engancha aunque sea previsible, consigue emocionar lo justo y todos los actores están soberbios a pesar del maquillaje de risa que les toca llevar. Eso sí, creo que la gran Winslet está infinitamente mejor en Revolutionary Road, película que también me parece mucho más nominable y premiable que casi todas las finalistas.

Y cambiando a asuntos más terrenales, pocas veces he visto a un cine tan impresionado como con el desnudo frontal del joven David Kross. Desde aquí le auguro al actor un futuro impresionante en el mundo del cine porno si su carrera en el cine convencional no funciona...


Y de Slumdog Millionaire poco se puede decir que no se haya dicho ya. Que si es la gran sorpresa del año, que es una película que hará historia, que es emotiva como pocas, que es perfecta, que se merece todos los premios del mundo mundial...Es decir, ir a ver una película con toda esa información es muy peligroso porque las expectativas se ponen por las nubes y uno se puede pegar un hostión de cuidado. Y efectivamente, Slumdog Millionaire no las cumplió al 100% pero sí me encontré con una muy buena película que no deja de ser un cuento contado mil veces antes pero con algo especial que lo hace diferente. No sé el qué, será eso tan estúpido que los cortos de mente llamamos magia pero el caso es que la película de Danny Boyle tiene algo.


Que Slumdog Millionaire no inventa nada nuevo no se le escapa a nadie. Boyle hace una dirección espectacular pero con los dos ojos puestos en aquella maravilla que fue Ciudad de Dios, con la que comparte casi la misma historia (dos niños que crecen en los suburbios, uno se encamina hacia la vida criminal y otro hacia la vida decente), la misma puesta en escena, los mismos movimientos de cámara y un largo etcétera. Pero insisto, a pesar de lo previsible, la película de Danny Boyle emociona muchísimo y tiene una moraleja muy facilona (cualquier persona puede cambiar su vida de la noche a la mañana, aunque sea un pobre huérfano sacado de los suburbios) pero necesaria en estos días de mierda que nos ha tocado vivir. Y uno que está como hipersensible durante todo el día (si fuera una tía podría decir que vivo con una regla constante) pues agradece este tipo de películas de vez en cuando...


¿Qué Slumdog Millionaire es una gran película? Por supuesto ¿Qué debería ganar el Oscar? Lo hará, eso seguro, pero en mi opinión se lo merecen más El curioso caso de Benjamin Button o la gran ninguneada de esta edición, la soberbia Revolutionary Road. Pero bueno, esta noche nos pondremos nuestro mejor pijama de Snoopy para trasnochar y ver esa gran fiesta de superficialidad, silicona y joyas de la que a todos nos gustaría formar parte algún día...

viernes, 20 de febrero de 2009

Sobre sueños extraños y mentes retorcidas...


Mi mente tiene que ser un sitio muy retorcido y extraño, lo sé. Si no no me explico como a veces sueñó lo que sueño. Esta mañana me he despertado como siempre, con la agradable sensación de como Pumba intentaba arrancarme el pendiente de la oreja para avisarme de que se estaba meando y quería salir a la calle. Y mientras lo paseaba he recordado punto por punto la situación surrealista que había estado soñando toda la noche...

Resulta que me contrataban para dirigir la secuela de Juno y, claro, yo aceptaba encantado perdido de la vida. Porque el estudio de Hollywood, muy lejos de cortarme las alas, me daba todas las facilidades del mundo, incluida la de irme a rodar mi debut en el largometraje a Algodonales...¿Qué es Algodonales? Pues un encantador pueblo blanco de la sierra de Cádiz donde nací, me crié y del que salí corriendo nada más cumplir los 18 años. Pues allí que nos íbamos mi equipo y yo a rodar Juno 2. Pero claro, un pueblo de 5.000 habitantes es muy aburrido, y mientras estábamos en la preproducción casi todos ellos caían en las drogas para poder paliar lo que significa la vida en un pueblo. Y así llegábamos al primer día de rodaje...en el que me levanto para ir a la plaza de Algodonales, donde tenía lugar el primer día de rodaje, y ver que sólo estábamos mi ayudante de dirección y yo. Yo caía en la desesperación y me ponía a patalear cuando, de repente, aparecen Ellen Page y Michael Cera para empezar a rodar. Ellen Page llega con la peluca roja que lucía mi adorada Macarena Fernández en mi corto Un cuento de hadas y Michael Cera me confiesa que está liado con Brad Pitt y que el matrimonio de éste con la Jolie es una farsa.

Yo, claro está, me desespero para intentar satisfacer a estas dos grandes estrellas de Hollywood y me voy corriendo a buscar a mi equipo. Como me imagino donde pueden estar, me voy directo a "La pantera rosa" (para los no entendidos, es el puticlub del pueblo) y allí que me los encuentro, esnifando Colombia entera por la nariz y viendo bailar a una stripper que iba subida.....sobre unas plataformas gigantescas de cristal en cuyo interior había una granja entera de gángsters fornicando entre ellos...

Y de repente Pumba me mordió la oreja y desperté...misteriosamente acordándome de cada detalle del sueño.

Lo dicho,mi mente tiene que ser un paraíso para cualquier psicólogo porque estos sueños no son normales...

Abajo, una fotografía de un rodaje mío real y no soñado. En la imagen, uno de los actores de Varices estudia sus frases.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Sobre litros de hemoglobina y teenagers amputados...


¡¡¡Hombre, ya está bien!!! Tanto hablar por estas fechas de cine de calidad, de premios, de interpretaciones magistrales, de los mejores títulos del año...Pues uno al final se aburre de tanta master piece y se refugia en los cálidos brazos de los asesinos en serie enmascarados y los pobres adolescentes ensartados en machetes-cuchillos-sierras eléctricas-hachas y demás herramientas útiles para prevenir el sexo entre teenagers porque, no nos olvidemos, que en el cine de terror adolescente el sexo equivale a muerte. Que no os extrañe que cualquier día de estos las catequesis del mundo entero incluyan estas películas en sus doctrinas para prevenir a los pobres católicos de los peligros del coito (siempre que no sea sentado en las rodillas de un cura, claro)

Este viernes 13 de febrero se estrena, en el colmo de la originalidad publicitaria, el remake de Viernes 13, una de las peores películas de terror de la historia por lo que no es muy difícil preveer que el remake mejorará notablemente la película original de 1980. Y es que Marcus Nispel, director de esta nueva versión, ya hizo un trabajo brillante con el fantástico y aterrador remake de La matanza de Texas, llegando a superar incluso la obra maestra de Tobe Hooper de 1974. Así que para celebrar la vuelta de Jason a las pantallas, vamos a olvidarnos de películas de Oscar para darle un repaso a las mejores muertes de este mi querido género de terror adolescente:

-Empcemos por todo un clásico: la muerte de Tina en Pesadilla en Elm Street que sigue siendo, aún hoy, uno de los momentos más aterradores del género. La pobre Tina, quintaesencia de la rubia lerda con afición a bajarse las bragas, es arrastrada por las paredes y el techo de su habitación mientras Fred Krueger, cuanto daba un miedo que te morías y no se había convertido en una caricatura, la acuchilla con su guante. El rastro de sangre que la pobre chica deja en la pared me estuvo dando pesadillas durante años.


-La muerte del pobre chaval de la silla de ruedas en La matanza de Texas (1974). Puro delirio de terror sucio...y es que imaginaos en la situación y decidme que no da cague: tú vas feliz y campante, acompañado de tu preciosa hermana rubia y pechugona, por el bosque y sentado en tu cómoda silla de ruedas que empuja tu sister. Y de la nada aparece un loco, con una máscara hecha con piel humana y una motosierra, y la hija de la grandísima p... de tu hermana sale corriendo y te deja allí solo. Repito: solo con una silla de ruedas, es decir, que eso de correr no va contigo. Una de las muertes más crueles del cine de terror adolescente.

-La muerte de Judy Myers en el plano secuencia magistral del prólogo de La noche de Halloween. Para quien consideren este subgénero como una estupidez (esos mismos que se excitan cada vez que Michael Gondry se tira un pedo) que echen un vistazo a este plano y aprendan algo de cine.

-Pasemos a otro clásico: los primeros diez minutos de Scream. Nunca hacer palomitas fue tan peligroso...después del peculiar Trivial que le hace GhostFace a Casey Becker (inolvidable Drew Barrymoore) ya nunca jamás olvidaremos que el asesino del primer Viernes 13 no es Jason sino su madre.


-La muerte de Elsa Pataky en El arte de morir. La rubia explosiva tocó techo, no muy alto interpretativamente hablando pero a día de hoy sigue siendo lo mejor de su flimografía, en la secuencia en que moría víctima de una jauría de perros salvajes en esta simpática copia española del moderno cine de terror teenager. Aunque no sé si daba más miedo eso o María Esteve mirando al serial killer protagonista y gritándole: ¡¡¡Azezinoooooo!!!!

-El prólogo de la descacharrante Tuno Negro con una Maribel Verdú haciendo de universitaria (la película es de 2001 así que echad las cuentas de cuantos años tenía por aquel entonces la maravillosa Verdú) e imitando a la Drew Barymoore de Scream. ¿El motivo de su muerte? Pues que el asesino de la película mata a aquellos estudiantes que sacan peores notas...no me jodáis que no hay que tener dos cojones bien puestos para hacer un argumento así.

-La muerte de la señora de la limpieza en aquel despropósito llamado Aún sé lo que hicisteis el último verano...la pobre mujer acaba dando vueltas en la lavadora mientras una de las protagonistas la descubre y se pone a gritar como si hubiera encontrado a José Luis Moreno sodomizado por alguno de los jóvenes actores de una serie producida por él.

-El inicio de la muy reivindicable Leyenda Urbana con la reinterpretación de la clásica historia sobre el tío que se esconde con un hacha en el asiento trasero. Desde que la vi en el cine (porque es obligatorio ver todas estas películas en el cine) siempre miraba en el asiento trasero de mi Fiat Punto para comprobar que iba a llegar a mi destino con mi pobre cabeza unineuronal en su sitio. Y mira que en el coche no había mucho sitio donde esconderse.


Ya está....uffffffffffff, que bien sienta una actualización de serie B como esta de vez en cuando. ¿Qué sería de mí sin todos estos jóvenes desmembrados, todos estos litros de hemoglobina y todos estos psicópatas escondidos detrás de las más originales máscaras? ¿Quién quiere ir a ver este viernes El lector cuando en la sala de al lado proyectan Viernes 13?

martes, 10 de febrero de 2009

Sobre vías revolucionarias y películas de terror...


Hace ya unas cuantas semanas que disfruté de Revolutionary Road aunque no me había atrevido a escribir nada sobre ella porque he estado reposándola poco a poco. Y es que no es una película fácil ni agradable, más que nada porque te pega una bofetada bien metida en la cara y te hace plantearte demasiadas cosas, y casi ninguna de ellas buena. Pero qué os voy a decir yo si hay alguien que lo cuenta mucho mejor. Será porque estoy vago o porque no tengo creatividad, pero el caso es que no pega soltaros ningún sermón sobre las maravillas de esta película cuando hay alguien que lo ha hecho mil veces mejor. Y en este caso, Roberto Pérez Toledo lo ha clavado, como suele hacer, con su comentario sobre Revolutionary Road en su flog. El director canario ha reflejado a la perfección todo el viacrucis de sentimientos que la película de Sam Mendes te hace pasar...y es que Roberto se lo marca al decir la mayor verdad de Revolutionary Road: no es un drama, es una película de terror...y es que pocas cosas asustan tanto como enseñarte tus frustraciones y tus fracasos disfrazados de una acomodada vida perfecta.


Si habéis pichando en el enlace y habéis leído la crítica del señor Pérez Toledo, pocas cosas más puedo añadir yo. Aparte de lo típico de que es muy injusto que haya sido ignorada en los Oscar, sólo comentar lo perfectos que están todos los actores, lo grande que se está haciendo Leonardo DiCaprio como intérprete, lo que asusta ver todas las miserias que escondemos las personas detrás de nuestras casas perfectas, nuestros empleos indefinidos (para quien lo tenga, claro) y nuestras sonrisas profidén de felicidad por contrato y obligación. Y es que Revolutionary Road es una película MUY INCÓMODA para todo aquel que alguna vez ha tenido aspiraciones y ha acabado aparcándolas por una vida cómoda, una hipóteca o por intentar alcanzar esa estupidez que nuestra sociedad ha venido a llamar normalidad.

Y lo de Kate Winslet (abajo en las espectaculares fotos que le hicieron para Vanity Fair) no tiene nombre. Es, de lejos, la mejor y más valiente actriz de los últimos veinte años. Decir que está brillante ya aburre, pero es que es verdad. Los últimos quince minutos de la película los llena ella con una interpretación aterradora sobre una mujer que se resigna a que nunca será lo que siempre soñó...y eso es terrorífico....el tremendo planazo que retrocede sobre la imagen de la señorita Winslet mirando por la ventana a su perfecto y "feliz" vecindario...ese planazo pone los pelos de punta, mucho más que cualquier película de Wes Craven.

La verdad es que este 2009 ha empezado fuerte y con dos cojones en la calidad de películas estrenadas. Supongo que me tengo que desintoxicar un poco de tanta obra maestra e ir corriendo este viernes a matar neuronas con el remake de Viernes 13 (quien lea este blog ya sabrá de mi debilidad enfermiza y yonki por el cine de terror adolescente)...y no os negaré que tengo ganas...




domingo, 8 de febrero de 2009

Sin palabras...


Sí, podría castigaros con un insufrible texto made in Javi sobre El curioso caso de Benjamin Button, hablaros pretenciosamente de las virtudes de esta obra magna del maestro David Fincher (hombre que no sólo despierta mi interés cinéfilo sino también otro más mundano y terrenal)...Podría aburriros durante horas de lo intensa que resulta la experiencia de ver la película en una sala de cine llena de gente echando mano a sus kleenek (yo lo hice a los 15 minutos de proyección y no paré hasta dos horas y media después), del extraordinario halo de peliculón clásico que desprende, de los fantásticos y maravillosos que están todos y cada uno de los actores (Cate Blanchet, como bien dice peibolchan, es lo que mi amiga Nicolasa Kidman pudo haber sido y nunca será), de lo bien que habla sobre la muerte y sobre cómo incluso nos puede ayudar a todos los que hemos perdido a alguien importante de nuestras vidas en los últimos meses. Podría rellenar todos los post de este blog y no se me acabarían los elogios para esta película que le da sentido a la palabra OBRA MAESTRA.


Pero todo lo que diga es poco...y cosas tan hermosas como el fotograma de la imagen de arriba, el extraordinario final y todas y cada una de las miradas entre Brad Pitt y Cate Blanchett, no se pueden explicar ni con todas las palabras del mundo. Simplemente hay que sentarse en una sala oscura y disfrutar del primer GRAN CLÁSICO (así, con mayúsculas) del cine del siglo XXI. Desde el 2000 ha habido otras obras maestras pero todavía no se había estrenado la película que un día se estudiará en todas las escuelas de cine y que mi hijo alguna mañana de domingo comprará con el suplemento dominical de algún periódico bajo el título de "Grandes clásicos del siglo XXI". Una acojonante experiencia de la que no se puede hablar, simplemente hay que verla y tener un multiorgasmo múltiple por culpa de todas y cada una de sus perfecciones.
Por mí, que gane todos los Oscar a los que está nominada el próximo 22 de febrero. Bueno, menos el de mejor actriz secundaria que tiene que ser para Miss Penélope Cruz.
El tráiler de esta maravilla:

lunes, 2 de febrero de 2009

La Academia de Cine y yo volvemos a ser amigos...

El equipo de Camino con su colección de Goyas

¡Qué alegría! ¡Qué alboroto! Después de unos años teniendo que soportar que la Academia de cine premiara a películas sólo por el nombre de su director (no quiero ni recordar aquel despropósito de 14 Goyas para Mar Adentro) o para hacerse la guay y alternativa (como el año pasado, premiando a la insoportable y aburridísima La Soledad), anoche pude hacer las paces con ella. El triunfo de Camino supo a gloria y fue lo más destacable de una gala que daba sueño y que tuvo más cortes de publicidad que una final de Operación Triunfo.

La lista completa de ganadores la tenéis pinchando aquí. Yo voy a ir directo a lo que me pareció más destacable de esta edición de los Goya, que se emitió mientras un tornado amenazaba con convertir Málaga en Twister 2...y las ventanas, las paredes y la propia estación de autobuses volaba por los aires. Vayamos por puntos:

-Siento adoración por Carmen Machi pero la gracia se la dejó anoche en el plató de Aída. Estuvo sosa y un pelín pasada de rosca...y los sketches de Muchachada Nui tenían la gracia en el ojete del trasero, exceptuando el de los actores. Muy, muy mal...

-No sé si me estaré haciendo mayor o es que estoy atravesando la pitopausia con 26 años...pero cada vez me emociono con más facilidad. Anoche se me saltó la lagrimita con los discursos de El Langui, de Nerea Camacho y de Santiago A.Zannou.



-Me sigo reiteando en que la envidia que se le tiene en España a Penélope Cruz no es normal. Ahora dicen que su discurso fue soso y ella estuvo aburrida y lo recogió con cara de asco. Quiero recordar que la señorita Cruz siempre ha asistido a los Goya cuando ha sido nominada, no como otros respetados actores y directores de nuestro país. Penélope estuvo fantástica, emotiva y me encantó la bofetada que le dio a la Academia cuando le dedicó el premio a "una de las mejores actuaciones de este año, la de mi amiga Goya Toledo en Los años desnudos." Sobra decir que Los años desnudos no tenía ni una sola presencia en las nominaciones a pesar de que podía haber estado perfectamente nominada a mejor maquillaje, mejor dirección artística, mejor montaje, mejor actriz (Candela Peña), mejor actriz de reparto (Goya Toledo), mejor actriz revelación (Mar Flores) y mejor actor de reparto (Antonio de la Torre)...pero la Academia decidió ignorarla...Bravo Pe por esa dedicatoria y por ese premio. Ojalá el día 22 me des una alegría.

-La cara de José Luis Cuerda era un poema cada vez que Los Girasoles Ciegos perdía premios. Ese hombre me da miedo...si Javier Fesser desaparece de la faz de la tierra, ya sabemos quién tiene la culpa.

-Nerea Camacho estuvo soberbia al recoger el Goya. Estoy enamorado de esta niña. Carmen Elías, mejor actriz protagonista por Camino, también emocionó y demostró lo grandísima actriz que es con ese papelón que llena de humanidad a pesar de ser muy poco defendible.

-He abierto mi hucha para ver cuanto tengo ahorrado y comprobar si puedo pagar a un francotirador para que dispare al insufrible José Corbacho cuando vuelva a abrir la boca. No sé como me puede caer tan mal y, sin embargo, gustarme tanto las dos películas que ha dirigido, Tapas y Cobardes.

-Genial el momentazo [REC] con Manuela Velasco y la platea inundada de zombies. Hubiera pegado mucho más el año pasado, pero chapeau. Igualmente genial la presencia de Bayona, disfrazado con las vendas del asesino de Los cronocrímenes, y de Vigalondo, ataviado con la careta de El Orfanato.

-Poco más que añadir que no quiero aburriros. Sólo decir que espero que Camino se reestrene en salas y consiga mucho más éxito del que logró en su momento. Quien no la haya visto, yo sólo puedo recomendaros a morir esta historia que pone los pelos de punta, te hace un poco mejor persona y te activo todos los sentimientos poniéndolos a mil. Hablando mal, y como diría mi hermano, una puta obra maestra con la que se ha hecho justicia.

domingo, 1 de febrero de 2009

Sobre un gran descubrimento llamado Álvaro Cervantes...


El día de los Goya tengo la tonta costumbre de apurar para ir al cine a ver alguna de las películas que tienen presencia en la gala y que aún no he visto. Así que hoy he aprovechado para refugiarme en el cine del Diluvio Universal que está cayendo (juraría que incluso he visto a Noe con su arca desde mi ventana) y ver El juego del ahorcado del casi siempre excelente Manuel Gómez Pereira. La película aspira hoy al Goya al mejor actor revelación para Álvaro Cervantes...pero de eso hablaré un poco más abajo.

De entrada, cada vez me da más pena entrar en una sala a ver una película española y encontrármela medio vacía, que sólo faltan los rastrojos del Oeste. Y más cuando la película es un auténtico descubrimiento y mucho mejor que algunos de los engendros nominados hoy como mejor película (sinceramente, después de la anticampaña que estoy haciendo contra Los Girasoles Ciegos, espero que José Luis Cuerda nunca jamás lea este blog) Pero bueno, el caso es que hoy me he sentido como en el salón de casa viendo yo solo (la de años que hacía que no iba solo al cine y lo que me ha apetecido de repente hoy, oiga) esta fascinante historia sobre el paso de la adolescencia a la madurez, contada en clave de cine negro y, sorpendetemente, saliendo bastante airosa del entuerto.


Si sois lectores de este blog, ya sabréis que soy adicto a las historias de jóvenes (siempre que no nos retraten como subnormales obsesionados con meter y sacar) y sobre el tránsito hacia eso tan asqueroso que se viene a denominar como vida adulta. Y siempre me da coraje no encontrar una película que sea mínimamente decente sobre este tema. Pero la verdad es que desde la estupendísima AzulOscuroCasiNegro, no veía una historia joven que me llegara tanto como la relación obsesiva y el despertar al sexo entre David (un inmenso Álvaro Cervantes) y Sandra (una sorpendente Clara Lago) Sexo, muerte, celos, besos, secretos y obsesiones se entremezclan en El juego del ahorcado...y todo queda en su sitio.

Y lo que más me ha gustado de todo es la capacidad de la película para enseñarnos a una futura star de este nuestro país. Porque hay veces en que ves a un actor y te das cuenta de lo grande que va a ser. Desde Verónica Echegui en Yo soy la Juani, no veía a un actor joven comerse la pantalla de la manera en que lo hace Álvaro Cervantes, que roba cada fotograma en el que sale, le da mil matices a un personaje muy difícil, heredero directo del James Dean de Rebelde sin causa, y se convierte él solo en LA PELÍCULA, eclipsando todo lo demás. El señor Cervantes va a ser grande, muy grande, y sobra decir que será una injusticia como un piano (o sea, que teniendo en cuenta los premios de nuestro cine tampoco sería nada raro que pasara) que esta noche no se llevara el Goya al mejor actor revelación. Clara Lago también está genial en la película, y mira que iba predispuesto contra ella porque no me gusta nada, pero me tengo que tragar mi opinión y decir que está fantástica. Eso sí, no deje de pensar en toda la película, lo bien que le hubiera sentado el papel de Sandra y a mi idolatrada María Valverde.

Lo dicho, id corriendo al cine porque dentro de unos años El juego del ahorcado será recordada como la película que dio a conocer a Álvaro Cervantes.