PELICULEROS

lunes, 17 de agosto de 2009

Sobre botellones y canciones Disney ....


La Feria de Málaga ya está aquí y con ella llega lo de todos los años: calles llenas de folklóricas borrachas, peste a pis en cada esquina, gente adicta al gimnasio sin camiseta andando por la calle y con cubata en la mano y diez días dedicados exclusivamente a fomentar un futuro ingreso en Alcohólicos Anónimos. En la foto, la señorita Amate y un servidor hacen el lerdo en la Feria del año pasado.

Con la Feria también se produce el levantamiento de la Ley Seca que desde hace unas semanas prohibe beber en la calle en Málaga. Los nostálgicos ya dejamos de hacerlo cuando hace unos tres años nos cerraron nuestra mítica Plaza de la Merced y trasladaron el botellón a orillas del puerto presuponiendo que allí se hacía menos ruido aunque el peligro de que más de uno acabara en el agua y nunca más se le volviera a ver era algo que parecía preocupar más bien poco a las autoridades. Pero como la Plaza no había nada, con sus grupos étnicos y sociales bien definidos para que los grunge no tuvieran que beber al lado de los pijos del Limonar o los chonis pudieran lucir camiseta de tirantes y pelos a lo Prodigy libremente entre los suyos. Todo bien ordenado y todos contentos. Estos momentos ya sólo son recuperables en la Feria cuando la Merced vuelve a abrir sus puertas y todos vamos felices a destrozar nuestros hígados en esta plaza circular llena de palomas con una afición desmedida a hacer de vientre sobre nuestras cabezas desprotegidas.

El hecho es que cuando uno se encuentra rodeado de grupos de veinteañeros bebiendo como cosacos es sólo cuestión de tiempo escuchar como una garganta empieza a entonar (o berrear ya que en ese momento el alcohol le hace pensar que su garganta es digna de Whitney Houston) algún tema célebre de las pelis Disney estrenadas entre 1989 y 1997. Es matemática pura y dura, si reunes a un grupo de peña que hayan nacido entre 1980 y 1985 descubrirás que uno de los temas favoritos de conversación en cualquier botellón son las películas Disney de nuestra infancia, esas que empezaron a decaer cuando Pixar revolucionó el cine de animación con Toy Story allá por 1995.

Generalmente se empieza elogiando La Sirenita, haciendo apología de su glorioso doblaje sudamericano y cantando a coro alguno de los temas de su BSO aunque casi siempre el elegido es este:


Algún día entenderé el hecho de que con dos copas encima nos parezca gracioso imitar a Úrsula e incluso intentar cantar como Ariel cuando le están arrancando la voz. El paso siguiente es recordar La Bella y la Bestia y dado que el alcohol ya empieza a hacer estragos casi siempre el tema elegido es este:


El paso siguiente es Aladdin. Si lo habéis hecho bien seguramente ya tendréis a algún grupo que se ha unido al vuestro para cantar y hacer coreografías mientras la exaltación de la infancia hace estragos. Curiosamente de Aladdin se suele elegir para cantar en los botellones un tema lento (que, por cierto, casi nadie dice que el cantante en español de este hit infantil fue Enrique del Pozo) :


Y en el clímax de la borrachera llega el momento en que todos cantaréis al unísono lo siguiente:


Como después de El Rey León ya empezamos a hacernos mayores, lo normal es que después del Hakuna Matata lo último que cantemos coincida con el final de la botella, el último cubata y el último giro de la conversación antes de que ésta derive hacia otro de los temas de conversación estrella de cualquier botellón que se precie: el sexo. Así que si sois buenos alcohólicos y veinteañeros seguramente la última canción Disney que cantéis antes de tambalearos y empezar a tener lagunas en la noche sea la siguiente:









1 comentario:

JuanjoRengel dijo...

La ley seca, jajaja
Adoro tu post Javi. ¿Qué tienen estas canciones que jamás me canso de ellas?

Te conviertes en un claro favorito en los enlaces de mi Blog ! :D