PELICULEROS

domingo, 1 de marzo de 2009

Sobre semanas intensivas y curas de sueños...

Pues sí, como en la foto necesito estar como siete días seguidos para recuperarme de esta semana. Y es que mis ojeras ya no se parecen a las de Benicio del Toro sino que me hacen parecer un infectado más del inmueble de [REC].

Y es que llevo una semana de locura...porque esto del cine es muy bonito pero las jornadas laborales de doce horas intensivas tienen poco de glamour y de magia. Estos últimos días he estado clausurado en Marbella (ciudad del lujo, el kitsch, la corrupción y los guiris con calcetines y chanclas) currando en el equipo de dirección y en la preproducción final de un largometraje coproducido entre Barcelona, Valencia y Andalucía. Y ha sido una pasada porque yo creí que me iba a hinchar de llevar cafés al director y a los actores y he estado retocando desgloses, supervisando ensayos, haciendo cambios de guión, llevando los informes diarios de las distintas versiones...Una locura pero una pasada...sobre todo cuando me paraba a pensar y caía en la cuenta de que me estaban pagando por ello. Hay que ver con que poco nos conformamos los aspirantes a cineastas jóvenes: con un sueldo y con un menú de primero, segundo y postre a la hora de comer. Y más felices que unas perdices.

Eso sí, resulta curioso que en una semana currando en lo que ya es mi segundo largo pagado, como equipo técnico claro, haya aprendido más que en seis años de Universidad....

Ahora necesito cura intensiva de sueño...

[En la foto, Edu sosteniendo mi cabeza durmiente en un descanso del agotador rodaje de mi cuarto cortometraje, El hombre del saco. La foto venía de perlas para el texto]

1 comentario:

Jomve dijo...

Lo de la universidad...siempre lo he visto así y probablemente es inevitable que sea así. La uni te da el conocimiento para asimilar luego mejor las enseñanzas prácticas. Siempre se discute sobre las dosis de teórico y práctico en las carreras pero veo claro que sin conocer la teoría, mal se hacen luego muchas cosas. Y al revés, de lo práctico a lo teórico, funciona peor.