PELICULEROS

domingo, 28 de diciembre de 2008

Sobre cine del que ya no se hace...

El de arriba es mi coleguita Baz Luhrmann, director de las fascinantes Romeo + Julieta, Moulin Rouge y del más digno broche cinematográfico que ha podido tener este desastroso, en términos de calidad cinéfila, 2008: Australia. No lo puedo evitar, siempre he tenido fascinación por los directores como él, que siempre están en un extremo: o los adoras o los detestas. Me fascinan por igual tanto los que me gustan (como el amigo Baz, mis idolatrados Paul Thomas Anderson o David Fincher, la excéntrica de la Coixet, Alejando González Iñárritu, mi admirada Sofia Coppola) como los que odio profundamente (el insportable y pedante Wonk Kar Wai, el supuesto intelectal Wes Anderson, el payaso absurdo de Roberto Benigni, el mongolico del George Lucas...) ya que creo que sólo los que son capaces de crear tales pasiones, odio y amor, son los que de verdad tienen algo interesante que contar, ya sea para bien o para mal.

Desde luego Baz es uno de ellos. Hacía tiempo que no veía a gente abandonar una sala de cine pero ayer dos parejas abandonaron la proyección de Australia. Mientras, yo me retorcía de gusto en el asiento teniendo una media de cuatro orgasmos por fotograma. Y es que de Australia se pueden decir muchas cosas, en mi caso todas buenas: que es épica, emocinante, divertida, romántica, espectacular a más no poder, trepindante, aventurera, mágica, dramática, carismática...Podría seguir pero voy a parar que ya bastantes parrafadas tenéis que soportar los que léeis este blog. Sólo diré que lo mejor de esta épica romántica es que durante 2 horas y 45 minutos te transporta a la época donde el cine era CINE con mayúsculas, a los años de Marilyn, Bogart, James Dean bañado en petróleo, la Taylor y sus ojos turquesa, Natalie Wood; la época en que una película era un acontecimiento y se preocupaba en crear sensaciones, en que el espectador sintira que lo que estaba viendo sobre una pantalla era algo GRANDE...Australia es un fascinante viaje a un cine que ya no se hace, es un viaje mágico a una tierra y es un viaje emocionante a una historia de amor en technicolor de las que ya sólo teníamos el recuerdo.

Abajo, un momento del rodaje de Australia:

Y que conste que no estoy nada de acuerdo con las críticas a mi amiga Nicolasa. A mí me parece que borda un papel donde empieza riéndose de ella misma para acabar convirtiéndose en una heroína romántica y trágica. Porque claro, como en toda épica romántica nos vamos a encontrar con una guerra, unos aviones que bombardean todo lo que ven y dos enamorados bellísimos y buenísimos corriendo entre el humo de una zona devastada para abrazarse y darse un morreo al ritmo de una BSO a Dolby Surround. Nicolasa sigue siendo grande, quien diga que está acabada es que sufre eso que se suele denominar como mongolismo o que yo suelo llamar, para abreviar, ser un gilipollas.
De Hugh Jackman no digo nada, sólo que pocas veces he visto que una sala de cine se pusiera tan cachonda cuando él aparecía sin que lo que se proyectara fuera una película porno.
Australia consigue lo que muy pocas, ser una película GRANDE y recordarnos que el cine es espectáculo pero que cuando eso se pone al servicio de un director con algo que decir se puede convertir en puro arte.
Y yo casi muero de la emoción al ver ese homenaje, nada disimulado y confirmado, a El Rey León y la secuencia cumbre de la obra maestra de Disney: la estampida. Hacía mucho que no veía algo tan bien filmado, tan épico y tan triste. Sólo me faltaba el Mufasa aunque el sustituto que le buscan en la película también me hizo soltar la lagrimita.
¿Qué Australia es la nueva Lo que el viento se llevó como nos la quieren vender? Obviamente no, fenómenos como el de Escarlata pasan muy pocas veces en la historia del cine. No nos olvidemos que tuvieron que pasar 50 años desde la película romántica y épica por excelencia para que se produjera algo parecido con Titanic. Pero desde luego, Australia es una película GRANDE en todos los sentidos.
Eres un puto genio, amigo Baz.

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