PELICULEROS

viernes, 28 de noviembre de 2008

Sobre pantallas de cine y talentos que no van a ninguna parte...

Pues sí, señores. Ver tu trabajo en pantalla gigante, concretamente la sala más grande de un complejo de 21 salas, el multicines Málaga Nostrum, mola mucho. No es lo mismo ver la peluquería de Varices en la pantalla de tu tele que en una pantalla gigante donde antes ha visto películas como Wall-E, Volver, El laberinto del fauno, El Orfanato y alguna que otra que no recuerdo. Tampoco recordaba haber visto ahí esas películas, pero siempre es bueno recurrir a ese maravilloso compartimento de la cartera donde se guardan las entradas desteñidas a modo de extraño recuerdo.

Abajo, algunas de las secuencias de Varices capturadas durante la proyección por Edu. Sí, ya sé que es ilegal hacer fotos en el cine pero también es ilegal que la que te vende las palomitas te saque una pistola en la barra del ambigú y te saque de la cartera una cantidad prohibitiva por venderte un paquete de palomitas hechas el año en que se inventó la palomita.


A continuación, algunas de las secuencias de El hombre del saco también fotografiadas por Edu. Mis pequeños actores estuvieron en la sala para verse en pantalla gigante y darme abrazos iguales de grande que la pantalla. Un placer descubrir que el diente que nos estuvo asustando durante todo el rodaje, ese diente de María Jaime (en la primera foto de abajo junto a Mariví Carrillo) que amenazaba con dar al traste con el raccord por culpa del hijo de la grandísima perra del Ratoncito Pérez...pues ese diente ha dado paso a otros y María luce una sonrisa preciosa llena de dientes nuevos. Si es que se me cae la baba con ellos. Al final incluso se ganaron fans, y el público los reconocía al salir de la sala...





Lo dicho, un auténtico gustazo ver algo que has hecho en un lugar donde aspiras a que un día se proyecte tu primera película...
Y por la noche tuve la ocasión de conocer al cortometrajista malagueño Pablo Sola, con el que mantuve una interesante conversación entre dos personas con visiones opuestas del cine...Y es que nunca viene mal que alguien te diga que "tu cine es aburrido, poco innovador y no va a ningún sitio" Siempre viene de puta madre que alguien te pegue dos hostias bien pegadas de una manera constructiva aunque su concepto del cine esté en las antípodas del tuyo. Un tipo majo Pablo, por eso hoy quiero enseñaros su último cortometraje, Gags del oficio:
Gracias señor Sola por sus consejos...

jueves, 27 de noviembre de 2008

La vida es un guión


En la foto de arriba, yo con mi uniforme de guerra (camiseta de naranjito forever) rodeado de parte del equipo de iluminación y de producción de El hombre del saco mientras monitorizábamos una de las secuencias de mi particular homenaje al cine de terror clásico de casas encantadas. Curiosamente, ha sido el único rodaje en el que me levantaba de la cama deseando llegar a la localización porque me moría de ganas de rodar. Lo normal es que los días de rodaje sean una tortura, donde me digo una y otra vez lo ridículo que soy y a Edu le cuesta más trabajo sacarme de la cama que a mi madre en mi primer día de colegio.

Todo esto viene a cuento porque esta mañana he disfrutado de uno de los capítulos del maravilloso libro, de la no menos maravillosa Isabel Coixet, La vida es un guión. En él, la grandiosa Isabel relata la pesadilla que es para un director de cine enfrentrarse a un día de rodaje cuando tu autoestima está a menos 0 y lo único que se te ocurre es que hasta Espinete sodomizado por Don Pimpón dirigiría la película mejor que tú. El capítulo me ha emocionado, divertido y creo que todos los que vemos la vida a través de una cámara podemos sentirnos identificados...Reproduzo el capítulo a continuación, en él mi amiga Isa nos habla de la jornada en que rodó una de las secuencias más importantes de esa obra maestra llamada Mi vida sin mí:

"Vancouver. Seis de la mañana. LLevas despieta desde las tres. Has leído tres cuentos de Richard Ford, has visto dos publirreportajes, has bebido zumo de zanahoria, Coca Cola light y leche con cacao, has escrito tres e-mails que has perdido y has pasado veinte minutos intentando buscarlos. Cuando suena el teléfono con la risueña voz de Alec, la recepcionista jamaicana del hotel, tienes la energía de una marmota a punto de hibernar. Hoy es uno de esos días. Esos dias en que te preguntas qué coño haces a veinte mil kilómetros de Barcelona, haciendo una película sobre una chica-con-una-enfermedad-incurable. Esos días en los que el coraje que te ha llevado a escribir un guión en inglés, convencer a Pedro Almodóvar para que lo produzca en Canadá y arrastrar a un montón de gente contigo, te ha abandonado completamente. Esos días en que recuerdas con nostalgia a tu madre habándote de las ventajas de estudiar odontología.
Ni siquiera pones música en la furgoneta que te lleva al rodaje. El trayecto se te antoja demasiado corto. No, hoy no quieres ir al colegio. El ruido de descarga de camiones, la ceremonia de reparto de los walkies, todo lo que siempre te fascina, todos los rituales de preparación del día que siempre has disfrutado, hoy te producen pavor. No gritas, pero tomas dos expressos sin pestañear. Y encima hace sol. Y en la secuencia de hoy se dice que llueve y hay una ligera bruma. Es la escena en que Ann se despide de Lee para siempre, una de las secuencias más importantes de la película. Nunca, de las ciento de veces que la has imaginado, la has imaginado con sol. Nunca. Bueno, pues jódete, hoy hace sol, un sol como el de Ibiza. Ibiza en Vancouver, es inconcebible.
Abróchense los cinturones, ésta va a ser una jornada con turbulencias. Vienen los actores: "bonito día, ¿eh?" Pero ¿es que nadie lee el guión? ¡¡Hoy tiene que llover!! Ensayamos. Ni siquiera ver a Sara Polley y Mark Ruffallo vivir sus papeles con tanta intensidad te levanta el ánimo. Te ven fingir entusiasmo. Eres muy mala actriz. Se preocupan. Intentas que no cunda el pánico. Otro expresso. Todo sea por la úlcera de estómago. Vamos a rodar. Con sol, lo que sea. Y entonces, como en una película de vampiros de la Hammer, aparecen en unos pocos segundos unas nubes gordas y grises que cubren el sol y los contornos del dique empiezan a difuminarse engullidos por una ligera niebla. Empieza a llover a cántaros. Y la lluvia se lleva tu miedo, tus manías, tu inseguridad, tus gilipolleces, tus expressos, tus publirreportajes y tus e-mails perdidos. Acción"

Fotograma de la secuencia que describe el capítulo

¡¡Qué grande eres Isabel!! Como no me va a caer bien alguien que cuando sube a recoger su Goya, se lo dedica a la persona que pone conguitos en los sillones del auditorio donde se celebra la gala....

viernes, 21 de noviembre de 2008

Sobre entrevistas en periódicos y esas cosas...


Mi adorada y venerada Estela Jiménez, azote de cualquier moderna con maxi bolso que se cruce en su camino, me ha entrevistado esta semana para el periódico universitario Aula Magna. Para quien le interese, o simplemente esté tan aburrido como para entretenerse en leer este blog, transcribo la entrevista que la genial e incomparable Estela me ha regalado.

Por cierto Estela, me ha encantado el titular...Ésta es la entrevista:

"Creo que es lo primero que tiene que hacer un cineasta, hacer películas pensando en el público"

El joven cineasta que os presentamos tiene un futuro prometedor . Con una incipiente pero prolífica carrera, tiene la firme idea de que el cine es su pasión y su forma de vida y no duda en poner todo el empeño que puede para hacerse un hueco en este mundo.

¿Qué fue lo que te impulsó a hacer cine?
Es la pregunta del millón aunque no tengo respuesta, es algo que siempre ha estado ahí, no se puede explicar. El cine es vocación, ya desde enano le pedía a mi madre que me comprara Cinexin. No hay un momento en que dijera: "ei, quiero dedicarme a esto", simplemente nunca me planteé no hacerlo. Sí llega el día en que te lo tomas más en serio y para mí eso fue en 2006 cuando dirigí ¿A quién te llevarías a una isla desierta?

¿A cuál de tus trabajos le tienes más cariño?
Pues me pasa como a esas madres que tienen un cariño especial al hijo más débil. Le tengo muchísimo cariño a ¿A quién te llevarías a una isla desierta? porque para mí siempre será el comienzo de muchas cosas: de mi carrera profesional, de Interrumpidos Films, de la colaboración con un equipo que ahora son grandes amigos, de la presencia en festivales, de mi primer premio (mejor corto en el festival de cine Andalesgai 2006)

¿Qué se siente recibiendo el premio al mejor director joven andaluz en FANCINE 2008?
Me hizo muchísima ilusión aunque no me lo esperaba, igual que tampoco el del público para el corto. Los premios son una publicidad única para los que empezamos pero sobre todo te dicen "lo estás haciendo más o menos bien". Eso es muy importante para no desanimarte en una profesión tan injusta como el cine. Aún así, este es un premio colectivo porque detrás de mí hay un equipo sin el que yo no iría a ningún sitio.

¿Qué crees que tienen tus cortos para que gusten tanto?
No sé si gustan a todo el mundo. Lo que intento es hacer lo que yo iría al cine a ver pagando. Algo que le guste a la gente, que le ayude en determinados momentos, que les emocione y les haga sentir. Que menos que ya que pagan 6 euros, que vean algo que les llene y les toque por dentro. Creo que es lo primero que tiene que hacer un cineasta, hacer películas pensando en el público.

¿Qué planes tienes de futuro?
Todos los que nos dedicamos a esto tenemos una meta: rodar nuestra primera película. Hace un año, Paco Anaya y yo escribimos el guión de un largo, una historia sobre cinco jóvenes en su última noche como universitarios. Es un guión basado en mis amigos, en diálogos reales, situado entre el drama y la comedia y que, en el fondo, es una gran historia de amor. Todos mis esfuerzos están ahora concentrados en dirigir mi primera película y parece que la cosa va sobre ruedas...aunque ya se sabe que es mejor no hablar de estas cosas.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Destiny calls...

Una imagen vale más que mil palabras...

Yo sólo digo...¿cómo vamos a esperar hasta el 21 de enero? ¿¿Cómo??

Destiny calls...y cómo calls el jodio...

Os dejo con la estupendísima promo que La Chapelle dirigió para la primera temporada:




martes, 18 de noviembre de 2008

Sobre grandes historias de amor


Mis amigos dicen que tengo alma de pitopaúsico para ciertas películas...y razón no les falta. Mis múltiples defectos de fábrica incluyen una pasión desatada y absoluta por esas historias de amor bigger than life con una pareja de enamorados condenados a un amor imposible y tormentoso. Y sí encima hay un conflicto bélico de por medio, muchos aviones con bombas, la película dura más de 3 horas de duración y la la BSO incluye una canción de amor gritada con todas sus fuerzas por alguna diva de la canción...pues mejor que mejor. No lo puedo evitar, me apasionan. Supongo que la culpa la tiene mi madre por hacerme ver con ella de pequeño Lo que el viento se llevó asegurándome que trataba sobre un tornado que arrasaba todo a su paso.

Todo el mundo sabe que Titanic fue la última gran película de este estilo que Hollywood nos regaló. Algunos años después, Pearl Harbor intentó repetir, punto por punto, la fórmula pero se estrelló con la crítica aunque la película no fue, ni de lejos, el fracaso de público que nos quisieron vender en Europa. Pues bien, en diciembre se estrena la que promete ser la madre de este subgénero dramático en el nuevo milenio, la que grita a los cuatro vientos que va a ser la más espectacular, romántica, lacrimógena y menopáusica de todas estas películas: Australia del incomparable Baz Luhrmann.


Pobre Baz...no me gustaría estar en su pellejo. Tiene la dura misión de superarse a sí mismo después de habernos regalado (hace ocho años) la película que marcó a la presente y futura generación de espectadores, la visionaria Moulin Rouge (para saber mi opinión sobre tamaña obra de arte pulsar aquí) No me extraña que se haya cagado de miedo y haya esperado 8 años para volver a ponerse detrás de una cámara. Y lo hace con la historia de una aristócrata que se enamora de un granjero (supongo que el bueno de Baz no ha visto Memorias de África) en el contexto de la convulsa Australia de la II Guerra Mundial. Muchos aviones con bombas, atardeceres preciosos, besos románticos bajo la lluvia, sexo casto y puro y Nicole Kidman y Hugh Jackman haciendo de la nueva pareja romántica de la década.


Ni qué decir tiene que parece que Australia está hecha con un manual sobre cómo hacer grandes dramones con romance para ganar muchos Oscar. Y yo me pregunto ¿y qué? ¿Es que alguien no tiene ganas de ver esta historia de amor y volver a creer en la gran Nicole, a la que ahora parece que está de modo criticar y decir que es malísima actriz? ¿Es que alguien no tiene ganas de ver la secuencia obligatoria que incluye el contrato de Hugh Jackman por la cual tiene que enseñar sus abdominales en alguna parte de la película, sea cual sea el argumento o género?

No, ya en serio. Australia promete mucho cine del de antes, del que ya no se hace, como dirían nuestras abuelas. Cine épico y espectacular, de ese en el que entras a la película de día y sales de noche. Una historia de amor como Dios manda, que nos haga sacar los kleenek...Cine del que es un pecado ver en una televisión, del que hay que disfrutar en una pantalla gigante para volver a entender qué coño significa eso llamado "magia del cine"....


Y si no, siempre está el voto de confianza que hay que darle a Baz Luhrmann, probablemente uno de los directores más personales y admirados por mí de la actualidad.

Yo no sé vosotros, yo muero por ver Australia. Se estrena el 26 de diciembre en España. El tráiler:







lunes, 17 de noviembre de 2008

La mejor película de 2008


Ya podemos respirar tranquilos...o mucho cambian las cosas y en Diciembre se estrena un peliculón (cosa que viendo la cartelera, dudo mucho) o ya tenemos a la mejor película de 2008. Y es que pocas veces se encuentra uno una joya como Let the rigth one in, o como se llamará en España, Déjame entrar en referencia a la invitación que los vampiros necesitan para poder entrar en un lugar. Porque esta fascinante película es la historia de amor entre un niño, maltratado por sus compañeros de colegio, y su misteriosa nueva vecina que resulta ser una niña vampiro. Una auténtica bizarrada de argumento que acaba siendo un emotivo cuento sobre el primer amor, una película mucho más romántica y emotiva que cualquier drama, y eso a pesar de que se alternan secuencias dramáticas y románticas con otras donde la niña protagonista se dedica a romper cuellos, chupar sangre y destrozar a sus víctimas. Una mezcla rara que funciona a la perfección y que demuestra que aún se pueden decir cosas nuevas y ser originales en un arte tan trillado como es el cine de terror.

Los nevados paisajes de Suecia dan forma a esta peculiar historia de amor y sangre que parece dirigida por el mejor M.Night Shyamalan ¿Por qué? Porque el director, Thomas Alfredson, utiliza unos planos bonitos a rabiar, extraordinariamente bien fotografiados, con un uso único del Scope y de los colores (esa nieve blanca en continuo contraste con el azul que viste el niño y el rojo sangre de la niña) y alguna que otra imagen que desde ya es historia del cine de terror reciente: el plano acuático en la piscina es, sencillamente, un prodigio y debería ser estudiado en todas las escuelas de cine del mundo.

Lo más curioso es que Déjame entrar funciona a varios niveles, y en todos ellos triunfa:
-como cine social dibuja un retrato espeluznante sobre esos chavales hijos de la grandísima puta que se dedican a martirizar en el colegio al más débil. El pobre Óscar, el niño protagonista, vive un auténtico infierno que no tiene nada que envidiar al mundo de los vampiros. La puerca realidad, que es más aterradora que cualquier monstruo.
-como historia de amor es, sencillamente, un prodigio y una maravilla. La relación de Óscar y Eli, la niña vampira, alcanza una emoción y una ternura impensables al leer la sinopsis de la película. Las conversaciones que los dos tienen a través de la pared mediante el código morse, son una de las cosas más bonitas que un servidor ha visto en los últimos años en un cine.
-como película de terror, da miedo...y mucho. Los asesinatos son escalofriantes, alguna que otra secuencia provoca que uno no apague la luz del dormitorio en toda la noche y el uso que la historia hace de los gatos es escalofriante.
Pero lo más grande de Déjame entrar es que logra que se te salte la lagrimita un segundo después de haberte puesto los pelos de punta. Que innova y te hace sentir partícipe de una maravilla, de algo original, de una película que sentará las bases de muchas otras que le seguirán y le copiarán. Déjame entrar es la gran demostración de que el terror puede ser un género extraordinario y darle de hostias en la cara a todos esos pedorros intelectuales y absurdos que lo consideran un género menor.
A España no llegará hasta 2009 (aún no se sabe la fecha de estreno exacta) pero ya está arrasando en festivales, entre ellos el Festival de Cine de Terror de San Sebastián, el de Tribeca, el de Sitges o el de Málaga donde el jueves pasado consiguió los premios de mejor película y de mejor director. Señoras y señores, en 2009 tienen una cita ineludible con la que, para mí, es de lejos la mejor película de 2008...
El tráiler:


domingo, 16 de noviembre de 2008

Sobre premios y consoladores

Por regla general suelo castigar a los lectores de este blog con insufribles e interminables textos. Pero hoy va a ser diferente y va a haber mucho, mucho, mucho material gráfico, algunas fotos que incluso no son aceptables para morales correctas y mentes bienpensantes.

El jueves pasado, Edu, Estela, Buch, Sergio y yo fuímos algunos de los miembros del equipo de Varices que estuvimos presentes en la gala de clausura del 18 Festival de Cine Fantástico de Málaga donde mi último cortometraje se llevó el premio al mejor corto andaluz, según el público, y yo recibí el premio al mejor director joven andaluz. Abajo podéis ver el momento en que mi admirado y querido Chencho Ortiz leía el acta del jurado y detrás, en la pantalla del teatro Alameda, aparecía un fotograma de Varices. Muy emocionante y emotivo todo, desde luego:



Luego vino el momento más surrealista de la noche, y es que los premios no se daban durante la gala sino posteriormente. El problema es que yo al día siguiente partía rumbo a Granada y Edu y yo nos acercamos amablemente a una de las organizadoras para ver si nos lo podían dar ya. "Claro, sin problemas", nos dijo la amable señora...y nos dio el premio frente al ambigú de palomitas mientras algunos de los miembros de la organización aplaudían. A continuación, la mujer me dice: "di unas palabras para nosotros". Y con mi empanamiento habitual no se me ocurre otra cosa que decirle: "anda, que ilusión. Pero yo creía que esto -en referencia a la caja donde estaba guardado el premio- era una caja de zapatos donde traías los tacones". Fue uno de estos momentos donde justo cuando estás pronunicando las palabras te das cuenta de lo sumamente subnormal que eres y de lo mal que estás quedando. Cosas mías, que le vamos a hacer.

Y sí, este doble premio había que celebrarlo. Y al día siguiente teníamos una cita ineludible en Granada con motivo del cumpleaños de Lidia, querida amiga y fiel compañera de piso desde hace 5 años. Al final decidimos que debía ser una doble celebración: cumpleaños y premio. Así que Lidia me convenció para que lleváramos el premio a Granada donde nos esperaban amigos de estos que saben que forman algunas de las piezas más importantes del puzzle de tu vida. Curiosamente, algunos de ellos forman parte del equipo de Interrumpidos Films, por lo que el premio al mejor corto era más de ellos que mío.

¿Resultado? Dos han sido los protagonistas del fin de semana:

Sí, lo de la izquierda es un bonito consolador rosa que responde al nombre de Manolito Junger y que ha sido nuestro regalo de cumpleaños para Lidia. Lo de la izquierda es mi premio al mejor director, estatuilla cuya cabeza a mí me recuerda enormemente a aquel famoso Cinecito. Estos dos objetos han estado juntos todo el fin de semana, formando una pareja extraordinariamente bizarra y surrealista.
Y como en toda buena celebración corrió el vino y el alcohol como si el mismo Dios Baco hubiera salido con nosotros. Y decidimos posar con el premio para inmortalizar este gran momento.

A continuación un breve resumen de algunas de las fotos con premio que se pueden ver. Sobra decir que han sido sometidas a censura rigurosa...
Un servidor intentando disimular su desastrosa fotogenia


Eduardo A. Carballo, productor de Varices


Marta Lobato posando con el premio e imitando a Elsa Pataky en la alfombra roja


Pilar Illescas, montadora de Varices

Tamaño de fuente Alicia Amate, auxiliar de producción de Varices. Y por último, Lidia acompañada del premio y de Manolito:

Joder, al final me ha salido un texto super largo...
Lo dicho, los dos protagonistas del fin de semana han sido un premio y un consolador ¿alguien puede decir que no ha sido interesante?

jueves, 13 de noviembre de 2008

Wooooooooooo....premios para "Varices"

Teaser póster de "Varices" por Pilar Illescas

Había pensado hablar hoy de dos peliculones, Eden Lake y Déjame entrar, que pude ver ayer en la maratón que me hice, junto a Edu, en el Festival de Cine Fantástico de Málaga...

Pero una llamada de teléfono esta mañana ha cambiado las cosas...así que este post es para darle las gracias, de corazón, a todo ese equipo de locos que forma Interrumpidos Films y que una vez, o dos, al año se reúne para algo más que tomar cañas...para hacer un cortometraje. Sin ellos no hubiera sido posible Varices.

Y es que Varices ha conseguido el premio del público al mejor corto andaluz en el 18 Festival FANCINE 2008. Y un servidor se ha llevado, inexplicablemente, una mención especial al mejor realizador joven andaluz por esta historia sobre peluquerías de barrio y secretos inconfesables.

Muy contento, muy feliz, queriéndome subir por las paredes...

Podéis ver Varices simplemente pulsando al play:


Varices from Interrumpidos Films on Vimeo.

Y el making of, obra de Lydia Ruiz:

martes, 11 de noviembre de 2008

Sangre a la francesa

Sí, lo reconozco, estoy enamorado de Francia. Desde que pude estudiar allí dos veranos, me quedé colgado del maravilloso país vecino. Supongo que algún día haré como la inimitable Victoria Abril y me piraré a Francia a cuidar a mis hijos, criarlos en la Provenza francesa y tener un piso en París desde el que bajaré, cual Bella en la primera canción de La Bella y la Bestia, todas las mañanas a comprar baguettes de pan mientras canto alegremente.

Pero sí de algo soy fan es del cine francés y, especialmente, del de terror. Y es que poca gente sabe hacer actualmente suspense como nuestros vecinos. Ya he comentado algunas veces que Alta Tensión es una de las mejores películas de terror, por no decir la mejor, de los últimos 20 años. Pero el cine galo también nos dejó una maravilla aterradora llamada Ils (Ellos), una pesadilla brillantemente rodada y fotografiada que comparte la misma premisa que Funny Games (un matrimonio ve como su idílico hogar se transforma en una cruel lucha por sobrevivir ante el ataque de unos desconocidos que ven en la muerte y la tortura un juego) pero que resultamente infinitamente mejor que la sobrevaloradísima película de Michael Haneke.


Y es quel cine de terror francés ha sabido explotar lo que a mí más miedo me provoca: el hecho de que unos desconocidos entren en casa y utilicen la tortura y el sadismo como un divertimento antes del asesinato. El propio hogar convertido en una pesadilla. Yo no entiendo cómo la gente dice que lo que más pánico le da es el elemento sobrenatural en el cine, es decir, fantasmas, espíritus y demás entes misteriosos que susurran por lo bajo y mueven las cosas. ¿Cuántas posibilidades hay de que te encuentres con un espíritu cabrón en tu propia casa? Yo diría que un 1%. ¿Pero cuántas hay de que un psicópata se cuele en tu casa y provoque una carnicería? Creo que el porcentaje es bastante más elevado, sólo hay que ver la película de terror que todas las cadenas emiten a las 15:00 y a la que nosotros nos referimos con el eufemismo de Telediario.

Ojo, que si cualquier día me encuentro con un espíritu en mi dormitorio seguramente me dé un ataque al corazón antes de que al pobre espectro le dé tiempo a hacerme algo. Pero sólo digo que no hay cosa que más miedo me provoque que el ser humano en sí mismo. Y todo esto viene a cuento porque el pasado viernes vi en el Festival de Cine Fantástico de Málaga una de las películas más brutas que puedo recordar, la francesa Á l´interiur.

Á l´intérieur es una salvajada brutal que pone los pelos de punta, aunque sólo sea por la empatía que produce el identificarte con la sufrida protagonista. La historia es simple: una joven embarazada pasa la Nochebuena sola en casa tras haber perdido a su marido en un accidente de tráfico. A medianoche, y sólo unas horas antes de que terminen los nueve meses de gestación, una extraña mujer llama a la puerta. Obviamente no esconde buenas intenciones, todo lo contrario: lo único que quiere es llevarse al niño aún no nacido de la protagonista. Ésta conseguriá esconderse a duras penas en el baño de la casa mientras que la misteriosa asaltante demuestra que no va a pararse ante nada ni ante nadie para poder arrancarle al bebé de las entrañas.


Á l´intérieur tiene una primera hora magistral que manda tus nervios directamente a tomar por saco. La dirección es magistral y la dirección artística es aterradora, destacando ese perturbador cuarto de baño blanco impoluto que va manchándose salvajemente de sangre a lo largo de la película, hasta que en los últimos 15 minutos uno ya no distingue ni un centímetro de blanco. El problema es cuando la película se decanta, en su última e insoportable media hora, por el gore, y el suspense, el terror y la angustia dejan paso a tripas, mutilaciones y caras quemadas. Pero esto se le perdona con creces con un último plano que es la composición más bella y a la vez más extrañamente repulsiva y aterradora del moderno cine de terror. Un plano que es una comunión perfecta entre pintura y cine y que a mí me ha provocado más de una, de dos y de tres pesadillas desde el pasado viernes. Una pena esa media hora gore que arruina, sólo en parte, lo que hubiera podido ser la mejor película de terror europea de los últimos años.


SPOILER: Eso sí, después del visionado de Á l´intérieur nunca jamás volveré a ver unas tijeras del mismo modo. Desconocía que este instrumento tan útil para recortar podía servir también para clavar manos en la pared, cercenar cuellos, pinchar cerebros y hacer improvisadas cesáreas.
Lo dicho, tengo mucho más miedo a que una loca como la de Á l´intérieur se presente en mi casa que a que lo haga un fantasma.
El tráiler de Á l´intérieur:


sábado, 8 de noviembre de 2008

Sobre narices de cerdo, niñas del exorcista y FANCINE 2008

El jueves dio el pistoletazo de salida la 18 edición del Festival de Cine Fantástico de Málaga, FANCINE. Así que me tocó aprivisionarme de kleenek (mi resfriado alcanzó ese dia proporciones míticas) , ponerme la bufanda de lana gorda e ir a pegarle mis queridos virus a todos los asistentes de la gala de inauguración en el Teatro Cervantes. Que, por cierto, fue muy emocionante ver un fragmento de Varices proyectado en la pantalla de este teatro al que tengo tanto cariño.

Rafatal y Paula Meliveo, presentadores de otro planeta

Chencho Ortiz dirigió una gala con homenajes a los extraterrestres, a los zombies y a los niños hijos de puta de El pueblo de los malditos. Todo ello rematado por la entrada espectacular de los presentadores, Rafatal y Paula Meliveo, desde el techo del teatro a bordo de dos cápsulas espaciales. Un delirio genial. El discurso de Rafa y Paula me encantó, sobretodo porque, dentro de un festival dedicado al cine fantástico y de terror, supieron hablar de lo que más miedo puede dar a una persona, el euribor y la crisis desde el punto de vista de unos extraterrestres que llevan observándonos desde el principio de los tiempos.

Y después llegó el momento más esperado por las hordas de audiovisualitos y actores que llenaban el teatro: el homenaje a Linda Blair, conocida por todos con el cariñoso apelativo de la niña del exorcista. Linda salió al escenario con mucho humor, a pesar de que la traductora que le pusieron parecía estar traduciendo a su voz interior en lugar de a la actriz. Le dieron el premio, todo el mundo aplaudió mucho y pusieron un vídeo con sus mejores películas...con sólo tres títulos: El exorcista, El exorcista 2 y un filme que tenía pinta de TV movie y donde ella le disparaba a un tío. Disculpen pero no recuerdo el nombre de esta última. Eché de menos que los montadores del vídeo hubieran tenido el valor suficiente para colocar imágenes de Reposeída, el delirio paródico de 1990, con Linda Blair parodíandose a sí misma. Quizás todos esperábamos que cuando le dieran el premio, ella lo agradeciera vomitando algo verde sobre el público, retorciendo la cabeza y masturbándose con un crucifijo pero se limitó a sonreír y a derrochar simpatía. Serán los tiempos políticamente correctos que vivimos y que le impidieron hacerlo.

Linda Blair recogiendo su premio

La gran sorpresa de la noche llegó con la película de inaúguración del certamen: Penélope de Mark Palansky. Quizás sea porque no esperaba gran cosa de ella, pero el caso es que me encantó. He estado investigando y la película se estrena este mes directamente en DVD en nuestro país tras el fracaso estrepitoso que tuvo en EEUU...hace dos años. Fracaso nada merecido, por cierto. Y es que Penélope es un cuento adorable sobre la maldición que sufre una chica y que hace que tenga una nariz de cerdo hasta que alguien aprenda a quererla como es. Vale, ya sé que no es un argumento muy original pero la película tiene encanto, una estética maravillosa (llena de colores y con una dirección artística de quitarse el sombrero), un agradable aroma de cine de los 80 y un reparto espectacular: Christina Ricci, James MacAvoy (antes de Expiación y de descubrir que tenía abdominales, muy bien puestos por cierto, en Wanted), mi adorada ReeseWhitherspoon y Catherine O´Hara.

Penélope no descubre nada nuevo pero sí nos ofrece uno de los encantos que yo más disfruto del cine: hacerte sentir otra vez un niño, imaginar que estás metido en la cama hasta las cejas y escuchar a tu madre leerte un cuento mientras te vas quedando poco a poco dormido. Y es que la película no es más que eso, un cuento con sus buenos muy buenos, sus malos muy malos, su maldición, su beso de amor verdadera y su final con perdices brutalmente sacrificadas en función de la felicidad eterna de los dos amantes. No busquemos otra cosa en Penélope porque no la hay, es nada más ni mada menos que un sencillo cuento en la mejor tradición de Eduardo Manostijeras.
Yo sólo digo que si Penélope se estrenara tal cual pero con la firma de Tim Burton, hubiéramos tenido una de las películas más taquilleras del 2006, y ahora todos los semigóticos y emos del mundo llevarían narices de cerdo, mochilas con la cara de Penélope y harían cola en la Fnac para adquirir la edición en hipermegalujo de la historia de la joven con aspecto de Babe. Pero ya sabemos que el cine es injusto...
Ya sólo nos quedan siete días de sangre, vampiros, asesinos en serie, hachas, motosierras y cine del que a mí me gusta como espectador, del de pegar botes en el asiento y el de provocarte pesadillas o alimentar tu imaginación. Yo pondré mi granito de arena a este festival mañana a las 18:15 cuando se proyecte mi cortometraje Varices en el Teatro Alameda, compitiendo por el premio al mejor corto andaluz. Pero eso es algo que merece un post aparte.
Os dejo con el tráiler de Penélope:
NOTA: Las fotografías de la gala de inauguración están tomadas de la página web del Diario Sur ya que desde nuestro asiento no se podía conseguir ninguna decente.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Sobre vuelcos de corazón, pajaritos muertos y talentos fascinantes...

La primera vez que oí hablar de Roberto Pérez Toledo no fue algo agradable. Yo llevaba semanas con una idea para un corto que tenía muchas ganas de afrontar. Y es que después del rodaje de Un cuento de hadas, me apetecía muchísimo enfrentarme a una historia sobre los fantasmas sexuales de una pareja. La idea me apasionaba porque era volver a los comienzos de cuando todos empezamos a jugar con la idea de ser cineastas: una única localización, un dormitorio, dos actores desnudos y un único día de rodaje...Así fuí alimentando el viejo sueño de hacer un corto sobre los fantasmas sexuales de una pareja que empiezan por la confesión de una fantasía sexual. Un homenaje a mi película favorita, Eyes Wide Shut.

Pues bien, un día un amigo se presentó en mi casa, me sentó delante del ordenador y me puso esto:



Después del cabreo inicial, conmigo mismo por ser tan poco original, me tuve que hacer a la idea de desechar mi corto ya que alguien lo había hecho antes que yo. Y bastante mejor, por cierto. Pero a veces hay que ver el vaso medio lleno, en lugar de medio vacío, y el descubrimiento de este tráiler me sirvió para entrar en contacto con Roberto. El señor Pérez Toledo es de esas extrañas personas que te encuentras que respiran, comen y sueñan cine...un auténtico Dawson 100%, incluida su admiración por Spierlberg y por el enano marciano cabezón. Y como Dawson, lleva el cine en las venas y es igual de pedante, hablando con frases minuciosamente escritas en el guión de su cabeza. La vida es cine para la gente como Roberto, y por eso se le perdona. Aunque a veces exaspere hasta querer matarlo porque alardea una falsa modestia absolutamente estúpida. Ya sabéis, en plan de "todo lo que hago es absurdo, son tonterías sin ninguna importancia." Supongo que son defectos que los genios traen de fábrica, habrá que pasarlos por alto.

Y es que Roberto es de esos casos en los que sabes que esa persona llegará tan lejos como quiera, con el único límite que él mismo se proponga. No sabes cómo lo sabes pero lo sabes. "Es un palpito, hay cosas que no tienen explicación pero las sabes" como diría mi abuela. Yo tenía mis dudas pero se me quitaron cuando vi esta maravilla, Vuelco, dirigida por él en 2005:



Vuelco es de ese tipo de cine, por muy corto que sea, que se te queda dando vueltas en la cabeza y en la boca del estómago muchos días después de haberlo visto. Es de esas historias que utilizan una sencillez aplastante para contarte millones de cosas entre líneas, para rozarte el corazón y para hacerte un poco mejor persona en menos de 15 minutos. Una maravilla. Una obra preciosa. Una historia enternecedora sobre las palabras que oímos, las que no queremos oír, las que no podemos escuchar y las que no nos atrevemos a decir. Un corto fascinante sobre eso tan duro, tan mágico, tan necesario y tan doloroso como es el primer amor.

Roberto vuelve ahora con una historia que tiene todos los ingredientes para que me encante: un grupo de jóvenes que ve como todo cambia en un solo día, en un caluroso verano y con un desencadenante aparentemente sin importancia como es la aparición de un pájaro muerto en la piscina. O al menos así me la vendió él. El nombre: Pajaritos. El tráiler:



Pajaritos promete, promete mucho...

Aunque a veces Roberto pueda hacer perder los nervios a cualquiera, aunque hable como todos los personajes de Dawson crece juntos, aunque su falsa modestia a veces te haga sacar tus instintos más homicidas...a pesar de todo eso hay que agradecerle que nos deje ver su mundo y que nos abra una ventana a lo más fascinante que puede tener una persona: su capacidad para contar historias.

Gracias señor Pérez Toledo...

jueves, 6 de noviembre de 2008

Agustín, te perdono lo de "Alatriste"

No quería empezar este post sin comentar una de las cosas más enternecedoras que nunca me ha pasado en un cine. Ayer Edu y yo fuímos al Rosaleda (por cierto, cada vez le tengo más cariño a estos multicines de principios de los 90 a los que ya casi nadie va) para ver Sólo quiero caminar. Mientras Edu esperaba en la sala, yo salí a comprar los chupa-chups de rigor. Detrás mía se pusieron una pareja adorable de viejecitos que hablaban con uno de los porteros, pidiéndole por favor que les dejara cambiarse de sala. ¿El motivo? Habían entrado a ver Camino sin saber de qué iba y se habían tenido que salir ya que el viejito tenía un tumor en el mismo sitio que la niña protagonista y sabía que se estaba muriendo. Crucé una mirada con el portero, por un momento pensé que los dos nos íbamos a echar a llorar. Sin embargo, los viejecillos hablaban con buen humor, con mucha naturalidad, con una simpatía desbordante y al final nos acompañaron a Edu y a mí como las únicas 4 personas que veían en una sala gigantesca sala la última película de Agustín Díaz Yanes.

Agustín Díaz Yanes y Ariadna Gil el pasado lunes en Fnac Málaga

Pero bueno, después de esta anécdota que a mí me recordó algunas de las cosas importantes de esta locura que llamamos vida, pasaré a hablar del señor Díaz Yanes, culpable de dos obras maestras de nuestro cine, Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto y Sin noticias de Dios, y de una de sus grandes bazofias, la insoportable Alatriste. El lunes pasado, Agustín Díaz Yanes y Ariadna Gil hablaron de Sólo quiero caminar en la Fnac de Málaga. Fue un encuentro muy agradable, con muy poquita gente lo que daba la sensación de estar hablando con ellos en el salón de casa. Sólo faltaba la estufa, una manta y un café bien caliente. Durante una hora, director y actriz hablaron de la película, del cine español, del norteamericano, del divisimo y del trabajo duro. Me sorprendió mucho encontrarme con dos personas muy sensantas, con la cabeza muy bien amueblada y que le quitaban todo el misticismo a eso de trabajar en el cine. Me quedo con dos cosas que dijeron y que me gustaron bastante:

-Ariadna Gil no dudó en comentar que "el cine es la profesión más injusta del mundo. Puedes encontrarte a gente con un talento enorme que no consigue trabajo y a gente sin un ápice talento que no para de currar. Es triste pero es así, no es engañéis." Sabia Ariadna.

-Díaz Yanes comentó, sin dar nombres pero con una claríiiiiiiiiiiiiisima alusión a Almodóvar, que "quien es divo en el cine español es porque es imbécil, nuestro cine no da para divos, sencillamente no hay industria para eso."


Quise ir ese mismo día a ver Sólo quiero caminar pero tuve que esperar unos días de rigor, a pesar de que era de mis películas más esperadas del año. Y ayer ya pude disfrutar de este delirio a lo Tarantino español, lleno de gángsters, pistolas, tiros y chicas guerreras. Una gozada, vamos. No llega a la maestría de Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto (con la que comparte el personaje de la gran Victoria Abril) ni de Sin noticias de Dios pero consigue que nos olvidemos del penoso recuerdo del capitán que hablaba con voz muy ronca y con un acento ciertamente sospechoso. Y eso ya es mucho. Igual que también lo es el tener los cojones sificientes para hacer un tipo de cine que en España no solemos hacer, cine de género puro y duro con sangre, tiros, robos espectaculares y muchas ganas de innovar.

Sólo quiero caminar no es una película de mujeres pero ellas brillan con luz propia: Pilar López de Ayala, Elena Anaya, Victoria Abril y una Ariadna Gil que protagoniza uno de los momentos más bizarros de nuestro cine reciente: vestida de flamenca se monta sobre una bicicleta que posteriormente desarma convirtiéndola, cual transformer, en un rifle. Puro delirium extremum. La película hubiera sido redonda sino fuera porque le sobran como 20 minutos que se hacen eternos al final del metraje, aunque vista la calidad de este año eso es un mal menor. Y se le perdona por haber recuperado al mejor Díaz Yanes.

Y como dudo que de aquí a finales del año se estrene nada interesante, de cine español me refiero, me atrevo ya a dar mi quiniela de cuáles serían mis justas nominadas al Goya a la mejor película:

-Cobardes de José Corbacho y Juan Cruz
-3 días de Javier Gutiérrez
-Sólo quiero caminar de Agustín Díaz Yanes
-Camino de Javier Fesser.

Sobra decir que me encantaría que Camino arrasara. Pero siendo realistas, nuestro cine demostrará que es un soso, un rancio y un antiguo y premiará a la horripilante Los girasoles ciegos. Por si sirve de algo, yo he dado mi opinión.

Saludos a todos, yo sigo creando mocos (no sabía que un ser humano podía atesorar tal cantidad en su nariz), con fiebre pero no me pienso perder por nada del mundo la inauguración, dentro de unas horas, del Festival de Cine Fantástico de Málaga...

domingo, 2 de noviembre de 2008

Como Nicolas Cage en "Leaving Las Vegas"...


Cualquier persona que me conozca medianamente bien sabe que tengo una fobia incontrolable a las serpientes...Y cuando digo fobia es fobia. Sólo diré que soy incapaz de ver Anaconda o que Serpientes en un avión me dio más miedo que la bruja de Blair, la niña Medeiros y Michael Myers juntos. Pues una boa de 15 metros voy a tener que pedir que pongan en la puerta de la Fnac de Málaga para impedir mi entrada. Antes era muy fácil y podía poner de excusa que en Málaga no había para gastarme una millonada en películas cada vez que pisaba la de Madrid o Marbella. Era para aprovechar, me decía a mí mismo. Pero tener una Fnac a 5 minutos es algo que me obliga todos los días a practicar mi escaso autocontrol...

Normalmente el procedimiento siempre es el mismo. "Voy a darme una vueltecilla por la Fnac" me digo. Esa vuelta suele acabar con una media de 30 euros menos en la de por si maltrecha economía de Javi. Aunque suele merecer la pena si uno encuentra joyas como la edición especial de un peliculón como Leaving Las Vegas de Mike Figgis, director éste que me cae como una patada en mi santa entrepierna porque es de esos pedantes que considera que una buena película sólo está al alcance de una minoría intelectual y que el cine tiene que ser vanguardia estúpida y pedorra. Aunque se merece mis respetos por haber hecho una excepción en su carrera y haber parido esta obra de arte sobre la historia de amor entre un guionista que quiere suicidarse a base de ver cuánto puede beber y una puta guapísima con un corazón que no le cabe en el pecho. Todo ello iluminado por las luces de neón de Las Vegas y por una delicadeza y unos planos que ponen la piel de gallina...


Sí, ya sé que tengo debilidad por las putas. Quien tenga algún tipo de duda sólo tiene que echarle un vistazo a mi corto Un cuento de hadas. Pero pocas veces había visto en una película una puta como la Sera de Leaving Las Vegas. Elisabeth Shue da luz, alma y piel a un personaje que ya me marcó cuando vi la película en el cine con 13 años, ante la mirada atónita de mi madre que no entendía porque prefería ver eso en el cine antes que Jumanji. Y es que Sera es mucha Sera...y podría ver mil veces la escena en que se desnuda para dejar que el tequila baje por sus tetas y dárselo de beber a un pletórico Nicolas Cage que sólo quiere morir bebiendo. Supongo que ella es la culpable de que me enamorara de esas actrices que alguna vez en su carrera se calzan unas plataformas, se pintan los labios de rojo pasión y alquilan su talento para dar vida a una mujer que alquila su entrepierna.

¿Qué la historia de amor de la película es rara y autodestructiva? Puede...pero es que ser normal es taaaaaaaaaan aburrido. Y nadie dijo que el amor fuera normal.


Lo que pasó con Leaving Las Vegas es vox populi: éxito atronador de crítica y público, un Oscar al mejor actor para un fantástico Nicolas Cage (cuando se molestaba más en ser un buen actor que en ocultar su calvicie detrás de ridículas pelucas) y una nominación a la mejor actriz para Elisabeth Shue. Ese año lo ganó Susan Sarandon por Pena de muerte pero la señorita Shue nos dejó este regalo maravilloso en forma de puta con las lágrimas siempre asomándose a sus ojos pintados pero nunca cayendo...Una pena que perdiera el rumbo de su carrera y nunca jamás volvimos a ver su talento.
Os dejo con el pequeño homenaje en forma de canción que Amaral, o Amargal según mi compañera de piso, hizo a Leaving Las Vegas: