PELICULEROS

martes, 30 de diciembre de 2008

Sobre esas joyitas del 2008...

Desde este blog me he hartado de decir que el 2008 ha sido un año catastrófico en cuanto a la calidad de películas estrenadas. Pero haciendo esta lista de lo mejor del año, he descubierto que tampoco ha sido para tanto, es decir, ha habido pocas películas buenas pero las que lo han sido han sido brillantes. Y eso es de agradecer. Así que desde este humilde y chabacano blog, aquí va mi lista anual de lo mejor que un servidor ha visto en cine en este difunto año (sobra decir que es una lista completamente subjetiva y sujeta a mi pésimo y propio gusto personal):

1. Let the right one in (Déjame entrar) de Tomas Alfredson. A España llegará en 2009, yo la pude ver en el pasado FANCINE de Málaga. Una absoluta maravilla donde se mezcla el despertar a la vida adulta, el primer amor, una historia de niños que aprender a ser valientes, una mirada llena de vida y ternura a la infancia y un cuento de terror sobre vampiros. Esta mezcla imposible funciona como un reloj suizo. La película más bella, extraña y perfecta de 2008.

2. Camino de Javier Fesser. Lo mejor que ha parido el cine español desde Tesis. Manipuladora, sí. Emocionante, también. Mágica, mucho, y por eso se le perdona lo de la manipulación. Como dice mi amigo Paco Anaya, lo mejor de la película es que trata muchos temas y todos los toca bien. Pocas veces he llorado tanto en un cine. Consigue que el recuerdo de la película sobreviva muchos días después de haberla visto.


3. Australia de Baz Luhrmann. Épica, cine del de antes, una historia de amor preciosa y el señor Luhrmann demostrando porqué es uno de los grandes. Cine para ver en una pantalla gigante.

4. Across the universe de Julie Taymor. Explosión de creatividad, originalidad y música de Los Beatles para una película de culto desde el mismo día en que se estrenó. Todavía no conozco a nadie a quien no le haya puesto la película y se haya convertido en fan inmediato de esta obra de arte con un final de los que te ponen todo el pelo del cuerpo de punta...All you need is love.


5. El caballero oscuro de Christopher Nolan. La mejor película que se ha hecho sobre terrorismo desde el 11-S. Y punto en boca. Espectacular hasta decir basta, con un elenco en estado de gracia, una capacidad de sorprender que no termina nunca y un mito cinematográfico que ya forma parte de la historia del cine: el aterrador Joker y un Heath Ledger haciendo suyo el lema de vive deprisa, muere joven y deja un bonito cadáver.

6. Expiación de Joe Whright. Una historia de amor de las de antes contada con un estilo de ahora. El giro final es de los que hacen historia y le pega un puñetazo al estómago del espectador dejándolo K.O. Elegante, sensual, erótica y tristísima. Era mi favorita para los Oscar.

7. Hacia rutas salvajes de Sean Penn. Viaje personal y emocional hacia el despertar adulto de un niño pijo harto de tenerlo todo. El señor Penn confirma que no es sólo el mejor actor de la actualidad sino un director como la copa de un pino. Emile Hirsch se descubre en una interpretación digna de ser recordada en todas las escuelas de interpretación. Fascinante es decir poco de esta película.
8. Pozos de ambición de Paul Thomas Anderson. Porque mister Anderson es el mejor cineasta joven de la última década y porque se marca una OBRA DE ARTE desde el minuto 0 hasta su insuperable final. Lo que hace Day-Lewis como actor no tiene nombre pero no nos olvidemos de un soberbio Paul Dano que fue injustamente olvidado en los Oscar.
9. Juno de Jason Reitman. Encantadora, divertida, con toques perfectos de ñoñería y drama...y lo más importante, con un carisma arrollador. Ha sido una de mis joyitas del año, culpable de volverme loco hasta que conseguí los zapatos de la protagonista. Adoro a Juno, no lo puedo evitar, me enamoré de ella. La gran perla indie del año.
10. Wall-E de Andrew Stanton. Si hubiera justicia en el mundo del cine, que no la hay, esta OBRA MAESTRA sería nominada al Oscar a la mejor película. Perfecta, brillante y poética como pocas. Wall-E te enseña a creer en el poder de las imágenes (esos portentosos 40 minutos iniciales sin diálogo) y hace lo imposible: que un robot te robe el corazón...



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