PELICULEROS

sábado, 19 de septiembre de 2009

Sobre una película valiente y hecha con dos cojones ...


El pasado miércoles Lydia y Cristina acudieron a mi rescate y me salvaron de mi adaptación a un Madrid lluvioso llevándome a los Cines Ideal a ver Gordos, la segunda película de uno de los directores más personales, interesantes y carismáticos del cine patrio, el genialísimo Daniel Sánchez Arévalo. Entré al cine expectante porque de Gordos me habían hablado cosas buenísimas y cosas malísimas por lo que deduje que era una película que merecía la pena ver porque desde luego que a nadie dejaba indiferente. Y aunque amigos míos me digan que lo hago sólo para llevar la contra al mundo pues resulta que la película de Sánchez Arévalo me pareció de lo mejorcito del cine patrio de este año.

Pero antes que nada sí es verdad y justo decir que Gordos está muy por debajo de AzulOscuroCasiNegro sobretodo, y en mi modesta opinión, porque carece de lo más importante que sí tenía su ópera prima: unos personajes humanos con los que te identificabas mucho, muchísimo. A mí los protagonistas de Gordos me parecieron bastante desagradables y antipáticos casi todos a excepción de una cada vez mejor actriz Verónica Sánchez que borda un papel no tan sencillo como puede parecer a primera vista. Además tampoco entendí mucho esa obsesión por el sexo a lo largo de todo el metraje (sí, ya sé que decir esto es una contradicción viniendo de alguien que acaba de estrenar un corto llamado Placer) y creo que fácilmente se le podían haber recortado veinte minutos al metraje.


Pero bueno, todo eso se le perdona por la dirección de Sánchez Arévalo que crea momentos brillantes y secuencias delirantes pero muy efectivas (ese Cristo fosforescente o el bizarro momento del polvo entre Teté Delgado y su marido) así como un guión que es original, arriesgado, valiente, poco complaciente y toda una rareza en un cine que sigue creyendo que hacer películas sobre la Guerra Civil es lo más. Pero sobretodo Gordos destaca por lo que ya lo hacían los cortos de su director: una plantilla de actores brillantes. Aunque la crítica se ha centrado mucho en Antonio de la Torre (que está genial, todo hay que decirlo) creo que la palma se la llevan tres nombres del reparto: Raúl Arévalo (que demuestra una vez más porque va camino de ser el mejor actor de su generación), Marta Martín (un descubrimiento que borda su papel de adolescente gorda y marginal pero con un matiz de hija de p... y mala leche que se agredece) pero en especial una increíble Leticia Herrero que no sólo tiene unos ojazos impresionantes sino una luz y un carisma que deberían tener ya su nombre escrito en el Goya a la mejor actriz revelación de este año. El único actor que no me gustó nada fue Adam Jeziersky pero porque me pareció que repetía al 100% su papel de Gorka en la serie Física o Química.


En fin, que después de tanta palabrería simplemente decir que lo más disfruté de Gordos fue que es una película hecha con mucha valentía y con dos pares de cojones y sólo por eso Daniel Sánchez Arévalo se merece todo mi respeto y mi agradecimiento. Hacer un reparto coral con personajes tirando a desagradables, hablar de la obesidad física como excusa para tratar otros problemas y tener los coujons de meter una escena de sexo como la de Teté Delgado (aún no se me quitan de la cabeza los efectos de sonido de la penetración ..... ) son motivos suficientes para que esta peli sea la que nos represente en los próximos Oscar. Crucemos los dedos por Daniel y sus Gordos.

No hay comentarios: