PELICULEROS

sábado, 31 de octubre de 2009

Sobre secretos oculares y tascas cinéfilas de barrio ...


La verdad es que nunca he entendido la gente que mira raro y como si fueran apestados a los que deciden ir solos a ver una película al cine. A mí siempre me ha gustado mucho ir entre semana solo, de hecho muchas veces ni siquiera le digo a mis amigos que voy a tal o cual película para que no se acoplen. Eso sí, me molesta mucho cuando la taquillera te mira como si fueras un psycho killer, se acerca el micro a su boca perfilada con pintalabios marca "tienda de los chinos de la esquina" y te dice "¿sólo quieres una?" En fin, el caso es que ayer me apeteció mucho ir solo a ver una película así que aproveché para hincarle por fin el diente a El secreto de sus ojos ya que hacía tiempo que la quería ver pero aún no había encontrado la oportunidad y como casi todos mis colegas o la habían visto ya (se estrenó hace más de un mes) o no querían ir, pues allá que me planté en el multicines Rosaleda (me encanta lo entrañable y choni que es este último reducto de las multisales de toda la vida en Málaga) para aprovechar también que estoy pasando unos días en el sur y que aquí me puedo dar el lujo de ver una película por 4 euros.

Hablar de El secreto de sus ojos a estas alturas me parece ya un poco absurdo. Se ha dicho de todo y se ha elogiado hasta la saciedad cualquier aspecto de la última película de Campanella así que yo no voy a decir nada que no sepáis o que no hayáis pensado ya. Yo a este director le tengo un cariño especial porque me regaló uno de los momentos cinéfilos más mágicos de toda mi etapa universitaria. Una noche de estas donde se supone que teníamos que estudiar para los exámenes de febrero pero no teníamos ni putas ganas, mi adorada Reme (compañera de piso estudiantil y una de las mejores personas con las que me he encontrado en mi vida) decidimos ir al videoclub para vencer la tentación de salir de copas al centro alquilándonos una buena película. La elegida fue El hijo de la novia y a la hora de película el cuadro que teníamos montado en el salón de casa era el siguiente: Reme en un sofá, yo en otro, en medio la mesita baja con dos rollos de papel higiénico y nosotros dos llorando a lágrima viva. Siempre me acuerdo del día en que veo una película que me marca mucho y esa noche El hijo de la novia me tocó como pocas veces me ha tocado una historia. De hecho el añó pasado cuando murió mi abuela, no sé porqué no pude dejar de pensar durante días en la película de Campanella ....


Ah, que me desvío y el asunto de este post es El secreto de sus ojos. Como ya he dicho que hablar y elogiar esta película a estas alturas del partido es un poco redundante, sólo diré que me pareció de esas pocas veces en que los planetas se ponen de acuerdo para alinearse y que todos los elementos del filme rozan la perfección: actores (el tándem Ricardo Darín-Soledad Villamil es pura química como ya demostraron en El mismo amor, la misma lluvia; pero el que se quedó con toda mi atención fue Javier Godino que ya me enamoró en Hoy no me puedo levantar como Colate pero que aquí sencillamente está de Oscar con su interpretación del aterrador Isidoro Gómez), la historia que mezcla mil géneros y todos los trata bien, la música, la dirección de Campanella, los golpes de humor que no chirrían y un final que pone los pelos de punta.

El secreto de sus ojos es una de esas raras películas que llegan a la cartelera para convertirse en clásicos instantáneos, como el Nesquick pero sin conejo gilipollas al que dan ganas de hervir en la cazuela. Una obra de arte y una lección de hacer buen cine porque la película tiene tres secuencias (la del partido de fútbol, el interrogatorio y el final) que deberían ser incorporadas a todos los manuales sobre cómo hacer cine del planeta. Poco más qué decir, de El secreto de sus ojos es mejor hablar poco e ir corriendo a disfrutarla al cine, pocas veces el dinero de la entrada está tan bien invertido.

El tráiler de esta maravilla:


Por cierto, anoche tuve uno de esos momentos entrañables que de vez en cuando nos da el séptimo arte. Iba yo paseando a las 00:00 de la noche a Pumba cuando paso al lado de la tasca de barrio más cutre y sucia de todo el barrio, ese bar al que entras siempre de puntillas y donde están reunidos en poco menos de 10 metros cuadrados todos los mecánicos de la zona. Obviamente el bar lo preside un calendario de una muchacha lozana con unas tetas más grandes que la cabeza de Pepe Navarro. Pues al pasar por la puerta del bar escucho lo siguiente: "que guapa estaba Nicole Kidman allí, aunque el Kubrick este fue el que se cargó su matrimonio"


Dominado por la curiosidad eché un vistazo al interior del bar y vi como tres mecánicos (con sus monos azules llenos de grasa y su pelotazo de ron en la mano) veían embobados en la tele el principio de mi película favorita del mundo mundial, Eyes Wide Shut, que Canal Sur estaba emitiendo pasándose el formato, como no, por el forro de los pantalones. Los tres mécanicos siguieron comentando la película, lo bonita que era la fotografía y lo buena que era la interpretación de la Kidman ... Me dieron ganas de entrar a comentarla con ellos pero en ese momento Pumba levantó la pata y se meó en la puerta del bar por lo que decidí irme de allí después de que el dueño me regañara con un educado "me cago en tu puta madre y en la del perro subnormal" ... Otro día volveré y echaré con ellos una noche cinéfila de tasca de barrio.

1 comentario:

vuelo de hada... dijo...

Déjame decirte que me haces reir mucho con cada cosa que dices, le pones humor a tu estilo de criticar cine eso me encanta y bueno la peli por aquí ni mencionada, es que llega todo al año como se hace con estos países tercermundistas, pero siempre tomo nota y si la recomiendas de seguro que se puede sacar mucho de ella, he empezado a confiar en ti.
Y esperaré una próxima en tu encuentro con los mecánicos nunca se sabe y ellos te den una lección o por lo menos otra perspectiva de lo que el maravilloso mundo del cine.
Un abrazo desde mis rincones...