PELICULEROS

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Sobre viejos solos, libros extraños y directores manchegos...

La semana pasada fuí a darme una de esas peligrosas vueltas por la Fnac, donde simplemente vas a mirar pero acabas con tu cartera saqueada, y fuí testigo de algo que me llamó mucho la atención. Una de las dependientas de la sección de cine atendía, con infinita paciencia, a un señor mayor de unos 50 y tantos años, afeminado hasta la médula, con su típico pañuelo de seda al cuello y ese aire de haberse criado en la reprensión franquista. El señor pedía información sobre películas a la apurada dependienta, y llevaba en un carrito el equivalente en cine a todo mi sueldo de dos meses. Concretamente, yo le pillé hablando de lo "maravillosa y fantástica que es la coreografía final de Chicago"

Lo que más me sorprendió fue la horrible sensación de soledad que desprendía el señor, casi como si estuviera bombardeando a la aterrada dependiente porque simplemente quería hablar con alguien. Y eso me recordó mucho al protagonista de uno de los libros más extraños que he leído últimamente, Almodóvar, mon amour de Jaime Royo-Villanova. El personaje principal es Juan, una maricona vieja como él mismo se define, que está solo y que vive obsesionado por la figura de Pedro Almodóvar, al que él trata en su imaginación como si fuera su pareja. Esto sirve para crear una especie de biografía del director manchego a través de las ensoñaciones de un personaje de ficción que nunca ha salido del armario pero que se trasviste cuando está en casa y sueña con haber sido protagonista de la Móvida de los 80 a pesar de que la vivió desde la represión.

Un libro curioso por la mezcla de ficción y realidad y muy, muy agobiante. Agobiante porque el personaje vive tan solo y tan amargado que uno acaba sintiéndose triste y deprimido durante toda la lectura del libro. Más de una vez he dejado de leerlo en el autobús porque como siguiera me iba a poner a llorar y a dar el espectáculo a todos los pasajeros. Y es que ser viejo, reprimido y estar solo no es un buen cóctel para alegrarte el día. Creo que por eso salí tan triste de la Fnac aquel día, porque reconocí en aquel viejete al protagonista del libro. Y curiosamente después de me lo encontré en un paso de cebra, con su bolsa megagigante rellena de películas. Y yo mismo me lo imaginé llegando a su casa, vistiéndose de mujer y disfrutando de La ley del deseo como hacía Juan, la mariquita de Almodóvar, mon amour.

El libro también me ha servido para acercarme un poco más a la figura del director manchego, ese supuesto genio universal que en España ninguneamos y el resto del mundo venera hasta el fanatismo. Que conste que no soy de los que piensa que todo lo que ha hecho Almodóvar es digno del estudio más minicioso y de la devoción más absoluta. De hecho, me parece que tiene bastante películas malas y, lo que es peor, que no han sabido envejecer bien y hoy rozan el ridículo. Vamos, que no es un genio desde que empezó a hacer cine sino que ha sido un privilegiado que ha aprendido a ser un cineasta a base de rodar, rodar y rodar.
Eso sí, considero que desde Todo sobre mi madre ha alcanzado una madurez brillante y hoy en día sí se le puede considerar GENIO con todas las letras y en mayúsculas. Sus películas ahora son un prodigio de melancolía, amor, desamor, dolor, reconciliación e interpretaciones brillantes. Por eso espero tan ansioso la llegada de Los abrazos rotos, porque promete ser lo mejor que ha hecho nunca, una historia de amor y dolor de dos horas y media de duración que el señor Almodóvar ha sabido vender muy bien creando una expectación única en nuestro cine.
Y atención, es de agradecer que el señor Almodóvar aún no haya ido corriendo a Hollywood a bajarse los pantalones. Es admirable que pudiendo hacer el cine que quisiera, donde quisiera y con el reparto y el presupuesto que quisiera, siga con la idea y la pasión de hacer cine en España. Y es que ¿cómo no va a ir nuestro cine mal si a la primera de cambio nuestros talentos hacen las maletas y se piran? Ya está confirmado que J.A.Bayona dirigirá su segunda película en Hollywood, Amenábar ha traicionado el espíritu de sus dos prodigiosas obras maestras, Tesis y
Abre los ojos, a base de talonario...pero menos mal que seguimos teniendo a Don Pedro para qe pasee nuestro cine por donde a él le salga de sus santos cojones...

Fotograma de Los abrazos rotos


1 comentario:

Jomve dijo...

A pesar de su ego desatado, frecuente en directores y actores famosos, sigue siendo alguien que hizo y hace un cine con tan fuerte personalidad que quizás tiene el éxito garantizado. Y quizás por eso 'los abrazos rotos' nos defraude, al menos un poco. Pero estoy seguro que en ella habrá algunas secuencias inolvidables. Y lo digo sólo por las preciosas imágenes de sus exteriores que dejó publicar. Con eso y su sensibilidad, creo que están garantizadas.