PELICULEROS

lunes, 18 de mayo de 2009

Sobre recuerdos del instituto y DVD´s que por fin aparecen ...


Seguro que a algunos os ha pasado más de una vez. Os tiráis buscando una película en DVD años y años, en todos lados os dicen que está descatalogada y que no tiene previsto volver a salir al mercado así que te tienes que conformar y tirar de tu triste copia en VHS, con sus tráilers que tienes que adelantar y su versión en español. Y de repente un día te estás dando una vuelta por un centro comercial cualquiera y ahí aparece, en medio de un montón de DVD´s de oferta, mirándote con cara de "llévame antes de que otro lo haga" y, por supuesto, siendo la única película de su estantería que no tiene el precio rebajado por lo que toca pagar por ella la nada despreciable cifra de 15 eurazos, mucho más que si me hubiera llevado Australia o Gomorra en edición hipermegacoleccionista con tu propia metralleta para dispararla en calzoncillos.

Pero bueno, la ocasión lo merecía. Secuestrando a la Srta Tingle es una de mis películas de culto de la edad del pavo y llevaba años intentando conseguirla en DVD. Y ahí apareció, en la estantería del MediaMarkt mientras yo me paseaba con mi café que le había sangrado a la pobre azafata que daba a probar la cafetera del George Clooney. Y claro, me la tuve que comprar. Y es que siempre he pensado que Secuestrando a la Srta. Tingle es una película mucho más inteligente de lo que la crítica y el público supo ver (o vete tú a saber, quizás soy yo el único que le vio la inteligencia), con mucha mala leche y con mucho cinismo. Pero, sobretodo, me pareció en su día y me sigue pareciendo una película muy acertada sobre ese momento terrible del instituto en que un profesor hijo de la grandísima perra que lo parió decide hacerte la vida imposible.


Helen Mirren está inmensa como la Srta. Tingle del título, la profesora frustrada y arpía que decide que lo más divertido del mundo es putear a la chica perfecta que depende de ella para salir del pueblucho donde vive, una Katie Holmes que hace lo que mejor sabe hacer: repetir su papel de Joey Potter de Dawson Crece. ¿Que por qué me gusta tanto la película? Pues quizás sea porque yo también dependí de una nota para poder salir de un pueblo perdido de Cádiz e irme a estudiar a la Universidad, porque yo también tuve a un profesor hijo de perra con el que me declaré una guerra que ríete tú de La Guerra de los Rose y porque yo no tuve ocasión de secuestrarlo pero sus neumáticos sufrieron mi ira y mi cabreo adolescente.


Si Katie Holmes se tuvo que enfrentar a la Srta. Tingle, yo me tuve que enfrentar a Jose Angel, profesor de Historia e Historia del Arte en el Instituto de Educación Secundaria de Algodonales (Cádiz). El señor Jose Ángel era algo así como un tío de dos metros que se parecía sospechosamente al Slot de Los Goonies con la única diferencia de que en lugar de comer chocolate fumaba compulsivamente tabaco negro lo que le daba un plus de asquerosidad en forma de olor vomitivo. Se reía con una risa parecida a la de Gargamel de Los Pitufos, llevaba ropa que nos hacía plantearnos seriamente si la había recogido de la beneficiencia y nos obligaba a que en una hora de examen no entregáramos menos de 20 folios escritos a mano. Esto último nos hacía reír mucho, ya que él siempre presumía de ser superdotado y, sin embargo, nunca se planteó que toda la clase diéramos el cambiazo de folios en los exámenes porque era humanamente imposible escribir 20 folios en una hora. Y el pavo ni siquiera se plateó el engaño el día en que, después de cuarenta minutos, me levanté y le entregué 33 folios escritos a mano el día anterior en mi casa. Jose Ángel tenía una mujer misteriosamente parecida a Morticia Adams y un hijo con afición a tirarse desde el balcón disfrazado de Superman, algo que a los de mi clase no nos extrañaba nada si pensábamos en lo que el pobre chacal tenía que aguantar teniendo un padre como el que tenía.

Para empeorar las cosas, Jose Ángel descubrió que la nota de su asignatura era clave para mí si quería acceder a la Facultad de Ciencias de la Comunicación de Málaga. E hizo lo posible e imposible por bajarme la media, algo que sufrieron sus pobres ruedas del coche y sus pantalones de pana .... Pero al igual que Katie Holmes, yo salí airoso aunque no me hubiera importado nada secuestrarlo y torturarlo a golpe de ballesta.

Lo dicho, una gran película Secuestrando a la Srta. Tingle, ahora sólo me hace falta encontrar un día de estos el DVD de Crueles Intenciones.

2 comentarios:

Titö MonKey dijo...

Uff, para mí fue una de las peores películas que vi en la pantalla grande en esa época.Pero bueno para gustos colores.No te ofendas!jeje

Un saludo Javi. Mario

caotico_jq dijo...

Ay, a mí esta película también me gustó mucho... y también pienso que está subvestimada por el simple hecho de ser una película con (que no necesariamente "para") adolescentes. Y con "Crueles intenciones", más de lo mismo.