PELICULEROS

lunes, 15 de junio de 2009

Sobre fotos comprometidas .....

Ayer domingo se publicó en el suplemento dominical del Diario Sur un muy interesante reportaje sobre el libro en el que Peter Bogdanovich habla de su relación con los grandes mitos de Hollywood. De Marilyn Monroe, de la que nunca podré explicarme porqué siento tantísima fascinación por todo lo que le rodea, dice algo muy gráfico:

"Orson Welles me contó -rememora el director- que fue una vez a una fiesta de Hollywood en la que estaba ella (entre el 46 y el 47), cuando todavía no era más que una starlette de segunda fila, y que había visto como alguien le bajaba la parte superior del vestido como quien no quiere la cosa y empezaba a manosearla delante de toda la gente. Ella se había reído. Welles me contó que casi todo el mundo se había acostado con ella."

Hollywood en estado puro: sexo, drogas y juguetes rotos de grandes pechos y deslumbrantes sonrisas. La época dorada que parece que ya pasó y que dejó lugar a una industria que cada vez ve el sexo como algo peor, que trabaja bajo una doble moral que da un pelín de miedo y que castiga a sus jugadores sin son descubiertos en el juego que el mismo Hollywood les obliga a jugar. Mal asunto esta hipocresía; Marilyn and company podían pasarse tres pueblos pero al menos todo quedaba de puertas para adentro o en el diván de sus psiquiatras. Porque ¿qué diferencia hay con la actualidad? Pues que ahora parece ser que los devaneos sexuales de cualquier cineasta merecen una portada en todos los portales de internet....


Como casi todos sabréis se han publicado unas fotos de Dustin Lance Black, ganador este año del Oscar al mejor guión original por Mi nombre es Harvey Milk, en la cama con un amigo-amante-follador ocasional- practicando sexo anal y sexo oral. Nada del otro mundo, el chaval no estaba llevando a cabo ninguna acción zoofílica, ni desvirgando a menores de edad ni haciendo un aquelarre sobre sangre de jóvenes descuartizados. El pobre guionista aparece en las imágenes echando, para entendernos, un polvete de lo más normal ..... Y yo me pregunto ¿qué necesidad hay de que esas fotos salgan a la luz? ¿De verdad interesa que un blog nos enseñe como le gusta el sexo oral a un guionista de Hollywood? ¿No se podían quedar todas esas cosas en las fiestas privadas que alimentaban el mito de las grandes estrellas? ¿Realmente es necesario que ya ni el equipo técnico de una película se salve de cosas como esta?


La verdad es que creo que jamás me intersaría ver una foto de Marilyn siendo penetrada por detrás por Kennedy, ni de Montgomery Clift sin la máscara de hetero y con los calzoncillos bajados o de Marlon Brando y James Dean juntos. En los tiempos que corren las fiestas privadas del cine ya no se celebran de puertas adentro sino que aparecen en primera plana en la red, a todo color y con una mala leche que ríete tú de la Gossip Girl. Algo absurdo, los cineastas fabrican sueños sobre pantallas y poco importa lo que hagan en la cama y mucho menos tener que ver fotos donde un simple polvo se convierte en noticia ..... No sé yo, casi prefiero la perversión del Hollywood clásico, al menos allí eran más discretos.

2 comentarios:

Angus dijo...

Estoy de acuerdo respecto a la vida de quienes fabrican los sueños...salvo en el caso en que ellos mismos sean un sueño húmedo de much@s. Entonces, ell@s, que se han divertido y además han ganado una fortuna prestándose al juego de mostrar sus cuerpos deseados, deben aceptar que el interés de sus ´victimas' por sus vidas privadas sea algo que entra en el sueldo.

pablo.anconitana dijo...

Soy Pablo. Por lo que tengo entendido, la polémica no se ha montado por lo que sale en las fotos (que no he visto) sino porque no usaba condón.

Yo no sé quién es el tío este ni cuál es la película, pero por lo que yo he leído en los periódicos, la crítica que se le hacía era que estuviera practicando sexo sin protección cuando al parecer respecto al sexo seguro este tipo se había convertido en el equivalente a mercedes milá en la lucha contra el tabaco. al menos donde yo lo he leído todo era bastante correcto.