PELICULEROS

jueves, 31 de julio de 2008

Wise Up

Si una película me marca pasa a formar parte de mí de manera que recuerdo perfectamente el día en que la vi por primera vez, lo que hice, mi estado de ánimo en ese momento y hasta el color de mi ropa interior. Cualquier pequeño detalle de esas 24 horas durante las que descubrí embobado una película que iba más allá de ello. Por eso recuerdo al dedillo el día 9 de febrero de 2001 cuando vi por primera vez la que se convertiría en una de mis historias de cabecera: Magnolia de Paul Thomas Anderson.

El director Paul Thomas Anderson

El señorito Anderson es algo así como Dios bajado a la tierra y reencarnado en un hombre extrañamente feo a la par que morbosamente atractivo, egocéntrico (sus declaraciones incluyen auténticas perlitas sobre cómo que se cree el Stanley Kubrick de nuestros días, algo que no está muy desencaminado de la realidad por otro lado) y extraordinariamente buen director capaz de colocar tres OBRAS MAESTRAS (en mayúsculas) en una filmografía con tan sólo cinco títulos. Y es que a ver quien consigue dirigir tres piezas claves del cine reciente como son Boogie Nights, Magnolia y Pozos de ambición entre los veinte y los treintaytantos años. Un portento de hombre que ha demostrado que la ambición no es algo necesitariamente malo en un director de cine ya que sólo así se pueden conseguir peliculones míticos como los que el señor Anderson nos ofrece.

A mí ya me había conquistado con esa maravilla en celuloide llamada Boogie Nights sobre al auge y la caída del cine porno durante la década de los 70 y los 80. Pero ese día 9 de febrero ya me comprometí definitivamente con él para toda la vida. Fue durante los primeros exámenes de febrero de la carrera, cuando aún era responsable y la única tarde libre que me tomaba para levantar la nariz de los apuntes era aquella en la que había tenido un examen por la mañana. Así que ese día, previo ingreso de la beca, decidí darme un capricho y bajé al centro a pillarme una película. Y allí la vi, en VHS (el DVD aún sólo ocupaba un estante ridículo en el Corte Inglés) y por sólo 800 pesetas (Dios mío, que mayor me siento). Ni lo dudé, sabía que me iba a gustar y tampoco iban a suponer nada 800 pesetas de nada de 600.000 que el Gobierno había decidido regalarme. Este mismo pensamiento me llevó a descubrir en junio de ese mismo año lo efímera que puede ser una beca...


Total, que regresé a casa con Magnolia y con varias horas de retraso después de que el autobús urbano en el que viajaba tuviera que parar por un aviso de bomba y yo viviera momentos parecidos a la histeria colectiva en las playas de Tiburón. Tras el susto, porque sobra decir que fue una falsa alarma, llegué a mi acogedor piso de estudiantes, me tiré en el sofá y me puse la película...y ya nada volvió a ser como antes en mi educación cinematográfica. Descubrí una de las historias más conmovedoras, duras, crueles y tiernas (todo en uno, si es que el señor Anderson es mucho señor Anderson) que nunca había visto, una colección de grandes interpretaciones que los actores sacan de sus tripas, una dirección IMPRESIONANTE y un resultado final que me hizo saltar del asiento y gritar: ¡¡yo quiero hacer algo así!!

Y supe que me había encontrado con una de las películas cumbres de mi vida cuando llegó este momento del metraje. Aparentemente es un recurso muy explotado: todos los protagonistas se ponen a cantar a la vez una canción. Simple ¿no? Pero el momentazo en que los personajes empiezan a entonar el Wise Up de Aimé Man tiene una magia especial, esa en la que aún creemos todos los idealistas del séptimo arte, que te atrapa y no te suelta. Señoras y señores, con todos ustedes la secuencia cumbre de Magnolia, disfrútenla porque pocas veces se hace algo así:


martes, 29 de julio de 2008

¡¡Os he echado de menos Mulder y Scully!!


Ya lo dijo el gran Homer J. Simpson en la película de Los Simpson: ¿¿para qué vas a pagar por algo que puedes ver gratis?? Perfecta definición y perfecta filosofía para el aluvión de adaptaciones a la gran pantalla de algunas de las más míticas series de televisión de ayer, de hoy y de siempre. Y es que si a la amenzanate crisis económica le unimos el hecho de tener que desplazarse a un cine (algo que para mí siempre tendrá una magia única aunque la mayoría de los mortales prefiera tirar de la mula) para pagar por algo que normalmente ves tirado en el sofá, en calzoncillos y con toda la comodidad del mundo...pues uno tiene que preguntarse que le ofrece la película de la serie para molestarse en pasar por taquilla (algo que yo suelo hacer una media de entre dos y tres veces por semana)

En mi caso, lo de anoche tuvo un claro motivo: volver a reencontrarme con dos viejos amigos a los que no veía desde 2002. Y es que no puedo guardar mejor recuerdo de esas noches entre semana (ahora mismo no recuerdo si eran los lunes, los jueves u otro día) cuando dejaba el vídeo grabando y al día siguiente volvía corriendo del instituto para comer con la compañía de mis queridos Mulder y Scully. Así descubrí lo morboso que era el Duchovny, lo bien que le sentaba la frigidez a la amiga Anderson y que el gobierno de EEUU tiene más peligro que los marcianos cabreados de Independece Day. Aunque para mí, los mejores capítulos eran esos donde los dos agentes del FBI se enfrentaban a casos paranormales o directamente terroríficos. Para el recuerdo me queda aquella historia, un homenaje nada disimulado a la mítica y genial La matanza de Texas, en la que Mulder y Scully descubrían una familia de caníbales deformados que mantenían a su madre, mutilada de piernas y brazos, atada debajo de su cama para pasársela por la piedra de vez en cuando y seguir trayendo al mundo pequeños y adorables canibalitos. Puro terror, mucho mejor que el 90% del cine de gritos que se puede ver en las salas.


En el 98 ya se estrenó la primera película basada en Expediente X donde se respetaban las reglas básicas del esqueleto central de la serie: marcianitos, abduciones y un Gobierno que esconde muchos secretos debajo de la alfombra. Una película apañada y aceptable que disfruté muchísimo. ¿Por qué repetir la experiencia una década después con Expediente X: creer es la clave? Pues porque hace seis añosque finiquitó la serie y porque no pretende ser, al contrario que Sexo en Nueva York, el GRAN CAPÍTULO de la serie donde se cerrarán tramas y se cambiará el rumbo de los personajes para siempre. Se trata simplemente de un muy buen capítulo doble de Expediente X donde se deja de lado el tema extraterrestre para adentrarse un poco en el paranormal pero sin ningún tipo de relevancia importante. Es decir, un caso más de Mulder y Scully pero alargado durante dos horas, que se me pasaron volando, y ya está, ni más ni menos, justo lo que los fans queríamos: una ocasión para reencontrarnos con los personajes que no veíamos desde hace seis años y disfrutar sin complejos de un capítulo cualquiera de la serie previo pago de 5 eurazos.

Ah, sí, se me olvidaba. La trama gira en torno a las extrañas desapariciones de dos mujeres y a las visiones que sobre esto tiene un viejo cura pederasta (ni que decir tiene que la Iglesia recibe en la trama hostias por todos lados). Scully y Mulder son reclutados de nuevo para intentar resolver un caso que acaba teniendo extraños paralelismos con el mito del Doctor Frankestein. ¿Lo veis? Ni Gobierno, ni extraterrestres cabreados, ni conspiraciones rocambolescas ni hombres misteriosos que fuman...sólo un caso paranormal al que nuestros colegas Mulder y Scully intentarán poner solución. No hay más pero tampoco hay menos. Y yo me lo pasé como un enano, no voy a mentir.


Por cierto, que la película tiene dos momentazos cómicos dignos de Muchachada Nui:

-
el más celebrados es ese en el que los dos agentes vuelven a entrar en el FBI (no nos olvidemos que al final de la serie se convierten en fugitivos) y Mulder mira una foto de Busch mientras suenan los míticos compases de la serie. ¿Es el presidente un auténtico expediente X?

-otro es cuando Scully se vuelve una loca histérica, tipo Iván de OT, y le suelta al pobre cura pederasta: ¡¡Usted a mí no me venga con proverbios!! Genial, casi diría que esa parte la escribió Almodóvar.

Os dejo el tráiler en español:

lunes, 28 de julio de 2008

Y se vio "Varices" por primera vez...

Edu y yo presentando Varices el pasado jueves 24


Probablemente sea la pregunta que más me han hecho desde el jueves: ¿qué tal el estreno? Y la respuesta, como si me la hubiera aprendido de memoria, siempre es la misma: muy bien, en nuestra línea. O hemos despertado pasiones u odios, no me ha pillado por sorpresa. A la gente que le ha gustado le ha entusiasmado y le ha emocionado y a los que no pues se quejan de lo de siempre: la cámara se mueve mucho y el corto desconcierta demasiado hasta que te enteras de lo que está pasando.

Es decir, exactamente lo que me esperaba. Ni más ni menos. Ya me figuré que con cada historia nos iba a pasar lo mismo desde que presentamos en 2006 (sólo han pasado dos años y a mí me parece una eternidad) ¿A quién te llevarías a una isla desierta? y el corto empezó a ser seleccionado en festivales. Y ya entonces nos dijeron desde que la historia tenía magia a que era aburrida y simple, desde que era de lo mejor que se había visto a que se le podía haber sacado mucho más partido. Yo me quedo con una carpeta de mails donde guardo los correos de más de 30 personas que se molestaron en escribirme para darme las gracias por la historia y por lo que cuenta, llegándome a decir que les había cambiado un poco y les había animado a ser valientes para dar un paso decisivo. Con Un cuento de hadas y El hombre del saco me pasó exactamente igual así que no veía motivo ninguno para que la cosa fuera a cambiar con Varices.

Viendo las reacciones de la gente en la sala supe que el corto estaba cumpliendo, para bien o para mal, lo que pretendíamos Paco y yo desde que escribimos el guión: desconcertar, sorprender y, en los espectadores donde se habían conseguido las dos sensaciones anteriores, emocionar. Eso sí, conseguimos sorprender y que muchos nos pidieran un segundo visionado para poder captar mejor ciertos detalles que adquieren un nuevo significado la segunda vez que se ven. De lo que pase a partir de ahora ya no tengo yo la culpa, Varices está en la calle y está empezando a ir a festivales, a mí ya sólo me queda dar las gracias y esperar a ver qué pasa con esta pequeña historia de peluquerías, peluqueras, clientas y secretos que no se dicen pero se saben...

Eso sí, siempre me ha gustado creer que el corazón y el alma de mis cortos son los actores. Y estoy encantado con las críticas estupendas que me están dando de todos y cada uno de ellos. Así que mil gracias a Mariví, Juanje, Macarena, Sergio, María, Paqui, Yaye, Antonia y Fabrice por dejarse caer en mis manos, aguantar mis neuras y dar forma y corazón a Varices. Sois grandes...


miércoles, 23 de julio de 2008

Sobre "Varices" y estrenos...


Es extraño ver como seis meses de trabajo, entre preproducción, rodaje y postpro, caben en un diminuto dvd marca verbatim. Así que ahí dentro se quedan encerrados para siempre muchos momentos de lágrimas, risas, mala leche, tomas que no salen y otras que sí, noches sin dormir y días sin parar de comer (porque a mí, al contrario que el resto de los mortales, me da por comer mucho cuando me pongo nervioso). Y en ese disco se guardan madrugones, comidas en la calle mientras descansamos de rodar, muchos focos con millones de watios de luz, botes de laca para peinar y polvos (¡¡no seáis mal pensados!!) para aplicar bases de maquillaje, claquetas con ingeniosas frases pintadas a tiza y sobretodos amigos que son profesionales y profesionales que acaban siendo amigos.
Hoy Edu y yo hemos vuelto a los orígenes de todo cineasta novel: yo me lo guiso, yo me lo como. Y hemos arrasado con todas las carátulas de dvd de Málaga, hemos sacado de la imprenta 40 pósters y 40 carátulas impresas a la mejor calidad posible (algo que nuestro bolsillo nunca nos terminará de "agradecer" lo suficiente) y hemos visto orgullosos como Varices adquiría la forma redonda de un disco y dejaba encerrados para siempre en 4 gigas y pico a Marga, Ángel, Raúl, Bea, Pepa y todos los protagonistas de este peculiar corto con el que no quiero dejar indiferente a nadie.

¿Quién me lo iba a decir? El séptimo cortometraje...Hace sólo cuatro años estaba escribiendo Las últimas palabras de Kurt Cobain sin saber a ciencia cierta si podría rodarlo. Se ve que tenía más cojones (o que estaba ido de la cabeza como diría mi madre) de lo que pensaba porque conseguí hacerlo de la manera en que todo cineasta pobre, sin dinero y sin poder estudiar en una escuela de cine debe hacerlo: con los colegas, en su propio piso, comiendo pizza, grabando con la cámara de la BBC (Bodas, Bautizos y Comuniones) y con una dirección de fotografía que consistía en encender o apagar la luz. Ni que decir tiene que el corto salió catastróficamente mal y cutre pero lo había hecho, me había atrevido a hacerlo. Las últimas palabras de Kurt Cobain lo hicimos cuatro personas, dos actores y 20 euros de presupuesto. Cuatro años después y seis cortometrajes más miro hacia atrás y me da vértigo: Varices tiene un equipo técnico de más de 20 personas, 10 actores más 8 extras, está rodado en HD, ha costado 1.500 euros y se estrena sólo cuatro meses después de que Un cuento de hadas se llevara el premio del Público al mejor cortometraje en el XI Festival de Cine español de Málaga y el Tercer Premio en el Concurso Nacional de Cortometrajes Cesur.

Y me siento muy orgulloso. No de mí sino de mi equipo. Porque como me dijo hace unas semanas Rafatal: el verdadero talento de un director es saber rodearse de la gente que de verdad lo tiene. Gracias equipo, por regalarme esa profesionalidad vuestra a la que yo llamo talento.

Mañana, 24 de julio, estrenamos Varices en el Centro Cívico de Málaga (Avda. de los Guindos, s/n) a las 20:30, con la presentación de las inigualables Primis de Málaga y con una fiestecilla posterior de estreno en pub Frankamente (Muelle Heredia frente a la estación de Portillo) para que todos podamos disfrutar de ese chute de superficialidad, banalidad y borrachera que el cine ofrece. La entrada es libre hasta completar el aforo, aquí os dejo la invitación que ha hecho Edu para el estreno:




Y vigilad vuestras piernas, mañana les saldrán Varices.

martes, 22 de julio de 2008

El asesino voyeur de Cristal Lake


A ver, quien levante la mano quien no haya estado alguna vez dando rienda suelta con su pareja a las pasiones carnales en algún bosque creyendo que estaba lejos de miradas indiscretas. Y de repente se oye un ruído y los dos levantáis la cabeza asustados creyendo que en cualquier momento va a aparecer un armario empotrado con una máscara de hockey y un machete para hacer que vuestros últimos fluidos corporales no sean los que teníais pensados...

Y es que el terror ha hecho mucho daño a la imaginación colectiva de todos los que una vez han sido adolescentes. Y Viernes 13 sea probablemente una de las más míticas por pertenecer a ese nutrido grupo de películas que todos hemos visto con 16 años, con los colegas y entre latas de cerveza que convertían el hecho de ver un montón de asesinatos de adolescentes, sexo y sangre en algo completamente inseperable de nuestras primeras borracheras a escondidas. ¿Quién no ha saltado y gritado con el último plano de la primera Viernes 13 cuando el joven Jason sale del agua y atrapa a la única superviviente de la masacre? Que grandes momentos en la casa de cualquier amigo que ese fin de semana se hubiera quedado libre de padres...

Independientemente de estos grandes momentos de sustos y borrachera, Viernes 13 pasa por ser una de las peores películas de terror que jamás se hayan hecho. La idea es estúpida y absurda hasta decir basta: un grupo de jóvenes monitores reabre un acabado campamento de verano, Cristal Lake, donde hace unos años se cometieron unos asesinatos. Al cabo de unos minutos de metraje se produce un impresionante giro de guión y ¡¡oh, cielos!! los pobres chicos empiezan a morir entre diversos polvos y posturas sexuales varias. Al final se descubre el pastel y vemos que el asesino es una adorable viejecita cuyo hijo murió ahogado unos años antes al no ser vigilado por sus monitores que, en otro giro impresionante de guión, descubrimos que se lo estaban montando en lugar de velar por la seguridad del pobre crío. Y es que Viernes 13 nos enseñó a lo largo de sus diez partes de que no hay mejor momento para que un adolescente muera a manos de un asesino que aquel en el que está en pleno apogeo sexual.


Viernes 13 resultó ser una película al más puro estilo mercadillo de barrio. Es decir, buena, bonita (estos dos adjetivos deben ser leídos de manera irónica) y, sobretodo, barata. Con cuatro duros invertidos pudo recuperar diez veces su presupuesto por lo que no fue de extrañar que empezaran a hacerse secuelas como churros. A partir de la tercera parte se dio a conocer a Jason que pasaría a ser la cara más reconocible de la saga: el niño muerto en la primera entrega que renace convertido en un armario empotrado 4x4 y que se dedica a matar alegremente a jovenzuelos promiscuos tapado tras una máscara de hockey. ¡¡Qué grande es Jason!! Recuerdo en una de las secuelas, no me hagáis recordar en cuál porque no distingo una de otra, el armatoste asesino atrapa a una chica en su saco de dormir y se dedica a golpearlo, con la pobre víctima dentro, contra un árbol como si estuviera sacudiendo una alfombra. Inenarrable, uno de los grandes momentos cómicos de los 80...porque doy por hecho que las diez secuelas de Viernes 13 son pura comedia descerebrada al más puro estilo Porkey,s.

¿Y a qué viene todo esto? Pues a que el viernes 13 de febrero de 2009 se estrenará en EEUU el remake de la primera entrega. Lo curioso es que en las primeras imágenes de la película se puede ver claramente a Jason lo que ha desatado la ira de los fans de la saga (sí, los hay...y es que hay peña que se aburre muchísimo en su casa) ya que el famoso asesino no aparecía hasta la tercera entrega. No seré yo quien critique los remakes ya que si sois lectores asiduos de este blog sabréis que me gustan bastante y que considero que algunos, Las colinas tienen ojos o La matanza de Texas, han superado con creces a sus originales. Eso sí, ¿es necesario volver a hacer una copia de unas de las peores películas de terror de la historia? ¿La mejorarán o seguirá siendo un despropósito? Bueno, esta es una de las imágenes de una de las nuevas víctimas de Jason, el actor Jared Padalecki:


¿Ya se han calmado vuestras hormonas? Mirad ese cuerpo sudoroso, esos abdominales perfectos, esa fina capa de sudor que recorre su cuerpo de adonis, esa toalla justo en el límite dle vello púbico...no, no es una película porno gay, es una imagen del remake de Viernes 13 ¿Vosotros créeis que detrás de este fotograma se puede esconder un buen guión de terror?En fin...al ritmo que vamos en un año o dos tenemos un remake de Sé lo que hicisteis el último verano.

sábado, 19 de julio de 2008

Yo de mayor quiero tener unos Manolo Blahnik



Sí, lo he intentado. Pero soy débil y al final he caído. Y mira que he puesto empeño en agarrarme a las patas de mi cama, a la puerta de salida de mi bloque, a los árboles de la Alameda principal (sí, esos que el querido Ayuntamiento decide podar en hora punta de tráfico), a todo lo que veía por la calle. Pero nada, no he podido evitarlo y ayer Paco y yo pasamos por taquilla para ver Sexo en Nueva York en una sala donde, ¡¡sorpresa!!, no todo eran mujeres y gays.

Nada más apagarse las luces y empezar la película a uno como que le da verguenza haber ido a verla en pantalones cortos rotos, camiseta y zapatillas de deporte. Y a los cinco minutos ya había perdido la cuenta de las veces que Carrie se cambia de modelito. Teniendo en cuenta que de la serie sólo había visto el piloto y algún que otro capítulo suelto, decidí enfrentarme a la película sin prejuicios ya que sabía de antemano que iba a estar sentado allí durante dos horas y media. Y uno atraviesa por una serie de sentimientos y sensaciones durante la proyección:

-punto 1: dado que no era seguidor de la serie tuve que hacer un acto de fe enorme para creerme a Sarah Jessica Parker (a la que nunca me caso de ver en esa obra maestra que es Ed Wood de Tim Burton) como una tía guapísima e icono de la moda. Me costó pero lo conseguí.

-punto 2: durante todo el metraje (repito: dos horas y media) uno se siente tan extremedamente SUPERFICIAL que teme que la película sea realmente un lavado de cabeza al más puro estilo La naranja mecánica. Y es que no puedes evitar sentir que los valores de tu vida tienen que ser tener un vestidor gigante, poseer más ropa que la alfombra roja de los Oscar, estar todo el día de cena con las amigas e incluso tener una asistenta personal que te lea los mails. Lo peor es que acabas deseando llevar esa vida y ser tan SUPERFICIAL como las protagonistas.


-punto 3: a mitad de la película me entra hambre y me planteo salir a por palomitas. Desecho la idea por si en el camino me da un arrebato de SUPERFICIALIDAD y acabo regresando a la sala con unos Manolo Blahnik de 800 euros.

-punto 4: acabas tan saturado de la búsqueda del amor auténtico y de la idea de que los tíos son un asco que acabas planteándote cambiar tu orientación sexual y buscar a una mujer para que comparta el resto de tu vida contigo. No importa que tengas novio desde hace más de dos años y medio, seguro que algún fallo tiene o que te deja plantado el mismo día de tu boda.

-punto 5: descubres que el dinero mejor invertido de tu vida puede ser el que te gastes en un Louis Vuitton original.

Vamos, que Sexo en Nueva York te ofrece una serie de valores morales que ni el mejor capítulo de Barrio Sésamo. El problema es que durante toda le película, repito: dos horas y media, me lo pasé increíblemente bien, me reí muchísimo, me emocioné (esas cartas de amor guardadas...ai, si es que en el fondo soy un sentimental) e incluso me encariñé con los personajes hasta el punto de desear tragarme de un tirón las seis temporadas de la serie. Y cuando me di cuenta ya estaban los títulos de crédito sobre la pantalla y Paco y yo salíamos del cine con una sonrisa enorme en la cara. Y eso es algo que en la cartelera de hoy en día se agradece.

Eso sí, el problema viene cuando llegas a casa y descubres que no tienes un impresionante apartamento en Nueva York sino un pequeño piso de estudiantes compartido, que tu trabajo te da para vivir al día y con bastante precariedad, y que los zapatos más caros que tienes en tu armario son unas Converse negras de 50€. Eso sí, al menos tienes amor. Es entonces cuando cualquier rastro de SUPERFICIALIDAD desaparece para dar lugar a la más triste realidad.

Pero esa es la magia del cine ¿no?

jueves, 17 de julio de 2008

Vaqueritos cantarines


Ya lo sabéis, uno de mis géneros favoritos es el musical. Y es que mola mucho imaginarse que uno va por la calle y, según el estado de ánimo, se pone a cantar una canción triste o alegre y todos los peatones, los obreros de los edificios y hasta las palomas se ponen a cantar con uno y a hacer imposibles y espontáneas coreografías.

Y es que los sentimientos se expresan mejor a través de la música. Imaginaos una película porno sin música ambiental de ascensor, no sería lo mismo ¿verdad?

Por todo esto me encanta pasear por sitios como la Gran Vía Madrileña o el West End Londinense (sólo he estado una vez allí pero queda muy molón y supercool decirlo) y ver la cantidad de musicales que inundan las carteleras de los grandes teatros. Ya se lo he dicho a alguien más de una vez: el sueño de mi vida sería ser el director de la adaptación para el cine de Hoy no me puedo levantar y llevar al celuloide los personajes de Mario, Colate, María y demás. Y por supuesto, me encanta la cantidad de películas que son posteriormente adaptadas con canciones a los teatros: Hairspray, Los productores, El señor de los anillos (el gran éxito del momento en Londres), El rey león (la mejor experiencia de mi vida fueron las dos horas que dura este musical) o incluso Posesión infernal (muero de ganas por ver cómo cojones han adaptado una película de terror de serie B al formato de un musical de Broadway). Eso sí, nada supera a la sorpresa del musical de .... Una rubia muy legal. Si eso no es una genialidad que baje Dios y lo vea porque hay que estar muy loco para hacer un espectáculo musical sobre la comedia de Reese como se escriba. Éste es el cartel Legally Blonde: the musical.






Pero esta mañana la sorpresa se ha adueñado de mi ser y me he quedado anonadado al leer la noticia de que se prepara una ópera (¡¡toma ya!!) sobre Brokeback Mountain (¡¡¡¡¡¡¡toma ya!!!!!!) para ser estrenada en Nueva York en 2013. Una idea surrealista y completamente loca. Vamos, que o sale genial o va a ser el hazmerreír de Broadway por mucho, mucho, mucho tiempo. A mí personalmente me hace gracia imaginarme una de las historias de amor más bonitas de la historia del cine convertida en una ópera al más puro estilo Madame Butterflie. Lo único que me cuesta imaginar es el momento en que meterán las canciones. Se me ocurren varias opciones:


-al principio, justo antes de conocerse, podrían cantar algo en plan One day i´ll fly away al más puro estilo Nicole Kidman.


-luego podrían entonar a dúo el famoso Escondidos sustituyendo a Chenoa y Bisbal por Ennis del Mar y Jack Twist.


-las sufridas esposas también deberían tener su momento de gloria y cantar el Por qué te vas de Jannette.


-Ennis del Mar se luciría con un momentazo brutal en el que cantara Solo otra vez, versión marica de Celine Dion, cuando se entera de lo de Jack. Una vez que la sufrida mujer de éste le cuenta como ha muerto, recordad que se supone que fue en un accidente de coche, el pobre Ennis cerraría los ojos, las luces del teatro bajarían y él cantaría con lágrimas en los ojos: ponte el cinturón, protege tu vida, tu seguridad es muy importante...





No, ya en serio, démosle un voto de confianza porque despropósitos más grandes se han hecho y han salido victoriosos callándose muchas bocas. Por lo pronto, esperaremos hasta 2013 para ver la ópera de Brockeback Mountain.

Podrían copiar ideas de esto. Se trata de un vídeo de la película montado sobre la canción Irreversible de La Oreja de Van Gogh. Aviso de que es una cursilada pero a mí me encanta:

















miércoles, 16 de julio de 2008

Terror vía móvil



La productora de los todopoderosos amantes de la censura, los hermanos Weinstein, ha anunciado oficialmente sus grandes estrenos para el próximo 2009. Junto a algunos despropósitos importantes, como los remakes de Piraña o Hellraiser, me ha sorprendido, para mal, la confirmación de que el año que viene Ghostface volverá a empuñar el cuchillo y el teléfono móvil, aunque puede que esta vez utilice el nuevo iPhone, para aterrorizar y asesinar a un grupo de adolescentes. Es decir, que los hermanos Weinstein la han cagado y han dado luz verde al inminente rodaje de Scream 4.


Siempre me ha fastidiado mucho que la gente considere Scream como una película menor, absurda o un título más dentro de un subgénero, el cine de terror adolescente, que ha aportado grandes porquerías al séptimo arte, desde Viernes 13 al último estreno de estas características que es la horrenda Una noche para morir, pero también grandes películas denostadas hoy en día por la manía de ser seguidas por un puñado de impresentables secuelas. Y es que si este subgénero no existiera no tendríamos títulos míticos como La noche de Halloween (en las primeras entradas de este blog ya quedó patente mi pasión por el clásico de John Carpenter), Pesadilla en Elm Street (la primera parte sigue siendo una de las películas más aterradoras y originales que he visto nunca) o la misma Scream, culpable esta última del renacimiento del cine de terror en general y del subgénero adolescente en particular.


Recapitulemos. En diciembre de 1996 el género de terror prácticamente no tenía presencia en las carteleras y estaba considerado como algo absurdo y de poca calidad, a pesar de los triunfos críticos a principios de la década de dos peliculones como El silencio de los corderos, con Oscar a la mejor película incluido, o Seven. En ese mes llegó a las carteleras estadounidenses un título, en apariencia menor y sin importancia, dirigido por uno de los directores más activos del género, Wes Craven. ¿El título? Scream, a pesar de que en principio se iba a titular Scary Movie (Película de Miedo) ¿La historia de su rodaje? Una de esas que tanto me gustan: un aspirante a guionista, Kevin Williamson, malvive en Los Angeles mientras intenta vender un guión basado en su pasión por las películas de terror. En dicho guión se cuenta la historia de un grupo de jóvenes que son asediados por un asesino en serie que los obliga a comportarse como lo harían en un filme de suspense para poder sobrevivir. Dimension Films se fija en el guión, lo compra y le encarga el proyecto a Craven. En Scream todos los clichés y tópicos de las películas de terror serán utilizados por el asesino y por sus víctimas para llegar a un final de esos que hacen historia…Ya sabéis: jarabe de maíz, el mismo que utilizaron en Carrie. Y a partir de ahí ya nada volvió a ser como antes en el género. Scream se estrenó sin hacer demasiado ruido. No tuvo apenas publicidad y contaba con actores desconocidos a excepción de una Drew Barrymore que salía de pantalla a los 10 minutos. Eso sí, protagonizaba una de las mejores secuencias de la historia del cine de terror, un prólogo que (ahora es cuando intentarán morderme la yugular y desmembrarme todos los puristas insoportables del séptimo arte) no tiene nada que envidiarle al mejor Hitchcock. En esos 10 minutos vemos como una chica responde a una llamada telefónica en su apartada, e ideal de la muerte, casa americana, con columpio en el jardín incluido. Alguien le propone jugar a un juego en el que tiene que contestar correctamente a una serie de preguntas relacionadas con el cine de terror. Si las acierta, vivirá. Sino, morirá. Todo ello aderezado con un sentido magistral del ritmo cinematográfico y del suspense que consiguieron que 10 minutos hicieran más por la carrera de la Barrymore que toda su filmografía anterior. La chica será todo lo yonka y ligerita que queráis pero fue más lista que el hambre al rechazar el papel protagonista y aceptar el rol de Casey. La secuencia es ésta:




Total, a lo que iba. Que Scream pegó el bombazo, se convirtió en un éxito de taquilla, revitalizó el género de terror y consiguió lo más importante para una película: convertir a sus personajes, su historia y su villano en parte clave del cine de finales de los 90. Es decir, que hoy en día no hay nadie que no sepa que Scream es una película de terror, que no sepa identificar la careta del asesino o que no haya visto alguna de las tres partes en algún momento, aunque sea de borrachera con los colegas en un piso de estudiantes (¡¡qué recuerdos aquella noche de primero de carrera en que nos tragamos la trilogía entera!!)



Porque Scream se convirtió en una trilogía pero conservando una serie de virtudes que la pusieron por encima de toda las películas que se rodaron derivadas de la pasión por el terror que Ghostface, nombre por el que se conoce al asesino protagonista, y su teléfono móvil provocaron. Y es que Scream es una parodia sangrante de su propio género, hecha con mucha mala leche pero con inteligencia y pasión por el terror…es decir, es una película que se ríe de sí misma y de sus semejantes pero a la vez las homenajea y las respeta. Y, por encima de todo, presenta algo que no es muy común en el género: unos personajes excelentemente construidos que hacen que incluso te preocupes por ellos y les grites ¡¡no vayas por ahí!! porque no quieres que les pase nada malo. Y es que tiene todos los topicazos del cine de terror: casas superperfectas e ideales, adolescentes normales y corrientes (es decir, subnormales), un asesino en serie, mucha sangre, sexo y alcohol pero todo perversamente pervertido para crear una sangrante parodia. Una GENIALIDAD que mucha gente, sobretodo mis amigos gafapasta, se niegan a ver.


La primera Scream se reía de las películas de terror adolescente, la segunda de las secuelas inútiles que suelen acompañar a este tipo de películas, y la tercera se bufaba de las trilogías. Todo ello sin olvidar que se trata de terror y, por tanto, nos daba momentazos de esos de saltar en el asiento y taparte los ojos. Todo quedaba cerrado en el final de Scream 3 que conectaba con el principio de Scream 1. El director y los actores protagonistas (Neve Campbell, David Arquette y Courtney Cox) juraron y perjuraron que no habría Scream 4 porque no tendría sentido…

Pero poderoso caballero es Don Dinero. Y se ve que a los hermanos Weinstein, productores de la trilogía, les encanta nadar en su piscina de billetes y monedas de oro al más puro estilo Gilito. Y por eso no es de extrañar que en esta época de ideas escasas hayan dado luz verde al rodaje de la cuarta parte. Eso sí, no hay ni director ni actores confirmados. Es decir, que ya podemos empezar a echarnos a temblar todos los fans de Scream.




miércoles, 9 de julio de 2008

La que se ha liado por un cartón de huevos


Hace ya algunos años vi en Canal + una entrevista con el señorito ecantado de conocerse a si mismo y salvar el cine español, Alejandro Amenábar, donde afirmaba que era fan absoluto e incondicional de una película llamada La Pianista de Michael Haneke. Me llamó la atención que un director que había tratado de manera excepcional el impacto de la violencia en nuestra sociedad con Tesis, dijera que La Pianista había sido la única vez que había tenido ganas de salir de un cine porque no soportaba la violencia explícita que veía en pantalla. Ni que decir tiene que me picó tanto la curiosidad por descubrir al tal Haneke que no paré hasta localizar la película y descubrir....que era una estupidez como un castillo, provocación barata y sin sentido hecha por un pedante intelectual, o que cree serlo. Y es que ver la historia de una pianista sexualmente reprimida que se dedica a chupar los kleenek usados de los sex-shops, a rajarse el clítoris para tener placer y a intentar acostarse con su madre...pues que quéreis que os diga, es algo que no me llama especialmente la atención porque para ver ciertas cosas el ser humano creó un género, denostado y maravilloso, llamado porno.
Y es que el señor Haneke pertenece a esa generación de cineastas, como Wes Anderson, Michael Gondry, Charlie Kauffman y demás, que son idolatrados por una minoría que ensalza lo que hace sin pararse a pensar que le están tomando el pelo. Es decir, los cineastas favoritos de los gafapasta: chicos y chicas con gafas de ese material, vestidos de manera muy moderna y fashion pero que sin embargo van de liberales, progres, artistas e intelectuales por ir a cines de arte y ensayo y ver películas que probablemente no entiendan pero que tienen que decir que son maravillosas y fantásticas.




¿Y a qué viene todo esto? Pues a que, obviamente, después de ver La Pianista se me quitaron todas las ganas que pudiera tener de "disfrutar" de la filmografía del señor Haneke. Pero hace poco vi el tráiler de el remake USA que él mismo había hecho de su Funny Games y me picó la curiosidad. Así que hace unas horas decidí que era el momento para disfrutar con los colegas del mejor aire acondicionado del verano: el de una sala de cine para ver este remake tan aclamado por la crítica. Que por cierto, esto es un mensaje para todos los gafapasta del mundo: hay que ver cómo son vuestros ídolos, que van de guays por la vida pero llega Hollywood, les extiende un cheque y allá que van ellos a bajarse los pantalones más felices que nada...ai, ai, señor Haneke.

El hecho es que Funny Games, versión USA, ha despertado en mí muchas sensaciones:
-Por un lado me he tenido que quitar el sombrero ante una dirección IMPRESIONANTE que sabe poner los pelos de punta y destrozar los nervios sin ni siquiera cambiar de plano, simplemente con imágenes estáticas y largos planos secuencia que se mantienen sin cortes y donde el espectador es testigo impasible de todo lo que pasa. Brutal. Ha sido la tercera vez en mi vida, después de Alta Tensión y Las colinas tienen ojos, ambas de Alexander Aja, que creía que iba a tener que salir del cine porque no soportaba lo que estaba viendo. A eso se le unen unas interpretaciones que no son de este mundo pero de las que destacan las de Naomi Watts y Michael Pitt. La primera, quizás la mejor actriz surjida en esta nueva década, borda su rol de ama de casa torturada y humillada...y es que pocas veces he visto llorar así a una actriz en pantalla, sufres con ella tanto que a veces se hace insoportable. Michael Pitt puede estar tranquilo de haber interpretado el papel de un psicópata que nada tiene que envidarle a los grandes del género, su trabajo da más miedo que cualquier película de terror actual.


-Hasta aquí bien ¿no? Pensaréis que os estoy hablando de una gran película de la que he salido entusiasmado. Pues sí, pero hasta el momento en que uno de los protagonistas saca un mando de televisión y toda la película se va a la mierda. Pero de una manera vergonzosa, estúpida, pedante y con ínfulas de giro de guión intelectual. Es decir, caca de la vaca. No voy a destripar lo que pasa pero si eso lo hace un director que no es amado por los gafapasta, la crítica lo masacraría sin piedad. Y lo que podía haber sido, o pretende ser según he leído en varias entrevistas al director y a los actores, una crítica feroz a la violencia de nuestra sociedad, se convierte en pornografía barata que no es más que la paja mental de un pervertido.

Ah, se me olvidaba. Funny Games trata sobre una idílica familia (padre, madre e hijo) que pasan unos días en su maravillosa e ideal casa de campo. Una pareja de golfistas llama a la puerta para pedirles huevos. A partir de ahí la vida de la familia se convertirá en una pesadilla porque serán torturados y sometidos a sádicos juegos...

Lo dicho, una oportunidad única para tratar el tema de la violencia en nuestra sociedad. El problema es un puñetero mando de televisión que convierte la película en 120 minutos de violencia gratuita donde asistimos a la tortura de tres personas. ¿Eso es sano? No sé, a mí me ha parecido un poco repugnante. ¿Qué podía haber sido una crítica feroz? Podría ¿Qué acaba siendo un experimento amoral y con poco cerebro? Pues también...


Señor Haneke, hágale un favor al séptimo arte y pásese al porno que allí podrá dar rienda suelta a su retorcida imaginación.

A todos mis queridos gafapasta les recomiendo un gran título si quieren ver lo que es cine transgresor, polémico, violento pero inteligente y hecho con dos cojones: Irreversible de Gaspar Noé. Vedla y ya hablamos...
Os dejo la secuencia que destroza toda una película, la del mando de televisión. Es de la versión original austriaca que Haneke rodó en 1997:

lunes, 7 de julio de 2008

La sonrisa del payaso


Algunos de los mejores momentos de cuando medía medio metro se los debo al vídeo de Adrián (¡quién me iba a decir que años después acabaría siendo mi director de fotografía!) cuando en Algodonales esos aparatos eran cosas del médico del pueblo y poco más…Sí, ya sé que eso es un poco exagerado para los que nacimos en el 82 pero quien haya vivido en un pueblo perdido, en mi caso gaditano, con menos de 5.000 habitantes en plenos ochenta sabrá de lo que le hablo.


El caso es que todos los sábados por la tarde alguna de nuestras madres nos alquilaba una película en el videoclub de Pepe Mesa que no era otra cosa que una tienda de electrodomésticos donde el caradura del dueño, o sea Pepe Mesa, alquilaba unas cuantas películas que previamente había comprado en el ya difunto Continente. Y a casi toda la pandilla de mocosos nos pirraba que la película alquilada de la semana fuera una de superhéroes. Me acuerdo como si fuera ayer de un sábado por la tarde en el que llovía a mares y del salón de Adrián con las luces apagadas…en la pantalla la música de Prince y un logo amarillo y negro con el que empezaba la historia de un superhéroe que nosotros sólo recordábamos de la mítica serie setentera, redescubierta por nosotros gracias a los sábados por la mañana y sus reposiciones, llena de BOOMS, CRASH, CATAPLUMS y un rollito gay que ni los pastores de Brokeback Mountain. Y sin embargo, esa pandilla de críos descubrió aquel sábado tarde a un héroe torturado que se vestía de murciélago negro en una ciudad oscura llamada Gotham y con un villano que nos dio pesadillas para muchas noches y nos hizo odiar a los payasos. Porque secuencias como la de la matanza del museo con gas venenoso rozaban el terror más genial, con ese Jack Nicholson absolutamente insuperable y pasado de vueltas que convertía al Joker en un referente muchas veces imitado pero nunca igualado ni mucho menos superado…hasta ahora, precisamente por otro actor que interpreta al mismo personaje en lo que puede ser una de las grandes interpretaciones de esta década. Lástima que Heath Ledger ya no lo pueda ver porque decidió que debía seguir la máxima de Hollywood para alcanzar la inmortalidad: vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver.


Y es que mi querido Batman, mi superhéroe favorito desde aquella tarde de sábado y protagonista de la mejor película de este género que se haya rodado nunca, Batman Vuelve del genio Tim Burton, había caído en desgracia desde que el muy gay Joel Schumacher transformara al hombre murciélago en un festival de colores que haría parecer el desfile del Orgullo Gay una manifestación nazi. Y NO, me niego a eso, Batman siempre ha sido un alma torturada y en eso reside su gracia y su espíritu sino dejaría de ser el caballero oscuro para convertirse en el caballero rosa. Y es que hay cosas que no se pueden cambiar porque hay un montón de críos que hemos crecido queriendo ser superhéroes y vivir en Gotham, no ser locazas con marcapezones. Menos mal que llegó el amigo Chris Nolan y reconvertió el mito de Batman en una película oscura y espectacular, casi un Padrino en forma de filme de superhéroes. ¿El resultado? Batman Begins, o lo que es lo mismo, una adaptación paralela (no es para nada una precuela ni una secuela) e inmejorable a las dos películas filmadas por Tim Burton. Muchos respiramos tranquilos cuando vimos a Christian Bale (qué bueno estás hijo mío y qué gran actor eres) como el mejor Bruce Wayne que ha visto nunca una pantalla. Y detrás de un reparto de lujo, de Morgan Freeman a Michael Caine pasando por Cillian Murphy, Liam Neeson, Gary Oldman y una Katie Holmes pre-Tom Cruise, los fans pudimos ver una película a la altura del mito del hombre murciélago. El final de Batman Begins nos dejaba muy claro que la historia continuaría: el comisario Gordon le da a nuestro héroe una carta que es el símbolo de un peligroso criminal. Batman le da la vuelta a la carta y a todos los fans nos recorrió por el cuerpo algo parecido a un orgasmo múltiple, se trataba de un Joker.

Tres años después de aquello nos llega El Caballero oscuro y lo hace marcada por aquella noticia que nos dejó a muchos clavados en el asiento: la muerte por sobredosis accidental de fármacos de Heath Ledger, el nuevo Joker. Para bien o para mal, aquella tragedia típica de la parte oscura de Hollywood ha convertido la nueva aventura de Batman en una de las citas más esperadas del año y en toda una película de culto meses antes de su estreno. Para más inri, las críticas que ya circulan sobre ella son ESPECTACULARES, llegándola a comparar con El Padrino 2 de Coppola o con Casino de Scorsesse. Y para terminar de ponernos los dientes largos, los primeros afortunados en ver la película no dudan en afirmar que Heath Ledger consigue una interpretación legendaria que pasará a la historia del cine gracias a un villano legendario que hará que nos olvidemos para siempre de Jack Nicholson o de cualquier antihéroe que hayamos visto nunca, lo suyo es un punto y aparte en el cine del nuevo milenio.

¿Críticas espectaculares, entusiastas y completamente entregadas para una película de superhéroes? ¿Hace cuánto que no veíamos eso? A mí me recorre un escalofrío por todo mi cuerpo cada vez que veo a Heath Ledger con la sonrisa de payaso y su mirada de psicópata. Otro escalofrío me recorre, pero de manera muy diferente, cuando veo al gran Christian Bale y lo bien que le queda el traje de Batman…aunque casi mejor cuando se lo quita.


Ansioso estoy porque llegue el 13 de agosto y me siente en el Imax del Plaza Mayor para revivir aquella tarde de sábado en casa de Adrián.

Os dejo el espectacular tráiler de esa obra maestra que promete ser El Caballero Oscuro:


viernes, 4 de julio de 2008

And the Oscar goes to...¡¡Pe!!



Podéis buscar, rebuscar y hartaros de rastrear...todo lo que leáis de Vicky, Cristina, Barcelona hace caso omiso de dos superestrellas como Javier Bardem o Scarlett Johansson, su presencia es casi invisible para todos los que han podido ver ya la nueva película del señor bajito, feo y neurótico que se acuesta con su hija adoptiva. Cualquier crítica que encontréis se centra en Penélope Cruz y en su interpretación de una desquiciada ex-novia que se hace con la película, el público, la crítica y todo lo que se le ponga por delante.

La película se estrenó fuera de competición en el pasado Festival de Cannes y ahí fue cuando empezó lo que puede convertirse en una gran bola de nieve que puede culminar el próximo febrero en el Kodak Theatre de Los Ángeles con una frase que puede pasar a la historia de nuestro cine: and the Oscar goes to...Penélope Cruz. Y no sería sólo por el hecho de que la madrileña sea la primera actriz española en conseguir la preciada estatuilla sino porque quien entregará ese Oscar será...Javier Bardem, ganador este año por su prodigiosa interpretación en No es país para viejos de los Coen. Y, aunque este blog no habla de asuntos escabrosos o referentes a la entrepierna, puede resultar curioso ver a esta pareja de novios entregándose uno a otro el galardón más importante de la industria de los sueños. ¿Este Oscar es imposible? Para nada, más teniendo en cuenta que el señor bajito, feo y neurótico que se acuesta con su hija adoptiva es todo un especialista en que las actrices de sus películas consigan el Oscar a la mejor actriz secundaria.

Ahora parece que está muy de moda decir que Penélope Cruz es muy mala actriz y que sólo sirve para lucir palmito y retorcer el cuello, cosa que hace como nadie, en la alfombra roja. Siempre la defenderé como la gran actriz que es a pesar de que tiene un gusto pésimo para escoger papeles y películas, sobretodo desde que decidió convertirse en star en la meca de los sueños y el vicio: Hollywood. Eso sí, cuando acierta acierta a lo grande. Sólo citaré algunos títulos y que alguien tenga los santos reaños de decirme que en esas películas está mal: Belle époque, La niña de tus ojos, No te muevas, Todo sobre mi madre, Volver y Elegy. ¿Qué luego la caga con superproducciones para gente con intelecto 0 y queda como una actriz mona sin talento? Tampoco discutiré eso porque me podréis nombrar engendros como Gothika, Bandidas, Sahara o Vanilla Sky y os tendré que dar la razón.


Pero parece ser que, ¡¡por fin!!, está encauzando su carrera. Y la oportunidad que le ha dado el señor bajito, feo y neurótico que se acuesta con su hija adoptiva puede ser única. Porque este señor bajito, feo y neurótico que se acuesta con su hija adoptiva ha decidido que tiene que hacer una película por año caiga quien caiga, ya sea mediocre o directamente pésima. Y es que por muy genio que uno sea no puede esperar crear una obra maestra cada 365 días porque el ingenio y la chispa pueden acabarse. Eso sí, de vez en cuando suena la flauta y consigue volver a los viejos tiempos estrenando una buena historia donde el genio vuelve a brillar. La última fue Match Point y ahora parece ser que Vicky, Cristina, Barcelona está del lado de las buenas. Las críticas son excelentes y nadie habla de Bardem o la Johansson, todo son halagos para nuestra Pe. Cada vez son más fuertes los rumores de que es la gran candidata de este año para el Oscar a la mejor actriz secundaria así que sólo nos queda esperar hasta septiembre para comprobar si su interpretación es tan buena como dicen y hasta febrero para ver si la madrileña tiene el privilegio de repetir nominación. Porque no nos olvidemos de que ella ya hizo historia al ser la primera actriz española en ser nominada a un Oscar por su entrañable Raimunda en Volver. Detalle importante: era una nominación por un papel hablado en español en una película española...algo que Bardem todavía no ha conseguido (su primera nominación y su Oscar fueron por cintas norteamericanas y habladas en inglés)

Que emoción sería ver a Bardem abrir el sobre, sonreír y decir: and the oscar goes to...Pe.

Aquí os dejo el tráiler de Vicky, Cristina, Barcelona. Por cierto, la estética y lo que nos deja ver el tráiler de la película no puede ser más almodovariano:

jueves, 3 de julio de 2008

Sobre egos y talentos


Con Nacho Vigalondo tengo cachondeito desde hace mucho tiempo…

Y es que una mañana, en nuestro primer Festival de Cine Español de Málaga como prensa acreditada, llegué a mi piso de estudiantes para descubrir encima de la mesa del salón una hoja de papel con la siguiente firma:

Gracias por acogerme y (lo demás lo censuro que ya se sabe que vivimos tiempos de corrección política gracias a la cruzada por los valores morales que ha emprendido el Señor Fotolog)…

Que sepáis que habéis estado con un genio. Nacho Vigalondo

Le pregunté a mi compañera de piso que qué era eso y ella me dijo que un director de cortos había dormido esa noche en casa porque había estado de after con ella y mis amigos. De paso había dormido en mi dormitorio. Esa misma noche nos lo encontramos en el Warhol (una discoteca que va de pseudomoderna y fashion pero que no consigue salir de cutre y ordinaria) de Málaga y me lo presentaron. Él me dijo que estaba en el Festival con un corto llamado 7: 35 de la mañana y que le estaba yendo bastante bien con él pero que no me quería contar de qué trataba, que mejor lo viera. No tardé mucho en localizarlo y descubrir que era el mejor cortometraje que había visto en mucho, mucho, mucho, mucho tiempo, todo un prodigio de la concesión y una mezcla fascinante de comedia romántica, humor negro y musical. Una de esas obras que sabes que están destinadas a convertirse en clásicos instantáneos de nuestro cine. Echadle un vistazo para los rezagados que aún no lo hayáis visto:



Unos meses después de esto, estábamos felizmente en mi piso esperando a ver las nominaciones para los Oscar con los ojos puestos en nuestro Amenábar y su intento desesperado por lograr la estatuilla dorada, es decir Mar Adentro. Para nuestra sorpresa, de repente Ana García Siñeriz (que tiempos aquellos de Lo + Plus) anuncia que hay otro español más nominado en los Oscar…al mejor cortometraje. Y aparece una foto de Nacho Vigalondo. Casi me caigo del asiento, un tío que hace sólo unos meses dormía en mis sábanas de Snoopy iba a ir al Kodak Theatre de los Angeles con una nominación al Oscar bajo el brazo.

Después de eso, pude ver Choque, su siguiente cortometraje:


Y ahí ya descubrí que el señor Vigalondo iba a ser uno de esos escasos ejemplos de director personal, mediático y popular que puede promocionar una película con su nombre y no con el de los actores. Y que también iba a estar más preocupado por su ego y por que se hable de él que por ofrecer una buena historia a la altura de alguien con su talento. Porque Choque me pareció una estupidez y una tomadura de pelo como un castillo, algo impropio de un director que nos había regalado una obra maestra como 7:35 de la mañana.


Y todo esto viene al caso porque ayer pude ver Los Cronocrímenes, su debut en el largo. La historia que lleva arrastrando esta película es curiosa: director español nominado al Oscar dirige su primer largo y es incapaz de conseguir distribuidora en España a pesar de que la cinta se pasea por festivales de todo el mundo, consigue premios e incluso se compran los derechos para un remake estadounidense. Por fin, consigue estrenarse el 27 de junio con un número muy reducido de copias (en Málaga, por ejemplo, sólo se proyecta en un cine) pero con una gran publicidad gracias al boca-boca. Y allá que voy yo expectante por ver lo que ha hecho el amigo Vigalondo…y me encuentro con un planteamiento simpático que nos llega al corazoncito de todos los que hacemos cortos independientes: muy pocas localizaciones (dos casas, un laboratorio casero y el campo que los rodea a todos), cuatro únicos actores y un único día donde ocurre todo.



¿La historia? El follón que se monta cuando un desgraciado viaja accidentalmente en el tiempo unos minutos atrás y se encuentra consigo mismo.


¿Expectativas? Muchas ¿Resultados? Una decepción enorme porque el señor Vigalondo estaba más preocupado en crear una película de la que se hablara mucho y no en dar forma a la muy buena película que podía haber sido Los Cronocrímenes. Y es que el excelente planteamiento inicial, ciencia ficción hecha con cuatro duros y con una original premisa, se va al carajo por el egocentrismo, más que visible, de un director que quiere a toda costa crear una película de culto y encumbrarse como la gran revelación del cine español. Y eso acaba convirtiendo LosCronocrímenes en una paja que el señorito se hace a si mismo…

Y de los actores prefiero no hablar…no sé cómo ha conseguido que Karra Elejalde y Bárbara Goenaga estén peor que los adolescentes asesinados de una película de serie B. Vigalondo se reserva también uno de los protagonistas con el que debería aprender que zapatero a tus zapatos que cuando quieres lo haces muy bien.

Vaya añito…primero Shyamalan, ahora Vigalondo…¿es que no van a parar de decepcionarme?

El traíler de Los Cronocrímenes: